{"id":6078,"date":"2026-09-11T10:00:00","date_gmt":"2026-09-11T08:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=6078"},"modified":"2026-09-09T21:43:52","modified_gmt":"2026-09-09T19:43:52","slug":"trabajo-de-mujeres-agencia-femenina-y-economia-productiva-en-el-mundo-nazari","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=6078","title":{"rendered":"Trabajo de mujeres: agencia femenina y econom\u00eda productiva en el mundo nazar\u00ed"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">\u00bfY si las mujeres del reino nazar\u00ed no estuvieron confinadas al \u00e1mbito dom\u00e9stico, sino que fueron protagonistas clave de una econom\u00eda internacional en expansi\u00f3n? Este art\u00edculo desmonta viejos estereotipos para sacar a la luz el papel esencial de la mujer en la producci\u00f3n textil, el trabajo agr\u00edcola e incluso la construcci\u00f3n. Desde los telares y el zoco del hilado en Granada hasta los mercados de seda italianos, las mujeres nazar\u00edes no fueron espectadoras: fueron tejedoras, hilanderas, comerciantes y agentes econ\u00f3micos de pleno derecho en una cadena productiva que cruzaba el Mediterr\u00e1neo.<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><a href=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?page_id=4205\">Adela F\u00e1bregas Garc\u00eda<\/a><br>Universidad de Granada<\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/2\/24\/Bayad_and_Riyad%2C_f._15r_Image_of_the_Old_scolding_Bayad%2C13th_century.jpg?utm_source=commons.wikimedia.org&amp;utm_campaign=index&amp;utm_content=original\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u1e24ad\u012bth Bay\u0101\u1e0d\u202f wa Riy\u0101\u1e0d\u202f. Ms. Vat. Ar. 368, f. 15r.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una revisi\u00f3n magn\u00edfica acerca de los estudios sobre mujeres en al-Andalus realizado hace pocos a\u00f1os por B\u00e1rbara Boloix en la revista Anaquel de Estudios \u00c1rabes, destacaba lo mucho que se ha avanzado en el conocimiento sobre la mujer andalus\u00ed. Pero tambi\u00e9n pon\u00eda de manifiesto el d\u00e9ficit que encontramos en el campo concreto del trabajo femenino, y lo residual, casi podr\u00edamos decir, que hab\u00eda sido su estudio hasta entonces. Por supuesto existen aproximaciones fundamentales, cl\u00e1sicas, ya, por las que cualquiera que pretenda abordar este campo debe comenzar, como los trabajos de Manuela Mar\u00edn o de Maya Shatzmiller. Pero los esfuerzos por avanzar a partir de estas bases excelentes se hicieron duros durante mucho tiempo, ofreci\u00e9ndose notas generales o mostr\u00e1ndose como referencias obligadas, aunque breves.\u00a0 Afortunadamente, sobre todo en los \u00faltimos a\u00f1os, se est\u00e1n realizando esfuerzos m\u00e1s que notables por ofrecer aproximaciones y reflexiones elaboradas, que est\u00e1n marcando v\u00edas por las que seguir avanzando en este \u00e1mbito.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Posiblemente una de las razones que puedan explicar esta tradicional falta de estudios espec\u00edficos en torno al trabajo femenino en al-Andalus tenga que ver con un problema de acceso a fuentes de informaci\u00f3n fiables y de calidad. La mujer tiene un claro reflejo en las fuentes andalus\u00edes, pero si buscamos un perfil definido como agente econ\u00f3mico, ese reflejo disminuye dr\u00e1sticamente, o aparecen de manera residual.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Familia y trabajo dom\u00e9stico<\/strong>&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cualquier caso, no podemos atribuir totalmente esta circunstancia de manera exclusiva a unas fuentes deficientes. No vemos el trabajo de las mujeres porque este en muchas ocasiones se hace invisible. En muchos aspectos, la mujer es una realidad escondida. Responde fielmente a un estereotipo mantenido a lo largo del tiempo que la ha relegado al \u00e1mbito dom\u00e9stico, dejando el espacio p\u00fablico al hombre de manera casi absoluta. Como apuntaba acertadamente hace a\u00f1os Maribel Fierro, Cor\u00e1n y Hadices son bastante claros y monol\u00edticos en lo que se refiere a las mujeres. Destacan dos ideas b\u00e1sicas, que obviamente tienen un impacto no menor en el desarrollo de la vida cotidiana de la mujer musulmana en la Edad Media. Por un lado, se incide en la clara diferencia entre hombre y mujer, establecida a partir de t\u00e9rminos de superioridad e inferioridad, obviamente en detrimento de la segunda. Y por otro lado se subraya la estricta separaci\u00f3n de \u00e1mbitos de vida, que tienen en el espacio privado, identificado mayoritariamente con el \u00e1mbito dom\u00e9stico, el lugar natural de la mujer, siendo el espacio p\u00fablico territorio masculino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed pues, tendr\u00edamos que buscar a la mujer en lo que se atribuye como su \u00e1mbito natural, que es su casa. Y por extensi\u00f3n se le presupone realizando tareas propias de esa esfera, que tienen que ver fundamentalmente con el mantenimiento de la casa y de la familia.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa cuarta utilidad del matrimonio es librar a la mente de ocuparse de la ordenaci\u00f3n de la casa y de las tareas dom\u00e9sticas\u2026Aunque careciera de deseo, ser\u00eda dif\u00edcil para el hombre vivir solo, porque al ocuparse de las tareas dom\u00e9sticas perder\u00eda la mayor parte de su tiempo y no podr\u00eda ocuparse de la ciencia y el trabajo\u201d (Al-Gazali, s. XI).&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Evidentemente es aqu\u00ed, en el espacio dom\u00e9stico y en las obligaciones asociadas a la mujer donde buscamos y, encontramos, a las mujeres con m\u00e1s facilidad. Son ellas quienes asumen esa responsabilidad siempre. Lo hace de manera directa, en la mayor parte de los casos, o bien, si la familia goza de una mejor situaci\u00f3n econ\u00f3mica, delegando en asistentes, criadas o esclavas, esa responsabilidad del mantenimiento de la casa, en todo caso llevada a cabo bajo la tutela de su due\u00f1a y se\u00f1ora.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cContrata Fulan (\u2026) a Fulana (\u2026) para el servicio en su casa, para amasar y cocinar, o para barrer, preparar las camas, traer agua, lavar la ropa, tejer y otras cosas de servicio\u2026para un a\u00f1o a partir de tal fecha, por tanto y cuanto \u2026\u201d (Ibn Mugit al-\u1e6culaytuli. Formulario notarial. C\u00f3rdoba, s. XI).&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto al cuidado de los hijos, las familias pudientes acuden a nodrizas para su cr\u00eda y alimentaci\u00f3n. Esta pr\u00e1ctica estar\u00eda tan normalizada entre algunos sectores que lleg\u00f3 a suscitar quejas cuando no se pod\u00eda acudir a esta ayuda; y por supuesto se contempl\u00f3 una normativa contractual bien regulada para la contrataci\u00f3n de criadas y asistentas de todo tipo en las tareas dom\u00e9sticas de las mujeres de clases sociales y econ\u00f3micas superiores.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/a\/a0\/Yahy%C3%A2_ibn_Mahm%C3%BBd_al-W%C3%A2sit%C3%AE_003.jpg?utm_source=commons.wikimedia.org&amp;utm_campaign=index&amp;utm_content=original\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:0.7919574764645607;width:447px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">La reina de Om\u00e1n dando a luz. \u1e24ar\u012br\u012b. Maq\u0101m\u0101t (1237 circa). Biblioth\u00e8que\u00a0\u00a0<br>National de France. Ms. \u00c1rabe 5847, fol. 122v\u00a0.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed que s\u00ed, el trabajo dom\u00e9stico es trabajo de mujeres y el cuidado familiar su responsabilidad. Pero hay que decir que esta primera forma de trabajo restringida al \u00e1mbito exclusivamente dom\u00e9stico puede tener extensiones interesantes, que muestran ya formas de participaci\u00f3n femenina en otros sectores ajenos a la propia familia. Ocurre, por ejemplo, que la obligaci\u00f3n de la mujer de alimentar y cuidar al marido pueda extenderse, asumiendo tambi\u00e9n la obligaci\u00f3n de asegurar el mantenimiento de todos sus empleados o dependientes. As\u00ed se constata en el s. X, cuando se narra el paso del alfaqu\u00ed del siglo X Ahmad b. &#8216;Abd Allah b. Sa&#8217;id, conocido como <em>sahib al-warda<\/em>, por una finca rural, donde la esposa del intendente es responsable de alimentar a todos los jornaleros de la finca, prepar\u00e1ndoles pan, una fuente de reques\u00f3n, seguramente elaborado tambi\u00e9n por ella misma, y cebolla. Otro ejemplo de extensi\u00f3n de tareas que en principio podr\u00edan considerarse como de \u00e1mbito dom\u00e9stico tiene que ver con el trabajo textil, dedicado en principio a dotar de los tejidos necesarios la casa y la familia, que es desarrollado muchas veces en el entorno dom\u00e9stico, pero cuya producci\u00f3n puede superarlo ampliamente. Hablaremos m\u00e1s delante de ello.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Interesa subrayar ahora esa dicotom\u00eda p\u00fablico\/privado en que se ha encerrado el universo femenino andalus\u00ed y que ha podido limitar el conocimiento de la verdadera dimensi\u00f3n econ\u00f3mica de su trabajo. Es tambi\u00e9n importante aclarar que ese axioma est\u00e1 siendo superado de manera progresiva, lanzando miradas cada vez menos casuales a los espacios fuera del entorno dom\u00e9stico, donde se van buscando, y encontrando, mujeres. Y tambi\u00e9n se est\u00e1 desde hace tiempo revisando ese otro principio que vinculaba el trabajo femenino con el \u00e1mbito familiar, de manera que, por ejemplo, el trabajo en el entorno dom\u00e9stico se asocia tambi\u00e9n con actividades remuneradas y con tareas productivas de significado econ\u00f3mico ajeno a la propia familia. En definitiva, se est\u00e1 planteando la cuesti\u00f3n de si todo el trabajo que desarrollan las mujeres en \u00e1mbito dom\u00e9stico es un trabajo que podemos considerar orientado al mantenimiento de la familia\u2026 Y la respuesta es que posiblemente no. Todo ello est\u00e1 permitiendo matizar ciertas cuestiones y avanzar en el conocimiento de la verdadera dimensi\u00f3n del trabajo femenino en al-Andalus.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El trabajo remunerado<\/strong>&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo pronto queda claro ya que, aunque legalmente no parece contemplarse la capacidad de las mujeres para realizar trabajos remunerados, lo que las convertir\u00eda autom\u00e1ticamente en activos econ\u00f3micos, tampoco existe en realidad ninguna prohibici\u00f3n expl\u00edcita para ello. Las mujeres ten\u00edan derecho a obtener ganancias, y a mantener esas ganancias bajo su propiedad. Como nos contaba Ibn Hazm, contemplamos a las mujeres como trabajadoras remuneradas y lo hacemos en todos los \u00e1mbitos, en el campo, en los entornos urbanos, con actividades asociadas a tareas artesanales e incluso comerciales, y en el sector servicios, y no solo como asistentas o criadas. Es cierto que cuentan con limitaciones, o mejor dicho con condicionantes que conviene no olvidar. Un caso bien conocido, y complejo, es el de las nodrizas. Legalmente se contempla la posibilidad de que las mujeres, mayoritariamente dentro del matrimonio, dispongan de su capacidad para amamantar a beb\u00e9s ajenos como fuente de ganancias, y que no tengan la obligaci\u00f3n de compartir esas ganancias con el marido, ya que forman parte de su patrimonio personal. Esta divisi\u00f3n estricta del patrimonio dentro del matrimonio es un principio respetado de manera escrupulosa dentro de la tradici\u00f3n jur\u00eddica malik\u00ed imperante en al-Andalus. Ahora bien, el hecho de que el marido no tuviera derecho a beneficiarse de las ganancias de su esposa por esta actividad no imped\u00eda que s\u00ed tuviera la capacidad de permitir o negar el contrato que estipulaba los t\u00e9rminos en que se desarrollar\u00eda esta actividad. Y podr\u00eda hacerlo en virtud del grado de afectaci\u00f3n que esa actividad pudiera tener en su vida marital y en sus relaciones sexuales. As\u00ed que esa actividad existi\u00f3, s\u00ed, estar\u00eda contemplada y protegida jur\u00eddicamente, pero presentar\u00eda limitaciones, no directas, aunque s\u00ed subsidiarias. En muchos casos, si bien no declarado de manera expl\u00edcita, el intento de prohibir los maridos el trabajo remunerado a sus esposas, fuera este del tipo que fuera, tendr\u00eda que ver con la consideraci\u00f3n social negativa. En este sentido, los juristas tienden a recordar que una mujer tiene derecho a realizar un trabajo remunerado siempre y cuando este sea legal y no infrinja las leyes de la moral p\u00fablica.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volvamos la vista a esos trabajos remunerados, que sabemos que realizaban. Pod\u00edan actuar ofreciendo servicios b\u00e1sicos, como la asistencia en el hogar, el cuidado y alimentaci\u00f3n de los beb\u00e9s, o como el oficio extendido de peluqueras, por ejemplo, indispensables en algunos momentos. Ten\u00edan derecho a desempe\u00f1ar esos oficios y proteg\u00edan ese derecho incluso a trav\u00e9s de cl\u00e1usulas espec\u00edficas incluidas en los contratos matrimoniales, donde se contemplaba a veces el compromiso expreso por parte del futuro marido de respetar la actividad de su esposa, al menos sobre el papel (fuera este derecho finalmente respetado o no). Pero tambi\u00e9n podemos hablar de otras actividades que requerir\u00edan mayor grado de especializaci\u00f3n y formaci\u00f3n y que pod\u00edan tener una m\u00e1s alta consideraci\u00f3n y aprecio social. Conocemos a mujeres vinculadas a la medicina, con una formaci\u00f3n reglada, que ejercer\u00edan la profesi\u00f3n libremente y cobrar\u00edan unos honorarios por ello, unos honorarios altos, como los que cobra la mujer que discute en la fetua de Ibn Sa\u1e25l acerca del tratamiento m\u00e9dico aplicado a dos ni\u00f1as. Se tratar\u00eda incluso de figuras que encajar\u00edan en los niveles formativos m\u00e1s altos, como parece ocurrir en este caso o en el de las hija y nieta de Avenzoar, a quienes acudir\u00edan no solo mujeres, sino tambi\u00e9n hombres de la corte almohade (s. XII). Y les acompa\u00f1ar\u00edan otras profesionales de la salud como matronas, de amplia experiencia y buena valoraci\u00f3n social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los espacios rurales, las mujeres ya no solo mantienen y asisten a sus hombres. Tambi\u00e9n aparecen desempe\u00f1ando un n\u00famero limitado de labores agr\u00edcolas seg\u00fan las fuentes escritas. Pueden aparecer vinculadas directamente con el trabajo de la tierra, eso s\u00ed, siempre dentro de la unidad productiva familiar y sin que podamos hablar, tal y como advierte Shatzmiller, de una divisi\u00f3n de g\u00e9nero del trabajo agr\u00edcola. El formulario notarial de Ibn Salm\u016bn nos las muestra en el siglo XIV involucradas en labores de siembra, cuidado y recolecci\u00f3n, e incluso aparecen como aparceras, debiendo pagar el arrendamiento de la tierra de su esposo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se refiri\u00f3 \u2018Isa en el Kitab al-yidar a la mujer que siembra la tierra de su marido con la simiente y los bueyes de \u00e9ste, afirmando que la semilla era para la mujer si realmente aqu\u00e9lla declarara que la sembr\u00f3 para ella misma, pero tendr\u00eda que pagar el arrendamiento (kir\u0101\u2019) de la tierra y de los bueyes, as\u00ed como devolver la cantidad de semilla sembrada, que hab\u00eda tomado de su marido (Ibn Salmun, s. XIV. Extra\u00eddo de Cano \u00c1vila, 1987).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"796\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/kitab-al-diryaq-bnf-2-eab054-1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6082\" srcset=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/kitab-al-diryaq-bnf-2-eab054-1024.jpg 796w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/kitab-al-diryaq-bnf-2-eab054-1024-233x300.jpg 233w, https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/kitab-al-diryaq-bnf-2-eab054-1024-768x988.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 796px) 100vw, 796px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Labores agr\u00edcolas. Kit\u0101b al-Diry\u0101q. S.XII. BNF, ms. \u00c1rabe, 2964.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero resulta llamativo que cuando lo hacen, aparezcan asociadas en muchos casos a tareas agr\u00edcolas vinculadas con el ciclo de trabajo textil, de manera que, tal y como nos muestra Ibn al-Awwam, aparecen tratando plantas textiles como algod\u00f3n y c\u00e1\u00f1amo antes de someter las fibras al proceso de hilado (\u201cCon \u00e9l [c\u00e1\u00f1amo] hacen las mujeres las mismas maniobras que con el algod\u00f3n hasta poder hilarlo, del cual se tejen lienzos\u2026\u201d), o bien incubando los huevos de gusanos para extraer posteriormente la seda, seg\u00fan se recoge en un c\u00e9lebre pasaje del calendario de C\u00f3rdoba (\u201c[En febrero,] las mujeres comienzan a cubrir los huevos del gusano de seda hasta que nacen\u201d). Esta dedicaci\u00f3n a la actividad textil es una constante en el trabajo femenino, en la ciudad y en el campo, y deja huella. Estudios de dentici\u00f3n llevados a cabo en los \u00faltimos a\u00f1os a partir de muestras amplias procedentes de la necr\u00f3polis rural de Talar\u00e1 muestran la presencia de dos individuos, un hombre y una mujer (aunque el n\u00famero podr\u00eda aumentar a partir de los nuevos estudios que se est\u00e1n realizando en la actualidad) con desgaste dental atribuido al desarrollo de alguna tarea artesanal, ya que se trata de surcos generados por una actividad diferente a la masticaci\u00f3n. El hecho de que en otras ocasiones estas muescas hayan sido relacionadas con la manipulaci\u00f3n de fibras de origen vegetal relacionadas con la producci\u00f3n textil, ha llevado a pensar que aqu\u00ed ocurrir\u00eda algo similar. As\u00ed que la dedicaci\u00f3n al \u00e1mbito textil es patente, lleva a las mujeres hasta los campos y deja huellas en su cuerpo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto a la actividad femenina en \u00e1mbito urbano, podr\u00edamos decir que sigue los mismos patrones que la masculina y cuenta con un claro reflejo material.&nbsp; Volvamos un momento a esos interesant\u00edsimos estudios osteoarqueol\u00f3gicos. El estudio de algunos huesos deja elementos de an\u00e1lisis sugestivos. Los huesos largos acusan el estr\u00e9s que puedan recibir, ante una mayor carga mec\u00e1nica, por ejemplo, desarrollando refuerzos que modifican su morfolog\u00eda en el punto donde reciben el mayor impacto del estr\u00e9s de carga. Otro elemento objeto de an\u00e1lisis son las modificaciones que se puedan observar en la entesis, la cavidad en la que se insertan tendones y ligamentos de m\u00fasculos en el hueso. Estas cavidades pueden verse modificadas cuando el tejido se mineraliza, o se osifica, lo que puede producirse a ra\u00edz de un trauma, de sobrecargas musculares o de desgaste mec\u00e1nico. Los estudios realizados hasta el momento en \u00e1mbitos rurales y urbanos destacan la presencia de m\u00e1s huellas de estr\u00e9s mec\u00e1nico en huesos largos y desarrollo muscular en contextos urbanos de ciudades como Baza y Granada, tanto en hombres como mujeres. En el caso concreto de las mujeres presentan un desarrollo muscular m\u00e1s acusado en los brazos y en hombros. Tambi\u00e9n se observan diferencias importantes en las mujeres en la inserci\u00f3n del tr\u00edceps en la entesis. Este m\u00fasculo interviene en movimientos de extensi\u00f3n del antebrazo y participa tambi\u00e9n en la aducci\u00f3n y extensi\u00f3n del brazo en su conjunto, as\u00ed como en movimientos de retroversi\u00f3n de la esc\u00e1pula. En fin, se trata de reconocer patrones generales de comportamientos, por supuesto, no de identificar actividades espec\u00edficas, y lo que queda claro es que los hombres, y tambi\u00e9n las mujeres, acusar\u00edan una mayor actividad f\u00edsica en entornos urbanos, donde el desarrollo de trabajos vinculados con la producci\u00f3n industrial y comercial es marcado. Esta circunstancia se ha relacionado con un papel m\u00e1s activo en trabajos artesanales y comerciales (carga, acarreo) es preponderante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las actividades que se han tratado m\u00e1s recientemente tiene que ver con la participaci\u00f3n femenina en el sector de la construcci\u00f3n. Elena Diez Jorge ya llamaba la atenci\u00f3n acerca de la vinculaci\u00f3n femenina con esfuerzos constructivos, patrocin\u00e1ndolos, pero tambi\u00e9n el papel que pod\u00edan desempe\u00f1ar como proveedoras de materiales, artesanas o trabajadoras no cualificadas, algo vigente fuera de al-Andalus. Su presencia en almacenes de cal, declarada por Ibn Abdun en su Tratado de <em>hisba<\/em> redactada en la Sevilla del s. XII (\u201cDebe impedirse que en los almacenes de cal y en los lugares vac\u00edos se vaya a estar solos con mujeres\u201d) puede estar en sinton\u00eda con la actividad que tuvieran como productoras de ladrillos de adobe, seg\u00fan nos descubre tambi\u00e9n la deliciosa an\u00e9cdota del rey sevillano al Mutamid que nos cuenta al -Maqqari: su esposa, I\u2018timad, vio hacer a las mujeres del pueblo ladrillos amasando con sus pies la arcilla y quiso ella imitarlas, amasando con los pies un limo oloroso elaborado con grandes cantidades de az\u00facar, canela, jengibre y perfumes de varios tipos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las mujeres producen materiales de construcci\u00f3n y esto refuerza el rastro que la misma profesora D\u00edez Jorge ofrec\u00eda respecto a la gesti\u00f3n por parte de Isabel Robles de una f\u00e1brica de ladrillos que prove\u00eda a la Alhambra poqu\u00edsimo tiempo despu\u00e9s de la conquista castellana de Granada, en 1501. Por otro lado, Christine Mazzoli daba un paso m\u00e1s, abriendo la posibilidad de una intervenci\u00f3n directa de mujeres en la ampliaci\u00f3n de espacios dom\u00e9sticos, al construir habitaciones superiores como algorfas. De momento poco m\u00e1s podemos decir, pero muestra de nuevo la existencia de facetas desconocidas hasta hace no mucho.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queremos apuntar tambi\u00e9n otros \u00e1mbitos de ocupaci\u00f3n importantes, aunque apenas estudiados, como la intervenci\u00f3n femenina en actuaciones comerciales propiamente dichas. El reconocimiento de mujeres mercaderas no es usual, aunque existe. Pueden llegar a alcanzar posiciones econ\u00f3micas holgadas y una consideraci\u00f3n social positiva. Se pod\u00eda hablar de su vinculaci\u00f3n con la industria alimentaria, preponderante en este caso, elaborando productos como vinagre, pan, dulces, algunos platos preparados para su venta\u2026 o bien comprando y almacenando bienes, como cereales, con fines especulativos; o de su calidad como propietarias de establecimientos mercantiles, como tiendas y alh\u00f3ndigas. De hecho, convendr\u00eda hablar tambi\u00e9n de la cuesti\u00f3n de la propiedad femenina, que constituye, lo sabemos, un elemento de no menor importancia a la hora de calibrar su capacidad como agentes econ\u00f3micos, capaces de gestionar de manera aut\u00f3noma, compras, ventas, pr\u00e9stamos, arrendamientos\u2026 lo que llev\u00f3 a las mujeres nazar\u00edes, al menos aqu\u00ed parece claro que ocurre, a presentarse como participantes activas del funcionamiento econ\u00f3mico del emirato. A\u00fan sin poder tratar el tema en esta ocasi\u00f3n, no podemos perder de vista este amplio espacio de estudio futuro.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El sector textil<\/strong>&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De todos modos, por supuesto, la actividad profesional que permite calificar a las mujeres andalus\u00edes como agentes econ\u00f3micos de pleno derecho se concentra principalmente en el sector textil, donde asumen un papel de primer orden. Las tareas textiles de cualquier tipo tradicionalmente se han interpretado como una extensi\u00f3n de sus habilidades en \u00e1mbito dom\u00e9stico. Sin embargo, los caracteres de su actuaci\u00f3n en un sector productivo fundamental en la econom\u00eda de al-Andalus pueden adquirir otras dimensiones. Nos referimos a una actuaci\u00f3n profesional, especializada, remunerada y fundamental en la industria textil vinculada a un consumo externo, en el que interviene una actuaci\u00f3n comercial. Se trata de una ocupaci\u00f3n de sectores sociales y econ\u00f3micos m\u00e1s necesitados, cargada de una consideraci\u00f3n social no siempre positiva, cuando se excede el entorno estrictamente familiar, que tiene su posible origen en la concepci\u00f3n generalizada de la figura femenina de la que ya hemos hablado, pero tambi\u00e9n en los tintes negativos asociados al trabajo manual en el mundo isl\u00e1mico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El peso econ\u00f3mico que asume la participaci\u00f3n femenina en la industria textil es tan destacable como para ser protegido, a trav\u00e9s de fetuas que permiten la continuaci\u00f3n de la tarea de hilado a las mujeres durante el ramad\u00e1n, sin que por ello se considere que est\u00e1n contraviniendo la norma de ayuno. Y son tambi\u00e9n objeto de control fiscal, o de intento de control fiscal, lo que puede generar dificultades, al desarrollarse muchas veces la tarea en entornos dom\u00e9sticos, dif\u00edcilmente accesibles a los extra\u00f1os. Una fetua firmada por Al-Saraqusti muestra la escena de una mujer dedicada al trabajo textil en su telar y obligada a pagar al recaudador de impuestos, para lo que se endeuda (Lagard\u00e8re, 1995, 175). Desgraciadamente no disponemos de series que nos permitan hacer un seguimiento fiscal en \u00e9poca nazar\u00ed, aunque los estudios que se est\u00e1n realizando al respecto en primera \u00e9poca castellana podr\u00edan resultar interesantes.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/1\/18\/Yahy%C3%A2_ibn_Mahm%C3%BBd_al-W%C3%A2sit%C3%AE_007.jpg?utm_source=commons.wikimedia.org&amp;utm_campaign=index&amp;utm_content=original\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Conversaciones en una ciudad. Al-\u1e24ar\u012br\u012b. Maq\u0101m\u0101t (1237 circa). Biblioth\u00e8que\u00a0\u00a0<br>National de France. Ms. \u00c1rabe 5847, f. 138.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n en este sector por tanto cabe replantearse algunas cuestiones tradicionalmente aceptadas en su formulaci\u00f3n actual y en las que matices y puntualizaciones a veces importantes ayudar\u00e1n a recalibrar los t\u00e9rminos de la participaci\u00f3n femenina en la industria textil como actores econ\u00f3micos de primer nivel.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tradicionalmente, por ejemplo, se ha atribuido a la actuaci\u00f3n femenina tareas vinculadas con las fases preparatorias y de cr\u00eda del gusano de seda, hasta el hilado. En esa l\u00ednea se entend\u00eda tambi\u00e9n que el trabajo masculino se centrar\u00eda en las fases m\u00e1s avanzadas de tejido y acabado, que pod\u00eda desarrollarse fuera del \u00e1mbito estrictamente dom\u00e9stico. Con ello se limitaba su protagonismo en el proceso econ\u00f3mico de producci\u00f3n y comercializaci\u00f3n textil. Sin embargo, esta divisi\u00f3n tan estricta del trabajo no tendr\u00eda por qu\u00e9 cumplirse. Lo hemos podido ver en Talar\u00e1, donde los dientes desgastados por su uso en el hilado corresponden tanto a hombres como a mujeres. Por otro lado, Jorge Garrido nos muestra la existencia de hombres hiladores en la Granada del s. XIV y tambi\u00e9n de mujeres desempe\u00f1ando otros oficios textiles vinculados al tejido de las fibras. Encontramos hilanderas, devanadoras, tejedoras y bordadoras, y est\u00e1n tambi\u00e9n implicadas en la fabricaci\u00f3n de productos como alfombras, ropa y art\u00edculos de cuero\u2026, de manera que su participaci\u00f3n en la industria textil puede estar mucho m\u00e1s extendida que su mera implicaci\u00f3n en las fases iniciales del trabajo. Contamos incluso con rastros de mujeres tejedoras, como Mar\u00eda de Fez y Constanza de Fez, contratadas en 1513 en Granada por Juan Alharraz (antes Mahomad), para que ense\u00f1aran a labrar e hilar la seda a sus hijas, Leonor de 7 a\u00f1os y&nbsp; Francisca de 11 a\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco parece una norma la asociaci\u00f3n estricta trabajo femenino-espacio dom\u00e9stico en el sector textil. Esta actividad puede desarrollarse en el entorno dom\u00e9stico, s\u00ed, pero tambi\u00e9n fuera. Encontramos espacios de reuni\u00f3n de las mujeres para desarrollar esta actividad, tanto en el medio rural, tal y como ocurre en los huertos de las afueras de M\u00e1laga trasladados por su repartimiento, o bien desarrollarse en locales adaptados para estos trabajos. En la tarbea granadina de Bibbalbonut, por ejemplo \u201ctexen xarga e hilan seda [\u2026]\u201d a principios del siglo XVI\u2026, y son diversas las ocasiones en que los mismos tratados de <em>hisba<\/em> se hacen eco de la producci\u00f3n textil femenina en el contexto del zoco, aludiendo adem\u00e1s a su participaci\u00f3n en el tratamiento de diversas fibras textiles, como seda, por supuesto, pero tambi\u00e9n lino y algod\u00f3n. De hecho, podr\u00edan existir lugares espec\u00edficamente destinados a desarrollar esta tarea en el espacio p\u00fablico, concretamente en mercados especializados, tal y como ocurre en la misma ciudad de M\u00e1laga, donde se identifica un zoco del hilado. Posiblemente estuviera situado en el coraz\u00f3n de la <em>mad<\/em><em>i<\/em><em>na<\/em> y pr\u00f3ximo a otros mercados relacionados con la industria textil, como el de los sastres o alfayates y el de los pa\u00f1eros. Sabemos adem\u00e1s que en el zoco del hilado las materias primas eran la seda junto al algod\u00f3n y el lino, estando adem\u00e1s atestiguada la presencia de mujeres desde bien temprano, tal y como reflejan espont\u00e1neos poemas, como la <em>uryuza<\/em> del siglo XI firmada por al-Huhali:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cPero me puso a trabajar, aprovechando\/mi destreza, en el zoco del hilado\/dici\u00e9ndome: \u201cSi quieres cosas bonitas\/comer y beber bien, y ropas nuevas, despab\u00edlate, \/menea los dedos, y\/echa fuera de ti los caprichos\u201d.\u00a0<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por \u00faltimo, tenemos que dar una nueva dimensi\u00f3n a la tarea del hilado. No podemos negar la importancia de la mano femenina en este trabajo, dentro y fuera del \u00e1mbito familiar. Las mujeres que llevan a cabo esta tarea remunerada pueden trabajar por cuenta propia, vendiendo despu\u00e9s su producto en el mercado, en cuyo caso las madejas suelen ser comercializadas por intermediarios, como familiares, comerciantes, corredores o recaudadores de impuestos:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u2026en modo ni circunstancia alguna podr\u00e1n [las mujeres] poner tenderete [para la venta de su hilado] \u2026Para la venta de su hilado, conviene que las mujeres no recurran a nadie que no sea un anciano de fiar; conocido por ser hombre piadoso y de bien. Esto es porque [dichos intermediarios] se codean con las mujeres, con las que charlan cuando la entrega o pago [de su hilado]\u201d (Abd al-Ra\u2019uf, s. X).&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n podr\u00edan asumir encargos con material proporcionado por terceros. Las mujeres hilan, s\u00ed. Pero es que el hilado se convierte precisamente en la actividad que reporta mayores beneficios econ\u00f3micos a un emirato, el nazar\u00ed, especializado en elaborar materia prima que es objeto de exportaci\u00f3n para nutrir la naciente industria textil europea. La exportaci\u00f3n de madejas de seda hilada constituye, de hecho, una de las principales fuentes de beneficio econ\u00f3mico del emirato nazar\u00ed a trav\u00e9s del comercio y de su incorporaci\u00f3n a un espacio de crecimiento que est\u00e1 integrando ya mercados, procesos de trabajo y sistemas de producci\u00f3n preindustrial a finales de la Edad Media\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las madejas de seda hilada nazar\u00ed son adquiridas por mercaderes florentinos, pero sobre todo genoveses y valencianos, que llegan a pugnar por hacerse con el control monopol\u00edstico de la exportaci\u00f3n de este art\u00edculo, y que las venden en centros textiles sederos como Lucca, Venecia y Brujas. Tambi\u00e9n llega seda nazar\u00ed por esta v\u00eda a T\u00fanez, por ejemplo. As\u00ed que cuando un mercader como Leonel Lomel\u00edn encarga a granadinas el devanado de mazos de seda que les habr\u00eda entregado y por cuya desaparici\u00f3n ser\u00edan denunciadas, est\u00e1 poniendo a la mujer en el centro de un proceso econ\u00f3mico de gran calado, convirti\u00e9ndola en un agente econ\u00f3mico fundamental y en el centro de una cadena productiva mucho mayor. Queda a\u00fan mucho por estudiar en este sentido, pero sabemos que las mujeres estar\u00edan directamente implicadas en la producci\u00f3n del objeto de inter\u00e9s comercial prioritario de los representantes del gran comercio internacional, mercaderes extranjeros que llegan a estas tierras buscando la seda hilada para nutrir la gran industria textil europea.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de las dificultades con las que se seguir\u00e1 encontrando la investigaci\u00f3n en este campo, el desbloqueo de estereotipos puede permitir dar un nuevo impulso a estas investigaciones. Por supuesto, hay que subrayar la implicaci\u00f3n de las mujeres en trabajos asalariados, principalmente en el sector manufacturero, con particular inter\u00e9s en la industria textil, y en el sector servicios, que parece amplia. Se trata de actividades que sustentan su valor como actores econ\u00f3micos y que cuentan con la protecci\u00f3n jur\u00eddica, facilitando su participaci\u00f3n en un entorno social restrictivo. Por \u00faltimo, su participaci\u00f3n activa en cadenas de producci\u00f3n m\u00e1s complejas, como la que implica el trabajo textil en una dimensi\u00f3n asociada a din\u00e1micas de desarrollo internacionales es tambi\u00e9n un elemento destacable. Todo ello convierte a las mujeres nazar\u00edes y a su trabajo en agentes econ\u00f3micos de primer orden.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-bright-blue-color has-alpha-channel-opacity has-bright-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Para ampliar:<\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Boloix, B., \u201cLos estudios sobre las mujeres en al-Andalus. Un estado de la cuesti\u00f3n\u201d. <em>Anaquel de Estudios \u00c1rabes,<\/em> 32 (2021), pp. 53-84.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>Boloix, B., \u201cLas mujeres nazar\u00edes y la seda: una aproximaci\u00f3n a su estudio\u201d, en <em>Artesan\u00eda e industria en al-Andalus: actividades, espacios y organizaci\u00f3n,<\/em> Granada, Comares, 2023, pp. 97-114.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>Boloix, B., \u201cLas mujeres del mundo rural nazar\u00ed. Vidas cotidianas, espacios y objetos dom\u00e9sticos seg\u00fan la <em>Tufhat al-Mugtarib<\/em> de Ahmad al-Qastali (siglo XIII)\u201d. <em>Anuario de Estudios Medievales,<\/em> 53 (2023), pp. 477-514.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>Cano \u00c1vila, P., <em>Contratos conmutativos en la Granada Nazar\u00ed del siglo XIV seg\u00fan el formulario notarial de Ibn Salmun (m.767\/1366).<\/em> Tesis doctoral en acceso abierto, Universidad de Granada, 1987 (<a href=\"http:\/\/hdl.handle.net\/10481\/6446\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/hdl.handle.net\/10481\/6446<\/a>), p. 617&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>D\u00edez Jorge, M.E, <em>\u201c<\/em>Mujeres en la Alhambra: Isabel de Robles y el Ba\u00f1o de Comares<em>\u201c.<\/em> <em>Cuadernos de Arte de la Universidad de Granada,<\/em> 37 (2006), pp. 45-55.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>D\u00edez Jorge, M.E.<em>,<\/em> \u201cWomen and the architecture of al-Andalus (711-1492): a historiographical analysis\u201d, en \u202f<a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/libro?codigo=861138\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Reassessing the roles of women as \u00abmakers\u00bb of medieval art and architecture<\/em><\/a><em>,<\/em> Leiden, Brill,\u202fpp.\u202f479-522&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>Fierro, M.,\u202f\u201cLa mujer en el trabajo en el Cor\u00e1n y el Hadiz\u201d, en <em>La mujer en al-Andalus. Reflejos hist\u00f3ricos de su actividad y categor\u00edas sociales<\/em>. M. J. Viguera Molins ed. Madrid, 1989, pp. 35-51.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>Garrido L\u00f3pez, J. \u201cThe Study of Textile Production at the End of al-Andalus and the Early Sixteenth Century: A Characterization of the Forms of Production\u201d. <em><\/em><em>Medievalista,<\/em> 39 (2026), pp.325-340&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>Lanfranchi, Z., Mart\u00edn Fl\u00f3rez J.S, Charisi D., Jim\u00e9nez Brobeil S., \u201cAproximaci\u00f3n al estilo de vida en el reino de&nbsp; Granada&nbsp; desde&nbsp; la&nbsp; antropolog\u00eda&nbsp; f\u00edsica: la ciudad y el campo\u201d, <em>Estudios sobre patrimonio, cultura y ciencias medievales<\/em>, 18 (2016), pp. 659-684.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>Mar\u00edn, M.<em>, mujeres en al-\u00c1ndalus,<\/em> Madrid, CSIC, 2000<em>.<\/em>&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>Mazzoli-Guintard, C., \u201cG\u00e9nero y arquitectura dom\u00e9stica en la C\u00f3rdoba del siglo\u202fXI: construcci\u00f3n y funcionalidad de la algorfa\u202f\u201c,\u202fen<em>\u202f<\/em>Mar\u00eda Elena D\u00edez Jorge et Julio Navarro Palaz\u00f3n (ed.),\u202f<em>La casa medieval en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica<\/em>, Madrid, S\u00edlex, 2015, p.\u202f289-306.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>Moreno-Narganes, J. M., \u201cTejiendo en casa: actividades textiles y espacios dom\u00e9sticos en al-Andalus (ss. XII-XIII)\u201d, en A. Clarinda Cardoso, A. Mariani, L. Ferreira, P. Monteiro y R. F. Teixeira da Concei\u00e7ao (coords.),\u202f<em>Incipit 9. Workshop de Estudos Medievais da Universidade do Porto, 2020<\/em>. Oporto: Universidad do Porto, 2021, pp. 29-44.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>Shatzmiller, M., <em>Labour in the medieval islamic world,<\/em> Leiden, Brill, 1994.&nbsp;<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adela F\u00e1bregas Garc\u00eda<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":6083,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[178,342,24],"tags":[89,138,137,48],"coauthors":[262],"class_list":["post-6078","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-material","category-economia","category-imaginarios","tag-granada","tag-historia-de-las-mujeres","tag-mujeres","tag-mujeres-en-al-andalus","fallback-thumbnail"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Bayad_and_Riyad.jpg","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6078","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6078"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6078\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6084,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6078\/revisions\/6084"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6083"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6078"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6078"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6078"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcoauthors&post=6078"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}