{"id":2677,"date":"2021-03-19T12:43:42","date_gmt":"2021-03-19T11:43:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=2677"},"modified":"2021-03-26T17:55:33","modified_gmt":"2021-03-26T16:55:33","slug":"juergas-andalusies","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=2677","title":{"rendered":"Juergas andalus\u00edes"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">La reivindicaci\u00f3n de la sensualidad y de los placeres del cuerpo es un rasgo cultural que afecta a muchos de los elementos de las sociedades musulmanas medievales, tanto literarios, como art\u00edsticos y pol\u00edticos, de una forma que contiene facetas insospechadas<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?page_id=248\" data-type=\"page\" data-id=\"248\">Eduardo Manzano Moreno<\/a><br>Instituto de Historia &#8211; CSIC<\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"339\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/pila-jativa.jpg?resize=1000%2C339&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-2680\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/pila-jativa.jpg?resize=1024%2C347&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/pila-jativa.jpg?resize=300%2C102&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/pila-jativa.jpg?resize=768%2C260&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/pila-jativa.jpg?resize=1536%2C520&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/pila-jativa.jpg?w=1669&amp;ssl=1 1669w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption>Pila de X\u00e1tiva (siglo XI). Museo del Almod\u00ed de X\u00e1tiva. Fotograf\u00eda de Eduardo Manzano.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las sorpresas que ha deparado la investigaci\u00f3n de las \u00faltimas d\u00e9cadas sobre el temprano islam tiene un importante elemento contra-intuitivo: frente a la idea tradicional de que el legado cl\u00e1sico de la Tardoantig\u00fcedad se hab\u00eda preservado sobre todo en el occidente cristiano, cada vez resulta m\u00e1s evidente que donde realmente ese legado se transmiti\u00f3 con mayor fuerza y solidez fue en el oriente isl\u00e1mico. De esta forma, emerge cada vez con m\u00e1s claridad la idea de que fueron en realidad los \u00e1rabes quienes mejor supieron recoger y aprovechar las tradiciones pol\u00edticas, legales, cient\u00edficas o culturales que a\u00fan estaban presentes en el Mediterr\u00e1neo de los siglos VII y VIII. Naturalmente, esto no quiere decir que mantuvieran una simple <em>continuidad<\/em> de esas tradiciones, pues \u00e9stas sufrieron una adaptaci\u00f3n y reelaboraci\u00f3n muy novedosas que acabaron por hacerlas irreconocibles. Sin embargo, la constataci\u00f3n de que el temprano islam retuvo aspectos de la Tardoantig\u00fcedad que se hab\u00edan perdido en otras latitudes obliga a revisar muy profundamente la idea que hace del Occidente europeo el portador exclusivo de las esencias de la tradicion cl\u00e1sica. Esta narraci\u00f3n, asumida por generaciones de historiadores y fil\u00f3logos euroc\u00e9ntricos, ha proporcionado siempre un argumento muy poderoso a las ideolog\u00edas reaccionarias, que dan por sentado la continuidad exclusiva de la civilizaci\u00f3n cl\u00e1sica en Occidente desde Grecia hasta la actualidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay muchos ejemplos que podr\u00edan citarse para demostrar lo equivocado y sesgado de esta noci\u00f3n. En esta contribuci\u00f3n me centrar\u00e9 en uno al que generalmente no se le suele dedicar mucha atenci\u00f3n: las fiestas y juergas de todo tipo, a las que los humanos han consagrado muchos empe\u00f1os a lo largo de la historia, tanto para celebrarlas como tambi\u00e9n para aguarlas. En t\u00e9rminos algo m\u00e1s rigurosos, podr\u00edamos hablar de la \u201chistoria del placer\u201d, tal y como fue formulada por M. Foucault, quien contrapon\u00eda la actitud abierta que hab\u00eda desarrollado a este respecto la Antig\u00fcedad cl\u00e1sica con la estricta moral cristiana de \u00e9poca medieval, cuyas ra\u00edces se encuentran en los escritos de los Padres de la Iglesia, y que mantuvo una posici\u00f3n siempre beligerante contra los placeres del cuerpo. La reciente publicaci\u00f3n p\u00f3stuma del inacabado, y hasta ahora inaccesible volumen cuarto de la <em>Histoire de la Sexualit\u00e9<\/em> del pensador franc\u00e9s -en contra, por cierto, de sus \u00faltimos deseos- abre la puerta para que los medievalistas empiecen a abordar con mayor decisi\u00f3n la sutituci\u00f3n del concepto cl\u00e1sico de <em>aphrodisia<\/em> por el medieval de <em>carne<\/em>, que en su momento propuso Foucault.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta sustituci\u00f3n, sin embargo, no se produjo en la cultura \u00e1rabe medieval, que en este aspecto tambi\u00e9n se encuentra mucho m\u00e1s cercana al legado grecorromano que su contempor\u00e1nea latina. No hay nada, por ejemplo, en el occidente europeo de los siglos VIII y IX que pueda equipararse ni de lejos con la exuberante y expl\u00edcita poes\u00eda de Ab\u016b Nuw\u0101s (m. en 815), o con obras como el <em>Muf\u0101jarat al-\u0177aw\u0101r\u012b wa l-gilm\u0101n<\/em> del genial al-\u0176\u0101hi\u1e93 (m. 869), ahora disponible en nuestra lengua gracias a la traducci\u00f3n de P. Buend\u00eda e I. Guti\u00e9rrez de Ter\u00e1n (<em>Elogio y diatriba de cortesanas y efebos<\/em>) y a la que remito al lector interesado en conocer los crudos detalles que alimentan los argumentos que el gran pol\u00edgrafo iraqu\u00ed expon\u00eda a favor y en contra de tener amantes de uno u otro sexo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"700\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BNF-Arabe-3929-f-165v-Maqamat.jpg?resize=1000%2C700&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-2685\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BNF-Arabe-3929-f-165v-Maqamat.jpg?resize=1024%2C717&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BNF-Arabe-3929-f-165v-Maqamat.jpg?resize=300%2C210&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BNF-Arabe-3929-f-165v-Maqamat.jpg?resize=768%2C538&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BNF-Arabe-3929-f-165v-Maqamat.jpg?resize=1536%2C1076&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BNF-Arabe-3929-f-165v-Maqamat.jpg?resize=2048%2C1435&amp;ssl=1 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption>Miniatura de las <em>Maq\u00e2m\u00e2t <\/em>de al-\u1e24ar\u00eer\u00ee. <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/gallica.bnf.fr\/ark:\/12148\/btv1b8422962f\/f342.item.r=Arabe%203929.zoom\" target=\"_blank\">BNF, ms. Arabe 3929, f. 165v<\/a>. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, el cambio de registro, que se aprecia despu\u00e9s de la conquista \u00e1rabe, es en este sentido tan llamativo como poco percibido. La tradici\u00f3n textual visigoda est\u00e1 tachonada por actas de concilios, leyes, himnos religiosos, cr\u00f3nicas hist\u00f3ricas y tratados de teolog\u00eda, sin apenas reflejo en toda ella de cualquier atisbo relativo a los goces mundanos.&nbsp; A lo m\u00e1s que llega un autor como Isidoro de Sevilla (m. en 636) es a justificar el matrimonio por la necesidad de tener descendencia, de disponer de ayuda y de controlar el apetito sexual, haciendo en esto suyas las poco estimulantes palabras de San Pablo cuando proclamaba que \u201cel que no tenga el don de la continencia, que se case\u201d (I, Corintios 7-9). Naturalmente, el obispo hispalense tambi\u00e9n se refiere, conden\u00e1ndolas, a las \u201cil\u00edcitas llamas de la carne\u201d (<em>inlicita carnis incendia<\/em>) al mencionar a Lot y su relaci\u00f3n con la pecaminosa ciudad de Sodoma (<em>Etimolog\u00edas<\/em>, IX, 7, 27 y VII, 6, 26), en un reflejo de las duras penas que conten\u00eda la <em>Lex Visigotorum <\/em>sobre la homosexualidad, que inclu\u00edan, entre otros castigos, la emasculaci\u00f3n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Doscientos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en la C\u00f3rdoba omeya, \u2018Abd al-Malik b. \u1e24ab\u012bb redactaba una \u201cDescripci\u00f3n del Para\u00edso\u201d (<em>K. wa\u1e63f al-Firdaws<\/em>) en la que describ\u00eda en t\u00e9rminos muy expl\u00edcitos los placeres de todo tipo que esperaban al creyente al llegar al lugar de los elegidos, mencionando, por ejemplo, un palacio, cuyos moradores gozan de coitos que duran setenta a\u00f1os \u201csin que su pasi\u00f3n y su deseo insaciable se agoten\u201d. No tengo la menor duda de que esta obra, o alguna similar, era conocida en los ambientes moz\u00e1rabes cordobeses, descendientes intelectuales de Isidoro, como pone de relieve la invectiva de \u00c1lvaro de C\u00f3rdoba contra el profeta Mahoma, al que calificaba de precursor del Anticristo, que promet\u00eda a sus ac\u00f3litos un para\u00edso que m\u00e1s parec\u00eda un lupanar que un lugar marcado por la presencia de Dios. A este respecto, el papel de la ortodoxia religiosa musulmana era ambivalente: por una parte condenaba el consumo del vino y desaprobaba las uniones il\u00edcitas, pero por otra parte no pod\u00eda acabar con una cultura tan arraigada. Por la misma \u00e9poca en que los te\u00f3logos se enzarzaban a cuenta de los placeres paradis\u00edacos, y en un contexto m\u00e1s terrenal, Yahy\u00e0 al-Gaz\u00e1l (m. en 864), hombre de confianza del emir omeya y protagonista de una exitosa embajada a Constantinopla, compon\u00eda hilarantes versos a cuenta de su mermada capacidad sexual (<em>pero el maldito se retrajo y por mucho\/<\/em> <em>que ella le promet\u00eda bien, no respond\u00eda<\/em>), cuyo contenido y publicidad ponen de manifiesto una actitud general algo m\u00e1s que relajada hacia unos temas, cuyo contenido hubiera sido considerado obsceno cuando no imp\u00edo en otras latitudes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reivindicaci\u00f3n de la sensualidad y de los placeres del cuerpo, que \u00e9stos y otros muchos ejemplos traslucen, va mucho m\u00e1s all\u00e1 de permitirnos hacer un amplio cat\u00e1logo de textos procaces (y algunos muy divertidos) elaborados en las formaciones sociales musulmanas medievales. En realidad, es un rasgo cultural que afecta a muchos de sus elementos sociales, literarios, art\u00edsticos y pol\u00edticos de una forma que contiene facetas insospechadas. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en la revitalizaci\u00f3n de la tradici\u00f3n de los ba\u00f1os urbanos de \u00e9poca cl\u00e1sica, que hab\u00eda desaparecido de la pen\u00ednsula en \u00e9poca visigoda, pero que, a partir de finales del siglo VIII, comienza a documentarse de nuevo en diversas ciudades de al-Andalus a partir de modelos procedentes del pr\u00f3ximo oriente, poniendo de relieve la recuperaci\u00f3n de una cultura referida a la percepci\u00f3n del cuerpo como un elemento que requiere un cuidado frecuente, algo que tardar\u00e1 mucho tiempo en asimilarse en occidente. O pi\u00e9nsese tambi\u00e9n en el extraordinario desarrollo de las manufacturas de perfumes y ung\u00fcentos, que movilizaban la b\u00fasqueda de plantas, hierbas y aromas, requer\u00edan la fabricaci\u00f3n masiva de contenedores de vidrio para esas esencias y generaban, en fin, la existencia de todo un sector del zoco de la C\u00f3rdoba omeya dedicado a los drogueros (<em>al-\u2018a\u1e6d\u1e6d\u0101r\u012bn<\/em>), que se encontraba a occidente de la ciudad, junto a la Puerta de Sevilla.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"457\" height=\"387\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Arqueta_2.jpg?resize=457%2C387&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-2687\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Arqueta_2.jpg?w=457&amp;ssl=1 457w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Arqueta_2.jpg?resize=300%2C254&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 457px) 100vw, 457px\" \/><figcaption>Detalle de la arqueta de Leyre. Museo de Navarra. <a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:Arqueta_de_Leyre_(Museo_de_Navarra).jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro ejemplo especialmente interesante de esta cultura asociada al placer mundano es la aparici\u00f3n de reuniones (<em>ma\u0177lis<\/em>) que congregaban a gentes de las clases dirigentes urbanas con ganas de divertirse en \u00e1mbitos privados y que dieron p\u00e1bulo a un gran desarrollo de poes\u00eda profana o de m\u00fasica destinada a ser recitada o cantada durante el desarrollo de esas fiestas. De nuevo, se trata de un tema que tiene unas implicaciones mucho m\u00e1s amplias de lo que se tiende a pensar. La gran producci\u00f3n po\u00e9tica, que se documenta en al-Andalus, no ten\u00eda como objeto tanto el ser le\u00edda, como m\u00e1s bien declamada en reuniones sociales de este tipo. Otra implicaci\u00f3n era la dimensi\u00f3n estrictamente material de estas reuniones mundanas. Uno de los cuentos m\u00e1s deliciosos incluidos en la c\u00e9lebre compilaci\u00f3n titulada <em>Mil<\/em><em>una noches<\/em>, objeto de una nueva traducci\u00f3n por parte de Salvador Pe\u00f1a, es el titulado \u201cEl ganap\u00e1n y las tres j\u00f3venes\u201d, que narra la historia de un hombre, que trabaja en el mercado de Bagdad en \u00e9poca del califa H\u0101r\u016bn al-Ra\u0161id, y es abordado por una bella mujer para que le ayude con una larga lista de la compra que incluye, entre otras muchas delicias, vino, manzanas sirias, membrillos osman\u00edes, melocotones de Amm\u00e1n, jazmines de Alepo, nen\u00fafares de Damasco, pepinos del Nilo, limones del Nilo y un largo etc\u00e9tera de productos enre los que se cuentan tambi\u00e9n carne, dulces de todo tipo y un conjunto de perfumes y ung\u00fcentos, minuciosamente descritos. Esta espl\u00e9ndida lista de exquisiteces la adquiere la mujer en el zoco para organizar una reuni\u00f3n en su casa, en compa\u00f1\u00eda de sus hermanas, y a la que el afortunado ganap\u00e1n es invitado, dando lugar a una noche de mucha comida, mucha bebida, muchas canciones, mucha poes\u00eda, muchas risas y mucho sexo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta vinculaci\u00f3n entre el placer de los sentidos y la materialidad que los satisface contiene, en mi opini\u00f3n, algunas claves que permiten entender determinados aspectos de las sociedades \u00e1rabes medievales. Estoy convencido, por ejemplo, de que esta cultura social no s\u00f3lo favoreci\u00f3 la demanda de esos exquisitos productos llegados de todas partes, que pod\u00edan encontrarse en los zocos de Bagdad o de C\u00f3rdoba, sino tambi\u00e9n la construcci\u00f3n de espacios destinados a albergar sus modos de vida. En el caso de al-Andalus, esto explica, al menos en parte, el surgimiento de las c\u00e9lebres almunias suburbanas en las inmediaciones de la capital cordobesa, pertenecientes tanto a la familia omeya, como a la clase dirigente asociada a su poder. B\u00e1sicamente, una almunia era una propiedad dividida en una parte residencial o <em>qa\u1e63r<\/em>, y otra dedicada a jardines y explotaciones agropecuarias o <em>fa\u1e25\u1e63<\/em>. Algunas almunias como, por ejemplo, la de al-Rumm\u0101niya, bien documentada textual y arqueol\u00f3gicamente, eran muy extensas y permit\u00edan a sus propietarios urbanos extraer de ellas rentas y recursos abundantes. Otras, en cambio, no debieron de ser tan grandes, pero si que cumpl\u00edan la funci\u00f3n de servir como lugares de esparcimiento ubicados fuera de los muros de la medina cordobesa y, por lo tanto, al abrigo de las posibles recriminaciones e incluso castigos, que pod\u00edan provocar los excesos que en ellas se comet\u00edan por parte de la siempre vigilante ortodoxia religiosa. Aunque es un lugar com\u00fan afirmar que estas almunias tienen su precedente en las <em>villae<\/em> de \u00e9poca romana, esta idea me parece que no es del todo exacta, pues una de las caracter\u00edsticas de estas almunias es la de ubicarse en los entornos de las ciudades, llegando a generar en algunos casos arrabales a su alrededor, dado que actuaban como centros de oferta y de demanda, que dinamizaban los intercambios urbanos. Y es que, como bien ilustra el cuento del ganap\u00e1n bagdad\u00ed, organizar una juerga en condiciones pod\u00eda ser algo muy costoso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las almunias andalus\u00edes, en efecto, se celebraban todo tipo de fiestas. Algunas, sin duda, muy respetables. Otras, probablemente, no tanto. Por desgracia, para la \u00e9poca omeya son m\u00e1s las noticias que tenemos de las primeras que de las segundas. La celebrada en la almunia de al-N\u0101\u2018\u016bra, en las inmediaciones de C\u00f3rdoba, por el califa \u2018Abd al-Ra\u1e25m\u0101n III en oto\u00f1o de 940 festej\u00f3, por ejemplo, la finalizaci\u00f3n de la tra\u00edda de aguas a C\u00f3rdoba, siendo recompensados en ella los ingenieros que hab\u00edan dirigido la obra. Otra fiesta de post\u00edn tuvo lugar en verano de 973 en la almunia de al-Bunt\u012bl\u012b para celebrar la circuncisi\u00f3n de los hijos de varios pr\u00edncipes idr\u012bs\u00edes que se hab\u00edan acogido a la soberan\u00eda de al-\u1e24akam II. Aunque no parece que el califa asistiera, a la celebraci\u00f3n concurri\u00f3 el todo C\u00f3rdoba y no s\u00f3lo se dio de comer a todos los invitados, sino que tambi\u00e9n fueron incensados y sus cabezas cubiertas con algalia.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"436\" height=\"383\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Arqueta_3.jpg?resize=436%2C383&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-2688\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Arqueta_3.jpg?w=436&amp;ssl=1 436w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Arqueta_3.jpg?resize=300%2C264&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 436px) 100vw, 436px\" \/><figcaption> Detalle de la arqueta de Leyre. Museo de Navarra. <a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:Arqueta_de_Leyre_(Museo_de_Navarra).jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las fiestas organizadas por los soberanos omeyas debieron de estar marcadas por unos c\u00f3digos de conducta, que invitaban siempre a la moderaci\u00f3n y evitaban dar que hablar a propios y extra\u00f1os. As\u00ed, el emir \u2018Abd al-Ra\u1e25man II (m. en 852\/238 H.) \u201csent\u00eda inclinaci\u00f3n por el solaz de los convites, comiendo festivamente y bebiendo entre las mejoras bromas\u201d, mientras su hijo, Mu\u1e25ammad (m. en 886\/273 H.), segu\u00eda en sus reuniones un cierto protocolo en lo relativo a qui\u00e9n ejerc\u00eda como escanciador, \u201ca qui\u00e9n se le llenaban las copas y cu\u00e1l era el orden en que se serv\u00edan las rondas\u201d. Aunque es posible que en ocasiones la cosa se desmandara algo, en general las fuentes de \u00e9poca omeya evidencian un poco disimulado inter\u00e9s por dar a estas ocasiones una imagen de contenci\u00f3n, no sabemos si ficticia o real. De hecho, y aunque es un lugar com\u00fan comparar la ciudad palatina \u2018abb\u0101s\u00ed de Sam\u0101rra con la omeya de Mad\u012bnat al-Zahr\u0101\u02bc, la cultura que se desarroll\u00f3 en ambas cortes apenas tuvo nada que ver. En la ciudad omeya, todo cuanto transpiran los textos es oficial, solemne y con una dimensi\u00f3n pol\u00edtica con un punto de rigidez del que ni siquiera escapan las elaboraciones po\u00e9ticas. En la ciudad omeya, hubiera sido impensable, por ejemplo, el c\u00e9lebre concurso de cantoras que tuvo lugar en Sam\u0101rra en tiempos del califa al-Mutawakkil (m. 861) y que dividi\u00f3 a sus habitantes hasta tal punto que los miembros de un bando y otro no se visitaban entre s\u00ed e incluso carec\u00edan de cualquier v\u00ednculo de amistad. Otros textos nos hablan de fiestas particularmente extravagantes en las que participaban tanto los califas como sus cortesanos y que, de nuevo, hubieran estado fuera de lugar en un entorno tan r\u00edgido y solemne como el que imperaba en Mad\u012bnat al-Zahr\u0101\u02bc, al menos oficialmente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Naturalmente, esto no significa que en \u00e9poca omeya no existieran fiestas algo m\u00e1s animadas que las que nos muestran las recepciones oficiales que ten\u00edan lugar en la ciudad palatina. Sin embargo, lo interesante es que no aparecen reflejadas en nuestras fuentes como manifestaciones de una cultura cortesana, que en plena \u00e9poca califal estuvo siempre marcada por una notable austeridad, trasunto sin duda de una ideolog\u00eda que pon\u00eda el acento en la presentacion del califa de al-Andalus como un musulm\u00e1n intachable. Creo que ello se debe a un esfuerzo consciente de presentar a los soberanos cordobeses como diferentes a sus ancestros, los califas de Damasco, retratados por la tradici\u00f3n musulmana como una galer\u00eda de vividores imp\u00edos con una desmedida afici\u00f3n por las bailarinas y el vino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es preciso esperar a la \u00e9poca \u2018\u0101mir\u00ed y, en especial a los tiempos de los reyes de taifas, para que se multipliquen en los textos las menciones a reuniones de estrecha amistad (<em>ma\u0177alis al-ijw\u0101n<\/em>) en donde no s\u00f3lo se debat\u00edan serios temas filos\u00f3ficos o incluso religiosos, sino tambi\u00e9n se daba rienda suelta a la diversi\u00f3n con declamaciones po\u00e9ticas, cantos, bailes, bebidas copiosas y una concepci\u00f3n del ocio algo ostentosa por parte de la \u201cbeautiful people\u201d cercana, de una forma u otra, al poder, y que se manifiesta en obras tan extraordinarias como el llamado \u201ccapitel de los m\u00fasicos\u201d, conservado en el Museo Arqueol\u00f3gico de C\u00f3rdoba, que contiene una representaci\u00f3n figurada en sus cuatro caras y que corresponde, sin duda, a esta \u00e9poca. En el momento en el que se inicia el declive de los omeyas comienza a hacerse muy patente la preferencia por la exaltaci\u00f3n de elementos asociados al placer y al gozo, e incluso tambi\u00e9n por el desenfreno, algo que no era muy del gusto de gentes apegadas a los modos de la antigua dinast\u00eda como era el caso de Ibn \u1e24azm (m. en 1064), el c\u00e9lebre autor de <em>El Collar de la Paloma.<\/em> En una reuni\u00f3n (<em>ma\u0177lis<\/em>) a la que fue invitado, el c\u00e9lebre pol\u00edgrafo cuenta que encontr\u00f3 entre los presentes \u201cun asunto que me result\u00f3 desgradable, gui\u00f1os de complicidad que encontr\u00e9 repugnantes, y sospechosos apartes que se repet\u00ed\u00e1n una y otra vez\u201d. Aunque Ibn \u1e24azm quiso llamar la atenci\u00f3n del anifitri\u00f3n haciendo algunas insinuaciones, \u00e9ste no puso freno a la situaci\u00f3n. El c\u00e9lebre autor no tuvo entonces mejor idea que ponerse a recitar una poes\u00eda en la que tildaba de asno, imb\u00e9cil y memo al anfitri\u00f3n por no darse cuenta de que los amigos no estaban all\u00ed por la m\u00fasica (<em>gin\u0101\u02bc<\/em>), sino por la fornicaci\u00f3n (<em>zin\u0101\u02bc<\/em>). Ibn \u1e24azm repiti\u00f3 una y otra vez los versos, hasta provocar el comprensible hartazgo del anfitri\u00f3n, que acab\u00f3 por decirle: \u201cNos tienes aburridos de escuchar todo el rato los mismos versos. Por favor, d\u00e9jalos ya o recita otros distintos\u201d. A partir de ese momento, Ibn \u1e24azm decidi\u00f3 no volver a acudir a las reuniones de ese anfitri\u00f3n, aunque es posible que \u00e9ste tambi\u00e9n mostrara muy poco inter\u00e9s en invitarle.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/7\/7c\/Capitel_de_los_M%C3%BAsicos.jpg\" alt=\"\" width=\"602\" height=\"400\"\/><figcaption>Capitel de los m\u00fasicos (\u00e9poca \u2018\u0101mir\u00ed). Museo Arqueol\u00f3gico de C\u00f3rdoba. <a href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/7\/7c\/Capitel_de_los_M%C3%BAsicos.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mucho mejor adaptados a los nuevos tiempos se nos presentan, en cambio, gentes como Ab\u016b Marw\u0101n \u2018Abd al-Malik b. A\u1e25mad b. \u0160uhayd (m. en 1003\/393 H.), quien hab\u00eda desempe\u00f1ado diversos cargos de Almanzor y contaba entre sus haza\u00f1as el haber desflorado en una noche a tres v\u00edrgenes que le hab\u00edan sido envidas por el poderoso <em>\u1e25\u0101\u0177ib<\/em>. En una fiesta celebrada por \u00e9ste, y a pesar de encontrarse aquejado por un ataque de gota, Ab\u016b Marw\u0101n se puso a darlo todo lanz\u00e1ndose a bailar apoyado en el brazo del visir Ibn \u2018Abb\u0101s, mientras entonaba una poes\u00eda que dec\u00eda entre otras cosas: \u201c<em>La jarra se ri\u00f3 de mi a carcajadas, pero cuando vio c\u00f3mo me temblaban las piernas se puso a llorar<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De tal palo, tal astilla, el c\u00e9lebre hijo de Ab\u016b Marw\u0101n, el poeta A\u1e25mad b. \u2018Abd al-Malik Ibn \u0160uhayd (m. en 1035\/426 H.), describe en algunos de sus versos francachelas en las que se mezclan vino y mujeres con una intensidad algo brutal. En una de sus poes\u00edas, se describe una escena en la que, tras el ataque a las gacelas por parte del poeta y un grupo de muchachos veloces, \u201clos jarros [de vino] cayeron rompi\u00e9ndose y quedaron degollados, y parecian gacelas ensangrentadas que se revolv\u00edan echando sangre por las fauces\u201d. Otro de los poemas de este mismo autor retrata una partida de caza que tambi\u00e9n termin\u00f3 en un considerable jolgorio regado por el vino y animado por un escanciador muy bien dispuesto, tal y como se\u00f1ala la traducci\u00f3n de J. Dickie:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Dijimos al copero: s\u00edrvenos un vino fresco preparado del primer zumo de uvas y s\u00edrvenos tambi\u00e9n el vino puro y fresco de tus ojos<\/em>.<\/p><p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces se levant\u00f3 con sus dos copas, obediente a nuestra orden, contone\u00e1ndose pronunciadamente;<\/em><\/p><p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp; mezcl\u00f3 ambos vinos y no ces\u00f3 de hacer inclinar la cabeza y el cuello de los nobles,<\/em><\/p><p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp; hasta que los dej\u00f3 inm\u00f3viles, por lo que hab\u00edan bebido, desprovistos de fuerza y faltos de juicio,<\/em><\/p><p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp; borrachos, tendidos sobre al-Zahr\u0101\u2018 como si fuesen columnas de un palacio o troncos de palmeras<\/em>.&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La consagraci\u00f3n de esta cultura se constata para una \u00e9poca muy posterior en un texto de Ibn al-Ja\u1e6d\u012bb (m. en 1374\/776 H.) estudiado por C. V\u00e1zquez de Benito, en el que se enumeran las mejores condiciones para realizar este tipo de reuniones: los salones donde se realizan deben estar cubiertos con flores y perfumados de acuerdo a la estaci\u00f3n del a\u00f1o, las veladas tienen que estar acompa\u00f1adas de cantos y m\u00fasicas agradables, evitando cuanto pudiera provocar desagrado, y los asistentes han de acudir limpios, con la manicura hecha, perfumados y con ropa nueva. Lo salones de reuni\u00f3n \u201cse hallar\u00e1n situados, en el verano, en zonas altas y elevadas, orientados hacia el norte y pr\u00f3ximos a zonas por donde circule el agua y haya albercas; o, en zonas distintas, si se trata de otras estaciones del a\u00f1o\u201d. Finalmente, los invitados deben ser siempre gentes de buenas maneras y no propensas a suscitar ri\u00f1as y, sobre todo, que no tengan malas copas, \u201c<em>porque al excitar la bebida de por s\u00ed las capacidades an\u00edmicas y estimular \u00e9stas los deseos, puede no ser aceptada como se debiera cuando la capacidad al encontrarse reprimida no halla la satisfacci\u00f3n que le corresponde<\/em>.\u201d Finalmente, Ibn al-Ja\u1e6d\u012bb tambi\u00e9n ofrece una serie de interesantes y muy sensatos remedios para la resaca, que incluyen tomar vino de mucha mezcla, caminar largo rato y buscar la compa\u00f1\u00eda de la gente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La excelsa sabidur\u00eda que en estos pasajes demuestra Ibn al-Ja\u1e6d\u012bb parece beber de largos siglos de experiencias en estas lides. Mi intenci\u00f3n en este art\u00edculo ha sido poner de relieve las enormes e insospechadas implicaciones que tiene el estudio de este tema, que est\u00e1 lejos de haber sido marginal o an\u00e9cdotico en una sociedad tan sofisticadamente urbana y compleja como fue la andalus\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-bright-blue-background-color has-bright-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Nota:<\/strong> Aunque toda la parte primera de este trabajo es original, he aprovechado para la \u00faltima datos y parte de la redacci\u00f3n de un trabajo titulado \u201cDe almunia en almunia. Fiestas y juergas en la C\u00f3rdoba omeya\u201d que publiqu\u00e9 en <em><a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/libro?codigo=767198\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">al-Kit\u0101b. Homenaje a Juan Zozaya Stabel Hansen<\/a><\/em>, Madrid 2019, pp. 325-330. La parte referida a Mad\u012bnat al-Zahr\u0101\u02bc es objeto de una mayor elaboraci\u00f3n en mi trabajo \u201cAlgunas reflexiones sobre Mad\u012bnat al-Zahr\u0101\u02bc y el urbanismo musulm\u00e1n\u201d, <em>Patrimonio de la Humanidad en C\u00f3rdoba<\/em> e.p.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-bright-blue-background-color has-bright-blue-color\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Para ampliar:<\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>\u2018Abd Al-Malik b. \u1e24ab\u012bb, <em>K. wa\u1e63f al-firdaws<\/em>, trad. Monferrer Sala, <em>(La Descripci\u00f3n del Para\u00edso),<\/em> Granada, 1997.<\/li><li>Dickie, J., <em>El D\u012bw\u0101n de Ibn \u0160uhayd al-Andalus\u012b (382-426 H.=992-1035 C)<\/em>, C\u00f3rdoba, 1975.<\/li><li>Foucault, M. <em>Histoire de la sexualit\u00e9<\/em> 4: <em>Les aveux de la chair<\/em>, ed. Fr\u00e9d\u00e9ric Gros, Paris,\u00a0 2018.<\/li><li>Fournier, C. <em>Les bains d\u00b4al-Andalus<\/em>. <em>VIIIe-Xve si\u00e8cle<\/em>, Rennes, 2016.<\/li><li>Ibn \u1e24azm, <em>\u1e6cawq al-\u1e25am\u0101ma<\/em>, texto \u00e1rabe y trad. J. S\u00e1nchez Ratia, Madrid, 2009.<\/li><li><em>Mil y una noches<\/em>, 4 vols., estudio, traducci\u00f3n y notas de S. Pe\u00f1a Mart\u00edn, Madrid, 2016.<\/li><li>V\u00e1zquez de Benito, C., \u201cReflexiones de los m\u00e9dicos \u00e1rabes sobre el vino\u201d, en C. Carrete Parrondo y A. Meyuhas Ginio, <em>Creencias y culturas. Cristianos, jud\u00edos y musulmanes en la Espa\u00f1a medieval,<\/em> Salamanca, 1972, 211-217.<\/li><li>al-Y\u00e1hiz, <em>Elogio y diatriba de cortesanas y efebos<\/em>, ed. de P. Buend\u00eda y I. Guti\u00e9rrez de Ter\u00e1n, Madrid, 2018.<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eduardo Manzano Moreno<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":2680,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_crdt_document":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[24],"tags":[285,286,122,287,274],"coauthors":[198],"class_list":{"0":"post-2677","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-imaginarios","8":"tag-celebraciones","9":"tag-juergas","10":"tag-medina-azahara","11":"tag-sexualidad","12":"tag-vida-cotidiana","14":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/pila-jativa.jpg?fit=1669%2C565&ssl=1","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2677","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2677"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2677\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2711,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2677\/revisions\/2711"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2680"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2677"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2677"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2677"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcoauthors&post=2677"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}