{"id":474,"date":"2018-09-10T08:33:47","date_gmt":"2018-09-10T08:33:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=474"},"modified":"2024-04-24T13:02:32","modified_gmt":"2024-04-24T11:02:32","slug":"podemos-seguir-hablando-de-reconquista-nacimiento-y-desarrollo-de-una-ideologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=474","title":{"rendered":"\u00bfPodemos seguir hablando de \u201creconquista\u201d? Nacimiento y desarrollo de una ideolog\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">Hay que esperar a finales del siglo IX y principios del X para ver plenamente art\u00edculada la ideolog\u00eda de la \u00abreconquista\u00bb en la corte de Oviedo<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong><a href=\"http:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?page_id=208\">CARLOS DE AYALA MART\u00cdNEZ<\/a><\/strong><br>Universidad Aut\u00f3noma de Madrid<\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"753\" height=\"249\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Corpus_Pelagianum1.jpg?resize=753%2C249\" alt=\"\" class=\"wp-image-475\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Corpus_Pelagianum1.jpg?w=753&amp;ssl=1 753w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Corpus_Pelagianum1.jpg?resize=300%2C99&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 753px) 100vw, 753px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Miniatura de don Pelayo en el <em>Corpus Pelagianum<\/em>, Biblioteca Nacional de Espa\u00f1a, ms. 2805<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong><a href=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=4634\">English version<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El t\u00e9rmino \u201creconquista\u201d, pese a que su pertinencia haya sido, y pueda seguir siendo cuestionada, evidentemente se ha consolidado como herramienta historiogr\u00e1fica de uso habitual. Viene a designar una construcci\u00f3n ideol\u00f3gica concebida tempranamente en el primitivo reino de Asturias. A partir de esa primera formulaci\u00f3n, su contenido fue progresivamente desarrollado y matizado sirviendo a lo largo de toda la Edad Media para legitimar en los distintos reinos cristianos de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica \u2014y de modo particular en la monarqu\u00eda castellano-leonesa, en la que vamos a centrarnos\u2014 procesos de expansi\u00f3n militar y centralizaci\u00f3n pol\u00edtica; el objetivo \u00faltimo era restaurar un idealizado modelo pol\u00edtico-religioso unitario que supuestamente habr\u00eda encarnado la monarqu\u00eda visigoda sobre el conjunto de Hispania; para ello, obviamente, era imprescindible proceder a la expulsi\u00f3n de los musulmanes que, como invasores del suelo hispano, eran responsabilizados de la p\u00e9rdida de la unidad pol\u00edtico-religiosa de la Pen\u00ednsula.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es descabellado decir que la l\u00f3gica de un planteamiento de este tipo se podr\u00eda adecuar mejor al t\u00e9rmino \u201crestauraci\u00f3n\u201d que al de \u201creconquista\u201d, y de hecho, aqu\u00e9l aparece ocasionalmente en las fuentes medievales para calificar este modelo ideol\u00f3gico de legitimaci\u00f3n. En cambio, el t\u00e9rmino \u201creconquista\u201d, muy tard\u00edo \u2014no aparece antes de finales del siglo XVIII\u2014, acabar\u00e1 imponi\u00e9ndose y populariz\u00e1ndose en un contexto, el de la segunda mitad del siglo XIX, en que los intelectuales m\u00e1s conservadores de la restauraci\u00f3n borb\u00f3nica quisieron diferenciar entre lo que consideraban proceso forjador de la identidad nacional \u2014\u201creconquista\u201d\u2014 y realidad legitimadora de su propio tiempo pol\u00edtico, el de la \u201crestauraci\u00f3n\u201d. Un siglo despu\u00e9s la dictadura del general Franco, en la b\u00fasqueda de un esp\u00edritu nacional fraguado en la militarizaci\u00f3n de esencias cristianas, reactiv\u00f3 la idea de \u201creconquista\u201d convirti\u00e9ndola en el hilo conductor de toda una trama generadora de sentimientos patri\u00f3ticos: un pasado com\u00fan para el conjunto de los espa\u00f1oles que habr\u00edan sabido construir, frente a los musulmanes invasores, una identidad europea genuinamente diferenciada y netamente cristiana. Ya no se trataba de una ideolog\u00eda legitimadora confeccionada desde el poder, sino una heroica realidad que durante 800 a\u00f1os forj\u00f3 en el combate la esencia misma de la naci\u00f3n espa\u00f1ola. Es obvio que estamos ante una grosera manipulaci\u00f3n contra la que, desde finales de los a\u00f1os setenta del pasado siglo, una renovada historiograf\u00eda espa\u00f1ola reaccion\u00f3 poniendo en cuesti\u00f3n, de manera m\u00e1s que comprensible, el propio t\u00e9rmino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy d\u00eda, sin embargo, depurada de las interesadas ideologizaciones de que ha sido objeto desde el siglo XIX, la palabra \u201creconquista\u201d puede resultar perfectamente adecuada para designar la ideolog\u00eda que en muy diversos momentos de la Edad Media peninsular sirvi\u00f3 a los monarcas hisp\u00e1nicos para legitimar un poder que supo hacer del caudillismo militar y expansivo la base de su propia justificaci\u00f3n; \u00e9sta \u2014insistimos\u2014 consist\u00eda en convertir el pasado unitario de la vieja Hispania visigoda en un reto de futuro, y para ello los ide\u00f3logos de la \u201creconquista\u201d no dudaron en presentar a los reyes a los que serv\u00edan como los leg\u00edtimos herederos y eficaces continuadores de aquel pasado que era preciso recuperar o \u201creconquistar\u201d. De hecho, esta \u00faltima forma verbal s\u00ed aparece ocasionalmente en la documentaci\u00f3n medieval para referirse al fen\u00f3meno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es obviamente la primera vez que una construcci\u00f3n ideol\u00f3gica, cristalizada en concepto, precede al t\u00e9rmino que finalmente se impone para designarla. Y este hecho no nos autoriza a desechar como \u201cacient\u00edfico\u201d ese t\u00e9rmino tard\u00edo, porque entonces, entre otras cosas, no podr\u00edamos haber afirmado nunca que Urbano II predic\u00f3 la \u201ccruzada\u201d en el concilio de Clermont de 1095, sencillamente porque esa palabra no se documenta hasta comienzos del siglo XIII.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1ndo nace la \u201creconquista\u201d como realidad conceptual? Propiamente habr\u00eda que esperar al llamado <em>Ciclo historiogr\u00e1fico de Alfonso III<\/em>, es decir, a los a\u00f1os finales del siglo IX y principios del X para encontrar el discurso plenamente articulado sobre tal ideolog\u00eda, un discurso, por tanto, elaborado en la corte asturiana de Oviedo y estimulado por la interesada perspectiva de c\u00edrculos intelectuales de cristianos procedentes de al-Andalus, pero que, solo m\u00e1s adelante, en el \u00faltimo tercio del siglo X, ser\u00eda completado y realimentado en el n\u00facleo riojano del primitivo reino de Pamplona. Para entonces, el esquema, en sus l\u00edneas argumentales, est\u00e1 perfectamente construido: un pasado glorioso, el de la monarqu\u00eda hispano-visigoda, se viene abajo por la infecciosa perversi\u00f3n de sus \u00faltimos reyes; el castigo de Dios se impone a trav\u00e9s de la providente acci\u00f3n de los musulmanes, pero, al mismo tiempo, su misericordia permite que un resto justo del pueblo pecador, representado por Pelayo, noble de ascendencia real, inicie una contraofensiva victoriosa que da comienzo con la milagrosa jornada de Covadonga, una contraofensiva que mantendr\u00e1n viva sus sucesores y que no finalizar\u00e1 hasta que los musulmanes sean expulsados de la Pen\u00ednsula, algo que la llamada <em>Cr\u00f3nica Prof\u00e9tica<\/em>, una de las que forman parte del aludido ciclo historiogr\u00e1fico, preve\u00eda que se iba a producir en el propio reinado de Alfonso III quien acabar\u00eda reinando \u201cen toda <em>Spania<\/em>\u201d; de este modo, la Iglesia y las antiguas instituciones pol\u00edticas del reino godo recuperar\u00edan su espacio y la direcci\u00f3n de un pa\u00eds reunificado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este primitivo modelo de legitimaci\u00f3n pol\u00edtica que supone la ideolog\u00eda reconquistadora juega ya un papel de extraordinaria importancia la figura del ap\u00f3stol Santiago. Su culto en la Pen\u00ednsula y el reconocimiento de su papel evangelizador son anteriores a la ca\u00edda del reino visigodo pero su caracterizaci\u00f3n pol\u00edtica como patrono de Hispania data de finales del siglo VIII. La <em>inventio<\/em> de su sepulcro en las primeras d\u00e9cadas del IX ayudar\u00eda concretamente a las autoridades asturianas a confirmar la recepci\u00f3n del legado visigodo, pero sobre todo a afirmar su independencia frente a la presi\u00f3n que ejerc\u00eda el Imperio carolingio y su valedor el papa de Roma. Frente a ellos Santiago se erig\u00eda en referente identitario que ayudaba a justificar, sin injerencias, la recuperaci\u00f3n de un territorio consagrado por su predicaci\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El esquema reconquistador, forjado en el neogoticismo asturiano y pamplon\u00e9s, contar\u00e1 con un importante impulso a comienzos del siglo XII cuando un an\u00f3nimo cl\u00e9rigo leon\u00e9s, el autor de la que contin\u00faa llam\u00e1ndose <em>Historia Silense<\/em>, pretenda revitalizar el discurso ideol\u00f3gico de la reconquista subrayando la progenie g\u00f3tica del rey Alfonso VI, al que dedica en clave laudatoria toda su obra. El contexto cronol\u00f3gico justifica el objetivo del cronista. Los almor\u00e1vides estaban desembarcando en la Pen\u00ednsula generando situaciones m\u00e1s que comprometidas para el reino. Ellos, calificados siempre como \u201cb\u00e1rbaros\u201d, en su momento quebraron el esplendor cultural de la dorada \u00e9poca de la monarqu\u00eda cat\u00f3lica visigoda, y ahora nuevamente amenazaban la emergente realidad de Hispania. En esta perspectiva nost\u00e1lgica y restauracionista, este heredero del glorioso Recaredo, y \u00e9l mismo \u201cortodoxo emperador de Hispania\u201d, destacaba &nbsp;por haber sido responsable de la ampliaci\u00f3n del reino mediante la recuperaci\u00f3n de los territorios arrancados de las sacr\u00edlegas manos de los \u201cb\u00e1rbaros\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero para entonces el desarrollo del ideario cruzadista propio del pontificado romano ya era conocido en la Pen\u00ednsula. Estuvo ya presente en la frecuentemente definida como \u201cproto-cruzada\u201d de Barbastro de1064, y en general en el intenso impacto con el que Roma y su apuesta reformista irrumpen en la realidad hisp\u00e1nica a partir del \u00faltimo tercio del siglo XI. La cruzada ser\u00eda la se\u00f1a de identidad, en clave expansiva, de ese reformismo pontificio, y obviamente hubo de influir en la realidad peninsular y en la comprensi\u00f3n explicativa del enfrentamiento en ella entre cristianos y musulmanes. Todo el siglo XII constituye un tiempo para la adaptaci\u00f3n y reinterpretaci\u00f3n de la ideolog\u00eda reconquistadora seg\u00fan pautas de cu\u00f1o cruzadista. En realidad, desde una \u00f3ptica pontificia, ambas categor\u00edas no eran en modo alguno incompatibles: solo treinta a\u00f1os antes de la predicaci\u00f3n de Clermont, cuando el concepto de reconquista pontificia preparaba el ambiente ideol\u00f3gico para la formulaci\u00f3n de la cruzada, el papa Alejandro II proclamaba abiertamente en 1063 que era justo combatir a los musulmanes en la Pen\u00ednsula porque previamente ellos hab\u00edan expulsado de sus tierras y ciudades a los cristianos. La ideolog\u00eda reconquistadora dejaba de constituir un tema endog\u00e1mico de legitimaci\u00f3n pol\u00edtica de los reyes hisp\u00e1nicos para abordarse como una cuesti\u00f3n moral que afectaba al conjunto de la Cristiandad y a los propios intereses de la Iglesia, que, por otra parte, y desde el I concilio de Letr\u00e1n, en 1123, no ten\u00eda inconveniente en equiparar de manera solemne la ofensiva contra los musulmanes de al-Andalus con el <em>iter<\/em> jerosolimitano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, no se le escapaban a los pr\u00edncipes cristianos ib\u00e9ricos los positivos efectos que pod\u00edan derivarse de la aplicaci\u00f3n del concepto de cruzada, y su rentabilidad econ\u00f3mica y propagand\u00edstica, a su vieja ideolog\u00eda reconquistadora. En efecto, las monarqu\u00edas hisp\u00e1nicas estaban necesitadas de incrementar el potencial legitimador de una reconquista que, desde mediados del siglo XI hab\u00eda dejado de ser expresi\u00f3n explicativa de una guerra de supervivencia, siempre f\u00e1cil de justificar, para convertirse en una ofensiva en toda regla contra el islam, una ofensiva, que, por otra parte, no siempre se apoyaba en la evidencia ejemplarizante del esfuerzo militar: pensemos en la presi\u00f3n succionadora de las <em>parias<\/em>, por ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo ello fue creando un ambiente propicio para que la reconquista finalmente se convirtiese en cruzada. Lo vemos ya en la <em>Chronica Adefonsi Imperatoris<\/em>, redactadapoco antes de 1149. En ella percibimos una visi\u00f3n de reconquista que apunta a cruzada, pero una cruzada hisp\u00e1nica, en la que el brillo de la figura del Papa no pudiera ensombrecer el protagonismo de los reyes, una cruzada que, bajo la f\u00e9rrea direcci\u00f3n de sus caudillos peninsulares, fuera capaz de reconquistar las tierras en poder de los usurpadores musulmanes y de devolver as\u00ed a una Cristiandad, concebida como una suma de reinos, lo que leg\u00edtimamente le pertenec\u00eda. As\u00ed pues, la <em>Chronica Adefonsi Imperatoris<\/em>, frente a la pura l\u00f3gica restauracionista y reconquistadora de la <em>Historia Silense<\/em>, acent\u00faa la ideologizaci\u00f3n de la lucha contra los musulmanes, la convierte en cruzada, pero eso s\u00ed, en el estricto marco de la acci\u00f3n b\u00e9lica peninsular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada de ello significa que el discurso ideol\u00f3gico de la reconquista haya perdido en este momento algo de su intensidad anclada en el tradicional neogoticismo. La <em>Cr\u00f3nica Najerense<\/em>, probablemente redactada hacia 1180, es un buen exponente, aunque su novedoso castellanismo, sin duda impulsado desde la corte de Alfonso VIII, tienda a subrayar cada vez con m\u00e1s fuerza la centralidad de su reino en el ideario reconquistador con la incorporaci\u00f3n de un tratamiento \u00e9pico para sus caudillos locales \u2014y concretamente El Cid\u2014, parangonable a partir de entonces con la ya tradicional mitificaci\u00f3n de los grandes h\u00e9roes ultramontanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cualquier caso, esta segunda mitad del siglo XII resulta, en especial para el protagonismo reconquistador del reino de Castilla, de una extraordinaria importancia cara al perfeccionamiento de la base moral en que pretend\u00eda cimentarse el discurso reconquistador. El pontificado que, desde mediados de la centuria reconoce que la lucha contra el islam peninsular es algo propio de los reyes hisp\u00e1nicos \u2014as\u00ed se lo hace ver Adriano IV a Luis VII de Francia en 1159\u2014, contribuye decisivamente a esa cimentaci\u00f3n proclamando sin ambages que la recuperaci\u00f3n de tierras injustamente ocupadas por los musulmanes pertenece al \u201cderecho de gentes\u201d \u2014<em>iure gentium<\/em>\u2014 y que, por consiguiente, el hecho de que los cristianos persigan y exterminen a los sarracenos para recuperar la herencia de sus padres resulta perfectamente compatible con la fe cat\u00f3lica. En estos t\u00e9rminos se dirig\u00eda el papa Celestino III al arzobispo de Toledo en 1192. En cualquier caso, esta simbiosis ideol\u00f3gica \u2014y tambi\u00e9n convergencia de intereses\u2014 entre estrategias pontificias y objetivos reconquistadores de los reyes hispanos, crear\u00e1 el escenario que, en t\u00e9rminos de legitimaci\u00f3n, hizo posible la victoriosa cruzada de Las Navas de Tolosa en 1212.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la tutela romana volv\u00eda a pesar demasiado sobre unos reyes que aspiraban a que sus objetivos ofensivos contra el islam gozaran de la autonom\u00eda de sus tradicionales estrategias reconquistadoras, aunque, eso s\u00ed, con las ventajas que reportaba su consideraci\u00f3n como cruzada. Era preciso dar una vuelta m\u00e1s a la tuerca del neogoticismo para acabar de hispanizar la cruzada, y esa vuelta la dieron algunos de los grandes ide\u00f3logos de los reinos de Le\u00f3n y Castilla, que tras setenta a\u00f1os de separaci\u00f3n se reunificaron nuevamente en 1230. Y de entre esos ide\u00f3logos destaca la figura del arzobispo toledano Jim\u00e9nez de Rada. \u00c9l, en su <em>Historia Gothica<\/em> supo sintetizar la comprensi\u00f3n neogotizante del discurso reconquistador con la legitimadora noci\u00f3n de cruzada como nadie lo hab\u00eda hecho con anterioridad. El programa ideol\u00f3gico de la \u201creconquista\u201d se convierte en mod\u00e9lico gracias, entre a otras cosas, a una literaria interpretaci\u00f3n del viejo tema de la \u201cp\u00e9rdida de Hispania\u201d, presente ya en la <em>Cr\u00f3nica moz\u00e1rabe<\/em> de 754. Esa p\u00e9rdida y el lamento que produce son presentados magistralmente como el inevitable est\u00edmulo de un proceso de recuperaci\u00f3n que persigue la \u201csalvaci\u00f3n de Espa\u00f1a\u201d, expresi\u00f3n \u00e9sta que ya encontramos en el material cron\u00edstico del ciclo de Alfonso III. Viejos temas que son, pues, ofrecidos, desde una voluntad pol\u00edticamente integradora, como la empresa com\u00fan de todos los espa\u00f1oles liderados por Castilla. Alberto Magno, el sabio doctor dominico de la Universidad de Par\u00eds, fuera por tanto de la Pen\u00ednsula, supo interpretar adecuadamente este mensaje cuando, haci\u00e9ndose eco de la conquista de Sevilla de 1248, afirm\u00f3 que la \u201cHispalis \u00e1rabe\u201d hab\u00eda sido ahora \u201cdevuelta a los espa\u00f1oles\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para entonces era obvio, por tanto, que la \u201creconquista\u201d, entendida como el fruto de una restauraci\u00f3n recristianizadora de la perdida unidad hispano-goda, formaba ya \u00fanicamente parte de un discurso de hegemon\u00eda castellanista. Jim\u00e9nez de Rada lo hab\u00eda fundamentado con s\u00f3lidas bases, pero ser\u00eda la <em>Estoria de Espanna<\/em>, llamada <em>Primera Cr\u00f3nica General<\/em>, elaborada en el <em>scriptorium<\/em> de Alfonso X de Castilla, la destinada a consolidar definitivamente aquella perspectiva y a proyectarla al futuro, y es que para el Rey Sabio el esquema ideol\u00f3gico de la \u201creconquista\u201d no solo va a formar parte consustancial del <em>fecho d\u2019Espanna<\/em> que pretende historiar, sino tambi\u00e9n de su propio programa pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Alfonso X muri\u00f3, el islam peninsular se hallaba reducido a un peque\u00f1o emirato con capital en Granada. Su formal dependencia vasall\u00e1tica respecto a Castilla no asegur\u00f3 la paz fronteriza, y el reino cristiano durante m\u00e1s de doscientos a\u00f1os mantuvo una medida hostilidad con el r\u00e9gimen nazar\u00ed. Tan larga secuencia cronol\u00f3gica se explica por la h\u00e1bil pol\u00edtica de alianzas granadina y tambi\u00e9n por los l\u00edmites de la capacidad castellana, pero quiz\u00e1 tambi\u00e9n porque la existencia de una frontera peninsular activa con el islam, permit\u00eda perpetuar el ancestral discurso de la \u201creconquista\u201d que tantos r\u00e9ditos pol\u00edticos ven\u00eda proporcionando a los monarcas castellanos. En cualquier caso, ese discurso se manten\u00eda vivo cuando los Reyes Cat\u00f3licos decidieron poco antes de 1480 poner fin a la existencia de la Granada isl\u00e1mica. Lo vemos con claridad en las cr\u00f3nicas del reinado contempor\u00e1neas a la guerra, sobre todo, en Fernando del Pulgar que no escatima ni referencias a Pelayo como iniciador del proceso reconquistador ni condenas a los musulmanes por haber ocupado un territorio que pertenec\u00eda a los leg\u00edtimos herederos de la monarqu\u00eda hispano-goda. Y todo ello, impregnado por un inequ\u00edvoco sabor cruzadista que viene a caracterizar de manera especialmente intensa, y con el entusi\u00e1stico apoyo pontificio, estas \u00faltimas manifestaciones del discurso reconquistador. Fernando el Cat\u00f3lico supo expresarlo muy bien cuando en enero de 1492 comunicaba al papa Inocencio VIII que \u201ceste reino de Granada que, sobre setecientos y ochenta a\u00f1os estaba ocupado por los infieles, en vuestros d\u00edas y con vuestra ayuda\u201d hab\u00eda sido finalmente arrebatado a los \u201cenemigos de nuestra sancta fe cat\u00f3lica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Para ampliar:<\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Ayala, Carlos de. \u201cLa Reconquista, \u00bfficci\u00f3n o realidad historiogr\u00e1fica?\u201d, <em>La Edad Media peninsular. Aproximaciones y problemas<\/em>, coord. por A. Gordo Molina y D. Melo Carrasco, Ediciones Trea, 2017, pp. 127-142.<\/li>\n\n\n\n<li>Ayala, Carlos de; Henriet, Patrick y Palacios, Santiago (dirs.). <a href=\"https:\/\/books.openedition.org\/cvz\/298\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Or\u00edgenes y desarrollo de la guerra santa en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica<\/em><\/a>. Madrid, Casa de Vel\u00e1zquez, 2016.<\/li>\n\n\n\n<li>Garc\u00eda Fitz, Francisco<em>. La Reconquista<\/em>. Universidad de Granada, 2010.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos de Ayala Mart\u00ednez<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":542,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_crdt_document":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[59,57,56],"coauthors":[197],"class_list":{"0":"post-474","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-conceptos","8":"tag-cruzada","9":"tag-ideologia","10":"tag-reconquista","12":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Corpus_Pelagianum.jpg?fit=824%2C1183&ssl=1","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/474","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=474"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/474\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4745,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/474\/revisions\/4745"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/542"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=474"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=474"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=474"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcoauthors&post=474"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}