{"id":930,"date":"2019-02-01T11:33:52","date_gmt":"2019-02-01T11:33:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=930"},"modified":"2019-02-01T11:33:59","modified_gmt":"2019-02-01T11:33:59","slug":"el-final-de-al-andalus-percibido-desde-dentro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=930","title":{"rendered":"El final de al-Andalus percibido desde dentro"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align:center\">Desde el siglo XIV se instal\u00f3 en los intelectuales nazar\u00edes la incertidumbre en el futuro, que en los \u00faltimos a\u00f1os del emirato se torn\u00f3 en un resignado recuerdo de las glorias pasadas<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align:center\"><a href=\"http:\/\/granada.academia.edu\/RafaelGPeinadoSantaella\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Rafael G. Peinado Santaella (opens in a new tab)\">Rafael G. Peinado Santaella<\/a><br>Universidad de Granada<\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"375\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Arabesk_alhambra_granada-1024x384.jpg?resize=1000%2C375\" alt=\"\" class=\"wp-image-932\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Arabesk_alhambra_granada.jpg?resize=1024%2C384&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Arabesk_alhambra_granada.jpg?resize=300%2C113&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Arabesk_alhambra_granada.jpg?resize=768%2C288&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Arabesk_alhambra_granada.jpg?w=1181&amp;ssl=1 1181w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption>Arabesco de la Alhambra con el lema y el escudo nazar\u00edes<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El presentimiento del fin, con toda su carga de agrio pesimismo, apareci\u00f3 ya en el siglo XIV entre los musulmanes granadinos, pero aument\u00f3 en la centuria siguiente al calor de la decadencia pol\u00edtica que entonces sufri\u00f3 de manera cr\u00f3nica el emirato nazar\u00ed. Abu Yahya Muhammad b. Muhammad b. Asim, llamado por sus contempor\u00e1neos \u00abel segundo Ibn al-Jatib\u00bb, padeci\u00f3 en sus carnes las consecuencias de las luchas pol\u00edticas, pues parece que muri\u00f3 degollado por orden del emir en 1453. De su libro <em>El jard\u00edn de complacencia, que trata de la resignaci\u00f3n a lo que decide y decreta Dios Alt\u00edsimo<\/em> han llegado hasta nosotros algunos pasajes donde denuncia las lisonjas cristianas que divid\u00edan el reino de forma intencionada, reafirma los principios monote\u00edstas del islam, arremete contra el cristianismo y tacha a Jes\u00fas el Mes\u00edas de d\u00e9bil por impacientarse y atemorizarse ante la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de sus disc\u00edpulos, el Guadije\u00f1o, ya en el exilio de Tremec\u00e9n, sigui\u00f3 a su maestro en el diagn\u00f3stico de la decadencia:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00ab(\u2026) el infortunio ha azotado a aquella regi\u00f3n que no tiene parigual en punto de hermosura, y a la que le salen pretendientes por doquier y a montones, todo lo cual ha sido causa de discrepancia entre sus arr\u00e1eces y sus ricos hombres, entre sus adelantados y sus cad\u00edes, entre sus pr\u00edncipes y sus visires, porque cada cual anhelaba para s\u00ed la primac\u00eda, arrimando el ascua a su sardina, mientras que los cristianos \u2014\u00a1Dios Alt\u00edsimo los maldiga!\u2014 se abat\u00edan sobre ellos con lealtad, con enga\u00f1o y trapacer\u00eda, mezclando los asuntos de Amru con los de Zayde, hasta que les ha sido posible hacerse due\u00f1os del pa\u00eds y ense\u00f1orearse de lo recientemente adquirido y de lo que de antiguo al patrimonio pertenec\u00eda.\u00bb<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La <em>Cr\u00f3nica an\u00f3nima de la conquista de Granada,<\/em> escrita en 1534 por otro exiliado al norte de \u00c1frica, parte de unos presupuestos y de un pesimismo similares, aunque los desarrolla en un relato m\u00e1s extenso que acaba en una eleg\u00eda final muy pr\u00f3xima al tono y a los argumentos de tres casidas que se compusieron entre 1492 y 1501. Dicha cr\u00f3nica se inicia con una alabanza a la pacificaci\u00f3n del emirato que Muley Hac\u00e9n consigui\u00f3 realizar en sus primeros a\u00f1os de reinado hasta el mes de abril de 1478. El desastre natural que entonces produjo una crecida del r\u00edo Darro pareci\u00f3 preludiar una cat\u00e1strofe pol\u00edtica que no cesar\u00eda ya en los a\u00f1os inmediatos en forma de guerra civil. El an\u00f3nimo cronista achaca la divisi\u00f3n a la vida disoluta del emir, que le condujo al mal gobierno y al enfrentamiento con la aristocracia. Peor a\u00fan: como el emir y su camarilla s\u00f3lo aceptaron a rega\u00f1adientes ir a recuperar la ciudad de Alhama, que hab\u00eda ca\u00eddo en manos castellanas a finales de febrero de 1482, la comunidad y el emir se divorciaron, ya que este trataba de contener la indignaci\u00f3n y el \u00edmpetu de aquella. Dos realidades contrapuestas que solo pod\u00edan conducir a la sedici\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abEl pueblo mostraba decisi\u00f3n, firmeza, coraje, verdadera determinaci\u00f3n y coraz\u00f3n ardiente, mientras que el ministro no paraba de prometer a la gente que iban a entrar y a combatir, y, jurando y perjurando, les dec\u00eda: \u00abDentro de poco los rendiremos por sed, pues estamos poniendo los medios para entrar a por ellos\u00bb; pero la incapacidad, la negligencia y la fals\u00eda del ministro fueron apareciendo poco a poco, hasta que resultaron evidentes y brillaron como el sol ante el pueblo llano y ante la nobleza, y todos pensaron mal del emir y de su ministro, y cundieron las malas palabras. Entonces el demonio de la sedici\u00f3n surgi\u00f3 entre ellos, y los hombres murmuraban unos con otros pregunt\u00e1ndose por el enga\u00f1o que se estaba haciendo a los musulmanes.\u00bb<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta \u00faltima frase es muy enjundiosa. Al contrario de lo que hicieron los cronistas castellanos con los musulmanes, nuestro cronista no demoniza al enemigo sino a los autores de las intrigas que arruinaban el Poder e introduc\u00edan la divisi\u00f3n. As\u00ed, el origen de la rebeld\u00eda de los hijos de Muley Hac\u00e9n fue una obra demon\u00edaca:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abLa cosa fue que unos demonios de hombres hab\u00edan estado tentando a la madre y le hab\u00edan hecho temer por sus hijos, a causa del car\u00e1cter violento del padre, y acabaron de convencerla atizando el rencor que lat\u00eda entre ella y la esclava del padre, la cristiana Zoraya. Los intrigantes no pararon de insistir hasta que la madre les permiti\u00f3 llevarse a los ni\u00f1os; ella busc\u00f3 la manera de sacarlos de noche, y ellos los llevaron a Guadix, donde los habitantes de la ciudad les prestaron juramento.\u00bb<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa misma figura vuelve a aparecer en el relato de la sublevaci\u00f3n del Albaic\u00edn y la segunda proclamaci\u00f3n de Boabdil:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abLuego unos demonios de hombres comenzaron a seducir a la gente, adorn\u00e1ndoles el asunto, haci\u00e9ndoles promesas y avivando en ellos el deseo de alcanzar la paz con los cristianos, hasta que un grupo de vecinos del arrabal del Albaic\u00edn \u2014uno de los barrios de Granada\u2014 se dej\u00f3 llevar por sus palabras.\u00bb<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La rebeld\u00eda y la escisi\u00f3n eran acciones demon\u00edacas porque eran pecado y contrariaban la ley de Dios. A mediados de octubre de 1483, los alfaqu\u00edes de Granada, en el dictamen que, tras la derrota de Lucena, pronunciaron contra Boabdil, fueron muy concluyentes desde su autoatribuida calidad de \u00abgu\u00edas del g\u00e9nero humano\u00bb y \u00abl\u00e1mparas en las tinieblas\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abLa violaci\u00f3n del juramento de fidelidad prestado a nuestro se\u00f1or Abu l-Hasan \u2014Dios le guarde\u2014 por parte de las gentes responsables, y el haber llevado a cabo la proclamaci\u00f3n de su hijo, no encuentran el menor respaldo en la ley de Dios, ni tienen m\u00e1s calificaci\u00f3n que la de puro y simple pecado y abandono de la obediencia debida a Dios y a su Enviado \u2014Dios le bendiga y salve\u2014, en raz\u00f3n de los muchos perjuicios que han ocasionado y que desagradan a Dios: la escisi\u00f3n del Islam en este pa\u00eds, abandonado a sus propios medios; la divisi\u00f3n de su poder, despu\u00e9s de haber estado unido; encender el fuego de la guerra civil y, por su causa, sembrar la enemistad y el odio en los corazones de los musulmanes y corromper la concordia.\u00bb<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por una l\u00f3gica inversa, la cohesi\u00f3n y el esfuerzo compartido eran obra de Dios y, como tal, fortalec\u00edan a la comunidad. Dos ejemplos de ello fueron la respuesta unitaria que los habitantes de la Ajarqu\u00eda de M\u00e1laga dieron \u2014\u00absin concurso de caballeros\u00bb, a\u00f1ade el an\u00f3nimo autor\u2014 para combatir a los cristianos que, en 1483, penetraron en aquella comarca y la victoria que de nuevo se obtuvo sobre los cristianos dos a\u00f1os m\u00e1s tarde. El auxilio y la protecci\u00f3n divinas garantizaron igualmente los triunfos conseguidos en la Vega de Granada durante los a\u00f1os 1490 y 1491 o cuando se estrechaba el cerco sobre la capital del emirato. La ayuda de Dios, sin embargo, pod\u00eda trascender lo espiritual y tornarse una ayuda material procedente del cielo, como por caso el cronista insin\u00faa en el momento glorioso de la victoria obtenida por las tropas nazar\u00edes en Mocl\u00edn:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abDice el autor \u2014\u00a1a quien Dios perdone!\u2014: \u00abAquel mismo d\u00eda, mientras volv\u00edamos camino de Granada, me refiri\u00f3 un noble caballero, hombre valiente y heroico, y me dijo: Estaba yo en la avanzadilla de caballeros que \u00edbamos persiguiendo a los cristianos y, habi\u00e9ndome adelantado hasta tal lugar, encontr\u00e9 a los cristianos muertos, pero no vi a nadie delante de m\u00ed, ni supe qui\u00e9n los hab\u00eda matado\u00bb.\u00bb<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Dios que proporciona la victoria es tambi\u00e9n, en el instante angustioso de la derrota, la raz\u00f3n suprema de la resignaci\u00f3n. \u00ab\u00a1De Dios somos y a \u00c9l hemos de volver!\u00bb: esta jaculatoria que el musulm\u00e1n pronuncia en la adversidad \u2014y que se encuentra enunciada en el Cor\u00e1n II, 156\u2014 se repite hasta tres veces en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles de la guerra. En el relato de la conquista de M\u00e1laga, que fue el episodio m\u00e1s terrible de la contienda, por la duraci\u00f3n y dureza del asedio y porque termin\u00f3 con la esclavitud de los vencidos; tras la rendici\u00f3n del Zagal y el sometimiento de Guadix, Almer\u00eda y Almu\u00f1\u00e9car; en fin, cuando las gentes de la Alpujarra acataron el dominio cristiano despu\u00e9s de conocer la rendici\u00f3n de Granada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Resignaci\u00f3n y aceptaci\u00f3n del Destino. El primero de los pasajes lastimeros que la <em>Cr\u00f3nica an\u00f3nima<\/em> contiene al final de su relato termina invocando el consuelo y el remedio de Dios, cuando el Poder cristiano orden\u00f3 la conversi\u00f3n forzosa:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abEntonces pusieron campanas en los alminares que hab\u00edan servido para la llamada a la oraci\u00f3n e im\u00e1genes y cruces en las mezquitas donde se hac\u00eda de Dios la invocaci\u00f3n y del Alcor\u00e1n la recitaci\u00f3n. \u00a1Cu\u00e1ntos ojos llorosos hay all\u00ed; cu\u00e1ntos corazones hacinos; cu\u00e1ntos necesitados e impedidos que no pueden emigrar ni reunirse con sus hermanos musulmanes! Sus corazones arden como fuego, sus l\u00e1grimas fluyen como caudaloso torrente, y contemplan a sus hijos e hijas que adoran las cruces y se postran ante los \u00eddolos, que comen cerdo y animales muertos, y que beben vino que es la madre de todos los vicios y de las malas acciones. Pero no pueden prohib\u00edrselo ni imped\u00edrselo ni reprenderles por ello, pues quien tal hace se expone a graves consecuencias y es condenado a grandes tormentos. \u00a1Qu\u00e9 desgracia m\u00e1s amarga, qu\u00e9 inmensa aflicci\u00f3n, qu\u00e9 cat\u00e1strofe m\u00e1s grande! Quiera Dios poner consuelo y remedio a su situaci\u00f3n, ya que \u00c9l es Todopoderoso.\u00bb<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, un poco m\u00e1s abajo, en el ep\u00edlogo que sigue al aplastamiento de la sublevaci\u00f3n mud\u00e9jar, el \u00fanico consuelo lo encuentra en los decretos irrevocables de Dios:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00ab\u00a1Lloren por ello los que han de llorar, y que sollocen los que han de sollozar, pues somos de Dios y a \u00c9l hemos de volver! Estaba escrito en el libro [del Destino], porque lo que Dios manda es un decreto inexorable: Nadie puede oponerse a sus decretos ni revocar sus sentencias, pues \u00c9l es quien manda sobre sus siervos, el que los gobierna, el que todo lo sabe. No hay poder ni fuerza sino en Dios, alto y poderoso. Que Dios bendiga a nuestro amo y se\u00f1or Mahoma, a sus familiares y a sus compa\u00f1eros, y les d\u00e9 cumplida salvaci\u00f3n hasta el d\u00eda del Juicio. \u00a1Alabado sea Dios, Se\u00f1or de los Mundos!\u00bb<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fuerza irremediable del Destino y el abandono de Dios son tambi\u00e9n los argumentos de la <em>qasida sultaniyya<\/em> de al-Uqayl\u00ed. Este poeta \u00e1ulico presenta a su emir destronado como \u00abaqu\u00e9l a quien el tiempo oprimi\u00f3 con rencor\u00bb, pues fue \u00abdespose\u00eddo a la fuerza de su mando\u00bb, a causa de lo que considera como \u00abun juicio de Dios, un decreto irrevocable\u00bb. Una justificaci\u00f3n que sirve para disculparle de los \u00abreproches\u00bb de \u00ablos censores\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00ab(&#8230;) pues no fuimos culpables, por mucho que diga el incordiante.<\/p><p>Fuimos incapaces de resistir al destino,<\/p><p>mas no quisimos las desgracias que trajo (&#8230;)<\/p><p>[dado que] El hombre, cuando Dios no le ayuda, est\u00e1 m\u00e1s perdido<\/p><p>que un ni\u00f1o que, en su orfandad, lamenta la p\u00e9rdida de su madre.\u00bb<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una traici\u00f3n de la fortuna que le lleva a recordar las glorias guerreras del pasado:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00ab\u00a1Cu\u00e1ntas situaciones acertadas tuvimos en el <em>yihad,<\/em><\/p><p>cuando los caballos tascaban las bridas!<\/p><p>Y la espada te\u00f1\u00eda con el rojo de la sangre<\/p><p>la barba blanca y el pelo negro.<\/p><p>Y no ver\u00edas el filo cortante de una espada sin mellar,<\/p><p>ni una espalda flexible sin romper.<\/p><p>Hasta que nos sobrevino una calamidad, no pudiendo hacer contra ella<\/p><p>otra cosa que proteger a los ni\u00f1os y a las mujeres.<\/p><p>(&#8230;)<\/p><p>Entonces nos traicion\u00f3 la mala fortuna: y quien<\/p><p>se asienta junto a ella, \u00a1Oh calamidades del Destino!, ya no se levanta.<\/p><p>Y se volvi\u00f3 negro lo que (antes) era verde de vida, al atacarles enemigos<\/p><p>con morenas y suaves (lanzas) o con blancas y cortantes (espadas).\u00bb<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La casida an\u00f3nima de 1492, o <em>Eleg\u00eda andaluza<\/em> como la titul\u00f3 su primer editor y traductor al franc\u00e9s, participa del mismo tono quejumbroso, que se resume en los versos 19 a 22. El poeta individualiza su llanto en la p\u00e9rdida de las ciudades m\u00e1s importantes del emirato, pero tambi\u00e9n por las nuevas e impuestas realidades religiosas. Siendo as\u00ed que, mientras la <em>qasida sultaniyya<\/em> s\u00f3lo emplea la expresi\u00f3n \u00absecta de la Trinidad\u00bb para referirse a los cristianos, esta otra se vale de toda una bater\u00eda de apelativos para ese prop\u00f3sito, que Mahmud Sobh ha amplificado en la discutible traducci\u00f3n que de la misma ha vertido tambi\u00e9n a la lengua francesa. La mirada al pasado consume varios versos de este poema para recordar sobre todo la valent\u00eda en la guerra al servicio de Dios, que hac\u00eda brillar los ojos de las hur\u00edes de forma esplendorosa. El an\u00f3nimo poeta achaca asimismo, aunque entre interrogaciones, el desastre al Destino y a la Fatalidad. Y posponiendo toda resignaci\u00f3n, en los versos finales hace un llamamiento a los musulmanes para que retornen a Dios mediante el arrepentimiento sincero y la pr\u00e1ctica de sus prescripciones, entre ellas el <em>yihad,<\/em> y termina con una imploraci\u00f3n a Dios para que vengue a los musulmanes y castigue a los infieles con el mayor de los infortunios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La casida de 1501, dirigida al sult\u00e1n Bayaceto II, mantiene el mismo tono pla\u00f1idero, redobla la dureza de los calificativos dedicados a los cristianos \u2014a quienes llama \u00abb\u00e1rbaros\u00bb, \u00abb\u00e1rbaros ignorantes\u00bb y \u00abperros cristianos, las peores de las criaturas\u00bb\u2014, denuncia la traici\u00f3n de las capitulaciones de 1491 como \u00abun acto infamante y vergonzoso\u00bb, lamenta las imposiciones religiosas y se muestra particularmente cr\u00edtico con los curas, con los gobernadores y con los jueces. Es muy objetivo al buscar las razones de la derrota y del pacto que le sigui\u00f3, cifr\u00e1ndolas en la superioridad militar de los castellanos, en la falta de ayuda externa y en la disminuci\u00f3n de v\u00edveres. Y, tras recordar las penalidades que corrieron \u00aben la Guerra Santa\u00bb y definir su situaci\u00f3n como propia de esclavos, explica la conversi\u00f3n por el miedo a morir en la hoguera y, por tanto, insincera. Sin embargo, lejos del tono combativo de la <em>Eleg\u00eda andaluza<\/em> de 1492, reduce su petici\u00f3n al sult\u00e1n otomano a que este tratara de conseguir al menos que los dejen emigrar al norte de \u00c1frica, \u00abla tierra de nuestros seres queridos\u00bb, para no \u00abquedar en la descreencia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta resignaci\u00f3n a emigrar es la imagen m\u00e1s viva de la derrota y en la pr\u00e1ctica fue el medio al que, hasta la rebeli\u00f3n de 1568, los moriscos recurrieron con mayor frecuencia, sin dejar de practicar tampoco la guerra de guerrillas como aut\u00e9nticos resistentes. En todo caso, el esp\u00edritu combativo que antes he ilustrado con algunas muestras literarias persisti\u00f3 en la l\u00edrica popular, seg\u00fan supo captar, en la segunda mitad del siglo XVI, un escritor castellano, Gonzalo Argote de Molina, a quien debemos la transmisi\u00f3n de esta \u2014seg\u00fan su propia definici\u00f3n\u2014 \u00abcanci\u00f3n lastimosa\u00bb que corr\u00eda entre los moriscos granadinos:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abAlhambra amorosa, lloran tus castillos<\/p><p>o Muley Vuabdeli, que se ven perdidos<\/p><p>dadme mi cauallo, y mi blanca adarga<\/p><p>para pelear y ganar la Alhambra;<\/p><p>dadme mi cauallo y mi adarga azul<\/p><p>para pelear, y liberar mis hijos (&#8230;).\u00bb<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Para ampliar:<\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Moral, Celia del (ed.), <em>En el ep\u00edlogo del Islam andalus\u00ed: La Granada del siglo XV, <\/em>Universidad de Granada, 2002. <\/li><li>L\u00f3pez de Coca Casta\u00f1er, Jos\u00e9 E., <a rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"\u00abLa conquista de Granada: el testimonio de los vencidos\u00bb (opens in a new tab)\" href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/descarga\/articulo\/2274178.pdf\" target=\"_blank\">\u00abLa conquista de Granada: el testimonio de los vencidos\u00bb<\/a>, <em>Norba. Revista de Historia,<\/em> 18 (2005), p\u00e1gs. 33-50<\/li><li>Peinado Santaella, Rafael G., <em><a rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Guerra santa, cruzada y yihad en Andaluc\u00eda y el reino de Granada (siglo xiii-xv) (opens in a new tab)\" href=\"http:\/\/sl.ugr.es\/09B4\" target=\"_blank\">Guerra santa, cruzada y yihad en Andaluc\u00eda y el reino de Granada (siglos XIII-XV)<\/a>,<\/em> Universidad de Granada, 2017.<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael G. Peinado Santaella<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":932,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_crdt_document":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[127,89,109],"coauthors":[],"class_list":{"0":"post-930","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-fuentes","8":"tag-conquista-de-granada","9":"tag-granada","10":"tag-nazaries","12":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Arabesk_alhambra_granada.jpg?fit=1181%2C443&ssl=1","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/930","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=930"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/930\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":949,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/930\/revisions\/949"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/932"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=930"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=930"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=930"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcoauthors&post=930"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}