{"id":4131,"date":"2023-04-28T10:40:08","date_gmt":"2023-04-28T08:40:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=4131"},"modified":"2023-04-28T10:40:11","modified_gmt":"2023-04-28T08:40:11","slug":"castilla-y-la-cruzada-en-las-cronicas-de-los-siglos-xii-xiii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=4131","title":{"rendered":"Castilla y la cruzada en las cr\u00f3nicas de los siglos XII-XIII"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">Una de las grandes novedades que, desde el punto de vista ideol\u00f3gico y pol\u00edtico, nos ofrecen las cr\u00f3nicas de los siglos XII y XIII es la presencia en ellas de un tema tan nuevo y determinante como el de la cruzada. En este sentido, podemos hacernos al menos tres preguntas: \u00bfCu\u00e1ndo se produce por vez primera su aparici\u00f3n? \u00bfCu\u00e1ndo comienza a condicionar en un sentido u otro el discurso legitimador que las cr\u00f3nicas construyen en torno a la realeza? Y finalmente, \u00bfc\u00f3mo evoluciona ese discurso en relaci\u00f3n con la idea de cruzada hasta mediados del siglo XIII?<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><a href=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?page_id=208\">Carlos de Ayala<\/a> <br>Universidad Aut\u00f3noma de Madrid<\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"519\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Captura-de-pantalla-2023-04-28-a-las-10.36.57.png?resize=1000%2C519&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-4140\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Captura-de-pantalla-2023-04-28-a-las-10.36.57.png?w=1019&amp;ssl=1 1019w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Captura-de-pantalla-2023-04-28-a-las-10.36.57.png?resize=300%2C156&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Captura-de-pantalla-2023-04-28-a-las-10.36.57.png?resize=768%2C399&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Arca Santa de la Catedral de Oviedo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfEn qu\u00e9 momento aparece el tema de la cruzada en la cron\u00edstica castellano-leonesa?&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La toma de Jerusal\u00e9n y el inicio previo del movimiento cruzado coinciden con un per\u00edodo muy delicado para la monarqu\u00eda castellano-leonesa, el de la ofensiva almor\u00e1vide que en 1097 arrolla la resistencia de Alfonso VI en la batalla de Consuegra. La tensi\u00f3n militar ya no cesar\u00e1 hasta el final del reinado en 1109. Y aunque sabemos que el acontecimiento de la convocatoria de la cruzada universal en 1095 y de la toma de Jerusal\u00e9n en 1099 impactaron en el \u00e1nimo de sus s\u00fabditos, lo cierto es que el rey no tuvo ocasi\u00f3n de pensar mucho en ello. Los dos testimonios cron\u00edsticos m\u00e1s cercanos que contienen biograf\u00edas de Alfonso VI no reparan en el tema de la cruzada. No lo hace ni el obispo Pelayo de Oviedo ni tampoco el an\u00f3nimo autor de la <em>Historia Silense<\/em>.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/d\/d1\/C%C3%BApula_almor%C3%A1vide_%28Marrakech%29.jpg\" alt=\"\" width=\"512\" height=\"384\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Interior de la <em>qubba<\/em> almor\u00e1vide de Marrakech. Wikimedia Commons.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En fecha semejante a la de las dos cr\u00f3nicas anteriores, los <em>Anales Castellanos Segundos<\/em> por vez primera recogen escuetamente la noticia de la toma de Jerusal\u00e9n, pero sin contextualizarla. M\u00e1s all\u00e1 de esta breve anotaci\u00f3n, contamos para estas mismas fechas cercanas al 1100 con otros datos significativos que remiten a la realidad jerosolimitana: la tradici\u00f3n del <em>archa sancta<\/em> de Oviedo y su apertura bajo el reinado de Alfonso VI y la del <em>lignum crucis<\/em> o reliquia de la cruz de Cristo que habr\u00eda sido donada al mismo monarca por el emperador bizantino Alejo I Comneno, seg\u00fan informaci\u00f3n de la primera de las <em>Cr\u00f3nicas An\u00f3nimas de Sahag\u00fan<\/em>.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;En resumen, el impacto de la toma de Jerusal\u00e9n tuvo una traducci\u00f3n cron\u00edstica muy limitada en los reinos de Castilla y Le\u00f3n; de hecho, no es posible detectar una narrativa propiamente cruzadista durante el reinado de Alfonso VI, lo cual resulta llamativo ya que este monarca, en sinton\u00eda con su padre Fernando I, hizo un uso pol\u00edtico generoso de los recursos ideol\u00f3gicos de la guerra santa. Aunque tambi\u00e9n es cierto que la cruzada fue una iniciativa pontificia que reforzaba el programa hegem\u00f3nico del papa contra el que Alfonso VI se enfrent\u00f3 enarbolando su t\u00edtulo imperial. En este sentido, quiz\u00e1 no le interes\u00f3 mucho airear el tema.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/76F5_001r.jpg?resize=501%2C768&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-4133\" width=\"501\" height=\"768\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/76F5_001r-scaled.jpg?resize=668%2C1024&amp;ssl=1 668w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/76F5_001r-scaled.jpg?resize=196%2C300&amp;ssl=1 196w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/76F5_001r-scaled.jpg?resize=768%2C1178&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/76F5_001r-scaled.jpg?resize=1002%2C1536&amp;ssl=1 1002w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/76F5_001r-scaled.jpg?resize=1335%2C2048&amp;ssl=1 1335w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/76F5_001r-scaled.jpg?w=1669&amp;ssl=1 1669w\" sizes=\"auto, (max-width: 501px) 100vw, 501px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Mapa de Jerusal\u00e9n en la llamada Biblia de la Haya, finales s. XII. Biblioteca Real de Holanda, La Haya KB 76 F5<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfCu\u00e1ndo y c\u00f3mo el argumento cruzado comienza a condicionar el discurso cron\u00edstico sobre la realeza?&nbsp;&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debemos situarnos en el reinado de Alfonso VII. Un documento de su canciller\u00eda de 1150 proclama sin complejos que Dios y la Sede apost\u00f3lica, en remisi\u00f3n de sus pecados, le hab\u00edan encargado regir con justicia las iglesias de Dios. Obviamente tal cosa nunca fue pronunciada por el papa. Es el fruto consciente de una elaboraci\u00f3n cancilleresca que pretend\u00eda demostrar que la Iglesia deb\u00eda ser gobernada por el rey, y ello, a los efectos que aqu\u00ed nos interesan, ten\u00eda una consecuencia inevitable: si le pertenec\u00eda el gobierno de la Iglesia, tambi\u00e9n le pertenec\u00eda el control sobre sus iniciativas, y la cruzada era una de ellas. Efectivamente, durante el reinado de Alfonso VII la cruzada comienza un lento pero irreversible proceso de hispanizaci\u00f3n. Es entonces cuando por vez primera vez se introduce en el argumentario propagand\u00edstico de la cr\u00f3nica del reinado, la <em>Chronica Adefonsi Imperatoris.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cr\u00f3nica fue escrita entre 1147 y 1149. Su autor, probablemente el obispo Arnaldo de Astorga, es ante todo un testigo de su tiempo al servicio del rey, y ese tiempo es el de la cruzada y el de la necesidad de situarla en la base del proyecto pol\u00edtico del emperador. Ese proyecto es el de una monarqu\u00eda capaz de revertir la anarqu\u00eda de los nobles; que no se halla mediatizada por la Iglesia; que aspira a la hegemon\u00eda peninsular; y que est\u00e1 llamada a derrotar al islam. Y todo ello es posible gracias a un liderazgo imperial impregnado de la ideolog\u00eda cruzadista que recorre y da coherencia a todo el discurso cron\u00edstico. Cuenta con 4 indicadores:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Acentuaci\u00f3n del car\u00e1cter providencialista de la realeza. El providencialismo en conexi\u00f3n con elementos de salvaci\u00f3n, purificaci\u00f3n y perd\u00f3n asociados a la imagen del rey, remite a la idea de cruzada que, no lo olvidemos, es cauce de purificaci\u00f3n salv\u00edfica. En este sentido, desde el inicio mismo de la cr\u00f3nica encontramos esta idea: Alfonso VII es el instrumento de Dios a trav\u00e9s del cual, parafraseando el salmo 73, se materializa la salvaci\u00f3n en medio del pueblo cristiano y ello toma forma, por inspiraci\u00f3n divina, en el tiempo santo del a\u00f1o jubilar. No es casual que, en aquellas mismas fechas, 1146-1147, san Bernardo estableciera conexiones entre cruzada y jubileo en dos de sus m\u00e1s conocidas cartas de invitaci\u00f3n a la \u201csegunda cruzada\u201d. Pues bien, a lo largo de toda la <em>Chronica Adefonsi Imperatoris<\/em> se lanza un mensaje claro: el rey, pose\u00eddo por el esp\u00edritu de Dios, es instrumento de gracia jubilar y salvaci\u00f3n para sus s\u00fabditos.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>El segundo indicador es el del reflejo en el rey de la imagen del Dios del Antiguo Testamento. Es la del Dios de las batallas \u2013<em>Yahv\u00e9 Sebaot<\/em>&#8211; que se venga con violencia de los enemigos del pueblo de Israel, pero que, al mismo tiempo, sabe mostrar su rostro de misericordia con las debilidades de los suyos. Venganza y misericordia constituyen un t\u00e1ndem asumido por el autor de la cr\u00f3nica y atribuido a quien en la Pen\u00ednsula lideraba el combate contra el islam.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>El tercer indicador es el significativo subrayado que observamos en lo tocante a la ritualizaci\u00f3n de la guerra. La guerra siempre ha sido ritualizada, pero teniendo en cuenta que, como expres\u00f3 el cronista Guiberto de Nogent, fue la cruzada la experiencia m\u00e1s decisiva de apoyo divino que se hubiera producido desde las antiguas guerras de Israel, es evidente que tal sacralizaci\u00f3n exig\u00eda un pautado comportamiento ritual, y eso es exactamente lo que podemos detectar en la <em>Chronica Adefonsi Imperatoris<\/em>. En ella la guerra y el escenario circunstancial que la rodea se convierte en un \u201clugar teol\u00f3gico\u201d, un espacio de intensa conexi\u00f3n con el mundo sagrado de la divinidad que facilita las intervenciones milagrosas. Pero es tambi\u00e9n un espacio que evidencia la fragilidad del hombre que, ante el peligro, acude a la invocaci\u00f3n protectora o a la acci\u00f3n de gracias tras la victoria, con cierta frecuencia envuelta en desfiles procesionales. Un espacio, en suma, en que se intensifica la vida sacramental a trav\u00e9s de misas y ejercicios de purificaci\u00f3n y en el que, de modo nada com\u00fan en las fuentes hisp\u00e1nicas, hace su presencia la \u201ceulogia\u201d o \u201cpan bendito\u201d, en este caso como recurso \u00faltimo para la salvaci\u00f3n del creyente privado de la presencia de un sacerdote que le pudiera administrar la comuni\u00f3n.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>El cuarto y \u00faltimo de los indicadores es el de la generosa utilizaci\u00f3n de recursos b\u00edblicos y la naturaleza de los vers\u00edculos utilizados. El uso de la Biblia como cent\u00f3n legitimador de la cruzada es un tema conocido. La <em>Chronica Adefonsi Imperatoris<\/em> recoge un total de 150 citas. Por supuesto adquiere mucha importancia la figura de Judas Macabeo en la reconstrucci\u00f3n idealizada de un rey que encarna valores cruzadistas. En relaci\u00f3n con nuestra cr\u00f3nica, pr\u00e1cticamente un tercio de las citas pertenecen a los libros de los Macabeos. Por otra parte, contamos con los pasajes b\u00edblicos que nos remiten a un trasfondo apocal\u00edptico, \u00edntimamente relacionado con la l\u00f3gica cruzadista. La plaga de langostas, por ejemplo, es un recurso presente en Biblia asociado a horizontes apocal\u00edpticos. Pues bien, encontramos en la <em>Chronica Adefonsi Imperatoris<\/em> la imagen de las langostas para referirse al ej\u00e9rcito que Alfonso VII, y tambi\u00e9n otras im\u00e1genes de inequ\u00edvoco sabor apocal\u00edptico como las \u201ctrompetas de la salvaci\u00f3n\u201d o las \u201ccopas de la muerte\u201d.&nbsp;&nbsp;<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En conclusi\u00f3n, est\u00e1 claro que es con la <em>Chronica Adefonsi Imperatoris<\/em> cuando por vez primera en el \u00e1mbito castellano-leon\u00e9s aparece con claridad un discurso cruzadista al servicio de la realeza.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/cat210r7_49c.webp?resize=632%2C768&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-4134\" width=\"632\" height=\"768\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/cat210r7_49c.webp?resize=843%2C1024&amp;ssl=1 843w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/cat210r7_49c.webp?resize=247%2C300&amp;ssl=1 247w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/cat210r7_49c.webp?resize=768%2C932&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/cat210r7_49c.webp?resize=1265%2C1536&amp;ssl=1 1265w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/cat210r7_49c.webp?w=1635&amp;ssl=1 1635w\" sizes=\"auto, (max-width: 632px) 100vw, 632px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Alfonso VII representado como emperador (segundo por la derecha) en un privilegio otorgado por \u00e9l mismo. Wikimedia Commons.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfDespu\u00e9s de la <em>Chronica Adefonsi Imperatoris<\/em> c\u00f3mo se nos presenta el argumento cruzadista en la cron\u00edstica castellano-leonesa?<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos fijaremos en las cuatro cr\u00f3nicas latinas redactadas entre finales del siglo XII y la primera mitad del XIII: la <em>Cr\u00f3nica Najerense<\/em>, la <em>Cr\u00f3nica Latina de los Reyes de Castilla<\/em>, el <em>Chronicon Mundi<\/em> de Lucas de Tuy, y la <em>Historia Gothica<\/em> de Jim\u00e9nez de Rada. No iremos m\u00e1s all\u00e1 porque entendemos que la cron\u00edstica romanceada alfons\u00ed y post-alfons\u00ed de la segunda mitad del XIII, aunque alimentada por la anterior, se sit\u00faa en par\u00e1metros muy distintos, y en una etapa en que la preocupaci\u00f3n cruzada tardar\u00e1 en recuperar posiciones.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De todas formas, no pensemos que las cuatro cr\u00f3nicas a las que acabamos de hacer referencia presentan siempre un discurso muy coherente en relaci\u00f3n con el tema que estamos analizando. Por ejemplo, un texto como la <em>Cr\u00f3nica Najerense<\/em> es pr\u00e1cticamente ajeno al discurso cruzadista. Estamos, ante una cr\u00f3nica redactada a finales del siglo XII, no muy elaborada ni argumentalmente estructurada. Su vinculaci\u00f3n con el monasterio de Santa Mar\u00eda de N\u00e1jera parece bastante probable, pero no tanto su relaci\u00f3n con la ideolog\u00eda cluniacense. El autor es fundamentalmente un compilador de cr\u00f3nicas anteriores, no siempre bien trabadas, que tiene una doble preocupaci\u00f3n: la de preservar la memoria neog\u00f3tica de la monarqu\u00eda castellana, y la de anteponer esta \u00faltima a cualquier otra formaci\u00f3n peninsular, y ello sin descubrirse tampoco una especial vocaci\u00f3n de enaltecimiento de la monarqu\u00eda y de la figura de sus reyes. En este esquema desestructurado y en buena parte desnortado, es muy dif\u00edcil descubrir la impronta cruzadista. En cualquier caso, aunque se trata de un texto compuesto durante el reinado de Alfonso VIII, su relato se detiene en la muerte de su tatarabuelo Alfonso VI.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Caso completamente distinto es el de la <em>Cr\u00f3nica Latina<\/em>. No hace falta insistir en la m\u00e1s que probable autor\u00eda de Juan de Osma ni en una dataci\u00f3n cronol\u00f3gica, entre 1224 y 1237, resultado de una redacci\u00f3n gradual. Tampoco es preciso volver sobre la indiscutible originalidad de una cr\u00f3nica que, sin llegar al modelo biogr\u00e1fico de la <em>Chronica Adefonsi Imperatoris<\/em>, abandona la recopilaci\u00f3n cron\u00edstica del pasado para centrarse en un tiempo contempor\u00e1neo al del autor, un castellanista con vocaci\u00f3n de testigo de acontecimientos que exceden con mucho el marco peninsular. Todo ello da una originalidad al texto en el que, por otra parte, el argumento cruzadista adquiere tono de notable protagonismo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo hace la propia cruzada de Ultramar. Tambi\u00e9n aparece rese\u00f1ada la cruzada antialbigense, cuyo l\u00edder, Simon de Monfort, es asimilado a Judas Macabeo, y cuyos soldados son calificados como <em>milites Christi<\/em>. Pero lo que a nosotros realmente nos interesa es la adecuaci\u00f3n del entramado cruzadista de la cr\u00f3nica con la realeza castellana, cuya imagen se ve notablemente reforzada y legitimada. Alfonso VIII y Fernando III ser\u00e1n los receptores de este caudal simb\u00f3lico y a ellos se aplican los principales indicadores cruzadistas que recorren el texto.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambos son descritos con rasgos martiriales, incapaces de ceder al descanso en su permanente celo religioso, y dispuestos siempre a dar la vida por Cristo. Igualmente, ambos monarcas se nos presentan como hombres guiados, cuando no pose\u00eddos, por el Esp\u00edritu Santo que irrumpe en ellos facult\u00e1ndoles para obrar al margen del consejo o la mediatizaci\u00f3n humana. Esta situaci\u00f3n se asocia en el caso de Fernando III en dos ocasiones al cumplimiento de un voto. Y, adem\u00e1s, los dos monarcas otorgan un particular protagonismo a la cruz en sus acciones armadas y en la celebraci\u00f3n de sus victorias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El autor no ahorra recursos descriptivos a la hora de ambientar el escenario ideol\u00f3gico de la cruzada en el que se desenvuelve buena parte del relato. No faltan alusiones al destino paradis\u00edaco de los cristianos ca\u00eddos en batalla, o infernal para los infieles, ni tampoco alg\u00fan milagro como el del pastor que gu\u00eda al ej\u00e9rcito cristiano en la jornada de Las Navas de Tolosa. Tampoco se prescinde de concesiones a la radicalizaci\u00f3n exterminadora que anima a los monarcas. Estamos ante una cruzada de particular idiosincrasia, una cruzada hisp\u00e1nica en la que el papa brilla por su ausencia, y que, en el pasaje nuclear de Las Navas, se convierte en realidad en cruzada castellana. La ritualizaci\u00f3n purificadora de los escenarios sacrales recuperados de manos del islam es el colof\u00f3n de unas acciones guiadas por el celo religioso y por la vindicaci\u00f3n del honor de Cristo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El discurso es netamente cruzadista, pero en este sentido es, junto con la <em>Chronica Adefonsi Imperatoris<\/em>, m\u00e1s la excepci\u00f3n que la regla en el panorama de la cron\u00edstica castellano-leonesa plenomedieval. Ambas obras se caracterizan por desplazar el foco de inter\u00e9s a la contemporaneidad sin concesiones historicistas que redirijan el relato hacia la comprensi\u00f3n de una idea de Hispania en clave neogoticista. Cuando esta \u00faltima circunstancia se produce los cronistas centran su atenci\u00f3n m\u00e1s en la recuperaci\u00f3n territorial de una Hispania idealizada que en una confrontaci\u00f3n en la que se juega el destino de la Cristiandad. No obstante, esto no significa que ambas realidades argumentales no puedan en cierto modo convivir, y eso es lo que podemos contemplar, aunque en grado diverso, en las otras dos grandes obras de la historiograf\u00eda castellano-leonesa de la primera mitad del siglo XIII: el <em>Chronicon Mundi<\/em> de Lucas de Tuy y la <em>Historia Gothica<\/em> de Jim\u00e9nez de Rada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, el Tudense es, en general, un hombre poco interesado por el tema cruzado y as\u00ed lo refleja en su discurso sobre la realeza al menos hasta casi el final de su relato. Su cr\u00f3nica, compuesta en la d\u00e9cada de 1230, es claramente leal a las dos referencias que marcan la propia biograf\u00eda ideol\u00f3gica del autor: el reino y ciudad de Le\u00f3n y, sobre todo, la figura de san Isidoro.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este sentido la cr\u00f3nica es deudora del discurso neog\u00f3tico y no encontramos significativas novedades en relaci\u00f3n con el tema que nos ocupa hasta que las fuentes conocidas &#8211;<em>Historia Silense<\/em> y <em>Cr\u00f3nica de don Pelayo<\/em>&#8211; dejan de ser el ca\u00f1amazo sobre el que organiza el relato cron\u00edstico. Con el reinado de Alfonso VII comienza a perfilarse de manera m\u00e1s personal el discurso que, desde luego, desconoce la <em>Chronica Adefonsi Imperatoris.<\/em> Pero el retrato que nos ofrece del Emperador no es, ni mucho menos, el de un rey cruzado. Nos dice que en su tiempo protagoniz\u00f3 todo tipo de acciones victoriosas contra los musulmanes sin que nadie pudiera oponerle resistencia y, de hecho, narra la conquista de Almer\u00eda sin imprimirle el m\u00e1s m\u00ednimo sello cruzadista. Es cierto que inmediatamente despu\u00e9s Lucas s\u00ed nos proporciona un dato de sacralizaci\u00f3n b\u00e9lica propia, en principio, del lenguaje de cruzada, pero que en este contexto obedece m\u00e1s bien al designio leonesista de su propia agenda: la milagrosa aparici\u00f3n de san Isidoro que posibilit\u00f3 la toma de Baeza en el momento en que las dificultades del ej\u00e9rcito cristiano m\u00e1s lo requer\u00edan.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de la muerte de Alfonso VII, en cambio, la cr\u00f3nica inicia una clara deriva cruzadista. Es como si la cercan\u00eda de los hechos narrados le impidiera sustraerse al ambiente cruzado que exist\u00eda en la d\u00e9cada de 1230 cuando \u00e9l redacta su obra. Lo cierto es que esa deriva es gradual, y no muy visible hasta el decisivo episodio de Las Navas, en el que no duda en desplegar lenguaje e ideolog\u00eda cruzadistas: combate por la fe cat\u00f3lica, predicaci\u00f3n de la cruzada en Francia, jactanciosa pretensi\u00f3n del califa almohade de vencer a los \u201cadoradores de la cruz de Cristo\u201d, signos milagrosos en el escenario de la batalla\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;La deriva cruzadista se mantiene, aunque con algo menos de intensidad, en lo que resta de la cr\u00f3nica, que se corresponde fundamentalmente con la \u00faltima fase del reinado de Alfonso IX y el de Fernando III. El cronista se esfuerza por obviar los inevitables desajustes que siempre existieron entre padre e hijo, y la guerra contra el islam se presenta como un buen recurso para ello. En este punto, el cronista se aparta del cruzadismo decididamente hisp\u00e1nico y sin presencia papal que vimos en la <em>Chronica Adefonsi Imperatoris<\/em> y tambi\u00e9n en Juan de Osma, y alude expresamente al papel del legado apost\u00f3lico Juan de Abbeville en la dinamizaci\u00f3n de la ofensiva contra los musulmanes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con todo, ser\u00e1 a la muerte de Alfonso IX, reinando su hijo Fernando en Le\u00f3n, cuando la ofensiva adquiera un especial significado pol\u00edtico-religioso. Para Lucas de Tuy son los santos de la monarqu\u00eda leonesa los aut\u00e9nticos y m\u00e1s eficaces mediadores de la gracia de Dios en el combate con los musulmanes. Santiago ya se hab\u00eda aparecido para apoyar las acciones de Alfonso IX sobre M\u00e9rida y Badajoz. Ahora, con la unificaci\u00f3n castellano-leonesa, el caudal de apoyo celestial a la monarqu\u00eda se dirig\u00eda a favor de Fernando III, quien en v\u00edsperas de su victoriosa campa\u00f1a cordobesa hab\u00eda hecho una solemne promesa \u2013un voto- a san Isidoro, el de hacerle part\u00edcipe de una sustanciosa porci\u00f3n de los bienes obtenidos en ella a cambio de ayuda sobrenatural.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/8\/8b\/Monasterio_de_Santa_Mar%C3%ADa_de_Huerta_-_Iglesia_-_Cenotafio_de_don_Rodrigo.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Cenotafio del arzobispo Rodrigo Jim\u00e9nez de Rada en el monasterio de Santa Mar\u00eda de Huerta. Wikimedia Commons.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El arzobispo don Rodrigo va a ir un paso m\u00e1s all\u00e1. En su <em>Historia Gothica<\/em> convergen de forma m\u00e1s acompasada que en cr\u00f3nicas anteriores la carga historicista del discurso neog\u00f3tico con la preocupaci\u00f3n de una cruzada actual de la que \u00e9l mismo hab\u00eda sido legado pontificio. En cualquier caso, cuando Jim\u00e9nez de Rada escribe, y lo hace bas\u00e1ndose en Lucas de Tuy y no mucho despu\u00e9s que \u00e9l, el ambiente peninsular est\u00e1 transido del esp\u00edritu cruzadista que Fernando III quiso imprimir a la conquista de Andaluc\u00eda.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos fijaremos, como en el caso del Tudense, en el relato hist\u00f3rico que se inicia con el reinado de Alfonso VII, es decir, en los tres \u00faltimos libros de su <em>Historia Gothica<\/em>, del VII al IX. Percibimos tres fases narrativas en que la intensidad cruzadista var\u00eda sensiblemente:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>La primera, a lo largo de buena parte del libro VII, es el per\u00edodo de los reinados de Alfonso VII y sus hijos Sancho III y Fernando II. En \u00e9l la presencia argumental del Tudense resulta bastante evidente y don Rodrigo no hace sino reforzar el discurso goticista. Esta visi\u00f3n conservadora, historicista y claramente continuista propia de la \u201creconquista\u201d, a veces s\u00ed se ve salpicada de ciertos destellos de cruzadismo, concretamente en los pasajes relativos al nacimiento del movimiento almohade y a la aparici\u00f3n de la orden de Calatrava, ambos de alguna manera anuncian y preparan la segunda fase de aut\u00e9ntica eclosi\u00f3n cruzada, dominada ya por la figura de Alfonso VIII.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>En esta segunda fase, integrada por los cap\u00edtulos finales del libro VII y todo el VIII, el arzobispo centra su atenci\u00f3n en la idealizada imagen de Alfonso VIII, el gran protagonista de su discurso historiogr\u00e1fico. Es aqu\u00ed cuando de manera patente cambia el registro de reminiscencias neog\u00f3ticas que hemos visto en la fase anterior, por el puramente cruzadista, y lo inicia con un acontecimiento especialmente significativo en la biograf\u00eda del rey: la conquista de Cuenca en 1177, cuando la \u201cfuerza del Alt\u00edsimo\u201d se apoder\u00f3 del monarca iniciando entonces el combate por la fe frente a los infieles. Y como no pod\u00eda ser de otro modo, el arzobispo en seguida centra su atenci\u00f3n en la herramienta cruzadista por excelencia: las \u00f3rdenes militares: la de Santiago, \u201cperseguidora de los \u00e1rabes\u201d y \u201cdefensora de la fe\u201d; y la de Calatrava cuyas austeras pautas de vida permit\u00edan a sus miembros consagrarse a la \u201cdefensa de la patria\u201d. Esa defensa es un inequ\u00edvoco \u00edndice de la clara hispanizaci\u00f3n del fen\u00f3meno cruzado, mucho m\u00e1s acusada que en relatos cron\u00edsticos anteriores y en el que la centralidad de las \u00f3rdenes militares nacidas en territorio peninsular desempe\u00f1a un papel de primer orden. Esta hispanizaci\u00f3n se evidencia de manera especial en el relato central de Las Navas. All\u00ed tambi\u00e9n vamos a tener oportunidad de resaltar otra de las caracter\u00edsticas espec\u00edficas del cruzadismo del Toledano: su escaso entusiasmo por dotar a los acontecimientos de parafernalia milagrosa, y es que la fuerza del rey, y naturalmente de sus colaboradores los nobles -no olvidemos la aristocratizante mentalidad del arzobispo- son los factores que explican, con el apoyo de la Providencia, el \u00e9xito de las operaciones. Este es el argumento del relato de Las Navas que, arrancando del final del libro VII constituye todo el desarrollo del VIII.&nbsp;&nbsp;<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>La admiraci\u00f3n que el arzobispo sent\u00eda por Alfonso VIII y su liderazgo cruzado no es comparable a la mucho menor que dispensa a Fernando III, el rey que le encarg\u00f3 su obra historiogr\u00e1fica. A \u00e9l dedica fundamentalmente el IX y \u00faltimo libro de su <em>Historia Gothica<\/em>, que constituye la tercera y \u00faltima fase de desarrollo narrativo que hemos establecido, y en la que el tono cruzadista vuelve a perder intensidad. Y es que el arzobispo hab\u00eda sido el hombre fuerte de Alfonso VIII, pero no as\u00ed de Fernando III, que acab\u00f3 releg\u00e1ndolo pol\u00edticamente. Lo cierto es que el tono sacralizador de las important\u00edsimas conquistas del rey se rebaja hasta pr\u00e1cticamente bajo m\u00ednimos. Los aspectos milagrosos desaparecen del relato y tampoco se aprecia en \u00e9l en esta fase una presencia acusada de la Providencia. Evidentemente, las tensas relaciones entre rey y arzobispo al final de su vida explican la devaluada figura del rey como caudillo de la cruzada. No olvidemos que el autoritarismo del rey no encajaba en la aristocratizante visi\u00f3n que Jim\u00e9nez de Rada tuvo siempre del poder como un ejercicio compartido entre el monarca y los notables del reino, y para \u00e9l solo un rey de estas caracter\u00edsticas pod\u00eda obedecer plenamente a la mod\u00e9lica imagen del defensor del nombre de Cristo.&nbsp;<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al comenzar estas l\u00edneas nos plante\u00e1bamos tres cuestiones: cu\u00e1ndo aparece el argumento cruzadista en la cron\u00edstica castellano-leonesa, cu\u00e1ndo ese argumento empieza a condicionar el discurso de la realeza y c\u00f3mo fue evolucionando ese discurso hasta mediados del s. XIII. Pues bien:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Antes de la muerte de Alfonso VI y en los a\u00f1os inmediatamente posteriores, el impacto de la cruzada no adquiere consistencia discursiva, m\u00e1s all\u00e1 de algunas tradiciones aisladas asociadas al <em>archa sancta<\/em> y al <em>lignum crucis<\/em>.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>No ser\u00e1 hasta el reinado de Alfonso VII y en su <em>Chronica Adefonsi Imperatoris<\/em> cuando a mediados del siglo XII el argumento cruzadista entre de lleno en el imaginario regio.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>A partir de este hito, entre finales de ese siglo y la mitad del XIII, las cr\u00f3nicas de que disponemos nos ofrecen discursos legitimadores de la realeza que se mueven entre la conservadora memoria idealizada de un pasado g\u00f3tico y la innovadora apuesta de un argumentario t\u00edpicamente cruzadista:&nbsp;<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>La <em>Cr\u00f3nica Najerense <\/em>se decanta por la primera opci\u00f3n historicista y neog\u00f3tica que conlleva el acarreo de las correspondientes cr\u00f3nicas anteriores.&nbsp;&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>Por contrario, la <em>Cr\u00f3nica Latina<\/em>, ajena a la l\u00f3gica goticista, prescinde de la recopilaci\u00f3n cron\u00edstica y ofrece un discurso de la realeza plenamente armonizado por la idea de cruzada.&nbsp;&nbsp;<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>En realidad, estos dos modelos discursivos no son antag\u00f3nicos, y as\u00ed nos lo muestran las dos grandes cr\u00f3nicas redactadas poco antes de mediados del siglo XIII: el <em>Chronicon Mundi<\/em> de Lucas de Tuy y la <em>Historia Gothica<\/em> de Jim\u00e9nez de Rada. La primera, sin duda m\u00e1s fiel al relato neog\u00f3tico y la comprensi\u00f3n de una Hispania lastrada por ese relato, no rechaza la imagen cruzadista de la realeza, si bien su intensidad no es muy elevada. Por su parte, el Toledano no renuncia tampoco a ninguna de las dos estrategias de legitimaci\u00f3n, pero la dosificaci\u00f3n de ambas resulta un poco irregular, especialmente la cruzadista, muy intensamente focalizada en Alfonso VIII y menos visible en el monarca reinante en el momento de la redacci\u00f3n de la obra.&nbsp;<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-bright-blue-color has-alpha-channel-opacity has-bright-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Para ampliar:<\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Josserand, Philippe (2003): \u201c<a href=\"https:\/\/books.openedition.org\/psorbonne\/13676?lang=es\">Croisade et reconqu\u00eate dans le royaume de Castille au XII<sup>e<\/sup>&nbsp;si\u00e8cle. \u00c9l\u00e9ments pour une reflexi\u00f3n<\/a>\u201d, en&nbsp;<em>L\u2019Expansion occidentale aux XI<sup>e<\/sup>&#8211; XV<sup>e<\/sup>&nbsp;si\u00e8cles: formes et cons\u00e9quences. Actes de&nbsp;XXXIII<sup>e<\/sup>&nbsp;Congr\u00e8s de la Soci\u00e9t\u00e9 des Historiens M\u00e9di\u00e9vistes de l\u2019Enseignement Sup\u00e9rieur Public<\/em>, Paris: Publications de la Sorbonne, pp. 75-85.<\/li>\n\n\n\n<li>Garc\u00eda de la Borbolla, \u00c1ngeles (2005):&nbsp;\u201c<a href=\"https:\/\/www.brepolsonline.net\/doi\/abs\/10.1484\/J.PECIA.5.101575?journalCode=pecia\">El culto y la devoci\u00f3n al&nbsp;<em>lignum crucis<\/em>&nbsp;en los reinos occidentales de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica (VII-XV)<\/a>\u201d, en J-L Deuffic (ed.),&nbsp;<em>Reliques et saintet\u00e9 dans l\u2019espace m\u00e9di\u00e9val<\/em>&nbsp;(Pecia. Ressources en m\u00e9di\u00e9vistique, 8\/11), pp. 565-600.<\/li>\n\n\n\n<li>Ayala Mart\u00ednez,&nbsp;C. de (2014): \u201c<a href=\"https:\/\/ifc.dpz.es\/recursos\/publicaciones\/34\/08\/08deayala.pdf\">La realeza en la cron\u00edstica castellano-leonesa del siglo XIII: la imagen de Fernando III<\/a>\u201d, en Esteban Sarasa S\u00e1nchez (ed.),&nbsp;<em>Monarqu\u00eda, cr\u00f3nicas, archivos y canciller\u00edas en los reinos hispano-cristianos<\/em>, Zaragoza: Instituci\u00f3n \u201cFernando el Cat\u00f3lico\u201d, pp. 247-276.<\/li>\n\n\n\n<li>Ayala Mart\u00ednez, C. de (2022): \u201c<a href=\"https:\/\/ifc.dpz.es\/recursos\/publicaciones\/34\/08\/08deayala.pdf\">Monarqu\u00eda castellana y discurso sobre cruzada en la cron\u00edstica de los siglos XII-XIII<\/a>\u201d, en Esther L\u00f3pez Ojeda (coord.),&nbsp;<em>Escribir la Historia. Cr\u00f3nicas y relato en la Edad Media,<\/em>&nbsp;XXXI Semana de Estudios Medievales N\u00e1jera 2021, Logro\u00f1o: Instituto de Estudios Riojanos, 2022, pp. 139-178.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos de Ayala<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":4135,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_crdt_document":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[23,11],"tags":[271,389,390,182,35,59,106,56,107],"coauthors":[197],"class_list":{"0":"post-4131","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-conceptos","8":"category-fuentes","9":"tag-alfonso-vi","10":"tag-alfonso-vii","11":"tag-alfonso-viii","12":"tag-corona-de-castilla","13":"tag-cronicas","14":"tag-cruzada","15":"tag-lucas-de-tuy","16":"tag-reconquista","17":"tag-rodrigo-jimenez-de-rada","19":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/archivo1.jpg?fit=1181%2C700&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4131","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4131"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4131\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4142,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4131\/revisions\/4142"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4135"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4131"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4131"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4131"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcoauthors&post=4131"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}