{"id":3018,"date":"2021-10-01T09:54:37","date_gmt":"2021-10-01T07:54:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=3018"},"modified":"2021-10-01T09:54:39","modified_gmt":"2021-10-01T07:54:39","slug":"la-ultima-frontera-de-al-andalus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=3018","title":{"rendered":"La \u00faltima frontera de al-Andalus"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">Los estudios sobre la frontera castellano-granadina se han multiplicado exponencialmente desde mediados del siglo pasado. Como es natural, esta breve contribuci\u00f3n no pretende hacer un balance historiogr\u00e1fico, sino abordar solo algunas de las cuestiones que el tema suscita&nbsp;<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/granada.academia.edu\/RafaelGPeinadoSantaella\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Rafael G. Peinado Santaella<\/a><br>Universidad de Granada<\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"338\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Arcos_de_la_Frontera.jpg?resize=1000%2C338&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-3027\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Arcos_de_la_Frontera.jpg?resize=1024%2C346&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Arcos_de_la_Frontera.jpg?resize=300%2C101&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Arcos_de_la_Frontera.jpg?resize=768%2C259&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Arcos_de_la_Frontera.jpg?resize=1536%2C518&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Arcos_de_la_Frontera.jpg?w=1600&amp;ssl=1 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption>Vista de Arcos de la Frontera (C\u00e1diz). <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/3\/3f\/La_Pe%C3%B1a_Vieja_de_Arcos_de_la_Frontera.JPG\" target=\"_blank\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque, como se ha destacado en fechas recientes, la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica es un espacio privilegiado para el estudio de las fronteras f\u00edsicas y mentales, la huella topon\u00edmica de esa realidad hist\u00f3rica es casi imperceptible. Solo diecisiete de las m\u00e1s de veinte mil poblaciones espa\u00f1olas actuales \u2015es decir, ni el uno por ciento\u2015 incluye en su nombre el atributo preposicional \u00abde la Frontera\u00bb. Pero s\u00ed que es muy significativo que doce de dichos pueblos \u2015casi el 72 por ciento\u2015 pertenezcan a la comunidad aut\u00f3noma de Andaluc\u00eda: siete a C\u00e1diz, dos a Huelva y uno respectivamente a M\u00e1laga, Sevilla y C\u00f3rdoba. Estas cifras ayudan a ilustrar una realidad hist\u00f3rica indiscutible: en la Corona de Castilla, la frontera por antonomasia se refer\u00eda al emirato nazar\u00ed de Granada; y en este sentido es obligado recordar el trabajo pionero de Jean Gautier-Dalch\u00e9 donde apunt\u00f3 que la frontera lleg\u00f3 a ser una realidad familiar despu\u00e9s de la conquista de Andaluc\u00eda, \u00abpuesto que \u2015precisaba\u2015 el enemigo estaba m\u00e1s cerca y era menester no solo defenderse de \u00e9l, llegado el caso, sino tambi\u00e9n organizar con \u00e9l relaciones cotidianas\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La palabra \u00abfrontera\u00bb, sin embargo, apareci\u00f3 por vez primera, en el testamento de Ramiro I de Arag\u00f3n, en julio de 1059. T\u00e9rmino novedoso respecto al tradicional de <em>limes<\/em> y de uso limitado a la guerra, Philippe S\u00e9nac ha resaltado que no designaba un frente militar entre Estados sino un espacio din\u00e1mico destinado a avanzar hacia el sur a costa del islam, lo cual indica a su vez c\u00f3mo la diferencia religiosa fue decisiva en la emergencia del concepto. En la Corona de Castilla hubo que esperar hasta finales del siglo XII y principios del XIII para que el t\u00e9rmino se usara, de manera m\u00e1s o menos sistem\u00e1tica, en el contexto de la \u00abconflictividad reconquistadora\u00bb y con referencia al \u00e1mbito isl\u00e1mico <em>(frontaria regni mei adversus mauros, confinio barbarorum, in frontera paganorum, in frontaria paganorum),<\/em> de modo que los reyes \u2015como Fernando III reconocer\u00eda en 1222\u2015 se atribuyeron su defensa y fortificaci\u00f3n <em>contra insidias infidelium.<\/em> En la <em>Estoria de Espa\u00f1a<\/em> de Alfonso X, \u00abfrontera\u00bb se utiliz\u00f3 tambi\u00e9n para designar los l\u00edmites con otros reinos e incluso frente a los enemigos en el interior del reino, tal vez porque, como ha sugerido Ana Rodr\u00edguez, la sensibilidad ante los conflictos nobiliarios hizo que el rey sabio situara a los nobles andaluces en un plano similar al de los musulmanes. Por su parte, los textos cron\u00edsticos que fueron escritos en el reinado de Alfonso XI utilizaron \u00abfrontera\u00bb para referirse b\u00e1sicamente al espacio que separaba Castilla del emirato nazar\u00ed, en claro contraste con los documentos m\u00e1s rutinarios donde no se aplicaba de manera tan rotunda con este significado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otro orden de cosas, se ha planteado la hip\u00f3tesis de que, en los comienzos del reinado de Alfonso X, el t\u00e9rmino \u00abfrontera\u00bb se utiliz\u00f3 para designar solo la peque\u00f1a comarca del Guadalete (Jerez de la Frontera, Arcos de la Frontera, Medina Sidonia, Lebrija) que, en el sureste de la ciudad de Sevilla, formaba una cu\u00f1a entre el reino de Niebla y el emirato granadino. Fue en ella donde triunf\u00f3 la sublevaci\u00f3n mud\u00e9jar de 1264 \u2015fecha decisiva en la conformaci\u00f3n de la frontera\u2015 y, bien entrado ya el siglo XIV, se acu\u00f1\u00f3 en la ciudad hispalense la expresi\u00f3n \u00abbanda morisca\u00bb para referirse a este sector fronterizo del reino de Sevilla que, entre los r\u00edos Guadalquivir y Guadalete, depend\u00eda de la jurisdicci\u00f3n de dicha ciudad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/thumb\/9\/9f\/Montefrio.JPG\/1200px-Montefrio.JPG\" alt=\"\"\/><figcaption>Vista de Montefr\u00edo (Granada). <a href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/thumb\/9\/9f\/Montefrio.JPG\/1200px-Montefrio.JPG\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue tambi\u00e9n en \u00e9poca nazar\u00ed cuando los autores \u00e1rabes, como por ejemplo Ibn Jald\u00fan, inspir\u00e1ndose acaso en el t\u00e9rmino latino <em>frontera<\/em> o <em>frontaira,<\/em> empezaron a utilizar <em>al-furuntayra <\/em>o <em>al-farantira. <\/em>Seg\u00fan Francisco Vidal, el cambio pudo deberse a la situaci\u00f3n de retroceso y debilidad de los musulmanes y al creciente poder de los cristianos que se tradujo en la imposici\u00f3n no solo de su orden pol\u00edtico sino tambi\u00e9n de sus palabras. <em>Thagr,<\/em> sin embargo, sigui\u00f3 utiliz\u00e1ndose para designar la idea y el concepto general de \u00abfrontera\u00bb, de manera que los bi\u00f3grafos del emir Muhammad I, el fundador del emirato nazar\u00ed, se sirvieron del adjetivo <em>tagr\u00ed<\/em> (\u00abfronterizo\u00bb) para ensalzar los \u00e9xitos que obtuvo en las acciones fronterizas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde mediados del siglo pasado, en que Juan de Mata Carriazo public\u00f3 en el primer n\u00famero de la revista <em>al-Andalus<\/em> su art\u00edculo \u00abCartas de la frontera de Granada\u00bb, hasta el \u00faltimo de los encuentros de Alcal\u00e1 la Real, que se vienen celebrando desde hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os, la producci\u00f3n historiogr\u00e1fica sobre el tema enunciado en t\u00edtulo de este trabajo ha conocido un desarrollo casi exponencial. Pero est\u00e1 mucho m\u00e1s volcada hacia el lado castellano que al granadino, pues no en vano el conocimiento de este \u00faltimo se ve muy limitado por la escasez de fuentes tan caracter\u00edstica del mundo andalus\u00ed en general, que contrasta con la diversidad de textos \u2015archiv\u00edsticos, cron\u00edsticos, romances fronterizos, colecciones de milagros y obras de car\u00e1cter local\u2015 que iluminan aquel. Manuel Garc\u00eda Fern\u00e1ndez ha llamado la atenci\u00f3n sobre las profundas ra\u00edces que tiene el mundo fronterizo andaluz en una corriente de historiadores que no son exclusivamente andaluces ni medievalistas. Otro buen conocedor de este tema, Manuel Rojas Gabriel, en un denso trabajo que pretende ofrecer un balance y una reflexi\u00f3n te\u00f3rica sobre el mismo, ha se\u00f1alado, con tintes m\u00e1s cr\u00edticos, que la frontera de Granada es una materia historiogr\u00e1fica muy querida por los profesionales y los aficionados de la historia, pero que tanto inter\u00e9s ha dado un resultado decepcionante en la medida que ha privilegiado la informaci\u00f3n sobre la interpretaci\u00f3n y la historia pol\u00edtica sobre otros enfoques de \u00edndole social o econ\u00f3mica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con todo, en la interpretaci\u00f3n del hecho fronterizo se han perfilado dos posturas opuestas en el \u00faltimo cuarto de siglo. Una est\u00e1 encabezada por el propio Manuel Rojas; su principal argumento es que la frontera separaba a dos sociedades distintas y enfrentadas, pues, al fin y al cabo, era consecuencia de la expansi\u00f3n del feudalismo, un sistema socio-econ\u00f3mico articulado en torno a la fuerza; pero esta afirmaci\u00f3n tan rotunda no le impide reconocer, en la l\u00ednea de pensamiento iniciada por Juan de Mata Carriazo y seguida por otros historiadores, que la frontera propiciaba contactos culturales y procesos de aculturaci\u00f3n. La postura contraria est\u00e1 representada por Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Molina, inspirador de los encuentros de Alcal\u00e1 la Real, que han servido as\u00ed, salvo raras excepciones, de amplificadores de su empe\u00f1o en resaltar las relaciones pac\u00edficas en la frontera de Granada; para \u00e9l, el estudio de la frontera se ha hecho a menudo de forma acr\u00edtica y apoy\u00e1ndose en un solo tipo de fuentes, que se han estudiado \u2015subraya\u2015 \u00abcon pasi\u00f3n\u00bb e interpretado \u00abcon m\u00e1s fantas\u00eda que rigor\u00bb desde un marco te\u00f3rico que \u00abnos hace recordar la denostada \u201chistoria pol\u00edtica\u201d de hace algunas d\u00e9cadas\u00bb y deja \u00abmuy en la penumbra la historia social de la frontera y el an\u00e1lisis profundo y cr\u00edtico de lo imaginario y la ideolog\u00eda\u00bb; por todo lo cual, propone que, frente a la media verdad de \u00abuna sociedad organizada para la guerra\u00bb \u2015t\u00edtulo, como es sabido, de un conocido art\u00edculo de la historiadora israel\u00ed Elena Lourie\u2015, otra m\u00e1s certera de \u00abuna sociedad preparada para la paz\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/e\/ee\/PANORAMICA.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption>Panor\u00e1mica del castillo de La Mota en Alcal\u00e1 la Real (Ja\u00e9n). <a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:PANORAMICA.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Posturas tan encontradas no han originado, sin embargo, ning\u00fan debate historiogr\u00e1fico digno de tal nombre debido, seg\u00fan me parece a m\u00ed, a la debilidad te\u00f3rica de que hace gala Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Molina. Y es que, como muy bien ha precisado Francisco Garc\u00eda Fitz, las relaciones entre cristianos y musulmanes no pueden contemplarse a partir de \u00abun ejercicio de mera contabilidad\u00bb \u2015para evaluar la proporci\u00f3n relativa de los periodos de paz y de guerra\u2015 sino desde la base de dos sociedades \u00abradicalmente enfrentadas\u00bb, pues estaban&nbsp; \u00abmarcadas en sus estructuras m\u00e1s profundas por la omnipresencia de la guerra y articuladas para hacer frente a las necesidades militares\u00bb. Mucho antes, en el siglo XVII, Gil Gonz\u00e1lez D\u00e1vila, en la biograf\u00eda que compuso de Enrique III, apunt\u00f3 una raz\u00f3n fundamental: la paz \u00abno es una proposici\u00f3n seria cuando est\u00e1n implicadas distintas leyes y religiones\u00bb; y en efecto, fueron las creencias religiosas las que subyac\u00edan y justificaban los actos de barbarie que m\u00e1s adelante referir\u00e9.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Teniendo acaso en cuenta estas razones, la ley s\u00e9ptima del t\u00edtulo vig\u00e9simo segundo de la <em>Segunda Partida<\/em> afirma que \u00abla frontera de Espa\u00f1a es de natura caliente e las cosas que nascen en ella son m\u00e1s gruesas e de m\u00e1s fuerte conplisi\u00f3n que las de la tierra vieja\u00bb. Esa dureza fronteriza, seg\u00fan razonaba el infante don Juan Manuel en un conocido pasaje del <em>Libro de los estados, <\/em>ven\u00eda dada por una doble e interrelacionada raz\u00f3n religiosa y territorial \u2015base de la ideolog\u00eda de <em>reconquista<\/em><em>\u2015<\/em> que hac\u00eda inevitable el enfrentamiento entre cristianos y musulmanes. Francisco Garc\u00eda Fitz ha recalcado que esta imagen de frontera caliente, lejos de ser compatible con la idea de un espacio caracterizado por la preponderancia de paces y treguas fomentadoras de relaciones pac\u00edficas entre las comunidades de ambos lados de la raya, nos remite a una \u00abguerra de desgaste paulatino\u00bb y de \u00abbaja intensidad\u00bb que el infante don Juan Manuel llam\u00f3 \u00abguerra guerriada\u00bb y Juan de Mata de Carriazo calific\u00f3 de guerra \u00abfr\u00eda\u00bb, \u00abatenuada y vergonzante\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/7\/71\/J23_424_Castillo_de_Xiquena.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption>Castillo de Xiquena, en la frontera del Reino de Murcia. <a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:J23_424_Castillo_de_Xiquena.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El concepto de guerra fr\u00eda, como de manera acertada advirti\u00f3 hace ya tiempo Jos\u00e9 E. L\u00f3pez de Coca, resulta especialmente \u00fatil para caracterizar la mayor parte del tiempo comprendido entre mediados del siglo XIV y 1482, a\u00f1o en que comenz\u00f3 la guerra de conquista definitiva del emirato granadino, pues el hecho de que solo hubiese veinte a\u00f1os de guerra abierta en ese tercer periodo de la historia de la frontera no justifica que pueda calificarse de paz el resto del tiempo. De manera m\u00e1s rotunda si cabe, en un trabajo reciente, el brillante medievalista malague\u00f1o ha escrito que \u00abla violencia en la frontera de Granada en tiempo de paz fue un mal end\u00e9mico\u00bb. \u00abViolencia end\u00e9mica\u00bb o \u00abdiaria y menuda\u00bb es tambi\u00e9n la expresi\u00f3n a la que acuden Manuel Gonz\u00e1lez Jim\u00e9nez y \u00c1ngel L. Molina Molina, distanci\u00e1ndose de lo que llaman una lectura optimista de algunos datos y hechos ciertos. Para ilustrar y resumir esa realidad, que los historiadores locales recrearon despu\u00e9s haciendo verdaderos alardes ret\u00f3ricos, acudir\u00e9 a cuatro textos de autor\u00eda castellana salpicados a lo largo de un siglo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primero se encuentra en el memorial de peticiones que, en 1378, el concejo de Mor\u00f3n de la Frontera dirigi\u00f3 al maestre de Alc\u00e1ntara:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Sennor, sabed que lo pasamos muy mal, et sennor, as\u00e1s lo pasamos avnque otros pechos non oui\u00e9semos saluo los males e dannos que res\u00e7ebimos de los moros de cada d\u00eda, que nos matan e nos roban e non podemos auer enmienda dello.&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Medio siglo despu\u00e9s, el maestre alcantarino repet\u00eda argumentos parecidos al comienzo del privilegio que concedi\u00f3 a dicha villa el 6 de mayo de 1425 para autorizar que pudiera tener guardas propios que defendiesen su t\u00e9rmino de los ataques de los moros y se quedara con el diezmo de lo que, en sentido contrario, consiguieran con sus cabalgadas:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>nos es dicho que de cada d\u00eda res\u00e7ibides males e dannos de los moros, asy en omes, como en cauallos, como en ganados e en otras cosas de vuestras faziendas que tenedes en el canpo de la dicha villa.&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tercero podemos leerlo dentro del poder que el concejo de Priego de C\u00f3rdoba extendi\u00f3, el 2 de septiembre de 1480, a Pedro de Aranda y Fernando de Urraca para que pudiesen impetrar y ganar, en la Corte romana o fuera de ella, gracias e indulgencias para el reparo del adarve, atalayas y fortalezas de la villa; en \u00e9l se les instru\u00eda para que, en sus s\u00faplicas, relataran:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La destruy\u00e7i\u00f3n, talas, quema, e males e da\u00f1os que evidentemente pares\u00e7en e son fechos en la dicha villa por el rey e moros del regno de Granada, enemigos de nuestra santa fe cat\u00f3lica, e con verificaci\u00f3n de los dichos da\u00f1os e destruy\u00e7i\u00f3n de la iglesia de Sant Pedro e casas e huertas e tala de \u00e1rboles e muertes e prisiones de onbres.&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cuarto, en fin, lo proporciona el alcaide Pedro de Escavias, que encontr\u00f3 en la asiduidad, liberalidad y violencia de sus correr\u00edas contra el emirato la raz\u00f3n de ser de su elogio del condestable Miguel Lucas de Iranzo:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>No digo dotras entradas que feziste muchas vezes trayendo rricos jaezes y moros manos atadas, otros muchos a lan\u00e7adas matando por alquer\u00edas, ni dotras caualler\u00edas de memoria asaz notable.\u00a0<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Manuel Rojas y Dolores M.<sup>a <\/sup>P\u00e9rez, bas\u00e1ndose en los testimonios de las actas capitulares de Mor\u00f3n, Ja\u00e9n y Jerez de la Frontera, as\u00ed como en otras noticias dispersas, dibujaron el modelo de las acciones llevadas a cabo por los almog\u00e1vares (del \u00e1rabe <em>al mugawir,<\/em> el que hace una algarada o incursi\u00f3n), que a un lado y otro lado de la raya eran los principales actores de la guerra menuda fronteriza. Actuaban en grupos peque\u00f1os, aunque a veces pod\u00edan llegar al centenar; su m\u00e9todo de asalto favorito era la celada; y el objetivo de sus acciones, que en ocasiones se expresaba de manera inconcreta \u2015\u00abganar algo contra Granada\u00bb, \u00abganar alguna cosa de los moros\u00bb, \u00abfazer da\u00f1o en tierra de christianos\u00bb\u2015, era sobre todo la captura de ganado y prisioneros; en una palabra, \u00abrobar la tierra\u00bb, por utilizar la expresi\u00f3n a la que acudi\u00f3 el notario apost\u00f3lico y escribano jerezano, Benito de C\u00e1rdenas, uno de los \u00faltimos cronistas coet\u00e1neos de la frontera, cuando relata la incursi\u00f3n que llevaron a cabo por los t\u00e9rminos de Jerez, Arcos, Bornos \u00abe de a donde pod\u00edan\u00bb los caballeros de Zahara.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cautiverio fue sin ninguna duda el drama humano m\u00e1s lacerante de la frontera. He aqu\u00ed el testimonio \u2015\u00fanico que yo alcance a saber de un cautivo nazar\u00ed\u2015 de \u2018Abd al-Kar\u00edm al-Qays\u00ed lamentando el que sufri\u00f3 en la ciudad de \u00dabeda:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00a1Qu\u00e9 mala suerte la m\u00eda! Tras ocuparme de las ciencias<\/p><p>religiosas, su estudio y la recitaci\u00f3n del Cor\u00e1n, <\/p><p>heme aqu\u00ed ahora convertido en criado <\/p><p>de los adoradores de \u00eddolos y de la cruz (\u2026) <\/p><p>Cuando no trabajo en cavar fosos <\/p><p>lo hago en demoler edificios. <\/p><p>Barrer es mi oficio los d\u00edas de descanso, <\/p><p>faena a la que sigue siempre regar (\u2026) <\/p><p>Lavar las porquer\u00edas de los perros es mi ocupaci\u00f3n casi absorbente. <\/p><p>La suciedad de sus vestidos es lavada a mano por m\u00ed <\/p><p>mientras que mis ropas est\u00e1n siempre hechas un asco (\u2026).&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las desgracias de los cautivos cristianos, as\u00ed como otros muchos detalles de las circunstancias de su cautiverio y condici\u00f3n social, son mejor conocidas gracias a la competencia que su liberaci\u00f3n despert\u00f3 entre dos santos implicados en la frontera castellano-granadina por los inventores de sus milagros, santo Domingo de Silos en el siglo XIII y la Virgen de Guadalupe en el siglo XV. La fama del primero trascendi\u00f3 por toda Castilla, ya que, gracias a \u00e9l, seg\u00fan cant\u00f3 Gonzalo de Berceo en unos de sus versos, \u00abteni\u00e9se la frontera toda por m\u00e1s segura\u00bb, pues \u2015remachaba el monje poeta\u2015 \u00abhac\u00eda ennos moros grandes escarmientos\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta fantas\u00eda mon\u00e1stica no era desinteresada, como bien ha subrayado \u00c1ngeles Garc\u00eda de la Borbolla. Tampoco carec\u00eda de inter\u00e9s propagand\u00edstico en un c\u00edrculo social m\u00e1s reducido la implicaci\u00f3n que el condestable Miguel Lucas de Iranzo tuvo en la liberaci\u00f3n mundana y no sobrenatural de cautivos. As\u00ed, en 1461, seg\u00fan cuenta el autor an\u00f3nimo de sus <em>Hechos, <\/em>mand\u00f3 a cien caballeros criados y servidores suyos a correr la villa de \u00cdllora para conseguir una \u00abprenda\u00bb con la que poder rescatar a los cautivos pobres de Ja\u00e9n cuyas familias no ten\u00edan medios para hacerlo. Despu\u00e9s de la cabalgada, que consigui\u00f3 matar a veinte s\u00fabditos nazar\u00edes y cautivar a otros treinta, el condestable se inform\u00f3 de los m\u00e1s necesitados que ten\u00edan deudos cautivos e \u00aba cada vno de aquellos mand\u00f3 dar su moro, con que podiese sacar su pariente\u00bb. Otra muestra del valor de cambio de los cautivos la proporciona nuestro ya conocido Benito de C\u00e1rdenas cuando relata el final de una expedici\u00f3n a T\u00e1nger: \u00abe luego pasamos a Tarifa de buelta, y en Tarifa di\u00f3nos el Adelantado dos moros grandes e dos peque\u00f1os para pagar todo lo que perdimos\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"936\" height=\"624\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Alcazaba_de_Antequera.jpg?resize=936%2C624&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-3028\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Alcazaba_de_Antequera.jpg?w=936&amp;ssl=1 936w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Alcazaba_de_Antequera.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Alcazaba_de_Antequera.jpg?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 936px) 100vw, 936px\" \/><figcaption>Vista de la alcazaba de Antequera (M\u00e1laga). <a href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/1\/1d\/Alcazaba_de_Antequera%2C_desde_el_norte_de_la_ciudad.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los incidentes fronterizos se produc\u00edan en tiempo de paz, tanto si las treguas eran firmadas entre reyes y emires como si lo eran entre jefes locales de ambos lados de la frontera, como por caso ocurri\u00f3 a mediados del siglo XV entre el conde de Arcos y los alcaides de Ronda y Setenil. En teor\u00eda al menos, el quebrantamiento de las treguas era castigado con dureza, como puede apreciarse en documentos tan alejados en el tiempo como el fuero de And\u00fajar concedido por Fernando III o un acuerdo concejil de Jerez de la Frontera del verano de 1471. Te\u00f3ricamente tambi\u00e9n las transgresiones eran dirimidas por el \u00abjuez de las querellas\u00bb o \u00abalcalde entre moros y cristianos\u00bb; la funci\u00f3n de estos pacificadores \u2015que los granadinos llamaban \u00abjuez entre los reyes\u00bb <em>(al-qad\u00ed bayna-l-mul\u00fak)\u2015<\/em> no era tanto acabar con la violencia como controlarla y evitar as\u00ed la aplicaci\u00f3n pura y dura de la Ley del Tali\u00f3n como se hac\u00eda antes de que aparecieran en el siglo XV. Los cambios en el trono nazar\u00ed, que tan frecuentes fueron en el siglo XV en un contexto de interminables luchas internas, y la proximidad de la expiraci\u00f3n de las treguas eran propicios para las cabalgadas desde ambos lados. Eso al menos parece deducirse de algunas noticias proporcionadas por las actas capitulares de Jerez de la Frontera en distintos momentos de dicha centuria. Y es que hemos de convenir con Dolores M.<sup>a<\/sup> P\u00e9rez Casta\u00f1era en que una tregua no dejaba de ser una suspensi\u00f3n temporal de hostilidades y que \u00abno era sin\u00f3nimo de paz sino m\u00e1s bien de guerra silenciada\u00bb, o para decirlo, con palabras de Miguel \u00c1. Ladero, de \u00abpaz precaria\u00bb comprada por las parias; por no hablar de que los <em>Hechos del condestable don Miguel Lucas de Iranzo <\/em>explican las treguas como resultado de los pecados y, por tanto, como un castigo de Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gracias a las parias, el emirato nazar\u00ed se convirti\u00f3 en el siglo XV en un doble recurso pol\u00edtico y econ\u00f3mico para la monarqu\u00eda castellana, como apunt\u00f3 Fernando Castillo en un trabajo recientemente reeditado: por un lado, supon\u00eda una saneada fuente de ingresos para las arcas reales; por otro, ayudaba a fortalecer el poder real gracias a las campa\u00f1as que de vez en cuando permit\u00edan distraer las energ\u00edas y ambiciones nobiliarias. Dos autores de aquella centuria, el cordob\u00e9s Juan de Mena y el burgal\u00e9s Alonso de Cartagena, expresaron con absoluta claridad esta idea; el poeta, en unos versos de su <em>El Laberinto de Fortuna:<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>O, virtuosa, magn\u00edfica guerra, <\/p><p>en ti las querellas volverse dev\u00edan <\/p><p>en ti do los nuestros muriendo viv\u00edan, <\/p><p>por gloria en los cielos e fama en la tierra.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El obispo, en la respuesta que dio a comienzos de 1444 a la pregunta que le hizo el marqu\u00e9s de Santillana sobre los juramentos de la caballer\u00eda:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Tanta es la animosidad e br\u00edo de la nobleza de Espa\u00f1a que si en guerra justa non exercita sus fuer\u00e7as, luego se convierte a las mover en aquellas contiendas que los romanos <em>\u00c7ibdadanas<\/em> llamaban.&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas dos afirmaciones no son del todo exactas, pues sabemos que la frontera \u2015dejando aparte el caso de los mercenarios nazar\u00edes que entraron al servicio de la corona castellana\u2015 fue en algunos momentos escenario de las discordias internas tanto castellanas como nazar\u00edes y que asimismo conoci\u00f3 casos consumados o amenazas de traici\u00f3n y alianzas con los musulmanes, que algunos textos califican de imp\u00edas <em>(colligatio impietatis) <\/em>. Esa realidad, aparentemente parad\u00f3jica, reflejaba muy bien c\u00f3mo la l\u00f3gica de las relaciones feudales era capaz de imponerse a la propia lucha contra el infiel, siendo as\u00ed que los ejemplos de amistad y colaboracionismo transfronterizos se produc\u00edan generalmente en un contexto de guerra civil, tanto en Granada como en Castilla. Pero este es un tema que merece ser tratado de manera particular y desarrollado en profundidad, por lo que aqu\u00ed solo me limitar\u00e9 a recordar que algunos de sus actores m\u00e1s renombrados fueron el infante don Juan Manuel, el conde de Cabra o el duque de Medina Sidonia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-bright-blue-background-color has-bright-blue-color\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Para ampliar:&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Ayala Mart\u00ednez, Carlos de, Buresi, Pascal y Josserand, Philippe (eds.), <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.casadevelazquez.org\/publications\/librairie-en-ligne\/livre\/identidad-y-representacion-de-la-frontera-en-la-espana-medieval-siglos-xi-xiv\/\" target=\"_blank\">Identidad y representaci\u00f3n de la frontera en la Espa\u00f1a medieval (siglos XI-XIV),<\/a> <\/em>Madrid, 2001.<\/li><li>Bartlett, Robert J. y MacKay, Angus (eds.), <em>Medieval Frontier Societies,<\/em> Oxford, 1989.&nbsp;<\/li><li>Carriazo, Juan de M, <em>En la frontera de Granada, <\/em>Sevilla,<em> <\/em>1971, ed. facs\u00edmil, con un estudio preliminar de Manuel Gonz\u00e1lez Jim\u00e9nez, Granada, 2002.&nbsp;<\/li><li>Garc\u00eda Fern\u00e1ndez, Manuel, Gal\u00e1n S\u00e1nchez, \u00c1ngel y Peinado Santaella, Rafael G., <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/editorial.us.es\/es\/detalle-libro\/720203\/las-fronteras-en-la-edad-media-hispanica-siglos-xiii-xvi\" target=\"_blank\">Las fronteras en la Edad Media hisp\u00e1nica, siglos XIII-XVI<\/a>, <\/em>Granada, 2019.&nbsp;<\/li><li>Garc\u00eda Fitz, Francisco, <em>La Edad Media. Guerra e ideolog\u00eda. Justificaciones religiosas y jur\u00eddicas,<\/em> Madrid, 2002.&nbsp;<\/li><li>Peinado Santaella, Rafael G., <em>Guerra santa, cruzada y yihad en Andaluc\u00eda y el reino de Granada (siglos XIII-XV),<\/em> Granada, 2017.&nbsp;<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael G. 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