{"id":2564,"date":"2021-01-29T09:58:45","date_gmt":"2021-01-29T08:58:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=2564"},"modified":"2021-03-18T12:51:41","modified_gmt":"2021-03-18T11:51:41","slug":"al-andalus-puente-entre-la-ciencia-islamica-y-la-europea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=2564","title":{"rendered":"Al-Andalus, puente entre la ciencia isl\u00e1mica y la europea"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">La recepci\u00f3n europea de la ciencia \u00e1rabe fue el resultado de un proceso de transmisi\u00f3n que se origin\u00f3 en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, y al-Andalus fue el puente a trav\u00e9s del cual circularon todos estos conocimientos<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/ub.academia.edu\/JulioSams%C3%B3\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Julio Sams\u00f3<\/a><br>Universidad de Barcelona<\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"307\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/BNFArabe-3929-f-178v-Maqamat-port.jpg?resize=1000%2C307&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-2571\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/BNFArabe-3929-f-178v-Maqamat-port.jpg?resize=1024%2C314&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/BNFArabe-3929-f-178v-Maqamat-port.jpg?resize=300%2C92&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/BNFArabe-3929-f-178v-Maqamat-port.jpg?resize=768%2C235&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/BNFArabe-3929-f-178v-Maqamat-port.jpg?resize=1536%2C471&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/BNFArabe-3929-f-178v-Maqamat-port.jpg?w=1987&amp;ssl=1 1987w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption>Detalle de una miniatura de las <em>Maq\u00e2m\u00e2t <\/em>de al-\u1e24ar\u00eer\u00ee. <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/gallica.bnf.fr\/ark:\/12148\/btv1b8422962f\/f368.item.r=Arabe%203929.zoom\" target=\"_blank\">BNF, ms. 3929, f. 178v<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">1. Presentaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los problemas que me ha preocupado durante muchos a\u00f1os ha sido determinar cu\u00e1l fue el papel de al-Andalus en el proceso de la recepci\u00f3n de la ciencia isl\u00e1mica en la Europa Occidental. Este proceso se inici\u00f3 en Catalu\u00f1a en la segunda mitad del siglo X y termin\u00f3 en Toledo o, tal vez, en Sevilla en el siglo XIII. Sin embargo, \u00bfc\u00f3mo podemos explicar que cient\u00edficos de la categor\u00eda de al-B\u012br\u016bn\u012b (973-1048) no fueran nunca traducidos al lat\u00edn o a otra lengua europea, o que las important\u00edsimas contribuciones a la astronom\u00eda de la llamada \u201cescuela de Mar\u0101ga\u201d (s. XIII y siguientes) fueran desconocidas por la astronom\u00eda europea bajomedieval, a pesar de que los modelos astron\u00f3micos de Cop\u00e9rnico parezcan tener muchos puntos en com\u00fan con la producci\u00f3n de Mar\u0101ga?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dimitri Gutas plante\u00f3, hace unos a\u00f1os, el problema al analizar los criterios que fueron utilizados por los traductores latinos residentes en Barcelona, Tarazona, Tudela y Toledo a la hora de seleccionar los textos que iban a ser objeto de sus traducciones. Seg\u00fan indica: \u201cTodo \u2013 es decir el conjunto de obras escritas en \u00e1rabe hasta el siglo XII \u2013 estaba, te\u00f3ricamente, al alcance de cualquier erudito que deseara traducirlo. No obstante, esto no es lo que sucedi\u00f3 en realidad\u201d. En un conato de explicaci\u00f3n, Gutas recurre a un presunto \u201candalusocentrismo\u201d que explicar\u00eda la selecci\u00f3n de textos que menciona Ibn \u1e24azm de C\u00f3rdoba (994-1063) en la <em>Ris\u0101la f\u012b fa\u1e0dl al-Andalus<\/em>&nbsp; (\u201cElogio de al-Andalus\u201d) o \u1e62\u0101\u02bdid de Toledo (1029-1070) en el <em>Kit\u0101b \u1e6dabaq\u0101t al-umam<\/em> (\u201cCategor\u00edas de las naciones\u201d) y el mismo criterio ser\u00eda v\u00e1lido para justificar la selecci\u00f3n de fuentes \u00e1rabes traducidas al lat\u00edn y, m\u00e1s tarde, a las lenguas vern\u00e1culas. Seg\u00fan Gutas \u201clas obras traducidas eran aqu\u00e9llas que hab\u00edan sido valoradas y cultivadas por los autores andalus\u00edes del siglo XI\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por mi parte, intentar\u00e9 responder a esta cuesti\u00f3n de una manera diferente, bas\u00e1ndome en las siguientes hip\u00f3tesis:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Las \u00fanicas obras orientales que fueron transmitidas y traducidas fueron las que llegaron a al-Andalus. En mi opini\u00f3n, las conexiones con el mundo isl\u00e1mico oriental se interrumpieron de una manera bastante radical con la ca\u00edda del Califato, a principios del siglo XI, y fueron sustituidas, de manera progresiva, por una nueva conexi\u00f3n con los pa\u00edses del Magrib.<\/li><li>Para llevar a cabo su trabajo, los traductores necesitaban bibliotecas en las que se encontraran los libros que iban a traducir, as\u00ed como mecenas que protegieran esta labor y les suministraran recursos que les permitieran vivir.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">2. Los or\u00edgenes: Catalu\u00f1a en el siglo X<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El proceso que estamos analizando se inici\u00f3 en torno a Barcelona a fines del siglo X y result\u00f3 en una serie de textos latinos, de claro origen \u00e1rabe, en los que se describ\u00eda la construcci\u00f3n y el uso del astrolabio, el cuadrante horario y una esfera celeste bastante sofisticada (la <em>bay\u1e0da<\/em> de al-Batt\u0101n\u012b). Esta colecci\u00f3n de textos ha sido muy estudiada desde los a\u00f1os treinta del siglo pasado y, curiosamente, no se ha logrado identificar la fuente \u00e1rabe de la mayor\u00eda de ellos. Esto me lleva a pensar que, en buena parte de los casos, no se debe hablar de \u201ctraducci\u00f3n\u201d sino de \u201ctransmisi\u00f3n\u201d, y que muchos de estos textos no son traducciones de un original \u00e1rabe, sino notas latinas puestas por escrito a lo largo de una clase, o despu\u00e9s de ella, como consecuencia de las explicaciones dadas por un maestro que ten\u00eda, ante s\u00ed, un astrolabio \u00e1rabe aut\u00e9ntico o unos dibujos del mismo, y explicaba c\u00f3mo utilizarlo. Parece claro, por otra parte, que circulaban astrolabios \u00e1rabes, que se utilizaban como herramientas pedag\u00f3gicas y se copiaban e imitaban: el manuscrito latino 7412 de la Biblioteca Nacional de Par\u00eds, en el que se encuentra este <em>corpus<\/em> de textos sobre instrumental astron\u00f3mico, contiene asimismo unos dibujos espectaculares de cada una de las piezas de un astrolabio, probablemente andalus\u00ed, debido a Jalaf ibn al-Mu\u02bd\u0101\u1e0f. En estos dibujos, las inscripciones \u00e1rabes en letra c\u00fafica han sido reproducidas con absoluta perfecci\u00f3n y a muchas de estas inscripciones se han a\u00f1adido las correspondientes traducciones latinas (Fig. 1).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.10.jpg?resize=512%2C464&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-2565\" width=\"512\" height=\"464\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.10-rotated.jpg?resize=1024%2C928&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.10-rotated.jpg?resize=300%2C272&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.10-rotated.jpg?resize=768%2C696&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.10-rotated.jpg?w=1401&amp;ssl=1 1401w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><figcaption>Fig. 1: Biblioth\u00e8que Nationale de France Lat. 7412, fol. 23v: Parte del dorso del astrolabio de Jalaf ibn al-Mu\u02bd\u0101\u1e0f. Su nombre es claramente visible en la diagonal del cuadrado de sombras. El dibujo muestra tambi\u00e9n la escala zodiacal que corresponde a los signos Capricornio, Acuario y Piscis y a los meses de Enero, Febrero y Marzo.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un segundo ejemplo de esta transmisi\u00f3n realizada mediante instrumentos se encuentra en el llamado \u201castrolabio carolingio\u201d (Fig. 2), el astrolabio latino m\u00e1s antiguo que se conserva y que es, claramente, la traducci\u00f3n de un astrolabio andalus\u00ed, hecha en alg\u00fan lugar de Catalu\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"356\" height=\"502\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.15.jpg?resize=356%2C502&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-2566\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.15.jpg?w=356&amp;ssl=1 356w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.15.jpg?resize=213%2C300&amp;ssl=1 213w\" sizes=\"auto, (max-width: 356px) 100vw, 356px\" \/><figcaption>Fig. 2: Astrolabio denominado \u201ccarolingio\u201d conservado en el Institut du Monde Arabe (Paris). \u00a9 Mus\u00e9e de l\u2019Institut du Monde Arabe, Paris\/ Philippe Maillard.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este instrumento contiene una l\u00e1mina muy curiosa, grabada por ambas caras para las latitudes de C\u00f3rdoba (39\u00ba) y Barcelona (41\u00ba 30\u2019, MA L, en notaci\u00f3n alfanum\u00e9rica claramente derivada del \u00e1rabe): la cara barcelonesa de la l\u00e1mina lleva la inscripci\u00f3n ROMA ET FRANCIA, en la que la palabra FRANCIA es, en mi opini\u00f3n, una traducci\u00f3n de IFRAN\u0176A, ya que, a fines del s. X, los cristianos del norte de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica aparecen, en las fuentes \u00e1rabes, con la denominaci\u00f3n de \u201cfrancos\u201d (los situados en la mitad oriental) o \u201cgallegos\u201d (mitad occidental) (Fig. 3a y b). Una l\u00e1mina trazada, en una cara, para la latitud de C\u00f3rdoba y, en la otra, para la de Barcelona, tiene un marcado car\u00e1cter simb\u00f3lico. En mi opini\u00f3n, el artesano que fabric\u00f3 este instrumento lo hizo copiando un astrolabio andalus\u00ed, que fue objeto de un regalo diplom\u00e1tico hecho con ocasi\u00f3n de una embajada, enviada a C\u00f3rdoba, por el conde de Barcelona, o bien de una embajada cordobesa recibida en la capital catalana. Un buen ejemplo lo tenemos en la visita a Barcelona de \u1e24asd\u0101y b. \u0160apr\u016b\u1e6d (m\u00e9dico y embajador de \u02bdAbd al-Ra\u1e25m\u0101n III) en 940.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"353\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.17.jpg?resize=353%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-2567\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.17.jpg?w=353&amp;ssl=1 353w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.17.jpg?resize=212%2C300&amp;ssl=1 212w\" sizes=\"auto, (max-width: 353px) 100vw, 353px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"563\" height=\"173\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.18.jpg?resize=563%2C173&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-2568\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.18.jpg?w=563&amp;ssl=1 563w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.18.jpg?resize=300%2C92&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 563px) 100vw, 563px\" \/><figcaption>Fig. 3 a: L\u00e1mina para la latitud de Barcelona (41;30\u00ba, MA L) con la inscripci\u00f3n ROMA ET FRANCIA. Detalle de la inscripci\u00f3n en 3 b. \u00a9 Mus\u00e9e de l\u2019Institut du Monde Arabe, Paris\/ Philippe Maillard.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta primera fase en la transmisi\u00f3n de la ciencia \u00e1rabe a Europa se realiza por canales claramente eclesi\u00e1sticos y, sobre todo, mon\u00e1sticos. El \u00fanico nombre asociado a la elaboraci\u00f3n de este corpus latino sobre instrumental astron\u00f3mico es el de Seniofredo, arcediano de la catedral de Barcelona entre 975 y 995, tambi\u00e9n apodado Lupitus Barchinonensis. A este personaje hay que a\u00f1adir el del obispo Mir\u00f3 Bonfill (m. 984), que fue tambi\u00e9n conde de Cerda\u00f1a, Conflent y Besal\u00fa, posible autor de dos textos astrol\u00f3gicos que forman parte de la colecci\u00f3n denominada <em>Alchandreana<\/em>, surgida en Catalu\u00f1a en esta misma \u00e9poca y que tambi\u00e9n deriva de fuentes \u00e1rabes. Estas colecciones de textos astron\u00f3micos en lat\u00edn se difundieron en Europa a trav\u00e9s de una red de comunicaciones entre monasterios benedictinos. Copias manuscritas de estos textos se encuentran en la regi\u00f3n de Orl\u00e9ans, en Chartres, en la abad\u00eda de Reichenau en Alsacia y en Ripoll en Catalu\u00f1a. Una serie de personajes bien conocidos aparecen relacionados con este corpus: Constantino de Fleury, Bern de Pr\u00fcm, Hermann Contractus, Ascelino de Ausburgo y Gerberto de Aurillac (945-1003), el futuro Papa Silvestre II.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">3. La interrupci\u00f3n del proceso en el siglo XI<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal como hemos visto, este proceso de transmisi\u00f3n de materiales cient\u00edficos \u00e1rabes se inicia en Catalu\u00f1a a fines del siglo X. Llama la atenci\u00f3n que se interrumpa en el siglo XI y vuelva a ponerse en marcha, en el Valle del Ebro y, m\u00e1s tarde, en Toledo a lo largo de los siglos XII y XIII. Marie Th\u00e9r\u00e8se d\u2019Alverny es una de los muchos historiadores que se han planteado el problema de esta interrupci\u00f3n: \u201cLa raz\u00f3n por la cual un inicio tan prometedor no fue seguido inmediatamente por un flujo creciente de traducciones a lo largo del siglo XI constituye un problema todav\u00eda no resuelto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que las dos cuestiones planteadas por Gutas (selecci\u00f3n de los textos que iban a traducirse) y por d\u2019Alverny (interrupci\u00f3n del proceso en el siglo XI) est\u00e1n interrelacionados y pueden aceptarse si aceptamos los dos principios siguientes:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>S\u00f3lo pudieron traducirse aquellas fuentes orientales que hab\u00edan llegado a al-Andalus. Gutas se muestra de acuerdo con este principio: \u201cLas traducciones hechas en Espa\u00f1a en el siglo XII se llevaron a cabo a partir de manuscritos \u00e1rabes que eran accesibles, en Espa\u00f1a, en aquellos tiempos\u201d.<\/li><li>Un traductor requer\u00eda, para llevar a cabo su trabajo: a) tener acceso a bibliotecas que le suministraran la materia prima que necesitaba para traducir; b) mecenazgo que le proporcionara los medios de subsistencia imprescindibles.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este segundo principio explica la raz\u00f3n por la que el proceso de transmisi\u00f3n se interrumpi\u00f3 en el siglo XI. La labor que se llev\u00f3 a cabo en Catalu\u00f1a a fines del siglo X se centr\u00f3 sobre un tema muy espec\u00edfico: el astrolabio y, en un menor grado, el cuadrante horario y la <em>bay\u1e0da<\/em> de al-Batt\u0101n\u012b. La bibliograf\u00eda requerida se limitaba a un peque\u00f1o n\u00famero de fuentes \u00e1rabes, as\u00ed como de instrumentos. No era necesario disponer de una gran biblioteca y tampoco se requer\u00eda la protecci\u00f3n de un mecenas, ya que las figuras principales asociadas con el proceso eran personajes relacionados con la Iglesia y con el poder pol\u00edtico. El proceso no continu\u00f3 en el siglo XI porque no se dispon\u00eda de bibliotecas: ninguna ciudad andalus\u00ed importante fue conquistada por ning\u00fan monarca cristiano hasta fines de este siglo y, por tanto, tampoco se requer\u00eda un mecenazgo. La situaci\u00f3n cambi\u00f3 radicalmente con la conquista de Toledo en 1085 por Alfonso VI de Castilla y Le\u00f3n, seguida por la conquista de Zaragoza, en 1118, por Alfonso I de Arag\u00f3n. Debe tenerse en cuenta que Toledo y Zaragoza fueron ciudades en las que se produjo un importante desarrollo cient\u00edfico en el siglo XI. Este fue el punto de partida del proceso traductor.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">4. Cronolog\u00eda de las fuentes orientales que fueron traducidas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez clarificado este primer punto, pasemos a ocuparnos del problema de la selecci\u00f3n de los textos que iban a ser traducidos. En mi opini\u00f3n, esta selecci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo siguiendo criterios cronol\u00f3gicos. Si analizamos, por ejemplo, la lista de obras traducidas en Toledo por Gerardo de Cremona, partiendo de la que elaboraron sus <em>socii<\/em> (habitualmente interpretados como sus disc\u00edpulos) veremos que los autores orientales traducidos vivieron entre la segunda mitad del siglo VIII y la primera mitad del siglo X. S\u00f3lo excepcionalmente encontramos dos autores (Ibn S\u012bn\u0101 e Ibn al-Hay\u1e6fam) que florecieron en el siglo XI. En cambio, los autores de los siglos XI y XII que atrajeron la atenci\u00f3n de Gerardo son, todos ellos, andalus\u00edes. Exactamente la misma conclusi\u00f3n puede extraerse si se analizan las traducciones al hebreo hechas en el sur de Francia en los siglos XIII y XIV. Aqu\u00ed, las fuentes orientales del siglo XI que son objeto de traducci\u00f3n son, de nuevo, Ibn S\u012bn\u0101 e Ibn al-Hay\u1e6fam, a los que se a\u00f1ade \u02bdAl\u012b ibn Ri\u1e0dw\u0101n. Otros ejemplos que confirman esta hip\u00f3tesis podemos encontrarlos en las traducciones alfons\u00edes, la lista, elaborada por Danielle Jacquart, de obras m\u00e9dicas orientales traducidas al lat\u00edn, y la an\u00e1loga, de Richard Lorch, para los libros matem\u00e1ticos. Lutz Richter-Bernburg, por su parte, realiz\u00f3 un an\u00e1lisis concienzudo de las fuentes orientales mencionadas por \u1e62\u0101\u02bdid al-Andalus\u012b (1029-1070), en sus <em>\u1e6cabaq\u0101t al-umam<\/em>, y puso de manifiesto que la informaci\u00f3n que ten\u00eda \u1e62\u0101\u02bdid, acerca de obras orientales en el campo de la astronom\u00eda y de la medicina, disminu\u00eda, de manera radical, a partir de fines del siglo X y que las dos fuentes orientales mencionadas en las <em>\u1e6cabaq\u0101t<\/em> y que estaban m\u00e1s pr\u00f3ximas a la \u00e9poca de \u1e62\u0101\u02bdid son, de nuevo, Ibn al-Hay\u1e6fam (965-1041) e Ibn Y\u016bnus (m. 1009). Todo lo expuesto pone de relieve el papel que desempe\u00f1a al-Andalus en el proceso traductor: s\u00f3lo las obras orientales que llegaron a al-Andalus pudieron ser traducidas y parece claro que esta recepci\u00f3n de fuentes orientales disminuy\u00f3 de manera notable a partir de la muerte de al-\u1e24akam II en 976.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">5. La biblioteca califal de C\u00f3rdoba y la p\u00e9rdida de contacto con Oriente<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parece bastante claro que, tanto durante el emirato como en el califato, los monarcas andalus\u00edes tuvieron un gran inter\u00e9s en adquirir los libros que se publicaban en las capitales del Ma\u0161riq y conservarlos en la biblioteca califal. Existe informaci\u00f3n al respecto desde c. 800 con la figura de \u02bdAbb\u0101s b. N\u0101si\u1e25 (fl. 800-850) del que sabemos que trajo de Bagdad una serie de libros (<em>al-Z\u012b\u0177, al-Q\u0101n\u016bn, al-Sindhind, al-Arkand<\/em>) que eran tablas astron\u00f3micas y responden, probablemente, al inter\u00e9s por la astrolog\u00eda que se desarroll\u00f3 en la corte de \u02bdAbd al-Ra\u1e25m\u0101n II (821-852). Sabemos que la biblioteca exist\u00eda durante el siglo IX y que era accesible para los eruditos de la corte como \u02bdAbb\u0101s b. Firn\u0101s (m. 887) e Ibn al-\u0160amir (o \u0160imr) (fl. 821-852), de los que consta que tomaron libros en pr\u00e9stamo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"588\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/BNFArabe-3929-f-178v-Les_Maqamat.jpg?resize=1000%2C588&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-2572\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/BNFArabe-3929-f-178v-Les_Maqamat.jpg?resize=1024%2C602&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/BNFArabe-3929-f-178v-Les_Maqamat.jpg?resize=300%2C176&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/BNFArabe-3929-f-178v-Les_Maqamat.jpg?resize=768%2C452&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/BNFArabe-3929-f-178v-Les_Maqamat.jpg?resize=1536%2C903&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/BNFArabe-3929-f-178v-Les_Maqamat.jpg?resize=2048%2C1204&amp;ssl=1 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption>Fig. 4: Detalle de una miniatura de la <em>Maq\u00e2m\u00e2t <\/em>de al-\u1e24ar\u00eer\u00ee. <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/gallica.bnf.fr\/ark:\/12148\/btv1b8422962f\/f368.item.r=Arabe%203929.zoom\" target=\"_blank\">BNF, ms. 3929, f. 178v<\/a><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta biblioteca alcanz\u00f3 su apogeo durante el califato de al-\u1e24akam II (961-976) que empez\u00f3 a adquirir libros mucho antes de acceder al trono, a los 47 a\u00f1os. A su biblioteca particular se a\u00f1adi\u00f3 la de su hermano \u02bdAbd All\u0101h, ejecutado por orden de su padre, \u02bdAbd al-Ra\u1e25m\u0101n III, en 950. M\u00e1s tarde, tras subir al trono, su biblioteca particular se incorpor\u00f3 a la biblioteca califal y las fuentes indican que hicieron falta seis meses para trasladar los libros. Tambi\u00e9n se\u00f1alan que, en tiempos de al-\u1e24akam II, la biblioteca regia conten\u00eda 400.000 libros, lo que es sin duda una cifra t\u00f3pica ya que se atribuye este mismo n\u00famero de libros a la Biblioteca de Alejandr\u00eda y a la de Ab\u016b \u0176a\u02bdfar ibn \u02bdAbb\u0101s, visir de la taifa de Almer\u00eda en el siglo XI. Desconocemos el contenido preciso de esta biblioteca cordobesa. aunque Maribel Fierro ha documentado que, en C\u00f3rdoba, en torno al a\u00f1o 975, circulaban 897 libros de los que 44 trataban de medicina, 32 de astronom\u00eda, astrolog\u00eda y matem\u00e1ticas, 8 sobre filosof\u00eda y 5 sobre alquimia y agronom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta biblioteca sufri\u00f3 p\u00e9rdidas importantes a partir del comienzo de la crisis pol\u00edtica que acab\u00f3 con el califato. En una fecha indeterminada (entre 981 y 989), el todopoderoso <em>\u1e25\u0101\u0177ib<\/em> al-Man\u1e63\u016br b. Ab\u012b \u02bd\u0100mir (gob. 981-1002) orden\u00f3 una quema selectiva de la biblioteca de al-\u1e24akam II para congraciarse con los alfaqu\u00edes ultraconservadores, que desconfiaban de las llamadas \u201cciencias de los antiguos\u201d, heredadas de las tradiciones indo-irania y griega, y ajenas a la ideolog\u00eda isl\u00e1mica. Durante el asedio de C\u00f3rdoba por tropas bereberes en 1010, parte de la biblioteca se subast\u00f3 y, por este procedimiento, algunos de sus libros llegaron a Toledo y Zaragoza. Los libros que quedaron fueron destruidos por los bereberes cuando entraron en la ciudad.La biblioteca de al-\u1e24akam II constituye el \u00faltimo ejemplo andalus\u00ed de una biblioteca general, que se manten\u00eda al d\u00eda de las publicaciones que iban apareciendo en las principales capitales de Oriente. Durante la etapa taifa (1031-1086) ninguno de los gobernantes de los peque\u00f1os reinos nacidos del desmembramiento del califato parece haber tenido la capacidad financiera o, simplemente, el inter\u00e9s suficiente para llevar a cabo una pol\u00edtica similar. Por otra parte, a partir del siglo XI, los j\u00f3venes andalus\u00edes parecen haber considerado que no era imprescindible que un estudiante completara su educaci\u00f3n con un viaje a las principales capitales de Oriente, y que el nivel cultural de al-Andalus era equivalente al de Bagdad, Damasco o El Cairo. Un estudio estad\u00edstico, basado en la <em>Biblioteca de al-Andalus<\/em>, muestra una reducci\u00f3n importante en el n\u00famero de \u201cviajes [a Oriente] en busca del conocimiento\u201d (<em>ri\u1e25la f\u012b \u1e6dalab al-\u02bdilm<\/em>) que llevaron a cabo eruditos andalus\u00edes entre el siglo XI y principios del XIII, que se complementa con el aumento de viajes hacia las capitales del Magrib. Basta tener en cuenta que grandes sabios como Ibn \u1e24azm, Ibn al-Zarq\u0101lluh, Ibn Ru\u0161d o Ibn Zuhr no parecen haber emprendido semejante viaje.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-subtle-light-gray-background-color has-background\"><thead><tr><th><\/th><th class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">N\u00famero de biograf\u00edas<\/th><th class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">viajeros a oriente<\/th><th class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">%<\/th><th class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">Viajeros al magrib<\/th><th class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">%<\/th><\/tr><\/thead><tbody><tr><td>Emirato y Califato (ss. VIII-X)<\/td><td class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">456<\/td><td class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">101<\/td><td class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">22,2%<\/td><td class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">12<\/td><td class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">2,6%<\/td><\/tr><tr><td>Taifas (s. XI)<\/td><td class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">428<\/td><td class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">58<\/td><td class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">13,6%<\/td><td class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">24<\/td><td class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">5,6%<\/td><\/tr><tr><td>Almor\u00e1vides y Almohades (1085-1232)<\/td><td class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">995<\/td><td class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">126<\/td><td class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">12,7%<\/td><td class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">249<\/td><td class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\">25%<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta interrupci\u00f3n en el contacto con la cultura y la ciencia oriental afect\u00f3, sin duda, al trabajo de los traductores, pero tambi\u00e9n al conjunto de la historia de la ciencia andalus\u00ed. El medio siglo de oro de la etapa taifa (c. 1035-1085) produjo un espl\u00e9ndido florecimiento de la ciencia en al-Andalus (particularmente en el campo de la astronom\u00eda, las matem\u00e1ticas y la agronom\u00eda) pero, a partir de este momento, la ciencia andalus\u00ed tuvo que desarrollarse sobre sus propias bases. Esto tuvo como consecuencia, por una parte, que la ciencia andalus\u00ed adquiriera una cierta originalidad, pero, por otra, motiv\u00f3 una decadencia progresiva como consecuencia de la p\u00e9rdida de contacto con la ciencia isl\u00e1mica oriental, que sigui\u00f3 siendo productiva hasta el siglo XV.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">6. Bibliotecas en la etapa taifa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo lo anterior no implica que no hubiera bibliotecas en los reinos de taifas. Sin embargo, en general, se trataba de bibliotecas especializadas que no estaban necesariamente al corriente de las novedades orientales. Un ejemplo claro lo tenemos en la biblioteca del rey Y\u016bsuf ibn H\u016bd al-Mu\u2019taman de Zaragoza (r. 1081-1085) que fue tambi\u00e9n un matem\u00e1tico extraordinariamente competente, autor de una enciclopedia matem\u00e1tica (<em>al-Istikm\u0101l<\/em>), que circul\u00f3 por el mundo isl\u00e1mico desde Marruecos hasta Mar\u0101ga (Ir\u00e1n). Est\u00e1 claro que este monarca dispon\u00eda de una biblioteca matem\u00e1tica en la que se encontraban los cl\u00e1sicos griegos (Euclides, Ptolomeo, Apolonio, Arqu\u00edmedes, Teodosio, Menelao\u2026) y autores \u00e1rabes orientales como los Ban\u016b M\u016bs\u00e0 (fl. c. 830), \u1e6e\u0101bit b. Qurra (m. 901), Ibr\u0101h\u012bm b. Sin\u0101n (m. 946) y, excepcionalmente, Ibn al-Hay\u1e6fam (m. c. 1040). Llama poderosamente la atenci\u00f3n la ausencia, en la bibliograf\u00eda que cita, de los grandes matem\u00e1ticos orientales que florecieron entre 950 y 1050: Ab\u016b \u0176a\u02bdfar al-J\u0101zin (m. c. 965), Ab\u016b l-Waf\u0101\u2019 al-B\u016bz\u0177\u0101n\u012b (940-997), Ab\u016b Sahl al-K\u016bh\u012b (fl. c. 988), Ab\u016b Ma\u1e25m\u016bd al-Ju\u0177and\u012b (m. c. 1000), Ab\u016b Na\u1e63r Man\u1e63\u016br ibn \u02bdIr\u0101q (m. antes de 1036) y al-B\u012br\u016bn\u012b (973-1048).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1110 los almor\u00e1vides conquistaron Zaragoza y el rey de esta taifa, \u02bdIm\u0101d al-Dawla (1110-1130) se estableci\u00f3 en la fortaleza de <em>R\u016b\u1e6da<\/em> (Rueda del Jal\u00f3n) donde se mantuvo hasta despu\u00e9s de la conquista de Zaragoza (1118) por Alfonso I de Arag\u00f3n. Parece l\u00f3gico suponer que la biblioteca de al-Mu\u2019taman se ubic\u00f3, durante este per\u00edodo, en Rueda. Resulta, en cambio, m\u00e1s dif\u00edcil determinar qu\u00e9 pas\u00f3 con esta biblioteca cuando el rey al-Mustan\u1e63ir (1130-1146) permut\u00f3 Rueda por territorios pr\u00f3ximos a Toledo, tras un acuerdo con Alfonso VII de Castilla en 1140. Es posible que, tal como sugiere Burnett, la biblioteca, o lo que quedaba de ella, acabara en Toledo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La biblioteca de al-Mu\u2019taman estaba probablemente bien provista de libros relacionados con matem\u00e1ticas, astronom\u00eda, astrolog\u00eda y filosof\u00eda y parece haber sido utilizada por traductores activos en distintas localidades del Valle del Ebro en la primera mitad del siglo XII. Uno de ellos es Hugo Sanctelliensis (habitualmente llamado Santallensis o de Santalla) (fl. 1145), que desarroll\u00f3 su actividad traductora en Tarazona gracias al mecenazgo del obispo Miguel de Tarazona (1119-1151). El mencionado obispo parece haberse interesado por las tablas astron\u00f3micas de al-Jw\u0101rizm\u012b (fl. 830) y solicit\u00f3 al traductor explicaciones que justificaran los procedimientos de c\u00e1lculo utilizados por el astr\u00f3nomo oriental. Hugo, entonces, tradujo el comentario de Ibn al-Mu\u1e6fann\u0101 sobre estas tablas y dedic\u00f3 su traducci\u00f3n al obispo Miguel con las siguientes palabras:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u201cMi se\u00f1or obispo de Tarazona, dado que yo, Sanctalliensis, no puedo satisfacer, de manera personal, tu solicitud, ofrezco a tu dignidad la traducci\u00f3n de este comentario\u2026 que tu insaciable avidez filos\u00f3fica mereci\u00f3 encontrar en un armario de Rota, en la parte m\u00e1s secreta de la biblioteca.\u201d<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parece claro que Rota es Rueda del Jal\u00f3n y que, de alguna manera, el obispo Miguel ten\u00eda acceso a la biblioteca de al-Mu\u2019taman. Sospecho, por otra parte, que esta biblioteca fue utilizada no s\u00f3lo por Hugo sino tambi\u00e9n por otros traductores que trabajaban en la zona del Valle del Ebro en esta \u00e9poca. Es el caso, probablemente de Abraham ibn \u02bdEzra (c. 1089- c. 1167), nacido en Tudela y traductor del comentario de Ibn al-Mu\u1e6fann\u0101 al hebreo, as\u00ed como de Hermann de Carintia (fl. 1138-1143) y Roberto de Ketton (fl. 1141-1157). Tambi\u00e9n es posible que esta biblioteca fuera accesible para Pedro Alfonso de Huesca (c. 1062- despu\u00e9s de 1110), autor de una traducci\u00f3n latina de las tablas astron\u00f3micas de al-Jw\u0101rizm\u012b, e incluso por el equipo formado por Plat\u00f3n de T\u00edvoli y Abraham bar \u1e24iyya (ambos activos en Barcelona entre 1133 y 1145). Todos estos traductores se caracterizan por su inter\u00e9s en matem\u00e1ticas, astronom\u00eda, astrolog\u00eda y otras formas de adivinaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es indudable que debieron de existir bibliotecas en Toledo, por m\u00e1s que no podamos mencionar ninguna en particular. Podemos justificar esta afirmaci\u00f3n bas\u00e1ndonos en los siguientes indicios: 1) Toledo conoci\u00f3 un importante desarrollo cient\u00edfico (sobre todo en astronom\u00eda, agronom\u00eda y farmacolog\u00eda) en el siglo XI; 2) el auge del movimiento traductor en esta ciudad a partir de la segunda mitad del siglo XII implica, necesariamente, la disponibilidad de libros y, por tanto, la existencia de bibliotecas; 3) Marcos de Toledo se refiere a los <em>armaria arabum,<\/em> lo que indica que algunas de estas bibliotecas segu\u00edan existiendo a principios del siglo XIII. En cualquier caso, una buena lista de las fuentes cient\u00edficas accesibles en Toledo en el siglo XI puede establecerse a partir de los datos que ofrece \u1e62\u0101\u02bdid de Toledo en sus <em>\u1e6cabaq\u0101t al-umam<\/em>, aunque conviene analizarlos con una cierta cautela ya que, en algunos casos, la informaci\u00f3n que ofrece \u1e62\u0101\u02bdid puede ser de segunda mano. Por otra parte, es precisamente \u1e62\u0101\u02bdid quien nos ofrece una confirmaci\u00f3n de la llegada a Toledo de libros procedentes de la biblioteca de al-\u1e24akam II ya que afirma haber visto un libro con notas de pu\u00f1o y letra del califa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quisiera a\u00f1adir, finalmente, que las conquistas de C\u00f3rdoba (1236) y Sevilla (1248) por Fernando III de Castilla (r. 1217-1252) pusieron nuevas bibliotecas al alcance de los traductores, que pudieron as\u00ed conocer obras relacionadas con el movimiento filos\u00f3fico andalus\u00ed del siglo XII, teniendo acceso a la gran obra de Ibn Ru\u0161d\/ Averroes, as\u00ed como a ciertas obras aristot\u00e9licas, que no parece que estuvieran disponibles para los traductores toledanos del siglo anterior. Los colaboradores cient\u00edficos de Alfonso X (r. 1252-1284) parecen haber sido los primeros receptores de estas nuevas fuentes, ya que las traducciones alfons\u00edes se basan en fuentes \u00e1rabes nuevas, que no hab\u00edan sido objeto de traducciones latinas previas, habiendo ciertos motivos para sugerir que parte de estos trabajos se debieron de llevar a cabo en Sevilla.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">7. Algunas notas sobre el mecenazgo&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parece bastante claro que la Iglesia adopt\u00f3 el papel de mecenas del proceso de transmisi\u00f3n hasta la segunda mitad del siglo XIII, en la que Alfonso X de Castilla (r. 1252-1284) pas\u00f3 a asumir esta responsabilidad. Ya hemos visto que los \u00fanicos nombres asociados expl\u00edcitamente con la primera fase de este proceso, en la Catalu\u00f1a del siglo X, son el de un arcediano de la catedral de Barcelona (Seniofredo\/Lupitus Barchinonensis) y el del obispo de Gerona Mir\u00f3 Bonfill. Cuando, en la primera mitad del siglo XII, en el Valle del Ebro, se reanud\u00f3 esta labor, interrumpida durante el siglo XI, el obispo Miguel de Tarazona (1119-1151) actu\u00f3 como mecenas de Hugo Sanctelliensis, y parece haber asumido alg\u00fan papel en la selecci\u00f3n de textos a traducir. Parece claro que existi\u00f3 alg\u00fan tipo de relaci\u00f3n entre Hugo y los traductores que trabajaban en Tudela (a unos 22 km de Tarazona), Hermann de Carintia y Roberto de Ketton, aunque no sabemos si el obispo Miguel fue tambi\u00e9n su protector. Tampoco sabemos qui\u00e9n patrocin\u00f3 su trabajo hasta los a\u00f1os 1141-43, cuando tanto Hermann como Roberto fueron requeridos por Pedro el Venerable, abad de Cluny, para que tradujeran el Cor\u00e1n y otros textos religiosos isl\u00e1micos. La contribuci\u00f3n de Roberto fue, probablemente, m\u00e1s importante que la de Hermann y, por esta raz\u00f3n, fue nombrado arcediano de la catedral de Pamplona (1143-1157).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabemos tambi\u00e9n que varios arzobispos de Toledo se interesaron por el movimiento traductor. Es el caso de Raimundo de La Sauvetat (1125-1152) y de su sucesor Juan (1152-1166). Este inter\u00e9s perdur\u00f3 hasta el siglo XIII: la biblioteca del arzobispo Sancho de Arag\u00f3n (1266-1275) conten\u00eda once traducciones latinas de textos \u00e1rabes, mientras que el arzobispo Gonzalo P\u00e9trez (= Gonzalo Garc\u00eda Gudiel) (1280-1299) manten\u00eda un <em>scriptorium<\/em> en el que se copiaban libros y se llevaban a cabo nuevas traducciones por Juan Gonz\u00e1lez de Burgos y el jud\u00edo Salom\u00f3n. Dos inventarios de las propiedades de P\u00e9trez, fechados en 1273 y 1280, incluyen una trentena de libros traducidos del \u00e1rabe, algunos de los cuales eran copias aut\u00f3grafas, escritas de pu\u00f1o y letra por Miguel Escoto y Hermann el Alem\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Resulta muy significativo constatar que la mayor\u00eda de los grandes traductores toledanos tuvieron empleos relacionados con la catedral de Toledo. Domingo Gundisalvo fue arcediano de Cu\u00e9llar, dependiente de la sede toledana, y su nombre aparece en documentos catedralicios hasta 1181. Un moz\u00e1rabe (m. 1215), que podr\u00eda, tal vez, ser identificado con Johannes Hispanus, fue de\u00e1n de Toledo y tambi\u00e9n arcediano de Cu\u00e9llar despu\u00e9s de Gundisalvo. Gerardo de Cremona es mencionado en documentos de la catedral en 1157,1174 y 1176. Marcos de Toledo, Miguel Escoto y Hermann el Alem\u00e1n (m. 1272) fueron, todos ellos, can\u00f3nigos de Toledo. Este \u00faltimo aparece como can\u00f3nigo de la catedral en 1263, y fue obispo de Astorga entre 1266 y 1272. Parece claro que \u00e9ste fue el procedimiento por el que los arzobispos de Toledo patrocinaron las traducciones.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.8.jpg?resize=384%2C512&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-2577\" width=\"384\" height=\"512\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.8.jpg?resize=768%2C1024&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.8.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.8.jpg?resize=1152%2C1536&amp;ssl=1 1152w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.8.jpg?resize=630%2C840&amp;ssl=1 630w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.8.jpg?resize=960%2C1280&amp;ssl=1 960w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Fig.-4.8.jpg?w=1484&amp;ssl=1 1484w\" sizes=\"auto, (max-width: 384px) 100vw, 384px\" \/><figcaption>Fig. 5: Esfera armilar de Azarquiel. <em>Libro del saber de astrolog\u00eda<\/em> (siglo XIII), Biblioteca Hist\u00f3rica de la Universidad Complutense de Madrid, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/dioscorides.ucm.es\/proyecto_digitalizacion\/index.php?doc=5320288124&amp;y=2011&amp;p=274\" target=\"_blank\">ms. 156, fol. 142r<\/a>.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la llegada al trono de Castilla de Alfonso X (1252-1284) el mecenazgo es asumido, por primera vez por la corona. Aunque sigan existiendo traducciones latinas patrocinadas por la iglesia, \u00e9stas no revisten la importancia de las que se llevan a cabo dentro del programa alfons\u00ed. Este introduce la novedad espectacular de elaborar un proyecto de traducci\u00f3n del \u00e1rabe al castellano de un conjunto de obras relacionadas con la astronom\u00eda, astrolog\u00eda, y la magia. Por otra parte, los colaboradores del rey que llevan a cabo el mencionado proyecto son un grupo formado por catorce personajes de origen distinto: un cristiano converso (Bernardo el Ar\u00e1bigo), cuatro hispanos (Fernando de Toledo, Garci P\u00e9rez, Guill\u00e9n Arrem\u00f3n d\u2019Aspa y Juan d\u2019Aspa), cuatro italianos (Juan de Cremona, Juan de Mesina, Pedro de Reggio y Egidio Tebaldi de Parma) y cinco jud\u00edos (Yehud\u00e1 ben Mosh\u00e9, Ishaq ben Sid o Rabi\u00e7ag, Abraham Alfaqu\u00edn, Samuel ha-Lev\u00ed y un tal Mosh\u00e9). Nunca, en toda la historia del proceso traductor, nos hemos topado con un equipo tan nutrido y dedicado a desarrollar un proyecto tan bien dise\u00f1ado y estructurado por el propio rey Alfonso. De todas maneras, hay que tener en cuenta que los colaboradores jud\u00edos y, en particular, Yehud\u00e1 ben Mosh\u00e9 e Ishaq ben Sid tuvieron un papel mucho m\u00e1s relevante que sus compa\u00f1eros, mientras que los traductores de origen italiano se dedicaron, sobre todo, a retraducir al lat\u00edn obras previamente traducidas al castellano. Esto \u00faltimo se debi\u00f3, posiblemente, a la aspiraci\u00f3n imperial del rey Alfonso (1256-1272) que debi\u00f3 de moverle a promover su candidatura haciendo gala de su importante labor cultural en una lengua de car\u00e1cter internacional como era el lat\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El siglo XIII parece ser la etapa final de este proceso de transmisi\u00f3n a Europa de la ciencia \u00e1rabe a trav\u00e9s de al-Andalus, a pesar de que, en el siglo siguiente, nos topamos con la figura de Pedro IV el Ceremonioso (1319-1387), rey de Arag\u00f3n y conde de Barcelona, que hace un intento serio de copiar el modelo cultural alfons\u00ed. Su labor a este respecto no tiene la importancia de la del rey Alfonso, ya que buena parte de las traducciones al catal\u00e1n que se llevan a cabo durante su reinado parecen ser retraducciones de previas traducciones latinas o castellanas. S\u00f3lo en el campo de la medicina podemos encontrar algunas traducciones de textos nuevos. Parece claro que casi toda la obra cient\u00edfica que hab\u00eda llegado a al-Andalus ya hab\u00eda sido traducida, y que las conquistas de Mallorca (1229) y Valencia (1238) por Jaime I de Arag\u00f3n (1213-1276) no parece haber aportado nuevas fuentes susceptibles de ser traducidas, lo que no resulta extra\u00f1o ya que ni las Baleares ni las ciudades del reino de Valencia fueron grandes centros cient\u00edficos andalus\u00edes, comparables con C\u00f3rdoba, Sevilla, Toledo o Zaragoza.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">8. Conclusiones<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La recepci\u00f3n europea de la ciencia \u00e1rabe fue el resultado de un proceso de transmisi\u00f3n, que se origin\u00f3 en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica y al-Andalus fue el puente a trav\u00e9s del cual circularon todos estos conocimientos. S\u00f3lo los libros que llegaron a al-Andalus pudieron ser traducidos y una de las hip\u00f3tesis que planteo aqu\u00ed es que la llegada de libros orientales se interrumpi\u00f3 con la ca\u00edda del Califato de C\u00f3rdoba. Los libros publicados en Oriente despu\u00e9s del a\u00f1o 950 s\u00f3lo llegaron a C\u00f3rdoba o a las capitales de las taifas de manera excepcional y esto explica por qu\u00e9 grandes obras de la ciencia isl\u00e1mica oriental escritas despu\u00e9s de esta fecha no fueron accesibles para la ciencia europea medieval: sencillamente, no hab\u00edan llegado al puente a trav\u00e9s del cual se produc\u00eda la transmisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este proceso se inici\u00f3 en Catalu\u00f1a a fines del siglo X, pero se interrumpi\u00f3 durante m\u00e1s de cien a\u00f1os y no se reinici\u00f3 hasta principios del siglo XII. De acuerdo con mi segunda hip\u00f3tesis, la transmisi\u00f3n no continu\u00f3 hasta que los traductores pudieron acceder a las grandes bibliotecas \u00e1rabes que se encontraban en la zona de Zaragoza, Toledo, C\u00f3rdoba y Sevilla. Con la conquista de estas capitales se tuvo acceso a nuevas fuentes y esta disponibilidad tuvo un eco en la selecci\u00f3n de obras traducidas. Por otra parte, los traductores depend\u00edan de sus patronos, que les proporcionaban medios de vida y cuyos gustos personales repercutieron tambi\u00e9n en la selecci\u00f3n mencionada: esto \u00faltimo parece claro en los casos del obispo Miguel de Tarazona y, sobre todo, en el de Alfonso X.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-bright-blue-background-color has-bright-blue-color\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Para ampliar:<\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>D\u2019Alverny, Marie-Ther\u00e8se, <em>La transmission des textes philosophiques et scientifiques au Moyen \u00c2ge<\/em>, editado por Charles Burnett. Variorum, Aldershot, 1994.<\/li><li>Burnett, Charles, <em>Arabic into Latin in the Middle Ages. The translators and their intellectual and social context.<\/em> Variorum, Farham, Surrey, 2009.<\/li><li>Gutas, Dimitri, \u201cWhat was there<em> <\/em>in Arabic for the Latins to receive? Remarks of the modalities of the twelve century translation movement in Spain\u201d, en Andreas Speer y Lydia Wegener, <em>Wissen \u00fcber Grenzen. Arabisches Wissen und lateinisches Mittelalter<\/em>, Walter de Gruyter, Berlin-New York, 2007, p\u00e1gs. 3-21.<\/li><li>Hogendijk, Jan P., \u201cDiscovery of an 11th century geometrical compilation: the <em>Istikm\u0101l <\/em>of Y\u016bsuf al-Mu\u2019taman ibn H\u016bd, king of Saragossa\u201d, <em>Historia Mathematica<\/em> 13 (1986), p\u00e1gs. 43-52.<\/li><li>Ribera, Juli\u00e1n, \u201cBibli\u00f3filos y bibliotecas en la Espa\u00f1a Musulmana\u201d, en Ribera, <em>Disertaciones y op\u00fasculos<\/em>, 1, Madrid, 1928, p\u00e1gs. 181-228.<\/li><li>Richter-Bernburg, Lutz, \u201c\u1e62\u0101\u02bdid, the <em>Toledan Tables<\/em> and Andalus\u012b science\u201d, en D.A. King y G. Saliba (eds.), <em>From deferent to equant. A volume of studies in the History of Science in the Ancient and Medieval Near East in honor of E.S. Kennedy<\/em>, New York, 1987, 373-401.<\/li><li>Sams\u00f3, Julio, <em>On both sides of the Strait of Gibraltar. Studies in the history of medieval astronomy in the Iberian Peninsula and the Maghrib<\/em>, Brill, Leiden-Boston, 2020, p\u00e1gs. 18-43.<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Julio Sams\u00f3<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":2572,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_crdt_document":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[283],"tags":[166,167,282,80,180],"coauthors":[262],"class_list":{"0":"post-2564","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-ciencia","8":"tag-astrolabios","9":"tag-astronomia","10":"tag-cataluna","11":"tag-ciencia","12":"tag-intercambios-culturales","14":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/BNFArabe-3929-f-178v-Les_Maqamat.jpg?fit=2265%2C1332&ssl=1","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2564","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2564"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2564\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2694,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2564\/revisions\/2694"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2572"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2564"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2564"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2564"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcoauthors&post=2564"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}