{"id":315,"date":"2018-07-11T17:18:03","date_gmt":"2018-07-11T17:18:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=315"},"modified":"2024-06-21T10:15:55","modified_gmt":"2024-06-21T08:15:55","slug":"como-se-denominaba-y-entendia-espana-en-la-edad-media-la-perspectiva-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=315","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo se denominaba y entend\u00eda &#8216;Espa\u00f1a&#8217; en la Edad Media? La perspectiva cristiana"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><em>Hispania<\/em> en la Edad Media est\u00e1 muy lejos de ser un mero referente geogr\u00e1fico. Es una realidad que, sobre perfiles culturales definidos y sentimientos identitarios desarrollados, presenta desde fechas tempranas un evidente contenido pol\u00edtico<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><a href=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/carlos_ayala.jpg\" data-type=\"attachment\" data-id=\"330\">Carlos de Ayala Mart\u00ednez<\/a><br>Universidad Aut\u00f3noma de Madrid<\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"242\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Hispan_coin-e1718956733775.jpg?resize=500%2C242&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-358\" style=\"width:606px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Hispan_coin-e1718956733775.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Hispan_coin-e1718956733775.jpg?resize=300%2C145&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-light-gray-blue-color has-alpha-channel-opacity has-light-gray-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong><a href=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=4851\">English version<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La palabra \u2018Espa\u00f1a\u2019 deriva del t\u00e9rmino latino <em>Hispania<\/em>, que en la antigua Roma serv\u00eda para designar una demarcaci\u00f3n administrativa compuesta de varias provincias y que, en su conjunto, correspond\u00eda con la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. Una vieja tradici\u00f3n mitol\u00f3gica asociaba el origen de <em>Hispania<\/em> con un h\u00e9roe llamado <em>Hisp\u00e1n<\/em>, sobrino de H\u00e9rcules y m\u00edtico poblador de la tierra a la que habr\u00eda dado nombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La coherencia geogr\u00e1fica de aquella demarcaci\u00f3n administrativa perdur\u00f3 despu\u00e9s de la ca\u00edda de Roma. San Isidoro, a comienzos del siglo VII, da cuenta de ella en sus <em>Etimolog\u00edas<\/em>: \u201cEsta situada entre \u00c1frica y la Galia, cerrada al norte por los montes Pirineos y rodeada por el mar por sus restantes costados\u201d. En ese mismo pasaje, el sabio obispo de Sevilla comentaba los otros nombres con los que, adem\u00e1s del de <em>Hispania<\/em> \u2013o su equivalente <em>Spania<\/em>-, se conoc\u00eda a la Pen\u00ednsula: <em>Iberia<\/em>, por el r\u00edo Ibero (Ebro), que recorr\u00eda buena parte de su territorio, y <em>Hesperia<\/em>, porque H\u00e9spero era el nombre de la estrella m\u00e1s occidental del firmamento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema estar\u00eda en determinar cu\u00e1ndo esa unidad geogr\u00e1fica se convierte en algo m\u00e1s que un espacio f\u00edsico, cu\u00e1ndo es posible atisbar sentimientos de adhesi\u00f3n que lo transformen en un \u00e1mbito cultural de identificaci\u00f3n, e incluso en una realidad pol\u00edtica a la que se pertenece y que puede ser objeto de control por unos o por otros. O dicho con otras palabras, cu\u00e1ndo <em>Hispania<\/em> se convierte en \u2018patria\u2019, otro t\u00e9rmino latino que significa el lugar de procedencia al que nos hallamos unidos de manera natural por ser la tierra de nuestros padres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues bien, nuevamente san Isidoro nos da la respuesta. Su <em>Historia Gothorum<\/em> va precedida por una conocida \u2018Alabanza de Hispania\u2019 (<em>De laude Spaniae<\/em>), a la que califica como \u201cla m\u00e1s hermosa de todas las tierras que se extienden desde el Occidente hasta la India\u201d. Y poco despu\u00e9s, al narrar las vicisitudes de los reyes godos, se refiere a Suintila como el primero que \u201cobtuvo el poder mon\u00e1rquico sobre toda Hispania\u201d (<em>totius Spaniae intra oceani<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Isidoro exageraba. Probablemente no en el sentimiento de amor a <em>Hispania<\/em> que deseaba trasmitir, sino al proyectar una imagen pol\u00edticamente unitaria del conjunto de la Pen\u00ednsula. La monarqu\u00eda visigoda no lleg\u00f3 a vertebrar bajo su sola direcci\u00f3n pol\u00edtico-religiosa toda la realidad hisp\u00e1nica. Ahora bien, es verdad que la idealizaci\u00f3n de una <em>Hispania<\/em> unida y coherente que Isidoro concibi\u00f3, s\u00ed fue percibida de este modo \u2013o quiso serlo- por quienes intentaron apoderarse de ella cuando la monarqu\u00eda de Toledo se derrumb\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo intent\u00f3 primero el califato omeya a trav\u00e9s de sus gobernadores de \u00c1frica que, en 711, pusieron en marcha la conquista de la Pen\u00ednsula. Aunque el control sobre ella por parte de los musulmanes no lleg\u00f3 nunca a ser totalmente efectivo, lo cierto es que su percepci\u00f3n te\u00f3rica, y desde luego su propaganda, s\u00ed apuntaron en esa direcci\u00f3n: la <em>Spania<\/em> de los visigodos se convirti\u00f3 en <em>al-Andalus<\/em>, un cambio de nombre que, evidenciando ruptura de liderazgo pol\u00edtico, ven\u00eda a subrayar la identidad del territorio sobre el que ese liderazgo se deb\u00eda ejercer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero pronto aflor\u00f3 el descontento contra la dominaci\u00f3n isl\u00e1mica, y ese descontento, alimentado por fugitivos provenientes del sur, fragu\u00f3 en una monarqu\u00eda cristiana que se organiz\u00f3 en las monta\u00f1as del norte cant\u00e1brico en el siglo IX. En seguida (ca. 900), esa monarqu\u00eda, con centro en Oviedo, empez\u00f3 a dise\u00f1ar toda una estrategia ideol\u00f3gica de legitimaci\u00f3n que hizo descansar sobre dos puntos: era la heredera directa del viejo reino de Toledo y, como tal, llamada a recuperar el control territorial que dicho reino hab\u00eda ejercido sobre el conjunto de <em>Hispania<\/em>; para ello, obviamente era necesario expulsar a los musulmanes que ileg\u00edtimamente \u2013en nombre de un dios falso- la hab\u00edan ocupado. La ideolog\u00eda nace, pues, en el siglo X, a partir del esfuerzo intelectual de cl\u00e9rigos al servicio de Alfonso III, pero solo muchos siglos despu\u00e9s \u2013no antes de mediados del XIX- a esta ideolog\u00eda se le dar\u00eda el nombre de \u201creconquista\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser\u00eda una ideolog\u00eda llamada a larga vida. Su uso era muy rentable. Serv\u00eda tanto para justificar procesos de expansi\u00f3n territorial como para hacer digeribles elevadas cotas de concentraci\u00f3n de poder en manos de reyes que actuaban como aut\u00e9nticos caudillos militares. Por eso, no fueron solo los reyes astures, pronto radicados en Le\u00f3n, los \u00fanicos que se posesionaron de herramienta tan eficaz. Lo hicieron tambi\u00e9n los monarcas pamploneses en los siglos X y XI que, a su modo, quisieron tambi\u00e9n erigirse en herederos de los reyes godos. No en vano, un influyente contempor\u00e1neo de Sancho III de Pamplona, el abad Oliba, hacia 1030 regalaba los o\u00eddos del monarca pamplon\u00e9s con el ins\u00f3lito t\u00edtulo de <em>rex ibericus<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta visi\u00f3n unitaria de <em>Hispania<\/em>, heredera de un armonioso e idealizado pasado g\u00f3tico, estar\u00eda viva a lo largo de toda la Edad Media, e incluso m\u00e1s all\u00e1. Pero conviene advertir que este argumento hegem\u00f3nico no constituye la \u00fanica visi\u00f3n que aquellos siglos concibieron acerca de la realidad peninsular. De hecho, antes de finalizar el siglo XI ya era evidente que operaba en la Pen\u00ednsula m\u00e1s de una legitimidad pol\u00edtica que dec\u00eda apoyarse en la misma herencia. Pero ello obligaba o bien a replantear el esquema negando que realmente <em>Hispania<\/em> fuera la herencia de la monarqu\u00eda de los godos, o sencillamente admitir que esa herencia era una realidad parcelable y, por tanto, que en vez de hablar de <em>Hispania<\/em> hab\u00eda que hacerlo de \u201clas &nbsp;Hispanias\u201d (<em>Hispaniae<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera opci\u00f3n, la que ignoraba la herencia goda, tiene diversas manifestaciones. Una de ellas, al abrigo de influencias franco-pontificias muy presentes en la Pen\u00ednsula a partir de 1100, es la que presenta a <em>Hispania<\/em> como una parte de la Cristiandad. La ocupaci\u00f3n musulmana no fue un atentado contra la monarqu\u00eda goda, sino contra el conjunto de la Iglesia a la que corresponde la soberan\u00eda sobre la Pen\u00ednsula en virtud de la llamada \u2018Donaci\u00f3n de Constantino\u2019, un documento ap\u00f3crifo que pon\u00eda en manos del papa, por supuesta decisi\u00f3n del emperador Constantino, el conjunto de las tierras occidentales que hab\u00edan pertenecido al antiguo Imperio romano. Es as\u00ed como nace la idea, presente en el <em>Codex Calixtinus<\/em>, de que fue Carlomagno y su fiel arzobispo Turp\u00edn quienes liberaron mediante la cruzada la tierra de <em>Hispania<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los reyes de Le\u00f3n no admitieron de buen grado semejante injerencia que les privaba de la m\u00e1s que rentable herencia visigoda, pero tampoco pudieron obviar que no eran los \u00fanicos que la reclamaban en el territorio de su antigua monarqu\u00eda. Para superar esa dificultad, y tambi\u00e9n para neutralizar las injerencias del universalismo pontificio, Alfonso VI asumi\u00f3 desde 1077 el t\u00edtulo imperial que le permit\u00eda proclamar su hegemon\u00eda sobre los otros reyes. La conquista de Toledo en 1085 fue importante para ello. No era dif\u00edcil que la pretensi\u00f3n imperial, que aspiraba al liderazgo sobre toda la Pen\u00ednsula, se asociara a partir de entonces a la regia ciudad del Tajo que hab\u00eda sido capital de la unitaria monarqu\u00eda visigoda. De hecho, solo dos a\u00f1os despu\u00e9s de la conquista, la canciller\u00eda de Alfonso VI proclamaba su condici\u00f3n de \u201cemperador sobre todas las naciones de Espa\u00f1a\u201d (<em>imperator super omnes Spanie nationes<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fracaso de la idea imperial del reino de Le\u00f3n tras la muerte de Alfonso VII en 1157, constituy\u00f3 otro duro golpe para la concepci\u00f3n unitaria de <em>Hispania<\/em>. Se impuso la Espa\u00f1a que en su d\u00eda Men\u00e9ndez Pidal defini\u00f3 como la de \u201clos cinco reinos\u201d (Portugal, Le\u00f3n, Castilla, Navarra y Arag\u00f3n). Era el dise\u00f1o de una <em>Hispania<\/em> ajena a la unidad y lejana de la utop\u00eda visigoda. As\u00ed lo afirmaba un curioso texto cron\u00edstico, el llamado <em>Liber regum<\/em>, compuesto en torno al 1200 en ambientes del reino de Navarra para justificar su individualidad pol\u00edtica. En \u00e9l, se declaraba agotada la herencia goda y se hac\u00eda arrancar la legitimidad din\u00e1stica de Castilla, Navarra y Arag\u00f3n, no del heroico esp\u00edritu de Covadonga sino de un idealizado tronco com\u00fan de unos m\u00edticos jueces. La idea de imperio pan-hisp\u00e1nico daba paso as\u00ed a una noci\u00f3n individualizada de reinos conscientes de su espec\u00edfica territorialidad y de su propia trayectoria cultural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el argumento unificador de la herencia goda ni mucho menos se perdi\u00f3. Es m\u00e1s, la definitiva uni\u00f3n de Le\u00f3n y Castilla operada en 1230, sirvi\u00f3 para recuperarlo con la fuerza que le daba a la nueva formaci\u00f3n pol\u00edtica ser la m\u00e1s poderosa territorialmente del conjunto de la Pen\u00ednsula. Los ide\u00f3logos de aquella unificaci\u00f3n, los grandes historiadores del siglo XIII, se aplicaron con decisi\u00f3n a la tarea resucitadora de una gloriosa y unificada <em>Hispania<\/em>. Lucas de Tuy en el prefacio de su <em>Chronicon mundi<\/em> (h. 1238) alude a la \u201ctodopoderosa libertad\u201d (<em>omnimoda libertas<\/em>) de <em>Hispania<\/em>, en un intento de subrayar la personalidad unitaria de un territorio ajeno a cualquier injerencia for\u00e1nea. Pero ser\u00e1, sobre todo, el arzobispo toledano Jim\u00e9nez de Rada quien en su <em>Historia Ghotica<\/em> vertebre de manera definitiva un discurso integrador que la dominante monarqu\u00eda castellana har\u00e1 propio a partir de entonces; era un hombre de amplios horizontes intelectuales y &nbsp;le gustaba subrayar que hab\u00edan sido pueblos y culturas muy diversas \u2013incluidos los \u00e1rabes-, los que hab\u00edan forjado la realidad de <em>Hispania<\/em>, pero su discurso legitimador es claro e inequ\u00edvoco: es el pueblo godo, heredero de los primitivos hispanos y referente de legitimidad hegem\u00f3nica para sus sucesores los leoneses y castellanos, aquel que desempe\u00f1\u00f3 el papel hist\u00f3rico de haber conformado en su inicio la realidad pol\u00edtica de <em>Hispania<\/em>, y es por tanto a esos sucesores, y de manera particular a los castellanos, a quienes correspond\u00eda consumar el proceso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <em>scriptorium<\/em> alfons\u00ed ser\u00e1 el gran receptor de estas ideas y el que ser\u00e1 capaz de vertebrarlas definitivamente en programa pol\u00edtico. La <em>Estoria de Espanna<\/em>, confeccionada en \u00e9l, constituye su gran legitimaci\u00f3n historiogr\u00e1fica. Una serie de \u201cse\u00f1or\u00edos\u201d se habr\u00edan sucedido en el control del solar peninsular contribuyendo al <em>fecho de Espanna<\/em>. Esa sucesi\u00f3n, especialmente perceptible desde que Hisp\u00e1n, sobrino de H\u00e9rcules, <em>finc\u00f3 por se\u00f1or en Espanna<\/em>, sufre un decisivo punto de inflexi\u00f3n con la llegada de los godos. A partir de entonces, ellos ser\u00e1n los leg\u00edtimos recipiendarios de un se\u00f1or\u00edo que heredar\u00edan astur-leoneses y castellanos. A estos \u00faltimos correspond\u00eda, por tanto, el dominio efectivo sobre la totalidad de <em>Espa\u00f1a<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para poner en pr\u00e1ctica estas ideas, Alfonso X resucit\u00f3 la idea de imperio asoci\u00e1ndola a una ambiciosa apuesta, la del trono alem\u00e1n. No era m\u00e1s que una estrategia para que se le reconociera en la Pen\u00ednsula la autoridad que cab\u00eda presuponer en un candidato al Imperio romano-germ\u00e1nico. Pero ese reconocimiento no se produjo. Jaime I de Arag\u00f3n protest\u00f3 oficialmente por ello en 1259, el mismo a\u00f1o en el que Alfonso X hab\u00eda decidido auto-designarse como \u201crey de Espa\u00f1a\u201d en el pr\u00f3logo del conocido como <em>Libro de las cruzes<\/em>. Lo har\u00eda en varias ocasiones m\u00e1s, pero su proyecto imperial, como hab\u00eda ocurrido con el de sus antecesores, acab\u00f3 fracasando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con \u00e9l no fracas\u00f3, sin embargo, su modelo de monarqu\u00eda, y la palabra <em>imperio<\/em> sigui\u00f3 siendo utilizada como sin\u00f3nimo de poder proyectado sobre el conjunto de <em>Espa\u00f1a<\/em>. Un siglo despu\u00e9s una cr\u00f3nica catalana pon\u00eda en boca del maestre de Santiago las siguientes y significativas palabras dirigidas a su se\u00f1or, el rey Pedro I de Castilla: <em>Seredes rey de Castiella e d\u2019Arag\u00f3n, e, si place a Dios, apr\u00e9s, emperador d\u2019Espanya<\/em>. Ese <em>imperio<\/em> no traduce ya la pretensi\u00f3n a una corona concreta, es el modo de expresar un dominio efectivo sobre el conjunto de la Pen\u00ednsula bajo la cobertura legitimadora de la herencia goda. Los Reyes Cat\u00f3licos m\u00e1s adelante no har\u00e1n sino fundamentar su propaganda pol\u00edtica en esta misma argumentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es evidente, pues, que la percepci\u00f3n dominante de <em>Hispania<\/em> durante la Edad Media se ajust\u00f3 de manera generalizada al discurso pol\u00edtico de la potencia capaz de imponerse al resto de los reinos peninsulares. Pero \u00bfestos reinos lo aceptaron pac\u00edficamente? \u00bfPuede hablarse desde ellos de una explicaci\u00f3n alternativa ajena a la artificiosa visi\u00f3n de una <em>Hispania<\/em> unificada \u2013o por unificar- que representaba a mediados del siglo XIII un esquema ya solo castellano?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde el \u00e1mbito de la Corona de Arag\u00f3n, cuando en aquel siglo XIII el <em>Llibre dels Feyts<\/em> afirmaba que Catalu\u00f1a <em>\u00e9s lo mellor regne d\u2019Espanya, el pus honrat e el pus noble<\/em>, poni\u00e9ndolo en boca del propio Jaime I, es obvio que no estaba haciendo referencia a un proyecto pol\u00edtico unitario sino a un marco comparativo, aunque no \u00fanicamente geogr\u00e1fico; el rey en ese mismo discurso hace un llamamiento para apoyar a Castilla, amenazada por la sublevaci\u00f3n que en 1264 protagonizaban los musulmanes andalus\u00edes, y Jaime I apela para ello a la necesidad de <em>salvar Espanya<\/em>. Es obvio que <em>Espanya<\/em> no es en este caso un mero marco geogr\u00e1fico: es el recept\u00e1culo de una comunidad cristiana espec\u00edfica que est\u00e1 siendo amenazada y respecto a la cual el rey se siente solidario; esa solidaridad no se cursa obviamente en beneficio del proyecto hegem\u00f3nico de un rey, sino a favor de una comunidad culturalmente bien definida y pol\u00edticamente estructurada en una colectividad de reinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es cierto que los \u00faltimos siglos de la Edad Media se vivieron en todo el \u00e1mbito peninsular bajo el influjo historiogr\u00e1fico del eje Jim\u00e9nez de Rada-Alfonso X. Pero esa influencia tendi\u00f3 a procesarse en claves asumibles desde los reinos de la \u201cperiferia\u201d peninsular, que pusieron el acento en el viejo esquema de la herencia parcelada, huyendo del protagonismo excluyente de Castilla. Lo vemos en Portugal y en Navarra, pero sin duda ser\u00e1 la Corona de Arag\u00f3n el \u00e1mbito m\u00e1s caracter\u00edstico en este sentido. As\u00ed, a finales del siglo XIV la <em>Cr\u00f2nica de Pere el Ceremoni\u00f3s <\/em>tender\u00e1 a identificar <em>Hispania<\/em> con Arag\u00f3n, y ya en el XV, el catal\u00e1n Pere Tomic, que conoce la obra del Toledano y no duda en asumir el lamento por la p\u00e9rdida de la Espa\u00f1a goda exaltando la memoria de Pelayo, a la hora de fundamentar la idiosincrasia catalana, acude a un personaje de origen ultrapirenaico, Otger Catal\u00f3, gobernador de Aquitania, que ser\u00eda el responsable de la inicial reconquista de Catalu\u00f1a y tambi\u00e9n de su propio nombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfA qu\u00e9 conclusi\u00f3n podr\u00edamos llegar? <em>Hispania<\/em> en la Edad Media est\u00e1 muy lejos de ser un mero referente geogr\u00e1fico. Es una realidad que, sobre perfiles culturales definidos y sentimientos identitarios desarrollados, presenta desde fechas tempranas un evidente contenido pol\u00edtico. Ahora bien, ese contenido oscila entre dos posiciones contrapuestas: una pretensi\u00f3n de unidad idealizada y una realidad constitutivamente plural. La unidad la sostiene b\u00e1sicamente Castilla con especial intensidad desde el siglo XIII, mientras que la realidad peninsular es sentida como plural fundamentalmente por las formaciones pol\u00edticas no castellano-leonesas; ser\u00edan los \u201cpueblos de Espa\u00f1a\u201d a los que alude el conocid\u00edsimo <em>Libro de Alexandre<\/em> a mediados del siglo XIII, en un alarde de expresi\u00f3n plural de la realidad de <em>Hispania<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-bright-blue-color has-alpha-channel-opacity has-bright-blue-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><b>Para ampliar:<\/b><\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Fern\u00e1ndez-Ord\u00f3\u00f1ez, In\u00e9s, \u201cLa denotaci\u00f3n de \u201cEspa\u00f1a\u201d en la Edad Media. Perspectiva historiogr\u00e1fica (siglos VII-XIV)\u201d, en J.M. Garc\u00eda Mart\u00edn (dir.), <em>Actas del IX Congreso Internacional de Historia de la Lengua Espa\u00f1ola (C\u00e1diz, 2012)<\/em>, vol 1, Madrid: Iberoamericana, 2015: 51-52.<\/li>\n\n\n\n<li>Ayala Mart\u00ednez, Carlos de, \u201c<a href=\"http:\/\/www.ehumanista.ucsb.edu\/sites\/secure.lsit.ucsb.edu.span.d7_eh\/files\/sitefiles\/ehumanista\/volume37\/14%20ehum37.aa.deayala.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Realidad y percepci\u00f3n de Hispania en la Edad Media<\/a>\u201d, <em>eHumanista<\/em>, 37 (2017), pp. 206-231.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos de Ayala Mart\u00ednez<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":358,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[23],"tags":[35,41,38,39,40],"coauthors":[197],"class_list":["post-315","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conceptos","tag-cronicas","tag-cultura","tag-espana","tag-hispania","tag-identidad","fallback-thumbnail"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Hispan_coin-e1718956733775.jpg?fit=500%2C242&ssl=1","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/315","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=315"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/315\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4868,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/315\/revisions\/4868"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/358"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=315"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=315"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=315"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcoauthors&post=315"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}