Los baḥriyyūn, las «gentes del mar» de las fuentes árabes, no fueron solo saqueadores que irrumpían sobre las costas cristianas para desaparecer después en el horizonte. Su trayectoria revela unas comunidades marítimas andalusíes que hicieron del Mediterráneo un espacio de violencia y comercio; de cautiverio y negociación; de asentamiento y expansión. Analizarlas desde Alejandría, Creta…