{"id":6132,"date":"2026-10-09T19:43:27","date_gmt":"2026-10-09T17:43:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=6132"},"modified":"2026-10-09T19:58:03","modified_gmt":"2026-10-09T17:58:03","slug":"conquista-o-expansion-analisis-de-la-expansion-del-dominio-politico-islamico-temprano-continuacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=6132","title":{"rendered":"\u00bfConquista o expansi\u00f3n? An\u00e1lisis de la expansi\u00f3n del dominio pol\u00edtico isl\u00e1mico temprano (continuaci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">En la segunda fase de las grandes conquistas isl\u00e1micas parece evidente el patrocinio estatal, algo que en ese momento era posible gracias a que el Estado hab\u00eda recuperado la estabilidad. Esto tambi\u00e9n hizo que la agresividad y el enfoque de las expediciones variaran en funci\u00f3n de la personalidad de cada califa<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong><a href=\"https:\/\/mes.uchicago.edu\/faculty\/donner\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Fred M. Donner<\/a><\/strong><br>Universidad de Chicago (em\u00e9rito)<\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"471\" src=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batalla-BNF-ms-NAF-886-f10v-1024x471.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6136\" srcset=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batalla-BNF-ms-NAF-886-f10v-1024x471.jpg 1024w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batalla-BNF-ms-NAF-886-f10v-300x138.jpg 300w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batalla-BNF-ms-NAF-886-f10v-768x353.jpg 768w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batalla-BNF-ms-NAF-886-f10v.jpg 1382w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Escena de una batalla en<em> Fleur des histoires de la terre d&#8217;Orient<\/em> de Hayton, <a href=\"https:\/\/gallica.bnf.fr\/ark:\/12148\/btv1b6000425w\/f32.item\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">BNF, ms NAF 886, f. 10v.<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong><a href=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=6146\">English version<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=6094\"><strong>Viene de la primera parte<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Fase II: aprox. 660-750<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La agitaci\u00f3n dentro de la comunidad de los Creyentes conocida como la \u00abPrimera Guerra Civil\u00bb (656-660 d. C.), durante la cual varios rivales reclamaron el cargo de <em>am\u012br al-mu\u2019minin<\/em> tras el asesinato de \u2018Uthman en 656, provoc\u00f3 una tregua en las campa\u00f1as de conquista en el exterior, ya que los soldados se vieron arrastrados a apoyar a los distintos aspirantes al liderazgo de la comunidad y, en ocasiones, se enfrentaron entre s\u00ed. Mu\u2018awiya ibn Abi Sufyan (r. 660-680), de la dinast\u00eda omeya, sali\u00f3 victorioso de esta contienda y, con el fin de la lucha fratricida entre los creyentes, pronto se reanudaron las campa\u00f1as hacia nuevas zonas. Pero a partir de ahora, el movimiento de expansi\u00f3n nos resulta m\u00e1s f\u00e1cil de comprender: puede considerarse fundamentalmente como una empresa patrocinada por el Estado \u2014una pol\u00edtica consciente de los gobernantes omeyas, que lanzaban incursiones depredadoras y peri\u00f3dicas destinadas a proporcionar a los soldados y a sus gobernantes bot\u00edn y tributos (incluidos esclavos), y a situar firmemente las zonas reci\u00e9n conquistadas al alcance de los recaudadores de impuestos del r\u00e9gimen\u2014. No est\u00e1 tan claro qu\u00e9 papel desempe\u00f1aron el fervor religioso y el sentido de \u00abcommunitas\u00bb en esta fase de expansi\u00f3n; si bien estas motivaciones pueden haber seguido teniendo un gran peso en la mente de algunos l\u00edderes y soldados, lo que parece m\u00e1s evidente es el patrocinio estatal de estas campa\u00f1as, algo que ahora era posible gracias a que el Estado dirigido por los Creyentes, con Mu\u2018awiya al frente, hab\u00eda recuperado la estabilidad y hab\u00eda comenzado a adoptar una forma institucional m\u00e1s definida. La agresividad y el enfoque de las expediciones en esta segunda fase variaron en funci\u00f3n de la personalidad de cada <em>am\u012br al-mu\u2019min\u012bn<\/em>; al-Walid I (705-715), por ejemplo, llev\u00f3 a cabo una expansi\u00f3n en\u00e9rgica en muchos frentes, mientras que su hermano y sucesor, Sulayman (715-717), parece haber frenado la actividad en muchos frentes para concentrarse en una campa\u00f1a a gran escala contra la capital bizantina, Constantinopla, que, sin embargo, no logr\u00f3 tomar la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el este, ya durante la \u00e9poca de Mu\u2018awiya se hab\u00edan lanzado campa\u00f1as de incursiones peri\u00f3dicas, normalmente durante los meses de primavera y verano, desde las grandes guarniciones iraqu\u00edes de Kufa y Basra hacia Azerbaiy\u00e1n y la meseta iran\u00ed. Estas campa\u00f1as permitieron la toma de numerosas ciudades y pueblos, pero a menudo no eran m\u00e1s que incursiones destinadas a saquear, y durante mucho tiempo los omeyas solo ejercieron un control transitorio o discontinuo sobre muchas zonas de Ir\u00e1n. A medida que el frente oriental se alejaba de Irak, el tiempo que tardaban las tropas en desplazarse desde Irak para combatir en los frentes orientales se hizo tan prolongado que ya en el a\u00f1o 671 se estableci\u00f3 una nueva guarnici\u00f3n m\u00e1s cercana a la frontera, en el oasis de Merv (en el actual Turkmenist\u00e1n), dotada de tropas \u00e1rabes trasladadas de forma permanente desde Irak junto con sus familias \u2014seg\u00fan se informa, un total de 50.000 personas\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el oeste, durante la \u00e9poca de Mu\u2018awiya se lanzaron incursiones depredadoras similares desde la guarnici\u00f3n de Fustat, en Egipto, contra Libia y zonas m\u00e1s al oeste del norte de \u00c1frica, reforzadas por la creaci\u00f3n, en el a\u00f1o 670, de una nueva ciudad-guarnici\u00f3n en Qayrawan (en la actual T\u00fanez). Sin embargo, el control de las zonas al oeste de Libia sigui\u00f3 siendo durante mucho tiempo inalcanzable para los omeyas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el norte, Mu\u2018awiya lanz\u00f3 incursiones anuales en Anatolia y Armenia desde la principal guarnici\u00f3n siria de Hims y desde puestos como Massisa, a lo largo de la frontera bizantina en el sur de Anatolia. Tambi\u00e9n intent\u00f3 en una ocasi\u00f3n (con apoyo naval) sitiar la capital bizantina, Constantinopla (la actual Estambul), tal vez motivado por tradiciones escatol\u00f3gicas que afirmaban que la ca\u00edda de Constantinopla dar\u00eda paso a los acontecimientos del Juicio Final. Si esta fuera su motivaci\u00f3n, ello sugerir\u00eda que, en ciertos c\u00edrculos gobernantes, tales conceptos religiosos ten\u00edan un peso considerable. Estas campa\u00f1as, sin embargo, libradas en nombre del profeta y del Cor\u00e1n, a\u00fan no se caracterizaban por el deseo de convertir a cristianos o jud\u00edos al islam. De hecho, el autor cristiano Bar Penkay\u00e9, que escribi\u00f3 en la d\u00e9cada de 680 en el norte de Mesopotamia, describi\u00f3 el per\u00edodo del reinado de Mu\u2018awiya como uno de paz sin precedentes, durante el cual se permit\u00eda a todo el mundo practicar su culto a su antojo. (Tambi\u00e9n se\u00f1alaba que, en las campa\u00f1as de conquista de los Creyentes enviadas a frentes lejanos, algunos de los soldados eran cristianos de diversas confesiones).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La muerte del <em>amir al-mu\u2019minin<\/em> Mu\u2018awiya en el a\u00f1o 680 EC dio lugar a un nuevo per\u00edodo de conflictos internos entre los creyentes, lo que provoc\u00f3 otra pausa temporal en las campa\u00f1as de conquista, ya que el propio Estado apenas funcionaba. Yazid, hijo y sucesor de Mu\u2018awiya, no fue aceptado por algunos creyentes y, en cualquier caso, muri\u00f3 al cabo de unos a\u00f1os. Esta Segunda Guerra Civil o segunda <em>fitna<\/em> (680-692), como se la suele denominar, supuso una lucha multifac\u00e9tica entre numerosos aspirantes al t\u00edtulo de <em>amir al-mu\u2018minin<\/em> y sus partidarios. Fue tambi\u00e9n un per\u00edodo de miseria generalizada para mucha gente, especialmente para la poblaci\u00f3n llana de las zonas rurales de Siria, Mesopotamia e Irak, ya que, adem\u00e1s de los trastornos causados por los combates entre los ej\u00e9rcitos rivales de los Creyentes, el colapso general de la autoridad gubernamental permiti\u00f3 la aparici\u00f3n de bandas de matones que vagaban por el campo sin obst\u00e1culos, atacando sin piedad a cualquiera con quien se topaban, independientemente de su religi\u00f3n, origen \u00e9tnico o estatus social. La victoria definitiva del <em>am\u012br al-mu\u2019min\u012bn<\/em> omeya \u2018Abd al-Malik (r. 685-705) sobre sus rivales en el a\u00f1o 692 puso fin a este caos. Esto permiti\u00f3 reanudar las incursiones militares patrocinadas por el Estado y condujo, adem\u00e1s, a una mayor consolidaci\u00f3n de las propias instituciones del Estado de los Creyentes. Adem\u00e1s, \u2018Abd al-Malik y sus consejeros comenzaron a denominarse a s\u00ed mismos y a su comunidad \u00abMusulmanes\u00bb, en lugar de \u00abCreyentes\u00bb. Este cambio terminol\u00f3gico ten\u00eda presumiblemente por objeto marcar su condici\u00f3n como nueva confesi\u00f3n religiosa monote\u00edsta, el islam, que ahora se entend\u00eda claramente como distinta de otras confesiones monote\u00edstas (especialmente los jud\u00edos y los cristianos), algunas de las cuales hab\u00edan sido incluidas anteriormente en la categor\u00eda de \u00abcreyentes\u00bb. Parece tambi\u00e9n que en esta \u00e9poca \u2014alrededor del a\u00f1o 700 d. C.\u2014 los omeyas comenzaron a referirse al l\u00edder del movimiento como \u00abcalifa\u00bb (\u00e1rabe: <em>jalifa<\/em>) en lugar de <em>amir al-mu\u2019minin<\/em>. Esta \u00faltima expresi\u00f3n estaba, por supuesto, bien consolidada, pero no aparec\u00eda en el Cor\u00e1n; la palabra <em>jalifa,<\/em> por el contrario, s\u00ed se utilizaba en el Cor\u00e1n, refiri\u00e9ndose a alguien que contaba con la gu\u00eda o el favor divinos, por lo que su uso confer\u00eda al l\u00edder de la comunidad un sello de legitimidad religiosa otorgado por el Cor\u00e1n. Cabe se\u00f1alar que, en esta \u00e9poca, bajo el liderazgo de \u2018Abd al-Malik, el texto del Cor\u00e1n se someti\u00f3 a una \u00faltima ronda de revisi\u00f3n, cuyo alcance y magnitud exactos siguen sin estar claros, pero que parece haber tenido por objeto eliminar ambig\u00fcedades en la lectura del texto mediante la introducci\u00f3n de marcas voc\u00e1licas y la estandarizaci\u00f3n de la versificaci\u00f3n; bajo el patrocinio de los omeyas, el texto sagrado comenz\u00f3 a ocupar as\u00ed un papel m\u00e1s destacado en la autoconcepci\u00f3n y la identidad de la comunidad musulmana.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"525\" src=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batallal-de-Yarmouk-BNF-ms-NAF-886-f9v-1024x525.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6143\" srcset=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batallal-de-Yarmouk-BNF-ms-NAF-886-f9v-1024x525.jpg 1024w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batallal-de-Yarmouk-BNF-ms-NAF-886-f9v-300x154.jpg 300w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batallal-de-Yarmouk-BNF-ms-NAF-886-f9v-768x393.jpg 768w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batallal-de-Yarmouk-BNF-ms-NAF-886-f9v.jpg 1337w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Escena de una batalla en<em> Fleur des histoires de la terre d&#8217;Orient<\/em> de Hayton, <a href=\"https:\/\/gallica.bnf.fr\/ark:\/12148\/btv1b6000425w\/f30.item\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">BNF, ms NAF 886, f. 9v.<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reanudaci\u00f3n de las campa\u00f1as militares tras la Segunda Guerra Civil permiti\u00f3 a los ej\u00e9rcitos de los musulmanes \u2014como ahora podemos llamarlos correctamente\u2014 poner nuevas y vastas zonas bajo el control del Estado omeya. Desde Siria se reanudaron las incursiones anuales a trav\u00e9s de los montes Tauro hacia las tierras altas de Anatolia; estas incursiones parecen haber tenido como objetivo el saqueo local o, tal vez, mantener a las fuerzas bizantinas desequilibradas y as\u00ed impedir que atacaran Siria, pero no parece que su verdadera intenci\u00f3n fuera conquistar y mantener nuevos territorios. Sin embargo, en 717-718, como se ha se\u00f1alado anteriormente, el califa omeya Sulayman orden\u00f3 un segundo asalto contra la capital bizantina, Constantinopla. Esta campa\u00f1a, que obviamente ten\u00eda por objeto conquistar nuevos territorios, no logr\u00f3 al final asaltar las formidables murallas defensivas de la ciudad, a pesar de que los musulmanes la sitiaron durante muchos meses antes de verse obligados a retirarse. Esta campa\u00f1a en concreto, al igual que la primera, pudo haber estado inspirada en parte por tradiciones escatol\u00f3gicas que afirmaban que la ca\u00edda de Constantinopla en manos de los musulmanes marcar\u00eda el comienzo del Fin de los Tiempos y la llegada del Juicio Final. No est\u00e1 claro si la tropa estaba motivada por tales sue\u00f1os, pero probablemente podamos suponer que el califa y sus asesores m\u00e1s cercanos se vieron influidos por esas preocupaciones escatol\u00f3gicas a la hora de ordenar esta gigantesca empresa. Adem\u00e1s de las incursiones anuales habituales en Anatolia, otras fuerzas conquistaron y mantuvieron el control de territorios en Armenia y el C\u00e1ucaso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde Kufa y, sobre todo, desde Basra, las principales guarniciones de Irak, se lanzaron de nuevo campa\u00f1as regulares (normalmente anuales) hacia zonas a\u00fan no sometidas de la meseta iran\u00ed, cuya parte occidental ya hab\u00eda quedado bajo el control del movimiento de los Creyentes antes de la Segunda Guerra Civil.&nbsp; Algunas zonas de Ir\u00e1n, como las regiones densamente boscosas de la vertiente norte de la cordillera de Elburz, frente al mar Caspio (Gilan, Daylam, Mazandaran), se consideraron demasiado dif\u00edciles de someter y permanecieron durante muchas d\u00e9cadas en manos de se\u00f1ores de la guerra locales, que pagaban un tributo simb\u00f3lico a cambio de que se les dejara en paz.&nbsp; Sin embargo, las zonas m\u00e1s abiertas de Ir\u00e1n, hasta el oeste de Afganist\u00e1n, incluidas la mayor\u00eda de las principales ciudades, fueron conquistadas progresivamente por las fuerzas omeyas y sometidas al pago de impuestos. La guarnici\u00f3n que los musulmanes hab\u00edan establecido en Merv sirvi\u00f3 de base desde la que se lanzaron continuas campa\u00f1as hacia Afganist\u00e1n y, especialmente, al otro lado del r\u00edo Oxus, hacia los confines de Asia Central, en los \u00faltimos a\u00f1os del siglo VII y los primeros del VIII. Sin embargo, el avance fue lento; la regi\u00f3n albergaba a numerosos gobernantes aut\u00f3nomos turcos e iran\u00edes (sogdianos) y era objeto de disputas por parte de grandes potencias m\u00e1s lejanas, como la dinast\u00eda Tang de China y los tibetanos<strong>.<\/strong> El califa omeya al-Walid (r. 705-715) nombr\u00f3 a un en\u00e9rgico gobernador de Juras\u00e1n llamado Qutayba ibn Muslim, quien, poco a poco, logr\u00f3 conquistar las principales ciudades de la \u00abRuta de la Seda\u00bb, como Bujar\u00e1 y Samarcanda, mediante una estrategia de \u00abdivide y vencer\u00e1s\u00bb. Sin embargo, el dominio omeya en el noreste de Ir\u00e1n y en Transoxania sigui\u00f3 vi\u00e9ndose amenazado por levantamientos locales durante muchos a\u00f1os. La situaci\u00f3n era a\u00fan m\u00e1s precaria en el sureste de Ir\u00e1n y el oeste de Afganist\u00e1n; aunque S\u00edst\u00e1n ya hab\u00eda sido conquistado en la d\u00e9cada de 670, numerosas campa\u00f1as en la d\u00e9cada de 690 no lograron someter a Zabulist\u00e1n, y el control omeya ces\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de ciudades como Zarang y Bost, en los l\u00edmites occidentales de las tierras altas afganas. La conquista m\u00e1s lejana en Oriente fue la de Sind (el valle del r\u00edo Indo, en el actual Pakist\u00e1n). All\u00ed, los gobernantes hind\u00faes locales \u2014que podr\u00edan haber obstaculizado el paso de los comerciantes musulmanes procedentes de Irak\u2014 fueron derrotados por un ej\u00e9rcito enviado por el poderoso gobernador omeya de Irak, al mando de su sobrino adolescente, Muhamad ibn al-Qasim, entre los a\u00f1os 711 y 713. La informaci\u00f3n fiable sobre este temprano asentamiento musulm\u00e1n en Sind es escasa, pero parece que sobrevivi\u00f3 durante mucho tiempo entre una poblaci\u00f3n abrumadoramente hind\u00fa con una importante minor\u00eda budista. La conversi\u00f3n de la mayor parte de Sind al islam no se puso en marcha hasta mucho m\u00e1s tarde, en el siglo XI.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La expansi\u00f3n del califato omeya hacia el oeste, en el norte de \u00c1frica, fue paralela en algunos aspectos a la que tuvo lugar en Ir\u00e1n y en Oriente. Como ya se ha se\u00f1alado, ya en la primera fase de las conquistas se hab\u00edan enviado campa\u00f1as hacia el oeste desde Egipto, que tomaron el control de la costa libia y llegaron hasta <em>Ifriqiya<\/em> (la antigua provincia romana de <em>\u00c1frica<\/em> \u2014la antigua Cartago\u2014), aproximadamente la actual T\u00fanez, con su nueva ciudad guarnici\u00f3n en Qayrawan. Qayrawan sirvi\u00f3 de trampol\u00edn desde donde los sucesivos gobernadores omeyas de <em>Ifriqiya<\/em> lanzaron nuevas campa\u00f1as por el norte de \u00c1frica occidental (la actual Argelia y Marruecos, al norte del desierto del S\u00e1hara) en los a\u00f1os posteriores al fin de la Segunda Guerra Civil. Adem\u00e1s, se convirti\u00f3 en la ciudad m\u00e1s grande de todo el norte de \u00c1frica al oeste de Egipto, centro crucial no solo para el control que ejerc\u00edan los omeyas sobre sus territorios m\u00e1s occidentales, sino tambi\u00e9n para el estudio y la difusi\u00f3n de la fe isl\u00e1mica (en particular en su vertiente malik\u00ed-sun\u00ed) en esas regiones.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"787\" src=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Mezquita-de-Qayrawan-1024x787.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6139\" srcset=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Mezquita-de-Qayrawan-1024x787.jpg 1024w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Mezquita-de-Qayrawan-300x231.jpg 300w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Mezquita-de-Qayrawan-768x590.jpg 768w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Mezquita-de-Qayrawan.jpg 1155w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Mezquita de Qayrawan. <a href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/3\/31\/Grande_Mosqu%C3%A9e_de_Kairouan%2C_vue_d%27ensemble.jpg?utm_source=es.wikipedia.org&amp;utm_campaign=imageinfo&amp;utm_content=original\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Wikimedia commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, al igual que en el este, la expansi\u00f3n del control omeya hacia el norte de \u00c1frica se vio frenada; sufri\u00f3 numerosos reveses debido a la resistencia de diversos grupos de la poblaci\u00f3n bereber (amazigh) local. El jefe bereber Kusayla lider\u00f3 un tenaz levantamiento en la d\u00e9cada de 680 que provoc\u00f3 la derrota y la muerte del gobernador musulm\u00e1n, \u2018Uqba ibn Nafi, y que incluso lleg\u00f3 a tomar Qayrawan durante un tiempo. Una nueva fuerza \u00e1rabe enviada desde el este logr\u00f3 recuperar Qayrawan y derrotar definitivamente a Kusayla. A continuaci\u00f3n, los \u00e1rabes emprendieron la dif\u00edcil tarea de conquistar Cartago, que hab\u00eda seguido siendo un basti\u00f3n bizantino en la costa y, por lo tanto, representaba el peligro de que una flota pudiera traer fuerzas para intentar una reconquista bizantina de la zona. Tras cambiar de manos varias veces, Cartago fue finalmente tomada de forma definitiva en el a\u00f1o 694. Sin embargo, otro problem\u00e1tico levantamiento de una fuerza bereber en las monta\u00f1as de Aur\u00e8s, liderado por una mujer llamada al-Kahina (evidentemente, una profetisa bereber), mantuvo a las fuerzas omeyas en vilo hasta su derrota y muerte en el a\u00f1o 702.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez sometida definitivamente la provincia de <em>Ifriqiya<\/em>, un nuevo gobernador, Musa ibn Nusayr, lanz\u00f3 campa\u00f1as hacia el Magreb occidental (las actuales Argelia y Marruecos), que parece haber quedado bajo su control con bastante rapidez. Fue desde bastiones del norte de \u00c1frica, como T\u00e1nger, desde donde se inici\u00f3 la conquista de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica en el a\u00f1o 711; esto se tratar\u00e1 con mayor detalle en la siguiente secci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda etapa de las conquistas isl\u00e1micas, tanto en Oriente como en Occidente, se caracteriz\u00f3, por tanto, por ciertas similitudes. Las campa\u00f1as militares emprendidas tras el fin de la Segunda Guerra Civil (que comenz\u00f3 hacia el a\u00f1o 692) constitu\u00edan una empresa lucrativa que los califas omeyas cultivaban con ah\u00ednco, ya que permit\u00edan hacerse con un gran bot\u00edn (incluidos esclavos) que se repart\u00eda entre los soldados y, en parte, se compart\u00eda con los gobernantes omeyas; pero tambi\u00e9n ten\u00edan el objetivo m\u00e1s amplio de someter firmemente nuevas zonas al control omeya y someterlas a un sistema tributario regular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al analizar estas conquistas, es importante distinguir entre dos procesos diferentes, que por lo general se desarrollaban en escalas temporales distintas. Uno era la expansi\u00f3n del control pol\u00edtico o la soberan\u00eda estatal, que, a pesar de los reveses, sol\u00eda producirse con bastante rapidez. El otro era la difusi\u00f3n del islam como religi\u00f3n entre la poblaci\u00f3n general, que por lo general se produc\u00eda de forma mucho m\u00e1s lenta. A las poblaciones reci\u00e9n conquistadas se les exig\u00eda someterse y pagar tributos o impuestos al Estado omeya, pero no se les obligaba a abrazar el islam (a menos que fueran polite\u00edstas, que por entonces eran muy pocos); m\u00e1s bien, a los pueblos conquistados se les permit\u00eda seguir practicando sus antiguas religiones (por lo general, el cristianismo, el zoroastrismo o el juda\u00edsmo) como <em>dhimmis<\/em>, o \u00abpueblos o comunidades protegidas\u00bb. Tanto en Oriente como en Occidente, estos esfuerzos de expansi\u00f3n tuvieron un \u00e9xito notable a largo plazo, pero al principio fueron vacilantes y, en ocasiones, se enfrentaron a una resistencia obstinada por parte de los gobernantes y las poblaciones locales. Los primeros jefes militares, como Qutayba ibn Muslim en Oriente y \u2018Uqba ibn Nafi\u2018 en Occidente, se convirtieron tambi\u00e9n en gobernadores de las provincias reci\u00e9n conquistadas. As\u00ed pues, se les encomend\u00f3 tanto la organizaci\u00f3n de las campa\u00f1as militares destinadas a ampliar a\u00fan m\u00e1s las fronteras del califato como el establecimiento simult\u00e1neo de una administraci\u00f3n civil firme sobre las zonas que hab\u00edan conquistado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"766\" src=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batalla-BNF-ms-NAF-886-f22r-1024x766.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6140\" srcset=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batalla-BNF-ms-NAF-886-f22r-1024x766.jpg 1024w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batalla-BNF-ms-NAF-886-f22r-300x224.jpg 300w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batalla-BNF-ms-NAF-886-f22r-768x574.jpg 768w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batalla-BNF-ms-NAF-886-f22r.jpg 1217w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Escena de una batalla en<em> Fleur des histoires de la terre d&#8217;Orient<\/em> de Hayton, <a href=\"https:\/\/gallica.bnf.fr\/ark:\/12148\/btv1b6000425w\/f55.item\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">BNF, ms NAF 886, f. 22r.<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El norte de \u00c1frica, sin embargo, respondi\u00f3 a la expansi\u00f3n omeya, en un aspecto, de forma bastante diferente a como lo hicieron los territorios reci\u00e9n conquistados en Ir\u00e1n y en el este. En Ir\u00e1n y las zonas adyacentes, la conversi\u00f3n al islam se produjo al principio con bastante lentitud; en el oeste, por el contrario, la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n bereber, especialmente aquellos que no eran cristianos, parece haber abrazado el islam con bastante rapidez. Muchos bereberes se convirtieron en clientes de soldados y jefes militares musulmanes, y a finales del siglo VII muchos de ellos se alistaban como mercenarios en los ej\u00e9rcitos omeyas. Sin embargo, los bereberes conversos eran tratados habitualmente como inferiores por los jefes y soldados \u00e1rabes que formaban el n\u00facleo de los ej\u00e9rcitos omeyas. Quiz\u00e1s por esta raz\u00f3n, muchos bereberes conversos acabaron abrazando alguna de las diversas ramas del jariyismo, una forma de islam intensamente igualitaria y pietista, que se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente por las zonas rurales del norte de \u00c1frica. (Qayrawan, sin embargo, sigui\u00f3 siendo un basti\u00f3n del islam sunn\u00ed). Esto tuvo consecuencias trascendentales unas d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, cuando en la d\u00e9cada de 740 se produjeron lo que suelen denominarse las grandes \u00abrevueltas bereberes\u00bb contra el dominio omeya en el Occidente isl\u00e1mico, en las que la rivalidad \u00e9tnica y la resistencia a la discriminaci\u00f3n contra los bereberes se legitimaron gracias a la ideolog\u00eda igualitaria del jariyismo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La conquista de Al-\u00c1ndalus<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A principios del siglo VIII, el largo proceso de expansi\u00f3n del dominio omeya sobre el norte de \u00c1frica llevaba ya m\u00e1s de medio siglo en marcha, con numerosos altibajos provocados por la inmensa distancia de la regi\u00f3n respecto al centro del califato en Siria, por la interrupci\u00f3n causada por la Segunda Guerra Civil en el este y por la encarnizada resistencia de muchos grupos bereberes locales al dominio de los ej\u00e9rcitos del califato y sus tropas, en su mayor\u00eda \u00e1rabes. Sin embargo, como ya se ha se\u00f1alado, una vez sometidos, muchos bereberes abrazaron el islam y se alistaron en los ej\u00e9rcitos como soldados. As\u00ed, a principios del siglo VIII, las fuerzas musulmanas de la provincia omeya de <em>Ifriqiya<\/em> llegaban a estar formadas por un n\u00facleo de soldados y jefes militares de origen \u00e1rabe procedentes de tierras m\u00e1s al este, a los que se un\u00edan numerosos contingentes bereberes m\u00e1s recientes. Sin embargo, con la relativa pacificaci\u00f3n del norte de \u00c1frica surgi\u00f3 la necesidad de que los ej\u00e9rcitos de <em>Ifriqiya<\/em> encontraran nuevas v\u00edas para satisfacer el deseo de estas tropas de obtener bot\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al otro lado del estrecho de Gibraltar, el reino visigodo de <em>Hispania<\/em> se sumi\u00f3 en el caos en el a\u00f1o 710 tras la muerte del rey visigodo Witiza. Su sucesor, Rodrigo, evidentemente no contaba con el apoyo de toda la aristocracia visigoda, lo que provoc\u00f3 meses de luchas internas entre los distintos aspirantes al trono visigodo. Los relatos sobre la primera invasi\u00f3n de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica por parte del subgobernador bereber de T\u00e1nger, Tariq ibn Ziyad, en el a\u00f1o 711, y por su superior, el gobernador del norte de \u00c1frica, Musa ibn Nusayr, son confusos. Tariq y Musa ya hab\u00edan llevado a cabo breves incursiones en la costa espa\u00f1ola incluso antes de la muerte de Witiza. Posteriormente, algunas fuentes sugieren que Tariq fue invitado a intervenir en la guerra civil de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica por uno de los contendientes al liderazgo visigodo, pero que esto sea cierto o no realmente no importa, ya que la agitaci\u00f3n pol\u00edtica y el colapso del poder central en un estado situado a solo unas millas al otro lado del estrecho desde <em>Ifriqiya<\/em> habr\u00edan resultado, en cualquier caso, irresistiblemente atractivos para las fuerzas omeyas, que llevaban mucho tiempo decididas a ampliar su control sobre nuevos y lucrativos territorios. Es posible, por tanto, que el imperativo expansionista desempe\u00f1ara un papel, de modo que Tariq lanzara su fat\u00eddico ataque contra el ej\u00e9rcito de Rodrigo, en parte tambi\u00e9n para mantener ocupados a sus soldados aprovechando los disturbios cercanos. Parece poco probable que las motivaciones religiosas fueran el factor principal en la decisi\u00f3n de los omeyas. Sin embargo, la decisiva derrota del ej\u00e9rcito de Rodrigo a manos de Tariq y el consiguiente colapso del poder central visigodo propiciaron la llegada de nuevas fuerzas bereberes y \u00e1rabes al mando del gobernador de <em>Ifriqiya<\/em>, Musa ibn Nusayr. Estas fuerzas avanzaron r\u00e1pidamente hacia el centro de la pen\u00ednsula, apoder\u00e1ndose de las principales ciudades, incluida la antigua capital visigoda, Toledo. No obstante, los conquistadores comenzaron r\u00e1pidamente a establecerse en diversas partes de Espa\u00f1a \u2014las tropas \u00e1rabes principalmente en unas pocas ciudades importantes, mientras que los bereberes se instalaron en localidades m\u00e1s peque\u00f1as y en el campo\u2014, algo que fue posible gracias al gran n\u00famero de soldados bereberes que formaban parte de las fuerzas invasoras. En pocos a\u00f1os, entre 711 y 715, las fuerzas dirigidas por Musa y su hijo y sucesor \u2018Abd al-\u2018Aziz sometieron la mayor parte del sur y el centro de Espa\u00f1a. Llegaron incluso a establecer puestos avanzados de tropas \u00e1rabes o bereberes hasta la costa del golfo de Vizcaya y Galicia, en el noroeste, que, sin embargo, resultaron ef\u00edmeros y pronto fueron abandonados tras la formaci\u00f3n de un peque\u00f1o reino cristiano en Asturias. En el transcurso de unos pocos a\u00f1os m\u00e1s, las fuerzas \u00e1rabes ocuparon las partes restantes del antiguo reino visigodo, en torno a Zaragoza y Barcelona, en el noreste de Espa\u00f1a, y, hacia el a\u00f1o 719, la zona en torno a Narbona, en el sur de Francia. Solo el norte monta\u00f1oso de Espa\u00f1a resisti\u00f3 con \u00e9xito el avance de las fuerzas musulmanas, quiz\u00e1 porque (al igual que en el norte de \u00c1frica) las comunidades monta\u00f1esas locales de los Pirineos, Cantabria, Asturias y Galicia resultaban m\u00e1s dif\u00edciles de someter que las ciudades y pueblos de las llanuras abiertas, que cayeron r\u00e1pidamente una vez que se hab\u00eda desarticulado el liderazgo pol\u00edtico visigodo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"634\" src=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batalla-BNF-ms-NAF-886-f32v-1024x634.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6141\" srcset=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batalla-BNF-ms-NAF-886-f32v-1024x634.jpg 1024w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batalla-BNF-ms-NAF-886-f32v-300x186.jpg 300w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batalla-BNF-ms-NAF-886-f32v-768x475.jpg 768w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batalla-BNF-ms-NAF-886-f32v.jpg 1391w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Escena de una batalla en<em> Fleur des histoires de la terre d&#8217;Orient<\/em> de Hayton, <a href=\"https:\/\/gallica.bnf.fr\/ark:\/12148\/btv1b6000425w\/f76.item\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">BNF, ms NAF 886, f. 32v.<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunas localidades de Hispania opusieron resistencia y fueron conquistadas por la fuerza, lo que sol\u00eda implicar la ejecuci\u00f3n de los hombres adultos y la esclavitud de las mujeres y los ni\u00f1os, pero la mayor\u00eda de las ciudades y pueblos parecen haber llegado a un acuerdo con los conquistadores. La rapidez de la conquista en la mayor\u00eda de las zonas puede deberse, en parte, a que los reyes visigodos solo hab\u00edan mantenido un ej\u00e9rcito real relativamente peque\u00f1o y, para las campa\u00f1as importantes, hab\u00edan dependido en gran medida de contingentes regionales pertenecientes a miembros de la aristocracia visigoda. Una vez eliminado el ej\u00e9rcito de Roderico, los miembros restantes de la nobleza consideraron m\u00e1s prudente llegar a un acuerdo con los ej\u00e9rcitos omeyas, de mayor envergadura, en lugar de oponer resistencia; posteriormente, algunos nobles visigodos sirvieron a los musulmanes como recaudadores de impuestos , sin duda en distritos que ellos mismos hab\u00edan dominado durante mucho tiempo como se\u00f1ores feudales. Algunos textos que han sobrevivido muestran que los acuerdos de los tratados inclu\u00edan, entre otras cosas, garant\u00edas de seguridad para la vida y los bienes de los habitantes a cambio de su obediencia y del pago de tributos. En el plazo de unos a\u00f1os, los conquistadores establecieron un r\u00e9gimen de tributaci\u00f3n regular sobre estos territorios, que se convirtieron en una nueva y vasta subprovincia de la provincia omeya de <em>Ifriqiya<\/em>, que pas\u00f3 a denominarse <em>al-\u00c1ndalus<\/em> (una palabra de origen controvertido).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recientemente, algunos han propuesto que no hubo una conquista musulmana de al-\u00c1ndalus, sino que un proceso de conversi\u00f3n silenciosa al islam entre la poblaci\u00f3n de <em>Hispania<\/em> se \u00abexplic\u00f3\u00bb posteriormente mediante la retroproyecci\u00f3n de una historia espuria de conquista por parte de los musulmanes. Sin embargo, esta visi\u00f3n pone la carreta delante del caballo: al igual que en otros lugares, fue la conquista la que, de hecho, dio lugar, con el tiempo, a una conversi\u00f3n generalizada al islam. Varios indicios dejan claro que la expansi\u00f3n hacia la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica fue una conquista organizada e intencionada por parte del califato omeya, aunque inicialmente pudiera haber comenzado como incursiones oportunistas. En primer lugar, cabe se\u00f1alar que la fuente m\u00e1s antigua que describe la conquista \u00e1rabe de al-\u00c1ndalus, la <em>Cr\u00f3nica de 754,<\/em> escrita por un autor cristiano desconocido, describe claramente los acontecimientos como una conquista, no como un movimiento silencioso de conversi\u00f3n religiosa. Tambi\u00e9n cabe destacar la rapidez con la que la victoria inicial de Tariq fue seguida de sucesivas campa\u00f1as ordenadas y, en algunos casos, dirigidas por Musa, gobernador de <em>Ifriqiya<\/em>, y sus sucesores. Adem\u00e1s, los varios a\u00f1os de campa\u00f1as iniciales llevadas a cabo por diversos ej\u00e9rcitos omeyas no tuvieron como \u00fanico objetivo saquear y capturar prisioneros para luego regresar con su bot\u00edn a sus bases seguras en el norte de \u00c1frica, sino que apuntaban a establecer una nueva provincia omeya que sustituyera al r\u00e9gimen de los visigodos (que, al igual que los \u00e1rabes, hab\u00edan llegado a Espa\u00f1a unos 300 a\u00f1os antes como una \u00e9lite conquistadora extranjera).&nbsp; El hecho de que se tratara de una conquista planificada tambi\u00e9n queda reflejado en que los conquistadores comenzaron casi de inmediato a acu\u00f1ar nuevas monedas en al-\u00c1ndalus y, en pocos a\u00f1os, organizaron un sistema tributario para explotar sus recursos agrarios. Los frecuentes cambios de comandantes y subgobernadores en al-\u00c1ndalus, ordenados por el gobernador omeya de <em>Ifriqiya<\/em> en Qayrawan o por el lejano califa omeya en Damasco, tambi\u00e9n sugieren que el asalto a <em>Hispania<\/em> era algo que los omeyas consideraban una prioridad y que estaban ansiosos por llevar a cabo con el fin de incorporar sus territorios a los dominios del califato. Como parte de su plan previsto de cambio de r\u00e9gimen, los conquistadores omeyas aparentemente se esforzaron por reducir la importancia de la antigua capital visigoda, Toledo, para frustrar cualquier intento de restauraci\u00f3n visigoda. Lo hicieron estableciendo sus propios centros de gobierno en otros lugares, guarnecidos por contingentes de tropas bereberes o \u00e1rabes \u2014en particular en C\u00f3rdoba y Sevilla, en el rico valle del Guadalquivir, y m\u00e1s tarde tambi\u00e9n en Zaragoza y Narbona, en el norte\u2014<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez que los omeyas y sus fuerzas se afianzaron como los nuevos gobernantes de al-\u00c1ndalus, no es de extra\u00f1ar que tanto su lengua oficial, el \u00e1rabe, como su religi\u00f3n, el islam, comenzaran a extenderse entre la poblaci\u00f3n sometida, ya que el \u00e1rabe y el islam gozaban del prestigio asociado a la nueva \u00e9lite gobernante; pero, al igual que en la mayor\u00eda de los dem\u00e1s territorios afectados por las primeras conquistas isl\u00e1micas, estos procesos de arabizaci\u00f3n e islamizaci\u00f3n siguieron a las conquistas, no las precedieron.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Reflexiones finales<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como se ha se\u00f1alado en las observaciones preliminares, las conquistas que tuvieron lugar con el auge del islam se han utilizado en ocasiones como una expresi\u00f3n simplificada para abarcar una amplia variedad de acontecimientos (pol\u00edticos, sociales, ling\u00fc\u00edsticos, religiosos y \u00e9tnicos) que, si bien estaban asociados a las campa\u00f1as militares propiamente dichas, las trascend\u00edan con creces. Algunos de ellos se han abordado brevemente en las observaciones preliminares anteriores, como el debate sobre qu\u00e9 tipo de movimiento representaron las conquistas iniciales y c\u00f3mo fue posible que se pusieran en marcha y tuvieran \u00e9xito a pesar de los escasos recursos materiales y las d\u00e9biles estructuras institucionales de la Arabia de la \u00e9poca para respaldarlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Igualmente importantes son los numerosos cambios que se produjeron a ra\u00edz de las conquistas, a los que centramos nuestra atenci\u00f3n aqu\u00ed. Estos diversos cambios pod\u00edan ser muy diferentes seg\u00fan la regi\u00f3n que se considere, y algunos ya se han mencionado de pasada anteriormente. Uno de ellos es el grado en que las conquistas estuvieron relacionadas con las migraciones de poblaci\u00f3n y los cambios demogr\u00e1ficos. Las teor\u00edas m\u00e1s antiguas part\u00edan de la base de que las conquistas eran resultado, o formaban parte de una afluencia masiva de \u00e1rabes desde la pen\u00ednsula hacia las tierras circundantes; sin embargo, ahora est\u00e1 claro que las primeras conquistas no comenzaron como migraciones tribales o populares, sino como campa\u00f1as de las fuerzas militares de un nuevo Estado en fase embrionaria; de hecho, tras la oleada inicial de conquistas, los primeros jefes militares se dieron cuenta de que muchas zonas de Arabia estaban bastante despobladas y no pod\u00edan proporcionar nuevos reclutas al ej\u00e9rcito. Es cierto que, en las zonas adyacentes a Arabia, una vez que los primeros ej\u00e9rcitos hab\u00edan conquistado un nuevo territorio, dicha conquista iba seguida a veces de una migraci\u00f3n considerable hacia ese territorio por parte de gentes procedentes de Arabia. Por ejemplo, Irak y Egipto acogieron a un gran n\u00famero de migrantes \u00e1rabes en el siglo VII, que al principio se establecieron principalmente en las ciudades guarnici\u00f3n de Kufa, Basra y Fustat. A medida que estas guarniciones se convirtieron en grandes ciudades con la llegada de las familias de los soldados y otras personas procedentes de Arabia, se transformaron en importantes centros de una nueva cultura isl\u00e1mica en \u00e1rabe literario. En la Gran Siria, donde una parte considerable de la poblaci\u00f3n ya hablaba \u00e1rabe antes de las conquistas, los nuevos migrantes procedentes de Arabia parecen haber sido menos numerosos y se establecieron principalmente en zonas abandonadas de las ciudades existentes; algunos indicios sugieren que los primeros califas y sus colaboradores de la tribu de los Quraysh del profeta, que dominaban el Estado primitivo, deseaban reservar el asentamiento en Siria para sus propios parientes y dirig\u00edan a los migrantes de otras tribus \u00e1rabes hacia Irak o Siria. Probablemente, la mayor\u00eda de las ciudades de Siria recibieron relativamente pocos inmigrantes en el siglo posterior a las conquistas (quienes, sin embargo, ocupaban puestos dominantes como \u00e9lite conquistadora), siendo la principal excepci\u00f3n la ciudad de Hims, que sirvi\u00f3 como principal base militar de los omeyas en la regi\u00f3n. En el este, tras la derrota de los ej\u00e9rcitos sas\u00e1nidas y el colapso del Estado sas\u00e1nida, Ir\u00e1n y las zonas m\u00e1s al este se vieron sometidas en el siglo VII a campa\u00f1as militares \u00e1rabes regulares (a menudo anuales) lanzadas desde las guarniciones iraqu\u00edes, especialmente desde Basra. Sin embargo, estas fuerzas sol\u00edan regresar a su base en Irak tras meses de campa\u00f1a, y el asentamiento \u00e1rabe en Ir\u00e1n fue muy limitado; la principal excepci\u00f3n fue la nueva ciudad-guarnici\u00f3n del oasis de Merv, en el noreste de Ir\u00e1n (en el actual Turkmenist\u00e1n), adonde se enviaron decenas de miles de soldados \u00e1rabes y sus familias a finales del siglo VII, con el fin de consolidar el dominio omeya en la zona y facilitar las incursiones y campa\u00f1as m\u00e1s all\u00e1 de Ir\u00e1n, hacia las fronteras de Asia Central. Hispania, por su parte, experiment\u00f3 un patr\u00f3n completamente diferente. La r\u00e1pida conquista del reino visigodo por parte de los ej\u00e9rcitos de la provincia omeya de <em>Ifriqiya,<\/em> que comenz\u00f3 en el a\u00f1o 711, dio lugar al asentamiento inmediato en muchas partes de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica de un gran n\u00famero de bereberes y de algunos soldados \u00e1rabes y sus familiares. Esto afect\u00f3 profundamente a la historia pol\u00edtica y cultural posterior de la pen\u00ednsula, especialmente porque, al igual que en el norte de \u00c1frica, los \u00e1rabes trataban a los bereberes, a pesar de su conversi\u00f3n al islam, como personas de menor estatus. Esta fue una de las causas principales de los levantamientos bereberes masivos de la d\u00e9cada de 740 en Hispania y el norte de \u00c1frica, que, al parecer, no ten\u00edan por objeto derrocar el dominio omeya, sino m\u00e1s bien lograr que este fuera m\u00e1s equitativo para los musulmanes de origen no \u00e1rabe, en consonancia con el mensaje igualitario del Cor\u00e1n. Fue en respuesta a estos levantamientos bereberes que los califas enviaron a Espa\u00f1a, en la d\u00e9cada de 740, un mayor contingente de tropas \u00e1rabes (en su mayor\u00eda sirias) para sofocar estas rebeliones; estos nuevos \u00e1rabes asentados en el territorio se convirtieron en la columna vertebral del posterior emirato y califato omeya independiente a partir del a\u00f1o 756.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra serie importante de consecuencias derivadas de las conquistas, a las que se ha aludido de pasada anteriormente, se refer\u00eda a los dos procesos sociales de arabizaci\u00f3n (la adopci\u00f3n del \u00e1rabe como lengua hablada o escrita) e islamizaci\u00f3n (la adopci\u00f3n de la religi\u00f3n isl\u00e1mica), que son l\u00f3gicamente distintos pero que a menudo se entremezclan de forma confusa, tanto en el debate acad\u00e9mico como en la realidad social. A veces resulta dif\u00edcil hacerse una idea clara del curso de estos procesos a partir de las fuentes disponibles, pero podemos estar seguros de que, una vez m\u00e1s, variaron significativamente de una regi\u00f3n a otra. En Siria e Irak, por ejemplo, pa\u00edses que contaban con importantes poblaciones de habla \u00e1rabe antes del auge del islam, las lenguas vern\u00e1culas anteriores (generalmente variantes del arameo) parecen haber sido desplazadas casi por completo por el \u00e1rabe hablado en todas partes en el plazo de cinco o seis siglos; as\u00ed lo sugiere la primera aparici\u00f3n de diccionarios arameo-\u00e1rabes hacia el siglo X. En cuanto a la conversi\u00f3n religiosa, se ha estimado de forma plausible que la mitad de la poblaci\u00f3n de Siria e Irak, hasta entonces abrumadoramente cristiana, hab\u00eda abrazado el islam en el plazo de tres siglos tras la conquista. En Ir\u00e1n, por el contrario, aunque la conversi\u00f3n se produjo a un ritmo similar, o quiz\u00e1 incluso m\u00e1s r\u00e1pido, la arabizaci\u00f3n nunca lleg\u00f3 a producirse realmente. Salvo en algunos focos aislados donde se hablaba \u00e1rabe, las poblaciones locales se aferraron a sus variantes ling\u00fc\u00edsticas iran\u00edes y, con el tiempo, surgi\u00f3 una forma modificada de estas denominada \u00abnuevo persa\u00bb. El nuevo persa (que hoy en d\u00eda se suele denominar simplemente \u00abpersa\u00bb) era una nueva lengua literaria que conservaba la estructura y la gram\u00e1tica de las lenguas iran\u00edes, pero incorporaba un gran n\u00famero de pr\u00e9stamos del \u00e1rabe, y se escrib\u00eda con la escritura \u00e1rabe, lo que reflejaba el estatus del \u00e1rabe como lengua de prestigio de la administraci\u00f3n y de la mayor parte de la alta cultura tras las conquistas, hasta aproximadamente el siglo XI, cuando el nuevo persa comenz\u00f3 a consolidarse como lengua literaria. En el norte de \u00c1frica, las poblaciones bereberes parecen haber adoptado el islam muy r\u00e1pidamente, pero continuaron hablando diferentes lenguas bereberes. Durante varios siglos, el \u00e1rabe parece haberse limitado a las principales guarniciones del norte de \u00c1frica, especialmente a Qayrawan, que, como se ha se\u00f1alado, se convirti\u00f3 en un importante centro de la cultura \u00e1rabe-isl\u00e1mica. El \u00e1rabe hablado parece haberse extendido m\u00e1s en el norte de \u00c1frica tras las migraciones de las tribus Hilal y Sulaym desde Arabia occidental y Egipto en el siglo XI; pero la arabizaci\u00f3n nunca se complet\u00f3 del todo en el norte de \u00c1frica, y diferentes variantes del bereber siguen siendo lenguas vivas hoy en d\u00eda en muchas zonas. En al-Andalus, el estatus del \u00e1rabe como lengua de la administraci\u00f3n estatal y de la alta cultura musulmana tras la conquista parece haber llevado a un n\u00famero considerable de personas a adoptarlo como lengua hablada y escrita entre los siglos VIII y X, especialmente en las ciudades y entre quienes pose\u00edan conocimientos culturales. Es posible que algunos de estos hablantes de \u00e1rabe fueran hispanos convertidos al islam, pero la existencia de salterios moz\u00e1rabes y otras obras cristianas en lengua \u00e1rabe demuestra que algunos cristianos de al-Andalus bajo dominio musulm\u00e1n utilizaban el \u00e1rabe incluso en contextos religiosos y, presumiblemente, lo hablaban en la vida cotidiana. Sin embargo, a medida que la suerte pol\u00edtica de los reg\u00edmenes isl\u00e1micos en Espa\u00f1a decay\u00f3 durante y despu\u00e9s del siglo XI, el \u00e1rabe fue perdiendo terreno frente a los dialectos romances, que, no obstante (al igual que el neopersa), se extendieron despu\u00e9s de siglos de dominio musulm\u00e1n cargados de numerosos pr\u00e9stamos del \u00e1rabe. Dado que el bereber no era, en general, una lengua escrita (o, al menos, no contaba con una tradici\u00f3n literaria desarrollada), resulta dif\u00edcil saber hasta qu\u00e9 punto las poblaciones ind\u00edgenas de al-Andalus llegaron a hablar bereber, o si los colonos bereberes acabaron hablando \u00e1rabe o alg\u00fan dialecto romance ib\u00e9rico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los numerosos y diversos fen\u00f3menos que se han mencionado brevemente anteriormente deber\u00edan dejar claro por qu\u00e9 \u00ablas conquistas\u00bb, independientemente de c\u00f3mo queramos caracterizarlas, pueden considerarse uno de los acontecimientos m\u00e1s trascendentales de la historia de la Humanidad, con repercusiones que a\u00fan hoy, catorce siglos despu\u00e9s de que tuvieran lugar, siguen afect\u00e1ndonos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-bright-blue-color has-alpha-channel-opacity has-bright-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Para ampliar:<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las obras que aqu\u00ed se enumeran ofrecen una exposici\u00f3n clara de parte del material descrito en el ensayo anterior. La selecci\u00f3n representa solo la punta del iceberg, ya que se han escrito miles de libros y art\u00edculos sobre todos los fen\u00f3menos englobados bajo el t\u00e9rmino \u00ablas conquistas\u00bb, y constantemente aparecen nuevas obras.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Bulliet, Richard W., <em>Conversion to Islam in the Medieval Period: an essay in quantitative history<\/em> (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1979). Un ingenioso esfuerzo, en gran medida convincente, por abordar el dif\u00edcil problema de rastrear el ritmo de la conversi\u00f3n al islam.<\/li>\n\n\n\n<li>Collins, Roger, <em>La conquista \u00e1rabe, 710-797<\/em> (Barcelona: Cr\u00edtica, 1991). Un relato ameno de la conquista, empa\u00f1ado por su negativa a integrar fuentes \u00e1rabes en su an\u00e1lisis.<\/li>\n\n\n\n<li>Clarke, Nicola, <em>The Muslim Conquest of Iberia. Medieval Arabic narratives<\/em> (London and New York: Routledge, 2012). Estudio detallado de las diversas fuentes \u00e1rabes sobre la conquista de al-\u00c1ndalus. <\/li>\n\n\n\n<li>Donner, Fred M., <em>The Early Islamic Conquests<\/em> (Princeton: Princeton University Press, 1981). Considera las conquistas como parte de un proceso de formaci\u00f3n incipiente del Estado, con un enfoque religioso.<\/li>\n\n\n\n<li>_____, \u201cCentralized Authority and Military Autonomy in the Early Islamic Conquests,\u00bb en Averil Cameron (ed.), <em>Studies in Late Antiquity and Early Islam<\/em>, 3: <em>States, Resources, and Armies.<\/em> (Princeton: Darwin Press, 1995), 337-60. Describe la jerarqu\u00eda del mando conceptual, estrat\u00e9gico y t\u00e1ctico durante las conquistas.<\/li>\n\n\n\n<li>_____, \u201c<em>D\u012bn<\/em>, <em>isl\u0101m<\/em>, und <em>muslim<\/em> im Koran,\u201d en Georges Tamer (ed.), <em>Die Koranhermeneutik G\u00fcnter L\u00fclings<\/em> (Berlin: De Gruyter, 2018), 129-40. Explora c\u00f3mo el uso cor\u00e1nico de algunos t\u00e9rminos clave difiere del significado que se les atribuy\u00f3 en la tradici\u00f3n isl\u00e1mica posterior.<\/li>\n\n\n\n<li>_____, \u201cFrom Believers to Muslims: Patterns of Communal Identity in the Early Islamic Community, \u201c <em>Al-Abhath<\/em> 50-51 ( 2002-2003), 9-53. Defiende que el islam comenz\u00f3 como un movimiento abierto a muchos creyentes monote\u00edstas, incluidos cristianos y jud\u00edos.<\/li>\n\n\n\n<li>_____, <em>Muhammad and the Believers: at the Origins of Islam<\/em> (Cambridge, MA: Harvard University Press, 2010). Visi\u00f3n general de c\u00f3mo surgi\u00f3 el islam.<\/li>\n\n\n\n<li>_____, <em>Narratives of Islamic Origins: the Beginnings of Islamic Historical Writing<\/em> (Princeton: Darwin Press, 1998). Considera las narrativas de las conquistas musulmanas como parte de un proceso m\u00e1s amplio de legitimaci\u00f3n en la comunidad isl\u00e1mica.<\/li>\n\n\n\n<li><em>_____, \u201c<\/em>The Qur\u2019anicization of Religio-Political Discourse in the Umayyad Period<em>,\u201dR\u00e9vue des Mondes Musulmans et de la Mediterran\u00e9e<\/em> 129 (2011), 79-92. C\u00f3mo los eruditos musulmanes de siglos posteriores utilizaron el vocabulario del Cor\u00e1n (siglo VII) para legitimar ciertos fen\u00f3menos posteriores al Cor\u00e1n.<\/li>\n\n\n\n<li>_____, \u201cTalking about Islam\u2019s Origins,\u201d <em>BSOAS<\/em> (Jan. 2018), 1-23. Analiza los problemas relacionados con las fuentes y la terminolog\u00eda sobre los inicios del islam.<\/li>\n\n\n\n<li>_____, \u201cVisions of the Early Islamic Expansion: Between the Heroic and the Horrific,\u201d en Nadia Maria El Cheikh and Shaun O\u2019Sullivan (eds.), <em>Byzantium in Early Islamic Syria<\/em> (Beirut and El-Koura: American University of Beirut and University of Balamand, 2011), 9-29. C\u00f3mo las fuentes musulmanas y cristianas, por diferentes razones, hacen hincapi\u00e9 en el aspecto militar de la conquista m\u00e1s que en la adaptaci\u00f3n, la cooperaci\u00f3n o la concesi\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li>Garc\u00eda-Sanju\u00e1n, Alejandro, \u00abNegar la conquista isl\u00e1mica de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica: un fraude historiogr\u00e1fico\u00bb, en Fancy y Garc\u00eda-Sanju\u00e1n (eds.), <em>\u00ab\u00bfQu\u00e9 fue la conquista isl\u00e1mica de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica?\u00bb.<\/em> N\u00famero especial de <em>Journal of Medieval Studies<\/em> 11\/3 (2019), pp. 306-22. El t\u00edtulo lo dice todo.<\/li>\n\n\n\n<li>Hoyland, Robert G., <em>In God\u2019s Path: the Arab conquests and the creation of an Islamic empire<\/em> (Oxford and New York: Oxford University Press, 2015). Una visi\u00f3n general clara del largo recorrido de las conquistas, en la que se sostiene que formaban parte de un proceso de etnog\u00e9nesis \u00e1rabe y (a pesar del t\u00edtulo) se resta importancia al papel de la religi\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li>Kaegi, Walter Emil Jr., <em>Muslim Expansion and Byzantine Collapse in North Africa<\/em> (Cambridge and New York: Cambridge University Press, 2010). Un estudio exhaustivo de los acontecimientos en el norte de \u00c1frica, basado en un minucioso an\u00e1lisis de fuentes griegas y \u00e1rabes.<\/li>\n\n\n\n<li>Kennedy, Hugh, <em>Las grandes conquistas \u00e1rabes: c\u00f3mo la expansi\u00f3n del islam cambi\u00f3 el mundo en el que vivimos<\/em> (Barcelona: Cr\u00edtica, 2007). Una excelente visi\u00f3n general de este vasto fen\u00f3meno.<\/li>\n\n\n\n<li>_____, <em>Muslim Spain and Portugal. A political history of al-Andalus<\/em> (London: Longman, 1996). L\u00facido, sensato y basado tanto en fuentes \u00e1rabes como occidentales.<\/li>\n\n\n\n<li>Manzano Moreno, Eduardo, \u00abConquista y asentamiento: lo que al-\u00c1ndalus nos puede decir sobre la expansi\u00f3n \u00e1rabe en la \u00e9poca del califato omeya\u00bb, en Andrew Marsham (ed.), <em>The Umayyad World<\/em> (Londres y Nueva York: Routledge, 2021), pp. 314-31. Un resumen claro y conciso de las conclusiones clave de la siguiente obra.<\/li>\n\n\n\n<li>_____, <em>Conquistadores, Emires y Califas. Los Omeyas y la Formaci\u00f3n de al-\u00c1ndalus<\/em> (Barcelona: Cr\u00edtica, 2006). El mejor estudio general sobre los omeyas en Espa\u00f1a, que destaca por su claridad y por el uso de datos numism\u00e1ticos y arqueol\u00f3gicos para complementar las fuentes literarias.<\/li>\n\n\n\n<li>Shaddel, Mehdy, \u201cPeriodisation and the fut\u016b\u1e25; Making Sense of Mu\u1e25ammad\u2019s Leadership of the Conquests in Non-Muslim Sources,\u201d <em>Arabica<\/em> 69 (2022), 96-145. Analiza la relaci\u00f3n entre las primeras conquistas y otros aspectos del auge del islam.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fred Donner<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":6136,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23,11,21],"tags":[238,72,37,239],"coauthors":[262],"class_list":["post-6132","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conceptos","category-fuentes","category-metodo","tag-arabizacion","tag-conquista-islamica","tag-historiografia","tag-islamizacion","fallback-thumbnail"],"jetpack-related-posts":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Batalla-BNF-ms-NAF-886-f10v.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6132","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6132"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6132\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6166,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6132\/revisions\/6166"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6136"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6132"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6132"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6132"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcoauthors&post=6132"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}