{"id":3431,"date":"2022-03-25T08:37:00","date_gmt":"2022-03-25T07:37:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=3431"},"modified":"2022-03-24T19:42:58","modified_gmt":"2022-03-24T18:42:58","slug":"las-poetisas-andalusies-en-torno-a-wallada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=3431","title":{"rendered":"Las poetisas andalus\u00edes: en torno a Wall\u0101da"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">A pesar de la escasez de sus poemas, y de la parquedad de las noticias sobre ellas, la fama de algunas poetisas andalus\u00edes ha transcendido los l\u00edmites de los diccionarios biogr\u00e1ficos y de las antolog\u00edas y las ha convertido incluso en personajes de ficci\u00f3n. El caso m\u00e1s famoso es el de la princesa omeya Wall\u0101da<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/autor?codigo=187537\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Teresa Garulo<\/a><br>Universidad Complutense de Madrid<\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"441\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Garam.jpg?resize=1000%2C441&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-3432\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Garam.jpg?resize=1024%2C452&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Garam.jpg?resize=300%2C132&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Garam.jpg?resize=768%2C339&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Garam.jpg?resize=1536%2C678&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Garam.jpg?w=1743&amp;ssl=1 1743w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Oh muerte, has sido compasiva con nosotros,<\/em><\/p><p><em>y has vuelto a visitarnos.<\/em><\/p><p><em>Benditos sean tus hechos, dignos de gratitud,<\/em><\/p><p><em>pues has tra\u00eddo abundancia y has cubierto<\/em><\/p><p><em>algo que hab\u00eda que ocultar (satarta \u02bfawra):<\/em><\/p><p><em>hemos casado a nuestra hija con la tumba<\/em><\/p><p><em>sin pagarle la dote y sin ajuar.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las fuentes \u00e1rabes medievales mencionan un n\u00famero relativamente importante de mujeres entre cuyos m\u00e9ritos se cuenta la creaci\u00f3n literaria. En relaci\u00f3n con otras culturas coet\u00e1neas, se trata de un n\u00famero bastante elevado, algo m\u00e1s del doble de las que pueden documentarse en toda la Europa medieval entre los siglos III y XIV. Sin embargo, dentro de la propia cultura \u00e1rabe, en comparaci\u00f3n con el n\u00famero de hombres que aparecen en diccionarios biogr\u00e1ficos, las treinta y nueve poetisas andalus\u00edes, o incluso las casi ciento veinte mujeres que se dice estuvieron relacionadas de alg\u00fan modo con el mundo de la cultura de su tiempo, las \u00abmujeres sabias\u00bb en la denominaci\u00f3n de Mar\u00eda Luisa \u00c1vila, no representan m\u00e1s que un porcentaje casi insignificante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta ausencia de las mujeres en el campo de la creaci\u00f3n literaria \u00e1rabe medieval se debe a varias razones, entre las que destaca el modelo de sociedad en el que viven. Desde \u00e9poca preisl\u00e1mica, y el Islam no modificar\u00e1 ese modelo, la sociedad \u00e1rabe concibe a las mujeres como depositarias de la honra tanto individual como colectiva, lo que conlleva una fuerte segregaci\u00f3n, en la que la mujer no puede relacionarse libremente m\u00e1s que con hombres de su propia familia, y los hombres no pueden entrar en el espacio reservado a las mujeres. La poes\u00eda \u00e1rabe preisl\u00e1mica es producto de una sociedad en la que la memoria y la comunicaci\u00f3n oral cumplen las funciones que llenan la lectura y la escritura en otras sociedades. Y dado que las mujeres no tienen, en principio, capacidad para actuar en p\u00fablico, sus poemas no traspasan los l\u00edmites de su propio espacio, salvo en muy contadas ocasiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de estas ocasiones se da en el caso de las eleg\u00edas. En el momento de recitar estas poes\u00edas, las mujeres se muestran p\u00fablicamente descubiertas ante los miembros de la tribu, para escenificar la desprotecci\u00f3n que supon\u00eda la muerte de los varones encargados de protegerlas, y, adem\u00e1s de llorar a los muertos en el campo de batalla, piden venganza. Las eleg\u00edas compuestas en esas ocasiones forman el grueso de la producci\u00f3n po\u00e9tica femenina antigua, hasta el final de la \u00e9poca omeya en Oriente, a mediados del s. VIII. No hay apenas otro tipo de poemas femeninos, y aunque los cr\u00edticos \u00e1rabes de \u00e9pocas posteriores explican su abundancia apelando a la sensibilidad de las mujeres, lo cierto es que estas eleg\u00edas no hablan de sentimientos, sino de los deberes de los miembros de la tribu respecto a los ca\u00eddos en combate, y, de hecho, se han conservado como ap\u00e9ndice de las biograf\u00edas de los hombres cuya p\u00e9rdida lloran.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Les_Maqamat_msArabe-3929-f38v.jpeg?resize=610%2C388&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-3442\" width=\"610\" height=\"388\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Les_Maqamat_msArabe-3929-f38v.jpeg?resize=1024%2C651&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Les_Maqamat_msArabe-3929-f38v.jpeg?resize=300%2C191&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Les_Maqamat_msArabe-3929-f38v.jpeg?resize=768%2C489&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Les_Maqamat_msArabe-3929-f38v.jpeg?w=1179&amp;ssl=1 1179w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><figcaption>Miniatura de las <em>Makamat<\/em> de al-Hariri. <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/gallica.bnf.fr\/ark:\/12148\/btv1b8422962f\/f88.item\" target=\"_blank\">BNF, ms. Arabe 3929, f. 38v.<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n marcados por la oralidad de sus or\u00edgenes se encuentran otros g\u00e9neros de la poes\u00eda \u00e1rabe, como la s\u00e1tira, el poema de autoelogio (<em>fajr<\/em>) o el paneg\u00edrico, en donde las relaciones interpersonales, las atracciones o los antagonismos, son primordiales. Son g\u00e9neros tambi\u00e9n dominantes en \u00e9pocas posteriores, cuando, a pesar de la adopci\u00f3n de la escritura como veh\u00edculo de preservaci\u00f3n del conocimiento a partir de la \u00e9poca abbas\u00ed, la sociedad \u00e1rabe sigue manteniendo un alto grado de oralizaci\u00f3n: los poemas se recitan ante el p\u00fablico, aunque se hayan compuesto por escrito, y se publican en recepciones p\u00fablicas, tertulias, salones, o clases en que el autor comenta sus poemas. Y con frecuencia son los oyentes o disc\u00edpulos, quienes se encargan de recoger esos poemas, m\u00e1s que sus propios autores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el caso de las mujeres, se han conservado s\u00e1tiras de algunas poetisas antiguas, a veces muy virulentas, y que reflejan la presencia de las mujeres en los enfrentamientos intertribales: las mujeres acuden a las batallas, no solo para animar a los combatientes, sino para zaherirlos si retroceden ante el enemigo, que puede capturarlas y convertirlas en esclavas. Un ejemplo bastante elocuente es el poema de \u1e24usayna bint \u0176\u0101bir b. Bu\u0177ayr al-\u02bfI\u0177l\u012b, \u00bfcabe mayor deshonor que sus versos reprochando a su marido haberla abandonado en medio del combate y anunci\u00e1ndole que prefiere quedarse con su captor?:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Tamm\u0101m, me has entregado a las lanzas del enemigo,<\/p><p>y saliste corriendo en medio de la polvareda.<\/p><p>Ahora me censuras que no vuelva a ti.<\/p><p>No, no esperes que lo haga.<\/p><p>He visto que vuestras mujeres, el d\u00eda del combate,<\/p><p>son para el primero que llega a donde est\u00e1is.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cobard\u00eda es uno de los defectos que se fustigan en las s\u00e1tiras, junto a la avaricia, la falta de responsabilidad ante las necesidades de la tribu, y, c\u00f3mo no, cualquier tipo de comportamiento sexual inadecuado: impotencia en los varones, incontinencia en las mujeres. No suelen tener nada de sutil, en la mayor\u00eda de los casos son simples insultos buscando desacreditar por todos los medios a su destinatario. Las s\u00e1tiras de Wall\u0101da o de Muh\u0177a, en al-Andalus, son un buen ejemplo de esto que digo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, mientras que en el desierto la mujer ten\u00eda m\u00e1s oportunidades de participar en la vida de la comunidad, porque casi todos los miembros de la tribu estaban unidos por lazos de parentesco, a partir de la expansi\u00f3n isl\u00e1mica, con la creaci\u00f3n de las ciudades-campamento para los combatientes y la progresiva sedentarizaci\u00f3n de las tribus, se limit\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la presencia femenina fuera del entorno familiar. Siempre se ha se\u00f1alado como muy notable la disminuci\u00f3n del n\u00famero de poetisas conocidas a partir de la \u00e9poca abbas\u00ed. Este cambio coincide en el tiempo, mediados del siglo VIII, con el cambio en la t\u00e9cnica de componer poes\u00eda: a partir de ahora, la escritura sustituye a los m\u00e9todos de composici\u00f3n oral. Hay que escribir los poemas, y para ello se tiene que aprender a leer y a escribir, educaci\u00f3n de la que, desgraciadamente, una mayor\u00eda de mujeres estuvieron excluidas.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"374\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Les_Makamat_de_Hariri_p_126-min.jpg?resize=1000%2C374&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-1893\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Les_Makamat_de_Hariri_p_126-min.jpg?resize=1024%2C383&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Les_Makamat_de_Hariri_p_126-min.jpg?resize=300%2C112&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Les_Makamat_de_Hariri_p_126-min.jpg?resize=768%2C287&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Les_Makamat_de_Hariri_p_126-min.jpg?resize=1536%2C575&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Les_Makamat_de_Hariri_p_126-min.jpg?w=1542&amp;ssl=1 1542w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption>Mujeres musulmanas en una miniatura de las <em>Makamat <\/em>de al-Hariri. <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/gallica.bnf.fr\/ark:\/12148\/btv1b8422965p\/f126.item\" target=\"_blank\">BNF, ms. Arabe 5847, f. 58v.<\/a> <\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa situaci\u00f3n se refleja entre las mujeres de al-Andalus que componen poes\u00eda: todas pertenecen ya a una \u00e9poca en que se ha impuesto la escritura, y pr\u00e1cticamente todas pertenecen a familias de hombres de letras, que se han preocupado de darles una educaci\u00f3n literaria, cuando no se han encargado de hacerlo ellos mismos. Pueden escribir sus poemas y pueden, incluso, ampliar su registro de g\u00e9neros, pero su confinamiento en la casa hace que sus poemas no salgan de un c\u00edrculo \u00edntimo, que en algunos casos pod\u00eda limitarse a solo otras mujeres, amigas o parientes. Este ser\u00eda el caso de uno de los nuevos g\u00e9neros po\u00e9ticos que aparecen en la \u00e9poca omeya: el poema amoroso. Sin embargo, la poes\u00eda amorosa es un tema acogido con desconfianza en una sociedad como la \u00e1rabe, cuyo concepto de la honra aparece ligado a la (in)visibilidad de las mujeres. Hacer visible a una mujer en un poema amoroso, nombr\u00e1ndola, casi supone su deshonra, de ah\u00ed que con frecuencia los poemas de amor se hayan entendido como una s\u00e1tira contra la familia de la mujer destinataria de los mismos, provocando la persecuci\u00f3n del poeta por parte de sus parientes. Por esa raz\u00f3n a veces se usan nombres fingidos para designarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todav\u00eda es menos apropiado \u2014es incluso un esc\u00e1ndalo\u2014 que las mujeres expresen sus sentimientos amorosos. Hay ejemplos antiguos, como el de una joven de la tribu de \u02bfUqayl, asentada en pleno desierto a fines del siglo VIII, a quien sorprende su marido recitando \u2014o cantando\u2014 un verso amoroso, y la amenaza con maltratarla si vuelve a o\u00edrle versos semejantes, sin aceptar, como se excusa ella, que sea una cita o una canci\u00f3n ajena. Se conservan los versos con que la joven le contesta afirmando, ahora s\u00ed, su amor, y su desaf\u00edo, lo que provoca que el marido la repudie:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Aunque me golpe\u00e9is por todo el cuerpo,<\/p><p>no llegar\u00e1n los golpes al coraz\u00f3n dentro del pecho.<\/p><p>Me dicen: Haz que el alma se olvide de quien ama.<\/p><p>Pero el alma, \u00bfc\u00f3mo puede olvidar cuando el deseo la domina?<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En al-Andalus hay tambi\u00e9n casos semejantes: el de Qasm\u016bna, cuyo padre, alarmado, se apresura a casarla; o al-Balli\u0161iyya, cuyo nombre, como el de la beduina, se oculta, para no poner en entredicho a la familia. El caso m\u00e1s famoso quiz\u00e1, por la posici\u00f3n social de la protagonista, es el de Umm al-Kir\u0101m, la hija de al-Mu\u02bfta\u1e63im b. \u1e62um\u0101di\u1e25, el rey de Almer\u00eda, en pleno siglo XI, cuyos versos declarando su amor por un joven llamado al-Samm\u0101r provocan la intervenci\u00f3n del padre, que se ocupa de que desde ese momento deje de saberse de \u00e9l. Tampoco vuelve a hablarse de la princesa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los versos de amor compuestos por mujeres se perciben, pues, como subversivos. Producen esc\u00e1ndalo. Por eso las jarchas, los versos del final de la moaxaja, puestos con frecuencia en boca de una joven, se describen como picantes, provocativas y desvergonzadas. Y se achacan a culturas ajenas a la \u00e1rabe. Ibn Ra\u0161\u012bq de Qayraw\u0101n (d. 463\/1070) recoge en su po\u00e9tica (<em>K. al-\u02bfUmda<\/em>) las palabras de un cr\u00edtico andalus\u00ed desconocido, que dec\u00eda:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Entre los \u00e1rabes es costumbre que sea el poeta el que galantee [a las mujeres] y se finja muerto de amor [por ellas], <em>mientras que entre los no \u00e1rabes la costumbre es que hagan a la mujer solicitar y desear con sus declaraciones [a su amante]<\/em>, diferencia que constituye un indicio de la noble condici\u00f3n de los \u00e1rabes y del celo con que guardan a sus mujeres<a id=\"_ftnref1\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es m\u00e1s com\u00fan, en cambio, que se hayan conservado poemas femeninos que se ajustan mejor al canon literario, establecido en \u00e9poca cl\u00e1sica. Aparte de algunas eleg\u00edas y paneg\u00edricos, la poes\u00eda amorosa escrita por mujeres que ha llegado a nosotros casi siempre es un elogio impl\u00edcito \u2014a veces, bastante expl\u00edcito\u2014 de los varones que han despertado ese sentimiento, y se han incluido en las biograf\u00edas de estos o en los comentarios de sus poemas. Los versos de \u1e24af\u1e63a (m. 585\/1191), por ejemplo, fueron recogidos por los Ban\u016b Sa\u02bf\u012bd, la familia de su enamorado Ab\u016b \u0176a\u02bffar ibn Sa\u02bf\u012bd, y promotora de una de las grandes antolog\u00edas de la literatura de al-Andalus, <em>Al-Mugrib f\u012b \u1e25ul\u00e0 al-Magrib<\/em>, completada en el s. XIII. Aun as\u00ed, salvo tres o cuatro poemas, compuestos tras la prisi\u00f3n y muerte de Ab\u016b \u0176a\u02bffar, la mayor\u00eda de los poemas de \u1e24af\u1e63a parecen pertenecer a un epistolario entre ambos, y eso explica que, tras la ejecuci\u00f3n del poeta en 559\/1163, no se vuelva a hablar de sus versos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Wall\u0101da<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de la escasez de sus poemas, y de la parquedad de las noticias sobre ellas, la fama de algunas poetisas andalus\u00edes ha transcendido los l\u00edmites de los diccionarios biogr\u00e1ficos y de las antolog\u00edas y las ha convertido incluso en personajes de ficci\u00f3n. El caso m\u00e1s famoso es el de la princesa omeya Wall\u0101da.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, \u00bfqu\u00e9 dicen las fuentes \u00e1rabes acerca de Wall\u0101da? En realidad, no demasiado. El primer autor que se ocupa de ella es Ibn Bass\u0101m, como colof\u00f3n de la biograf\u00eda que dedica al c\u00e9lebre poeta Ibn Zayd\u016bn y para explicar que la mujer que aparece en sus poemas es Wall\u0101da, hija del califa al-Mustakf\u012b (r. 414-416\/1024-1025). Ibn Bass\u0101m la describe como hermosa, inteligente, brillante, r\u00e1pida en la respuesta. Ten\u00eda un sal\u00f3n literario, al que los hombres m\u00e1s notables se afanaban por ir, seducidos por la dulzura y sencillez de su trato, que iba acompa\u00f1ado de una clara conciencia de la nobleza de su estirpe y una conducta irreprochable. Pero a\u00f1ade una nota negativa: a pesar de todo eso, Wall\u0101da dio en su d\u00eda mucho que hablar, porque no le importaba divulgar las cosas que le agradaban o le causaban placer. Y todav\u00eda transmite otra noticia poco favorable, aunque Ibn Bass\u0101m parece no darle credibilidad: hay gente que dice (<em>za\u02bfam\u016b<\/em>) \u2014y subraya este verbo que normalmente se usa cuando se transmite algo falso o dudoso\u2014 que la princesa llevaba bordados en los hombros unos versos tan famosos como contradictorios: nobleza, por un lado, y sumisi\u00f3n ante el deseo masculino de cualquiera que la desee. A Ibn Bass\u0101m este dato le parece muy sospechoso, pero tambi\u00e9n admite que acerca de Wall\u0101da e Ibn Zayd\u016bn hay muchas noticias de todas clases.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/maqamat-msArabe-3929-f35r.jpg?resize=689%2C489&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-3443\" width=\"689\" height=\"489\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/maqamat-msArabe-3929-f35r.jpg?resize=1024%2C727&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/maqamat-msArabe-3929-f35r.jpg?resize=300%2C213&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/maqamat-msArabe-3929-f35r.jpg?resize=768%2C545&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/maqamat-msArabe-3929-f35r.jpg?w=1521&amp;ssl=1 1521w\" sizes=\"auto, (max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><figcaption>Miniatura de las <em>Makamat<\/em> de al-Hariri. <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/gallica.bnf.fr\/ark:\/12148\/btv1b8422965p\/f79.item\" target=\"_blank\">BNF, ms. Arabe 3929, f. 35r.<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En todo caso, Ibn Bass\u0101m reconoce el ingenio y la rapidez de respuesta de Wall\u0101da, y pone como ejemplo su capacidad para citar versos que pod\u00edan aplicarse a una situaci\u00f3n concreta, lo que demuestra tambi\u00e9n su vasta cultura literaria. Un ejemplo es la an\u00e9cdota que cuenta c\u00f3mo la princesa se encuentra con un enorme charco ante la casa del ministro Ibn \u02bfAbd\u016bs, y recita al ministro, que acude a auxiliarla con sus criados, un verso en el que el poeta iraqu\u00ed Ab\u016b Nuw\u0101s (m. 813) elogia a al-Ja\u1e63\u012bb, el gobernador de Egipto. La iron\u00eda de la princesa al comparar el charco con el Nilo, su uso del elogio para verter la irritaci\u00f3n que ese obst\u00e1culo le produce, explican el desconcierto del ministro, incapaz de articular una respuesta. &nbsp;La amistad del ministro y la princesa, podr\u00eda decirse m\u00e1s bien la protecci\u00f3n de Ibn \u02bfAbd\u016bs sobre Wall\u0101da, parece haberse prolongado hasta el final de la vida de ambos, ya octogenarios, proveyendo \u00e9l a la princesa en sus necesidades, y manteniendo contacto epistolar con ella. El juicio de Ibn Bass\u0101m sobre la conducta de Ibn \u02bfAbd\u016bs es altamente positivo. En las otras ocasiones que se habla de \u00e9l en la <em>\u1e0eaj\u012bra<\/em> se le presenta como muy apreciado por sus contempor\u00e1neos. Por eso resulta un poco extra\u00f1a la ferocidad del par de s\u00e1tiras contra \u00e9l de Ibn Zayd\u016bn, en las que nombra o alude a Wall\u0101da, y que se han atribuido a los celos y al despecho del poeta, que acusa a Ibn \u02bfAbd\u016bs de ser su rival amoroso y haberlo alejado de la poetisa. Es uno de los temas favoritos en las biograf\u00edas de Wall\u0101da a partir del siglo XIV.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final de la biograf\u00eda que le dedica, Ibn Bass\u0101m da su opini\u00f3n sobre los poemas de Wall\u0101da. Aqu\u00ed es singularmente duro: aunque hay gente que dice (<em>za\u02bfam\u016b<\/em>) que escribi\u00f3 versos en los g\u00e9neros nobles de la poes\u00eda \u00e1rabe (<em>qar\u012b\u1e0d<\/em>) y \u00e9l mismo ha le\u00eddo algunos en notas y comentarios, ha decidido prescindir de ellos porque la mayor\u00eda son s\u00e1tiras, y no tienen lugar en su antolog\u00eda. Eso es algo que ha dicho en otras de las biograf\u00edas de la <em>\u1e0eaj\u012bra<\/em>, a\u00f1adiendo que ha dedicado otro libro precisamente a ellas. En resumen, a Ibn Bass\u0101m no le interesan los versos de Wall\u0101da y dice expresamente que no los ha incluido en su obra. Otro autor \u00e1rabe, Ibn Ba\u0161kuw\u0101l (m. 1183) tampoco recoge ning\u00fan verso de Wall\u0101da en la peque\u00f1a noticia que da acerca de ella en el <em>Kit\u0101b al-\u1e62ila, <\/em>y la censura m\u00e1s duramente que Ibn Bass\u0101m por su transgresi\u00f3n de las normas del decoro, a\u00f1adiendo adem\u00e1s la fecha de la muerte de la poetisa, 484\/1091.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, entre la primera parte de la biograf\u00eda de Wall\u0101da, donde presenta su car\u00e1cter, y el final con el juicio cr\u00edtico sobre su poes\u00eda, Ibn Bass\u0101m incluye en su <em>\u1e0eaj\u012bra<\/em> un pasaje en prosa rimada, escrito en primera persona, cuyo narrador es el poeta Ibn Zayd\u016bn, contando una serie de noches pasadas con Wall\u0101da y sus desavenencias. Se trata b\u00e1sicamente de un cuento, una <em>maq\u0101ma<\/em>, No estar\u00e1 de m\u00e1s mencionar aqu\u00ed que las <em>maq\u0101mas<\/em> son un tipo ficci\u00f3n en primera persona, y que su narrador es con frecuencia, o habitualmente, un narrador en quien no se puede confiar, un narrador que inspira sospechas acerca de lo que est\u00e1 contando. En este caso concreto, el hecho de que el narrador sea Ibn Zayd\u016bn resta toda credibilidad a lo que se cuenta, independientemente de los problemas de estilo, pues no escrib\u00eda as\u00ed Ibn Zayd\u016bn en sus <em>ris\u0101la<\/em>s en prosa rimada.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Texto de la maq\u0101ma (Ibn Bass\u0101m, <em>\u1e0eaj\u012bra<\/em>, I, 430-432)<\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Dice Ibn Zayd\u016bn:<\/p><p>En los d\u00edas de la juventud y la exuberancia del amor, estuve enamorado de una joven llamada Wall\u0101da, y cuando el destino decret\u00f3 y facilit\u00f3 el encuentro, me escribi\u00f3:<\/p><p><\/p><p><em>Cuando caiga la noche, espera mi visita,<\/em><\/p><p><em>pues creo que la noche es quien mejor oculta los secretos.<\/em><\/p><p><em>Siento un amor por ti que si los astros lo sintiesen<\/em><\/p><p><em>no brillar\u00eda la luna, ni la noche se cubrir\u00eda de oscuridad,<\/em><\/p><p><em>ni las estrellas emprender\u00edan su viaje nocturno.<\/em><\/p><p><\/p><p>Cuando el d\u00eda pleg\u00f3 su blancura de alcanfor y la noche extendi\u00f3 su negro \u00e1mbar, vino con un talle como la rama y caderas como la duna, cerrados los narcisos de las pupilas sobre las rosas del rubor, y nos dirigimos a un jard\u00edn cubierto de brocado, a una sombra suave, donde se alzaban los estandartes de los \u00e1rboles, se desbordaban sus arroyos zigzagueantes, se esparc\u00edan las perlas del roc\u00edo, y brillaba la t\u00fanica del vino. Cuando encendimos su fuego y nos alcanz\u00f3 su venganza, cada uno de nosotros declar\u00f3 su amor, se quej\u00f3 del dolor que conten\u00eda su coraz\u00f3n, y pasamos la noche cosechando las margaritas de la boca y recogiendo las granadas de los pechos.&nbsp; Cuando me separ\u00e9 de ella por la ma\u00f1ana, le recit\u00e9 lleno de alegr\u00eda:<\/p><p><\/p><p><em>Ha dicho adi\u00f3s a la paciencia un amante,<\/em><\/p><p><em>que, al despedirse de ti,<\/em><\/p><p><em>revela el secreto de su amor, en ti depositado,<\/em><\/p><p><em>y que lamenta, cuando te acompa\u00f1a,<\/em><\/p><p><em>que no sea m\u00e1s largo el camino a tu casa.<\/em><\/p><p><em>Oh, hermana de la luna en esplendor y brillo,<\/em><\/p><p><em>&nbsp;\u00a1que Dios guarde las horas en que vienes!<\/em><\/p><p><em>Si mis noches son largas despu\u00e9s de tu partida,<\/em><\/p><p><em>\u00a1cu\u00e1ntas veces me quejo<\/em><\/p><p><em>de lo breves que son si estoy contigo!<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[En este punto parece haber una laguna en la maq\u0101ma, pues el relato describe a continuaci\u00f3n una situaci\u00f3n bastante distinta de la noche reci\u00e9n descrita.]<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Sigue diciendo Ab\u016b l-Wal\u012bd [Ibn Zayd\u016bn]: \u02bfUtba cant\u00f3 para nosotros:<\/p><p><em>Amigos, he alcanzado lo que esperaba,<\/em><\/p><p><em>el destino me ha favorecido y se ha unido a m\u00ed mi amado.<\/em><\/p><p><em>El mensajero de las buenas nuevas<\/em><\/p><p><em>vino a felicitarme porque ahora est\u00e1 conmigo,<\/em><\/p><p><em>y le he dado el coraz\u00f3n y el alma,<\/em><\/p><p>y le ped\u00ed que volviera a cantarlos, sin contar con Wall\u0101da. El rel\u00e1mpago de la sonrisa de Wall\u0101da se ocult\u00f3, aparecieron s\u00edntomas de severidad e hizo reproches a \u02bfUtba. Disculp\u00e9 a \u00e9sta diciendo:<\/p><p><em>\u02bfUtba no es culpable por haber cantado,<\/em><\/p><p><em>mas Wall\u0101da desea golpearme<a id=\"_ftnref2\" href=\"#_ftn2\"><strong>[2]<\/strong><\/a>;<\/em><\/p><p><em>se ha levantado, arrastrando la orla del vestido,<\/em><\/p><p><em>tropezando con \u00e9l,<\/em><\/p><p><em>y enjugando el roc\u00edo de las l\u00e1grimas<\/em><\/p><p><em>con las puntas rosadas de los dedos.<\/em><\/p><p><\/p><p>Y pasamos la noche entre reproches, como extra\u00f1os, derramada la sangre del vino, y abandonado el placer. Cuando se levantaron los oradores de las aves en los almimbares de los \u00e1rboles, rechaz\u00f3 reconocer [\u00bfsu error?], se apresur\u00f3 a partir, y bord\u00f3 con el negro almizcle de la tinta sobre el blanco alcanfor del papel:<\/p><p><em>Si fueras justo con el amor que existe entre nosotros,<\/em><\/p><p><em>no habr\u00edas escogido, ni amar\u00edas a mi esclava;<\/em><\/p><p><em>has dejado una rama donde florece la hermosura<\/em><\/p><p><em>y te has vuelto a la rama sin frutos.<\/em><\/p><p><em>Sabes que soy la luna llena,<\/em><\/p><p><em>pero, por mi desdicha, de J\u00fapiter est\u00e1s enamorado.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed se acaba el relato en la <em>\u1e0eaj\u012bra<\/em>. Quiz\u00e1 tambi\u00e9n pertenezca a \u00e9l, aunque ya elaborado en tercera persona, un pasaje del <em>Naf\u1e25 al-\u1e6d\u012bb<\/em> en que al-Maqqar\u012b cuenta c\u00f3mo Ibn Zayd\u016bn le explica a Wall\u0101da los puntos criticables de uno de los versos que la poetisa le ha enviado o recitado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La <em>maq\u0101ma<\/em> en cuesti\u00f3n tuvo bastante \u00e9xito en Oriente, en Egipto concretamente. No es f\u00e1cil proponer una fecha para su inclusi\u00f3n en la <em>\u1e0eaj\u012bra<\/em> \u2014los mss. son tard\u00edos, del s. XVI-XVII el m\u00e1s antiguo\u2014, ni para su redacci\u00f3n original. La <em>maq\u0101ma<\/em> parece que ya es conocida en la primera mitad del siglo XIII. Ibn Di\u1e25ya (m. 663\/1235) cita un par de frases (<em>Mu\u1e6drib<\/em>, 14), primero como relato en tercera persona, luego, continuando en boca de Ibn Zayd\u016bn, en primera persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siguiendo el ejemplo de Ibn Di\u1e25ya de usar la <em>maq\u0101ma<\/em> como fuente y reorganizarla a su manera, los siguientes autores, egipcios, elaboran sus biograf\u00edas de Wall\u0101da a partir de ella y, ya siempre utilizando la tercera persona, cambian la disposici\u00f3n de los poemas e, incluso algunos detalles. El primero en hacerlo es Ibn \u0160\u0101kir al-Kutub\u012b (m. 764\/1363), quien incorpora a su biograf\u00eda de Wall\u0101da dos terribles s\u00e1tiras de Ibn Zayd\u016bn contra Wall\u0101da, cuya fuente es poco segura, pues no formaban parte del <em>d\u012bw\u0101n<\/em> del poeta. Quiz\u00e1 pertenecieran al relato de la <em>maq\u0101ma<\/em>, que, desde luego, en el pasaje recogido en la <em>\u1e0eaj\u012bra<\/em> est\u00e1 incompleto, hay al menos un salto en la secuencia de los sucesos que refiere.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otros autores egipcios de \u00e9poca medieval y moderna a\u00f1adieron m\u00e1s detalles a estos episodios contribuyendo as\u00ed a la elaboraci\u00f3n de una historia cuya fascinaci\u00f3n ha llegado hasta nuestros d\u00edas. En espa\u00f1ol hay al menos tres novelas relativamente recientes: <em>Wallada La Omeya: la vida apasionada y rebelde de la \u00faltima princesa andalus\u00ed<\/em>, de Magdalena Lasala (Madrid: Mart\u00ednez Roca, 2003); <em>Wallada, la \u00faltima luna: Wallada Bint Al Mustakfi de C\u00f3rdoba<\/em>, de Matilde Cabello (C\u00f3rdoba: Almuzara, 2005); y <em>La huella de las ausencias: un relato sobre Walada<\/em>, de Mirian Palma Ceballos (C\u00f3rdoba: El Almendro, D. L., 2009). Hay tambi\u00e9n un musical sobre ella: <em>Wallada. (El sue\u00f1o de un poeta cordob\u00e9s)<\/em>, libreto de Javier Garc\u00eda-Pelayo y Jos\u00e9 Mar\u00eda de la Quintana, m\u00fasica de Miguel Gal\u00e1n y Randy L\u00f3pez, estrenado en 2004 por el grupo Qurtuba y los bailarines Aida G\u00f3mez, Igor Yebra y Paco Mora.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Garam-completo.jpg?resize=437%2C650&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-3441\" width=\"437\" height=\"650\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Garam-completo.jpg?w=582&amp;ssl=1 582w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Garam-completo.jpg?resize=202%2C300&amp;ssl=1 202w\" sizes=\"auto, (max-width: 437px) 100vw, 437px\" \/><figcaption>Portada de <em>Gar\u0101m Wall\u0101da<\/em> (La pasi\u00f3n de Wall\u0101da), de \u1e24usayn Sir\u0101\u0177 (1952)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n ha fascinado a los autores \u00e1rabes. Una b\u00fasqueda en \u00e1rabe en la red &nbsp;arroja 46.500 p\u00e1ginas con el nombre de Wall\u0101da bint al-Mustakf\u012b. Algunas son peque\u00f1os art\u00edculos en revistas dirigidas a un p\u00fablico femenino, como la revista ELLE en Arabia Saud\u00ed. De hecho, el inter\u00e9s por Wall\u0101da e Ibn Zayd\u016bn viene de lejos. El poeta egipcio \u02bfAl\u012b al-\u0176\u0101rim (1881-1949) escribi\u00f3 algunas novelas hist\u00f3ricas ambientadas en al-Andalus, como <em>\u0160\u0101\u02bfir malik<\/em> (Poeta y rey), sobre al-Mu\u02bftamid de Sevilla, y <em>H\u0101tif min al-Andalus<\/em> (Una voz de al-Andalus), sobre Ibn Zayd\u016bn, donde, naturalmente, Wall\u0101da es protagonista. Tambi\u00e9n algunas obras de teatro sobre la relaci\u00f3n entre Wall\u0101da e Ibn Zayd\u016bn, desde los primeros tiempos del teatro \u00e1rabe en la segunda mitad del siglo XIX hasta ahora. La m\u00e1s antigua es <em>Riw\u0101yat Ab\u012b l-Wal\u012bd Ibn Zayd\u016bn ma\u02bfa Wall\u0101da bint al-Mustakf\u012b<\/em> de Ibr\u0101h\u012bm al-A\u1e25dab (1826-1891), un musical, como lo eran casi todas las primeras obras de teatro en el mundo \u00e1rabe, en que la referencia primera, a la hora de tomar ejemplo, era la \u00f3pera italiana. Esta circunstancia consagr\u00f3 el uso de la poes\u00eda para el teatro: se ajustaba mejor a la m\u00fasica, y permit\u00eda a los autores recrear los poemas de los personajes del drama cuando eleg\u00edan a un poeta como protagonista. Es lo que hace Ibr\u0101h\u012bm al-A\u1e25dab con poemas de Ibn Zayd\u016bn tan famosos como la <em>n\u016bniyya<\/em> o \u00abInn\u012b \u1e0fakartu-ki bi-l-Zahr\u0101\u02bei mu\u0161t\u0101q\u0101\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del mismo g\u00e9nero, teatro en verso, es <em>Wall\u0101da<\/em>, de \u02bfAl\u012b \u02bfAbd al-\u02bfA\u1e93\u012bm, el editor del <em>D\u012bw\u0101n<\/em> de Ibn Zayd\u016bn, como indica \u02bfUmar al-Das\u016bq\u012b en su presentaci\u00f3n del libro en 1952. Y, as\u00ed mismo, el drama <em>Gar\u0101m Wall\u0101da<\/em> (La pasi\u00f3n de Wall\u0101da) (1952), de \u1e24usayn Sir\u0101\u0177 (1912-2007), el introductor del teatro en Arabia Saud\u00ed; y <em>Al-Waz\u012br al-\u02bf\u0101\u0161iq<\/em> (El ministro enamorado) (1981), del poeta y periodista egipcio F\u0101r\u016bq \u0176uwayda (Farouk Gouida) (n. 1946). En cualquier caso, como en novelas y dramas contempor\u00e1neos, todo parece fantas\u00eda en los datos procedentes de los autores egipcios de los siglos VII-VIII\/ XIII-XIV; por lo menos, no puede decirse que las fuentes andalus\u00edes den pie a ninguna de estas tard\u00edas elaboraciones de la biograf\u00eda de Wall\u0101da.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-bright-blue-background-color has-bright-blue-color\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Notas:<\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\" style=\"font-size:15px\"><li><a id=\"_ftn1\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Ram\u00edrez Calvente, \u00c1. (= E. Garc\u00eda G\u00f3mez), \u201cJarchas, moaxajas, z\u00e9jeles (III)\u201d, <em>Al-Andalus<\/em>, XLI (1976), p. 404; Garc\u00eda G\u00f3mez, E., <em>Las jarchas romances de la serie \u00e1rabe en su marco<\/em>, Madrid 1990 (3\u00aa ed.), pp. 13-14.<\/li><li><a id=\"_ftn2\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Juego de palabras con el significado de <em>\u1e0daraba<\/em> \u2018tocar un instrumento musical\u2019 y <em>\u1e0daraba<\/em> \u2018golpear\u2019. Tanto el poema que canta \u02bfUtba, como el de Ibn Zayd\u016bn, est\u00e1n compuestos a la manera de una <em>mu\u02bf\u0101ra\u1e0da<\/em> o emulaci\u00f3n, es decir, el segundo es, por su m\u00e9trica y rima, respuesta del primero.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-bright-blue-background-color has-bright-blue-color\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Para ampliar:<\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Ibn Ba\u0161kuw\u0101l, <em>Kit\u0101b al\u2011\u1e63ila<\/em>, ed. Ibr\u0101h\u012bm al\u2011Aby\u0101r\u012b, El Cairo: D\u0101r al-Kit\u0101b al-Mi\u1e63r\u012b \u2011Beirut: D\u0101r al-Kit\u0101b al-Lubn\u0101n\u012b, 1989\/1410, III, p. 996 (n\u00ba 1552).<\/li><li>Ibn Bass\u0101m, <em>Al-\u1e0eaj\u012bra f\u012b ma\u1e25\u0101sin ahl al-\u0177az\u012bra<\/em>, ed. I\u1e25s\u0101n \u02bfAbb\u0101s, Beirut: D\u0101r al-\u1e6eaq\u0101fa, 1978, I, pp. 429-432.<\/li><li>\u00c1vila, M\u00aa. L. (1989), <a href=\"https:\/\/digital.csic.es\/bitstream\/10261\/14481\/1\/Avila_Las%20mujeres.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">\u00abLas mujeres &#8216;sabias&#8217; en al-Andalus\u00bb<\/a>, en <em>La mujer en al-Andalus. Reflejos hist\u00f3ricos de su actividad y categor\u00edas sociales<\/em>, ed. M. V. Viguera, <em>Actas de las Quintas Jornadas de Investigaci\u00f3n Interdisciplinaria. I. Al-Andalus<\/em>, Organizadas por el Seminario de Estudios de la Mujer, Ediciones de la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid-Editoriales Andaluzas Unidas, Sevilla, pp. 139-184.<\/li><li>Garulo, Teresa, <a href=\"https:\/\/revistas.ucm.es\/index.php\/ANQE\/article\/download\/ANQE0909110097A\/3544\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">\u201cLa biograf\u00eda de Wall\u0101da, toda problemas\u201d<\/a>, <em>Anaquel de estudios \u00e1rabes\u201d<\/em>, 20 (2009), pp. 97-116. <\/li><li>Garulo, Teresa, <a href=\"https:\/\/revistas-filologicas.unam.mx\/medievalia\/index.php\/mv\/article\/view\/84\/82\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">\u00abLa poes\u00eda femenina en \u00e1rabe cl\u00e1sico y la expresi\u00f3n de los sentimientos\u00bb<\/a>, <em>Medievalia<\/em>, n\u00ba 27 (junio 1998), pp. 26-37.<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Teresa Garulo<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":3432,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_crdt_document":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[217,48,78],"coauthors":[262],"class_list":{"0":"post-3431","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-personajes","8":"tag-literatura","9":"tag-mujeres-en-al-andalus","10":"tag-poesia","12":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Garam.jpg?fit=1743%2C769&ssl=1","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3431","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3431"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3431\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3454,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3431\/revisions\/3454"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3432"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3431"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3431"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3431"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcoauthors&post=3431"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}