{"id":983,"date":"2019-02-15T13:49:30","date_gmt":"2019-02-15T13:49:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=983"},"modified":"2019-02-15T13:49:36","modified_gmt":"2019-02-15T13:49:36","slug":"entre-paz-y-guerra-la-coyuntura-mudejar-en-el-reino-de-granada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=983","title":{"rendered":"\u00abEntre paz y guerra\u00bb: la coyuntura mud\u00e9jar en el reino de Granada"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align:center\">La breve historia del mudejarismo granadino, repleta de contradicciones y conflictos, dio paso a comienzos del siglo XVI al problema morisco, que se prolong\u00f3 hasta la segunda mitad de la centuria<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align:center\"><a rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Rafael G. Peinado Santaella (opens in a new tab)\" href=\"http:\/\/granada.academia.edu\/RafaelGPeinadoSantaella\" target=\"_blank\">Rafael G. Peinado Santaella<\/a><br>Universidad de Granada<\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"288\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Granada_Braun_Georg-1024x295.jpg?resize=1000%2C288\" alt=\"\" class=\"wp-image-988\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Granada_Braun_Georg.jpg?resize=1024%2C295&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Granada_Braun_Georg.jpg?resize=300%2C87&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Granada_Braun_Georg.jpg?resize=768%2C222&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Granada_Braun_Georg.jpg?w=2000&amp;ssl=1 2000w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Granada_Braun_Georg.jpg?w=3000&amp;ssl=1 3000w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption>Vista de Granada. Grabado de Frans Hogenberg, s. XVI<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La conquista del emirato nazar\u00ed de Granada supuso la incorporaci\u00f3n a los reinos peninsulares gobernados por los Reyes Cat\u00f3licos de un volumen de poblaci\u00f3n musulmana que duplicaba como m\u00ednimo al que hasta entonces viv\u00eda bajo dominio cristiano, pues rondar\u00eda entre 200.000 y 300.000 habitantes. Por ello y con raz\u00f3n, \u00c1ngel Gal\u00e1n S\u00e1nchez, uno de los mejores y m\u00e1s agudos conocedores del mudejarismo granadino, calific\u00f3 en su d\u00eda al nuevo reino castellano como una \u00abinmensa morer\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para controlarla, el Poder castellano se vali\u00f3 de los modelos que ven\u00edan aplic\u00e1ndose desde los \u00faltimos a\u00f1os del siglo XI. M\u00e1s all\u00e1 de la revuelta de los mud\u00e9jares andaluces y murcianos en 1264, los musulmanes que viv\u00edan entre los cristianos casi nunca fueron objeto de acciones violentas similares a las que padecieron las comunidades jud\u00edas, pero s\u00ed vivieron segregados o acantonados en barrios diferenciados. Incluso cuando el antisemitismo alcanz\u00f3 el paroxismo de la expulsi\u00f3n de los hebreos hispanos en marzo de 1492, los Reyes Cat\u00f3licos firmaron sendas cartas, en diciembre de 1493 y abril de 1497 respectivamente, para acabar de ra\u00edz con las murmuraciones que corr\u00edan sobre una pronta expulsi\u00f3n de los mud\u00e9jares y para acoger en los reinos de Castilla a los que hab\u00edan sido expulsados del vecino reino de Portugal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A las alturas del \u00faltimo a\u00f1o indicado, sin embargo, la situaci\u00f3n de los antiguos s\u00fabditos nazar\u00edes hab\u00eda empeorado notablemente y se alejaba la posibilidad de coexistencia que alimentaron las capitulaciones firmadas durante el decenio de la guerra de conquista. La historia del mudejarismo granadino fue la historia de una coyuntura convulsa muy alejada la \u00abedad de oro de paz y prosperidad\u00bb (Helen Nader). Parece m\u00e1s certero definirla con las palabras que el morisco Alonso N\u00fa\u00f1ez pronunci\u00f3 cuando, a finales de 1556, fue requerido a declarar en un pleito como testigo judicial. Entonces evoc\u00f3 la \u00abGranada ganada por los reyes de gloriosa memoria don Hernando e do\u00f1a Ysabel, de gloriosa memoria\u00bb, como \u00abestando entre paz e guerra antes de la conversi\u00f3n general de la dicha \u00e7iudad e su tierra e Vega\u00bb. Ciertamente, dicha coyuntura estuvo presidida desde sus inicios por la contradicci\u00f3n resultante de los criterios objetivos dictados por la l\u00f3gica militar y fiscal de la Corona y los subjetivos que se derivaban de una ideolog\u00eda pensada para la guerra e inservible para la paz. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para rentabilizar la conquista del emirato, que hab\u00eda vaciado las arcas de la Hacienda Real, los reyes apoyaron desde un primer momento la permanencia de los mud\u00e9jares. Era una elecci\u00f3n muy alejada de los presupuestos maximalistas y propagand\u00edsticos de la <em>reintegratio Hispaniae<\/em> que, por citar s\u00f3lo dos de sus mejores ejemplos expositivos, vociferaron ante el senado cardenalicio romano, entre 1490 y 1497, Bernardino L\u00f3pez de Carvajal y Pere Bosc\u00e0. Seg\u00fan ellos, la resoluci\u00f3n de los setecientos a\u00f1os de \u00abgran afrenta para el Crucificado\u00bb significaba no s\u00f3lo \u00abrecuperar unas posesiones ancestrales\u00bb, sino tambi\u00e9n \u00abaumentar la religi\u00f3n\u00bb e incluso perseguir al mahometano \u00abmientras huye a \u00c1frica\u00bb, adelant\u00e1ndose en este \u00faltimo deseo a lo que luego ordenara la reina do\u00f1a Isabel en su testamento (\u00abe que no cesen de la conquista de \u00c1frica\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/capitulacionGranada.jpg?resize=599%2C247\" alt=\"\" class=\"wp-image-262\" width=\"599\" height=\"247\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/capitulacionGranada.jpg?w=799&amp;ssl=1 799w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/capitulacionGranada.jpg?resize=300%2C124&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/capitulacionGranada.jpg?resize=768%2C316&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 599px) 100vw, 599px\" \/><figcaption>Encabezamiento de las capitulaciones de Granada, 25 de noviembre de 1491, AGS<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las capitulaciones s\u00f3lo recog\u00edan la primera exigencia, pero no la segunda ni, por supuesto, la tercera. Con una dosis creciente de generosidad, y mediante una iniciativa que fue pasando de las comunidades musulmanas a la propia Corona, aquellos pactos respetaron las creencias, las propiedades y las costumbres de los vencidos, pero tambi\u00e9n el \u00abduro fisco de los emires\u00bb (Miguel \u00c1. Ladero Quesada), cuya herencia se atribuy\u00f3 la Hacienda Real. Los nuevos s\u00fabditos castellanos aceptaron continuar padeciendo uno de los yugos m\u00e1s pesados que podr\u00eda haberlos inclinado a cambiar de se\u00f1or. Esa evidente contradicci\u00f3n tal vez quepa explicarla atendiendo a otras circunstancias, como el coste del viaje al exilio o las condiciones que muchos de quienes eligieron esta soluci\u00f3n sufrieron en su destino norteafricano (hambre, carest\u00eda y peste), hasta el punto de que no pocos regresaron y otros manifestaron su intenci\u00f3n de hacerlo: \u00abSi el se\u00f1or de Castilla viniese hasta aqu\u00ed ir\u00edamos a rogalle que nos llevase a su pa\u00eds\u00bb, leemos en la fetua de un jurista magreb\u00ed, que no dud\u00f3 en aconsejar a sus correligionarios que la emigraci\u00f3n era un deber religioso para todo musulm\u00e1n que viviese bajo dominio cristiano. Tambi\u00e9n en el islam, por tanto, la especulaci\u00f3n te\u00f3rica se separaba de la pr\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De la voluntad de permanecer y de la intenci\u00f3n de retener se deriv\u00f3 una distribuci\u00f3n del espacio muy desfavorable en t\u00e9rminos cuantitativos para los 40.000 repobladores que se instalaron s\u00f3lo en una quinta parte del territorio del emirato. Pero no en t\u00e9rminos cualitativos. Las franquicias fiscales que la Corona concedi\u00f3 a los repobladores, para hacer m\u00e1s atractiva su llegada, fueron compensadas por los impuestos nazar\u00edes que siguieron tributando los mud\u00e9jares, a los que pronto hubieron de sumar otros nuevos destinados a la defensa costera o por raz\u00f3n de servicios extraordinarios a la Corona. Adem\u00e1s, a los nuevos vecinos cristianos se les reservaron las zonas m\u00e1s llanas y cerealistas, as\u00ed como el control de los n\u00facleos urbanos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La excepci\u00f3n a esa regla ordenadora del territorio vino dada nada m\u00e1s y nada menos que por la capital gentilicia del reino y su f\u00e9rtil Vega. Resultado de las capitulaciones de 1491, la particularidad granadina exigi\u00f3 la organizaci\u00f3n de un cord\u00f3n de seguridad constituido por la guarnici\u00f3n de la Alhambra, por la isla de poblamiento cristiano que, en la Vega, fue la nueva villa de Santa Fe y por las antiguas villas fronterizas de los Montes. Los mud\u00e9jares granadinos, por mor de lo capitulado, quedaron exentos de pechar durante los tres primeros a\u00f1os siguientes a la entrega de la ciudad, de modo que, hasta 1495, Granada conoci\u00f3 tambi\u00e9n en este punto una situaci\u00f3n radicalmente distinta a la del resto del reino: mud\u00e9jares no tributarios y compradores de tierra y cristianos carentes de franquicias y vendedores. Es decir, pronto desertores de una empresa repobladora que adem\u00e1s estuvo viciada por la \u00abexquisitez defraudadora\u00bb de los \u00abprincipales\u00bb castellanos. Estos, en efecto, no respetaron el derecho preferente de compra que los reyes se atribuyeron respecto de los bienes de la familia real nazar\u00ed o se aprovecharon del desconocimiento del enmara\u00f1ado Patrimonio Real para hurtarle tambi\u00e9n a la Corona castellana su leg\u00edtima herencia, disminuyendo en suma los bienes ra\u00edces que hubieran podido repartirse entre los primeros cristianoviejos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reducci\u00f3n de la particularidad capitalina a partir de 1495 (finalizaci\u00f3n del periodo eximente para los mud\u00e9jares, concesi\u00f3n de las primeras franquicias a los cristianos que se avecindaran) coincidi\u00f3 con otra nueva vuelta de tuerca de la presi\u00f3n fiscal sobre la poblaci\u00f3n musulmana. A finales de aquel a\u00f1o, los reyes aceptaron el \u00abofrecimiento\u00bb que un grupo de notables de la comunidad vencida, invocando la tradici\u00f3n nazar\u00ed, les hicieron para repartir un servicio extraordinario, cuyo cobro marcar\u00eda el inicio de una duradera exigencia que desde entonces mantuvo la discriminaci\u00f3n fiscal de los nuevos cristianos. El ecuador de la \u00faltima d\u00e9cada del siglo xv marc\u00f3 una inflexi\u00f3n indudable en la fugaz historia del mudejarismo granadino, sobre todo porque a partir de entonces comenz\u00f3 a cambiar la situaci\u00f3n de Granada al incrementarse \u2014de manera no cuantificable\u2014el asentamiento de cristianoviejos. \u00bfAcaso ello no pudo envilecer la coexistencia en el mayor conservatorio musulm\u00e1n del reino y, por ende, en todo \u00e9l? Lo que ocurr\u00eda en Granada, desde luego, no era indiferente al conjunto de los musulmanes del antiguo emirato, como bien pusieron de relieve los acontecimientos a partir de 1500. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La codicia tampoco fue ajena a los repobladores y a los agentes intermedios del Estado castellano, quienes ejercieron una variada gama de presiones materiales y legales sobre los nuevos s\u00fabditos \u00abno naturales\u00bb de Castilla. Estos se encontraban indefensos tanto por esta \u00faltima condici\u00f3n, que los exclu\u00eda del cuerpo pol\u00edtico del reino, como por su desconocimiento del sistema judicial cristiano, pues las capitulaciones s\u00f3lo dejaron en manos de sus jueces la resoluci\u00f3n de sus asuntos internos. Aquellos se ve\u00edan legitimados por la ideolog\u00eda y la propaganda que galvanizaron sus esfuerzos guerreros, cuando no por el recuerdo de la inmediata realidad fronteriza que, sin ninguna duda, contribuy\u00f3 a profundizar la \u00abmentalidad de hostilidad\u00bb (Ron Barkai) entre cristianos y musulmanes. Las im\u00e1genes literarias elaboradas en el taller de la corte real y en sus aleda\u00f1os demonizaban a los musulmanes (\u00absecta luciferina\u00bb, seg\u00fan el sevillano Juan Barba) o simplemente los presentaban como b\u00e1rbaros, crueles, enga\u00f1osos, cobardes, fan\u00e1ticos, banderizos, est\u00fapidos, herejes sin remedio. Andr\u00e9s Bern\u00e1ldez, el m\u00e1s populista de los cronistas castellanos, resumi\u00f3 esa bater\u00eda de calificativos con una frase casi quijotesca: \u00ablos moros son voltarios e muy livianos en sus fechos\u00bb, adem\u00e1s de matadores despiadados, agoreros y desprovistos del supremo valor de la hidalgu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas im\u00e1genes concordaban con los fundamentos te\u00f3ricos de la monarqu\u00eda cat\u00f3lica. Basada en la doctrina del \u00abm\u00e1ximo religioso\u00bb (Luis Su\u00e1rez Fern\u00e1ndez), de ella resultaban el principio exclusivista de una sola fe y la consideraci\u00f3n de la religi\u00f3n como instrumento pol\u00edtico, que los escritores pol\u00edticos del siglo XVI formular\u00edan diciendo que, como resumi\u00f3 Friedrich Meinecke, \u00absin obediencia a las leyes divinas, no hay tampoco obediencia a las leyes humanas\u00bb. La conversi\u00f3n de los mud\u00e9jares pudo quedar aplazada en el momento de las capitulaciones, que ambas partes firmaron de manera insincera y sin creer demasiado en su virtualidad. Los reyes, desde luego, no renunciaron a que sus nuevos s\u00fabditos abrazaran la fe cristiana, y en este punto quiz\u00e1s no sea errado pensar que la reina do\u00f1a Isabel fuese la que apostara con mayor decisi\u00f3n por dicha iniciativa. \u00bfAcaso los dos principales art\u00edfices de la conversi\u00f3n, el jer\u00f3nimo Hernando de Talavera y el franciscano Francisco Jim\u00e9nez de Cisneros, no fueron sus confesores? Por lo dem\u00e1s, ambos compart\u00edan la misma intolerancia hacia el islam por m\u00e1s que divergieran en los m\u00e9todos que conven\u00eda aplicar para erradicarlo a mayor gloria y triunfo de sus creencias religiosas.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.cervantesvirtual.com\/images\/portales\/fray_hernando_de_talavera\/graf\/hernando_de_talavera\/03-retrato_de_hernando_de_talavera_arzobispado_de_granada_s.jpg?resize=550%2C343\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"343\"\/><figcaption> Retrato de Hernando de Talavera, por Pedro de Raxis. Episcopolio del Palacio arzobispal de Granada.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El proceder persuasivo y amable del \u00abAlfaqu\u00ed Mayor de los cristianos\u00bb, como los musulmanes granadinos conocieron al tard\u00edo restaurador de la supuesta sede episcopal de san Cecilio, no dio todos los frutos que algunos de sus panegiristas le atribuyeron. Las conversiones voluntarias fueron escasas e interesadas, es decir, decididas como un medio de protecci\u00f3n y\/o de ganancia material. Enrique P\u00e9rez Boyero ha cifrado en tres centenas escasas las personas que se convirtieron al cristianismo entre 1482 y 1499; e incluso las ha delimitado socialmente: algunos miembros de la aristocracia nazar\u00ed (los Granada Venegas, sobre todo, cuyos descendientes llegaron a ingresar nada menos que en la Orden de Santiago); un pu\u00f1ado de hombres de armas que cambiaron de bando durante la guerra; un n\u00famero indeterminado de campesinos y artesanos, que pudieron beneficiarse de algunos repartimientos; y otros, en fin, que vieron en la conversi\u00f3n un remedio para salir de la esclavitud por cautiverio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfExisti\u00f3 alguna relaci\u00f3n entre esa lentitud cristianizadora y las medidas segregacionistas que fray Hernando de Talavera, en su doble condici\u00f3n de arzobispo y comisario regio, impuls\u00f3 en la ciudad de Granada a partir de 1497? Doble, la segregaci\u00f3n fue una consecuencia del incremento de los inmigrantes castellanos que acudieron atra\u00eddos por las franquicias fiscales de 1495. Segregaci\u00f3n pol\u00edtica: reflejo de dicho aumento fue la constituci\u00f3n, en una fecha que no sabemos precisar de este \u00faltimo a\u00f1o, de un Ayuntamiento cristiano, al que, por otra parte, los musulmanes dejaron de asistir, seg\u00fan una fugaz noticia de octubre de 1497, siquiera fuera como oyentes \u2014nunca como participantes\u2014, pues por entonces parec\u00edan mantener sus propios \u00f3rganos de autogobierno. Segregaci\u00f3n f\u00edsica: en una fecha asimismo indeterminada de 1498, El Peque\u00f1\u00ed, alfaqu\u00ed mayor de Granada, y tal vez Fernando de Zafra, secretario real, llegaron a un acuerdo que comportaba la salida de la ciudad de los mud\u00e9jares forasteros y de los naturales de las alquer\u00edas de la Vega, la concentraci\u00f3n de los labradores mud\u00e9jares naturales de Granada en el barrio del Albaic\u00edn <em>sensu stricto<\/em>, la creaci\u00f3n de una \u00abmorer\u00eda apartada\u00bb para los mercaderes, tratantes y artesanos en el entorno de la mezquita mayor y la venta a vecinos cristianos de las casas que dejaran libres los que salieran o se trasladaran al Albaic\u00edn. Este plan fue completado por otras medidas dictadas a lo largo de aquel mismo a\u00f1o, las cuales, desde la misma l\u00f3gica segregacionista, persegu\u00edan separar a musulmanes y cristianos para evitar \u00abmalas vezindades y enojos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue ese ambiente muy alejado de una coexistencia pac\u00edfica el que conocieron los reyes cuando, a finales de 1499, volvieron a Granada con la firme decisi\u00f3n de incrementar el ritmo de las conversiones. La chispa salt\u00f3 cuando Cisneros \u2014\u00abque nunca vio moros, ni los conoci\u00f3\u00bb, como afirm\u00f3 el rey don Fernando desde su proverbial pragmatismo pol\u00edtico\u2014 encendi\u00f3 la mecha de la conversi\u00f3n forzosa de los elches o tornadizos. Era el triunfo del \u00abm\u00e1ximo religioso\u00bb, pues su extremismo te\u00f3rico le hac\u00eda pensar que aquellos antiguos cristianos no eran musulmanes sino cristianos de naci\u00f3n y que la capitulaci\u00f3n no pod\u00eda prevalecer sobre el Derecho eclesi\u00e1stico relativo a los ap\u00f3statas. La revuelta del Albaic\u00edn fue controlada en tres d\u00edas por el conde de Tendilla, alcaide de la Alhambra, a quien el rey advirti\u00f3 que actuara siguiendo \u00abel seso que no la rigor\u00bb. De modo que, a pesar de que los reyes trataron de demostrar cierta generosidad con el com\u00fan de los rebeldes y tranquilizaron a los mud\u00e9jares del obispado de M\u00e1laga prometi\u00e9ndoles el respeto a las capitulaciones y la imposibilidad de forzar la conversi\u00f3n, la rebeli\u00f3n prendi\u00f3 en G\u00fc\u00e9jar-Sierra y en la Alpujarra para ganar finalmente todo el reino, hasta que fue sofocada en la primavera de 1501 con la capitulaci\u00f3n del \u00faltimo foco de Sierra Bermeja.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de aqu\u00ed, las decisiones se precipitaron. Una pragm\u00e1tica real de 20 de julio de 1501 prohibi\u00f3 la entrada de musulmanes en el reino de Granada para evitar que los \u00abnuevamente convertidos\u00bb fueran contaminados \u00abpor la comunica\u00e7i\u00f3n de los dichos moros que de otras partes podr\u00edan venir a este dicho reino\u00bb. Otra de 12 de febrero de 1502 daba tiempo a los mud\u00e9jares de la Corona de Castilla para que, hasta finales de abril, los varones mayores de 14 a\u00f1os y las mujeres de 12 se bautizaran o emigraran al Egipto mameluco o a otros pa\u00edses con los que no hubiera conflicto. Se resolv\u00eda un problema para crear otro acaso mayor. Los mud\u00e9jares dieron paso a los moriscos, quienes en su inmensa mayor\u00eda, y a pesar de las apariencias y el fingimiento, no abandonaron sus antiguas creencias religiosas.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Para ampliar:<\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Peinado Santaella, Rafael G. (ed.), <em>Historia del Reino de Granada. I: De los or\u00edgenes a la \u00e9poca mud\u00e9jar (hasta 1502),<\/em> Universidad de Granada y Fundaci\u00f3n El legado andalus\u00ed, 2000<\/li><li>Gal\u00e1n S\u00e1nchez, \u00c1ngel, <em>Una sociedad en transici\u00f3n: Los granadinos de mud\u00e9jares a moriscos,<\/em> Universidad de Granada, 2010.<\/li><li>Peinado Santaella, Rafael G., <em>\u00abComo los vencedores disfrutan cuando se reparten el bot\u00edn\u00bb. El reino de Granada tras la conquista castellana (1483-1526),<\/em> Comares, 2011. <\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael G. 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