La seda constituyó una producción singular de al-Andalus con respecto al resto de los territorios europeos, dada su singularidad en el conjunto de la producción textil en periodos tempranos y el papel que pudo alcanzar a ocupar en el conjunto de la su economía en algunos momentos. Esta producción, pese a tener cierta relevancia a lo largo de toda la historia de al-Andalus, fue especialmente relevante en su última etapa, el emirato nazarí de Granada (siglos XIII-XV) y época morisca (s. XVI). Sorprende, por tanto, lo poco que se ha escrito sobre la manufactura de seda.
Jorge Garrido López
Universidad de Granada

La seda constituyó una producción singular de al-Andalus con respecto al resto de los territorios europeos, dada su singularidad en el conjunto de la producción textil en periodos tempranos y el papel que pudo alcanzar a ocupar en el conjunto de la su economía en algunos momentos. Esta producción, pese a tener cierta relevancia a lo largo de toda la historia de al-Andalus, fue especialmente relevante en su última etapa, el emirato nazarí de Granada (siglos XIII-XV) y época morisca (s. XVI), cuando adquirió una profunda y cada vez mejor documentada importancia comercial. Destacaría en esos momentos su producción como materia prima (madejas de seda hilada), y no tanto como productos acabados (tejidos), para abastecer otros centros sederos, como los italianos, que impulsaron su propia industria sedera con fuerza a finales de la Edad Media. No es de extrañar por tanto que la investigación haya centrado buena parte de su atención especialmente en el estudio de esta faceta como objeto de comercio internacional, aunque todavía queda mucho por hacer al respecto.
Sorprende, sin embargo, lo poco que se ha escrito sobre la manufactura de seda, más allá de ciertas obras ya clásicas (Lagardère, Garzón Pareja, etc.), que en su mayoría se han ocupado de constatar su importancia y desarrollo técnico, o señalarla como un segmento destacable dentro de la economía productiva, pero sin abordar en profundidad su papel en la arquitectura económica nazarí. Entendemos, sin embargo, que será una tarea fundamental, ya que estudiar esta actividad y caracterizar su ciclo productivo en un momento clave de transición política, social y económica, como es el final del periodo nazarí, nos permitirá conocer mejor los cambios y transformaciones del modelo productivo de esta formación islámica, su evolución y las dinámicas a través de las cuales se incorpora a los nuevos vectores de desarrollo económico que se observan en otros espacios de Occidente.
Producción de seda y los cultivos especulativos
Pese a que la seda es una fibra textil animal, compuesta por las secreciones del gusano Bombyx Mori L., a menudo puede leerse la expresión “cultivo de la seda” aludiendo a la totalidad del ciclo de producción de esta fibra, dada la capital importancia que las hojas de moral (Morus Nigra L.) y morera (Morus Alba L.) tienen en dicho proceso, ya que suponían el único alimento admitido por el gusano de seda. Desde el nacimiento de los huevos de los gusanos de seda, que solía ocurrir a principios de la primavera, estos eran colocados sobre y cubiertos por hojas de moral sin apelmazar. Durante alrededor de 60 días los gusanos se alimentan de las hojas y cambian de “piel” 4 veces. Tras esto el gusano se encierra en el capullo de seda que el mismo realiza mediante la segregación de una sustancia líquida de base proteica que al contacto con el medio se solidifica formando finos hilos. Dentro de este es donde se produce la metamorfosis que da lugar a la mariposa. Sin embargo, con el objetivo de obtener seda de la mejor calidad, los capullos de seda se hervían para matar a los gusanos en su interior antes de que se convirtiesen en mariposas y rompieran el capullo, y en consecuencia también los hilos, para salir.

Tras el hervido, los capullos de seda eran devanados, es decir, desenrollados de manera conjunta. Esto tiene que ver con la extremada delgadez de los hilos producidos de forma natural (entre 20 y 10 micras). El devanado, que a todos los efectos constituía también el hilado de la seda, se realizaba mediante el accionado de una rueda horizontal a la que las fibras eran atadas y enhebradas a través de una guía, se enrollaban en el torno formando las madejas de seda hilada.
Existen dos recursos audiovisuales fundamentales para comprender el desarrollo de este complejo proceso. El primero es un video de Flavio Crippa en el que muestra en funcionamiento de un torno de seda medieval restaurado:
El segundo es un extracto de un documental de Eugenio Monesma sobre la producción tradicional de seda en Canarias:
Así pues, como primer paso para reconstruir en profundidad el peso de la producción de seda en el conjunto de la economía nazarí, resulta fundamental entender el peso efectivo de la presencia de este cultivo en el escenario agrícola nazarí, y el modo en el que se gestiona socialmente el cuidado y tratamiento los árboles de moral. Su estudio se aborda a partir de su consideración como cultivo comercial, dirigido por tanto a una producción destinada en su mayor parte a ser comercializada, de gran importancia estratégica, por tanto. Una prueba de su relevancia nos la ofrece por ejemplo el hecho de que las hojas de moral/waraq al-tūt se incluyan en el paraguas de protección ofrecida a los cultivos frente a la calamidad agrícola, tal y como ha estudiado Inmaculada Camarero. Esto refleja hasta qué punto el desarrollo de una producción de seda de cierta importancia fue del interés de las distintas esferas sociales y económicas.
Por otro lado, esta vertiente comercial implicaría también que su producción estaría sujeta a los imperativos que marcaron el desarrollo creciente de su presencia en los mercados internacionales. Una vía que nos está ayudando a entender y ubicar correctamente la cuestión, sobre todo a finales del periodo nazarí, es la consulta de documentación castellana generada en momentos inmediatamente posteriores a la conquista castellana, caso de los Libros de Repartimiento y Apeo. Gracias a su lectura se está reconociendo la importancia creciente de cultivos como los morales y otros cultivos que se producen con la clara intención de ser introducidos en el mercado, como son los frutos secos, azúcar, etc., en el parcelario agrícola nazarí. Se perciben de hecho como una apuesta productiva cada vez más atractiva en los campos nazaríes. Y se llegan incluso a identificar concentraciones de este tipo de cultivos en manos de ciertos personajes pertenecientes a la oligarquía local, que podrían aprovechar la rentabilidad comercial de estos cultivos para obtener el máximo beneficio en sus propiedades agrícolas. No obstante, no se trata de una opción restringida a ciertas élites económicas que asumen esa práctica especulativa, sino que podríamos estar ante una apuesta bastante más generalizada en el conjunto de la sociedad rural, que asumiría su cultivo y producción de seda como un importante complemento de su economía doméstica.
Abordar esta situación agrícola nazarí es una de las tareas que se está llevando a cabo dentro del renovado estudio del concepto de “Revolución Verde Islámica”, que está desarrollándose en la actualidad principalmente a través del proyecto ERC SyG HE «Re-thinking the Green Revolution in the Medieval Western Mediterranean (6th-16th centuries)»
¿Hacia una nueva de forma de producir?
La seda es una fibra textil que alcanza un alto grado de especialización, identificándose en su elaboración un buen número de oficios asociados. Las informaciones que extraemos de los tratados de ḥisba así como de ciertas fatāwā recogidas en el Mi’yār de al-Wanšarīsī, por ejemplo, son claves para identificar estos oficios. A modo de ejemplo, el Mi’yār nos permite reconocer la existencia de oficios como el de criador de gusanos de seda, cogedor de hojas de moral y desenrollador de capullos de seda, es decir, devanador, los cuales son una buena muestra del grado de especialización y división del trabajo que la producción de seda alcanzó. Este mismo tipo de fuentes nos permiten conocer también una circunstancia interesante, percibiendo una apertura progresiva a la hora de admitir una diversidad de asociaciones para la cría de gusano de seda y, por tanto, para producción de esta fibra. Esta menor exigencia en las condiciones que se imponen a su producción dentro de los cauces legalmente reconocidos se asocia al reconocimiento de asociaciones para la producción de seda en la que no todas las partes deben trabajar activamente, sino que pueden solamente actuar como socio inversor.

También se perciben ciertos cambios notables en los procesos tecnológicos de producción de seda, que aumentan su calidad y productividad. La mayoría de ellos se venía desarrollando desde hacía tiempo atrás y no eran específicos de la producción sérica sino generales para todo el ámbito textil, como la progresiva sustitución del hilado con fusayola y huso por el hilado con torno o la también sustitución del telar vertical por el horizontal. Aquí nos vamos a referir concretamente a los tornos de torcer seda, por su especificidad en la fibra que tratamos y porque su extensión se produce principalmente en el periodo final de la Edad Media en el que nos estamos centrando.
Los tornos de torcer seda representan uno de los mayores avances tecnológicos y productivos en el ámbito textil medieval. Multiplicó la cantidad de hilos de seda que se podían torcer de forma simultánea, aumentando de forma crítica la productividad. Se trata de máquinas circulares, compuestas de un armazón de madera con distintos travesaños, dependiendo de sus dimensiones y el número de husos que tuviese. En estos travesaños se insertan los husos, paralelos entre sí y perpendiculares a los travesaños, con unos rodamientos de vidrio, también llamados cojinetes, sobre los que el huso gira para evitar la fricción con la madera y que pueda dar lugar a un sobrecalentamiento de las puntas de los husos y su deformación. En la parte superior de cada fila de husos, al menos así lo muestran las representaciones que tenemos, se encuentran unas cruces o aspas también de madera que giran a modo de devanadera para almacenar el hilo ya torcido. La energía que se aplica al torno, ya provenga de la fuerza hidráulica, humana o animal, hace girar los husos aplicando la torsión a los hilos, mediante un árbol de levas. Su objetivo era unir varios hilos individuales de seda mediante torsión para crear uno más grueso y a la vez más resistente, con el que se pudiese trabajar en el telar.

El reconocimiento arqueológico de todos estos procedimientos técnicos de elaboración de seda e instrumental asociado a la misma es sin embargo complejo, como el de todo trabajo realizado con materiales perecederos, en este caso principalmente madera como material base del instrumental del trabajo sedero. Las mejores pistas de la presencia de este instrumental son los llamados cojinetes o tapones de vidrio que hemos mencionado.


Si analizamos los puntos en los que estos restos han sido hallados en la ciudad de Granada, solamente documentamos dos: la ciudad palatina de la Alhambra, pero en su mayoría descontextualizados, es decir, sin tener datos de dónde y cómo se obtuvieron, lo que hace que su análisis sea muy complejo, y el Cuarto Real de Santo Domingo, ámbitos de evidente peso político y directamente asociados al poder. En estos dos espacios, la producción de seda, como una de producción de lujo, podía controlarse más fácilmente y, a la vez, se podía hacer frente a las necesidades de los tornos (espacio, producción más o menos continua, coste de entrada).

Precisamente las élites nazaríes además de ser consumidoras de tejidos lujosos participaron de manera directa en la producción textil, no solo en la de seda, por diversas vías. Por una parte, como ya hemos indicado, cultivaron “plantas textiles” en sus propiedades agrícolas y almunias. Por otra parte, fueron propietarios de instalaciones que son necesarias para la producción de estas fibras (albercas para la cocción del cáñamo, esparto y lino, molinos bataneros o muy posiblemente los tornos circulares de torcer seda). Debe tenerse en cuenta, que por ejemplo los emires nazaríes estuvieron vinculados con la actividad mercantil internacional, en la que artículos como la seda están presentes.

Sin embargo, lo anterior no quiere decir que la producción de seda se desarrollase exclusivamente en relación o bajo el control de las élites nazaríes, sino que existieron diferentes formas de producir seda. Las fases más avanzadas del trabajo sedero se desarrollan preferentemente, aunque no exclusivamente, en ámbito urbano y es ahí donde debemos buscar las trazas de nuestro reconocimiento productivo, su posible organización y ubicación dentro del entramado urbano. Aunque en su mayoría estos trabajos parecen seguir realizándose en talleres privados domésticos o muy vinculados a este ámbito, comenzamos a identificar situaciones que se alejan de esta organización. De nuevo el análisis de la documentación castellana generada en los primeros momentos tras la conquista del emirato nazarí ha permitido identificar una serie de espacios de producción de seda en los que se llevaban a cabo distintas operaciones de forma concentrada. Un ejemplo lo constituyen las “casas de telares de seda” ubicadas en la ciudad de Málaga y mencionadas en su Libro de Repartimiento, las cuales se ubican en su mayoría en las inmediaciones de la Alcaicería. Que los repartidores, encargados de confeccionar dicho Libro de Repartimiento, se refieran a estos inmuebles específicamente invita a pensar en una presencia relevante de telares y que el desarrollo de la actividad de tejido de seda era más importante que su uso doméstico.

Los elementos de análisis, que no son todos, a los que brevemente hacemos referencia pensamos que son una buena muestra de las posibilidades que el estudio de la seda entraña para el conocimiento y caracterización de la económica nazarí, principalmente en su ámbito productivo, nuestro objetivo principal actualmente, pero también en la vertiente comercial. La producción de esta fibra presenta una serie de características que comienzan a alejarla progresivamente de lo que podemos llamar fórmulas productivas artesanales y a la vez que la hacen más próxima a las industriales.
Para ampliar:
- Garrido López, Jorge. La producción de textil y cuero entre los siglos finales de Al-Andalus y principios de la Modernidad: caracterización y transformación de las fórmulas productivas (siglos XIII-XVI). Tesis doctoral. Universidad de Granada (2025).
- Garrido López, Jorge. “La producción de textil y cuero en los siglos finales de al-Andalus (XIII-XVI): propuesta de investigación.” Incipit 11 (2023): 11-31.
- Garrido López, Jorge. “Una aproximación al sector textil en la Granada bajomedieval.” Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino 32 (2022): 87–122.
- García Porras, Alberto y Fábregas García, Adela. “Espacios de transición en el mundo nazarí” en Ángel Galán Sánchez y Adela Fábregas García (eds.). El reino de Granada y su contexto peninsular. Guerra, poderes y sociedades (Granada: Universidad de Granada, 2023).
- Fábregas García, Adela y García Porras, Alberto (eds.). Artesanía e industria en al-Andalus. Actividades, espacios y organización (Granada: Comares, 2023).
- Camarero Castellano, Inmaculada. Sobre el «estado de Ŷā’iḥa: teoría y práctica jurídica de la calamidad rural y urbana en el Al-Andalus (ss. VIII-XV) (Sevilla: Universidad de Sevilla, 2015).
- Fábregas García, Adela. The Nasrid Kingdom of Granada between East and West (Thirteenth to Fifteenth Centuries) (Leiden: Brill, 2021). Kirchner, Helena et al. “Re-thinking the Green Revolution in the Mediterranean world.” Antiquity 97 (2023).