{"id":2275,"date":"2020-10-02T10:22:01","date_gmt":"2020-10-02T08:22:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=2275"},"modified":"2020-10-15T13:09:09","modified_gmt":"2020-10-15T11:09:09","slug":"la-peste-del-siglo-xiv-en-al-andalus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=2275","title":{"rendered":"La peste del siglo XIV en al-Andalus"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong>Ante el tr\u00e1gico espect\u00e1culo de la destrucci\u00f3n humana masiva causada por la peste, la sociedad musulmana respondi\u00f3. En medio de circunstancias aterradoras, la poblaci\u00f3n se organiz\u00f3 en s\u00faplicas comunales para aliviar la aflicci\u00f3n, y se organizaron servicios funerarios a gran escala, as\u00ed como procesiones a los cementerios. Asimismo, los intelectuales intentaron buscar respuestas para esta pandemia que abarcaban \u2014e intentaban compaginar\u2014 desde explicaciones de car\u00e1cter cient\u00edfico a otras basadas en la tradici\u00f3n y las creencias religiosas.<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?page_id=223\" data-type=\"page\" data-id=\"223\">Javier Albarr\u00e1n<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?page_id=196\" data-type=\"page\" data-id=\"196\">Maribel Fierro<\/a><br>RomanIslam (Universidad de Hamburgo) e ILC-CSIC<\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"563\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Canon-medicina-avicena-1-2.jpg?resize=1000%2C563&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-2284\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Canon-medicina-avicena-1-2.jpg?resize=1024%2C576&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Canon-medicina-avicena-1-2.jpg?resize=300%2C169&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Canon-medicina-avicena-1-2.jpg?resize=768%2C432&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Canon-medicina-avicena-1-2.jpg?resize=1536%2C864&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Canon-medicina-avicena-1-2.jpg?w=1651&amp;ssl=1 1651w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption><em>Canon de Medicina<\/em> de Avicena. <a href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/8\/81\/Drawing_of_viscera_etc.%2C_Avicenna%2C_Canon_of_Medicine_Wellcome_L0029162.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Peste Negra. Geograf\u00eda y cronolog\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La aparici\u00f3n y globalizaci\u00f3n de la COVID-19 ha hecho recordar a muchos historiadores, en una b\u00fasqueda de paralelismos en las consecuencias sociales y econ\u00f3micas de la enfermedad, que a mediados del siglo XIV una devastadora pandemia de peste (<em>\u1e6d\u0101\u2018\u016bn<\/em> en las fuentes \u00e1rabes), conocida en la historia europea como \u201cla Peste Negra\u201d, se extendi\u00f3 sobre el continente euroasi\u00e1tico. Aunque es imposible conocer con precisi\u00f3n el da\u00f1o demogr\u00e1fico causado por la enfermedad, la tasa de mortalidad fue realmente extraordinaria. Asimismo, en Oriente Medio esta epidemia dio lugar a una serie de ciclos recurrentes de peste que diezmaron sustancialmente la poblaci\u00f3n del lugar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las fuentes contempor\u00e1neas \u00e1rabes y latinas nos hablan de la existencia de las tres formas principales de peste (bub\u00f3nica, neum\u00f3nica y septic\u00e9mica) en estas regiones. En cualquier comparaci\u00f3n hist\u00f3rica del papel de la pandemia en las sociedades musulmanas y cristianas, por lo tanto, podemos asumir como una constante la naturaleza m\u00e9dica de la enfermedad. Adem\u00e1s, casi todos los galenos medievales cre\u00edan que su causa inmediata era un miasma, un efluvio, pestilente. Esta creencia fue ampliamente aceptada en ambas sociedades debido, principalmente, a su confianza com\u00fan en la teor\u00eda de las epidemias propuesta por Hip\u00f3crates (m. c. 370 a.C.) y desarrollada por Galeno (m. c. 216) y por el persa <a href=\"http:\/\/www.philosophica.info\/voces\/avicena\/Avicena.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Avicena<\/a> (m. 428\/1037), las mayores autoridades en medicina en el siglo XIV. Por lo tanto, en los tratados de peste orientales y occidentales se pueden encontrar consejos similares para mejorar o cambiar el aire en una comunidad afectada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Peste Negra se origin\u00f3, casi con certeza, en la estepa asi\u00e1tica. Desde all\u00ed, la pandemia se extendi\u00f3 hacia el sur y al oeste: descendi\u00f3 sobre China e India, y se traslad\u00f3 hacia el oeste a las tierras del kanato de Kara-Kitai, Uzbekist\u00e1n, Transoxiana, Persia y, finalmente, a Crimea y al mundo mediterr\u00e1neo. A finales de 1346, se sab\u00eda, al menos en los principales puertos mar\u00edtimos del Mediterr\u00e1neo, que una peste sin precedentes estaba arrasando el Oriente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/4\/4e\/1346-1353_spread_of_the_Black_Death_in_Europe_map.svg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/4\/4e\/1346-1353_spread_of_the_Black_Death_in_Europe_map.svg\" alt=\"\" width=\"752\" height=\"657\"\/><\/a><figcaption>Difusi\u00f3n de la peste del siglo XIV. <a href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/4\/4e\/1346-1353_spread_of_the_Black_Death_in_Europe_map.svg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al-Maqr\u012bz\u012b (m. 845\/1442), el famoso historiador egipcio del sultanato mameluco, escribi\u00f3 el relato m\u00e1s importante de la Peste Negra en Oriente Medio. En su descripci\u00f3n sobre los or\u00edgenes de la pandemia, nos cuenta que antes de que la enfermedad llegara a Egipto hab\u00eda comenzado en las tierras del Gran Kan, un lugar a seis meses de viaje \u2014dice\u2014 desde la ciudad persa de Tabriz. Es decir, presumiblemente Mongolia y el norte de China. Asimismo, dos fuentes andalus\u00edes, independientes de los relatos orientales, expresan opiniones similares. <a href=\"http:\/\/dbe.rah.es\/biografias\/27749\/ibn-jatima\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Ibn J\u0101tima<\/a>, quien escribi\u00f3 un tratado sobre la peste en Almer\u00eda en el a\u00f1o 1349, afirma que aprendi\u00f3 de los comerciantes cristianos que la peste hab\u00eda comenzado en la tierra de los Kitai, que interpret\u00f3 como China. Desde all\u00ed, se hab\u00eda extendido a las regiones habitadas por los turcos y a Iraq y, particularmente, a Crimea, a Pera (el asentamiento de la comunidad extranjera a las afueras de Constantinopla) y a la propia capital bizantina. <a href=\"http:\/\/dbe.rah.es\/biografias\/16901\/ibn-al-jatib\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Ibn al-Ja\u1e6d\u012bb<\/a>, el segundo autor andalus\u00ed, comenta que la pandemia comenz\u00f3 en la tierra de Kitai y Sind (el valle del Indo) en 1333-1334.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo m\u00e1s probable es que la peste llegar\u00e1 desde la estepa asi\u00e1tica al C\u00e1ucaso, y desde all\u00ed se difundiese hacia el sur, por donde el itinerario que llevaba desde el Mar Negro a los mercados asi\u00e1ticos serv\u00eda como la principal arteria del comercio internacional en los siglos XIII y XIV. As\u00ed, la peste se extendi\u00f3 por todo el dominio de la Horda de Oro, que abarcaba esta traves\u00eda comercial. En este sentido, el sirio Ibn al-Ward\u012b (m. 749\/1349), por ejemplo, reuni\u00f3 su informaci\u00f3n sobre el curso de la Peste Negra de los mercaderes musulmanes que regresaban de Crimea a Siria. Los comerciantes le relataron que la epidemia se desencaden\u00f3 en octubre-noviembre de 1346 en la tierra de los uzbekos, la Horda de Oro, y vaci\u00f3 sus aldeas y pueblos. Luego se extendi\u00f3 a Crimea y Bizancio. Asimismo, un cad\u00ed de Crimea, probablemente de Kaffa (Feodosia), le dijo haber contado a los muertos que fueron golpeados por la peste, y el n\u00famero conocido por ellos era de 85.000. Por lo tanto, el relato de Ibn al-Ward\u012b coincide con la narrativa europea est\u00e1ndar para la difusi\u00f3n hacia el oeste de la pandemia a trav\u00e9s de Crimea.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/1\/16\/THEODOSIA_01.jpg\" alt=\"\" width=\"551\" height=\"362\"\/><figcaption>Fortaleza genovesa de Feodosia. <a href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/1\/16\/THEODOSIA_01.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es precisamente de la f\u00e1brica genovesa en Kaffa \u2014a trav\u00e9s de Constantinopla\u2014 que los estudiosos occidentales han rastreado la transmisi\u00f3n de la Peste Negra a Europa. La pandemia lleg\u00f3 a Sicilia a principios de octubre de 1347. Seg\u00fan Miguel de Piazza, un cronista franciscano, fue llevada por doce galeras genovesas, probablemente de Crimea o Constantinopla, al puerto de Messina, y se irradi\u00f3 hacia el resto de la isla. As\u00ed, siguiendo las principales rutas comerciales, la Peste Negra se extendi\u00f3 al norte de \u00c1frica a trav\u00e9s de T\u00fanez, a C\u00f3rcega y Cerde\u00f1a, a Baleares, Almer\u00eda, Valencia y Barcelona, y al sur de Italia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esos mismos comerciantes italianos que inicialmente habr\u00edan tra\u00eddo la Peste Negra, junto con los lujos del Lejano Oriente, a Sicilia y a los puertos costeros de Italia, tambi\u00e9n llevaron la enfermedad al Mediterr\u00e1neo oriental, ya que no s\u00f3lo transportaban mercanc\u00edas similares a Oriente Medio, sino que fueron especialmente \u00fatiles en el valioso comercio de esclavos desde la Horda de Oro hasta el Egipto mameluco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, al-Maqr\u012bz\u012b nos informa que la peste lleg\u00f3 a Egipto a principios del oto\u00f1o de 1347, casi al mismo tiempo que lleg\u00f3 a Sicilia. En cualquier caso, es evidente que la peste se extendi\u00f3 entre las flotas mercantes del Mediterr\u00e1neo oriental y fue llevada de un puerto a otro. En al-Andalus, Ibn al-Ja\u1e6d\u012bb reconoci\u00f3 el hecho de que la epidemia coincidi\u00f3 con la llegada de comerciantes y bienes contaminados de tierras extranjeras donde la peste estaba en su apogeo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ibn J\u0101tima relata que la peste lleg\u00f3 a Almer\u00eda a comienzos de junio de 1348, y dur\u00f3 todo el verano y el invierno. Sabemos que en ese mismo a\u00f1o estaba ya en Granada, ya que Ibn al-Ja\u1e6d\u012bb fue nombrado secretario jefe del sult\u00e1n <a href=\"http:\/\/dbe.rah.es\/biografias\/6215\/yusuf-i\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Y\u016bsuf I<\/a> cuando su predecesor muri\u00f3 por culpa de la enfermedad. Y desde all\u00ed, y otras ciudades portuarias, se extendi\u00f3 al resto de al-Andalus y la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. Para cuando Ibn J\u0101tima escribi\u00f3 su tratado sobre la peste, hab\u00eda alcanzado la mayor parte de Castilla. Un interesante ejemplo es el del asedio de Gibraltar por parte de las tropas de Alfonso XI en 1349. La peste afligi\u00f3 al ej\u00e9rcito isl\u00e1mico, y se dice que los musulmanes estaban tan profundamente perturbados por su sufrimiento mientras que el ej\u00e9rcito cristiano no se ve\u00eda afectado, que muchos de ellos pensaron seriamente en cambiar de fe. Sin embargo, la Peste Negra pronto se extendi\u00f3 tambi\u00e9n de manera desastrosa entre las tropas castellanas, hasta el punto de que el propio rey Alfonso morir\u00eda a causa de la pandemia el 26 de marzo de 1350.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/8\/84\/Afonso_XI_de_Castela_-_Compendio_de_cr%C3%B3nicas_de_reyes_%28Biblioteca_Nacional_de_Espa%C3%B1a%29.png\" alt=\"\" width=\"334\" height=\"631\"\/><figcaption>Alfonso XI en una miniatura medieval de las Cr\u00f3nicas de Jean Froissart (c. 1410.) <a href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/8\/84\/Afonso_XI_de_Castela_-_Compendio_de_cr%C3%B3nicas_de_reyes_%28Biblioteca_Nacional_de_Espa%C3%B1a%29.png\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfEs la peste contagiosa?&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La epidemia de peste que azot\u00f3 entre otras regiones la Granada nazar\u00ed fue interpretada por algunos en clave religiosa, como una adversidad mandada por Dios a los creyentes. Muchos de estos reaccionaron con plegarias, actos de penitencia y recurriendo a talismanes y amuletos protectores. En su estudio de referencia sobre la Peste Negra en el mundo isl\u00e1mico medieval, Michael Dols enumer\u00f3 tres principios b\u00e1sicos que articulaban la actitud prevalente desde el punto de vista religioso y teol\u00f3gico:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Los musulmanes no deb\u00edan huir de un territorio afectado por la peste y tampoco entrar en \u00e9l, siendo esta la doctrina recogida en la Tradici\u00f3n del Profeta y seguida por las primeras generaciones, de acuerdo con una serie de hadices (tradiciones).<\/li><li>Los que fallec\u00edan por causa de la peste eran considerados m\u00e1rtires, pues tal fallecimiento deb\u00eda ser entendido como una misericordia por parte de Dios (o como un castigo si se trataba de un infiel). Detr\u00e1s de esta creencia hab\u00eda tambi\u00e9n una tradici\u00f3n del Profeta recogida por al-Buj\u0101r\u012b (m. 256\/870).<\/li><li>La idea de contagio deb\u00eda ser rechazada y ah\u00ed de nuevo algunos textos de la Tradici\u00f3n del Profeta marcaban el sentido de la creencia mayoritaria.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Tres tratados sobre la peste en al-Andalus: Ibn al-Ja\u1e6d\u012bb, Ibn J\u0101tima y al-\u0160aq\u016br\u012b<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los autores nazar\u00edes que escribieron sobre la peste en aquel momento lo hizo para defender precisamente la idea del contagio. Se trata del ya mencionado Ibn al-Ja\u1e6d\u012bb al-Salm\u0101n\u012b (713\/1313-776\/1374), autor un tratado titulado<em> Muqni\u2019at al-s\u0101\u2019il \u2018an al-mara\u1e0d al-h\u0101\u2019il<\/em> (&#8216;El que convence a quien inquiere sobre la terrible enfermedad&#8217;). La obra se conserva en dos manuscritos. Uno de ellos est\u00e1 actualmente en la Biblioteca de El Escorial e incluye otros dos tratados contra la peste escritos por contempor\u00e1neos de <a href=\"https:\/\/www.eea.csic.es\/publicaciones-eea\/unos-apuntes-sobre-la-granada-andalusi\/la-ciencia-en-la-granada-islamica\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Ibn al-Ja\u1e6d\u012bb, Ibn J\u0101tima y al-\u0160aq\u016br\u012b<\/a>, de quienes hablaremos luego. Hay varias ediciones de esta obra, siendo muchos los investigadores que han escrito sobre su contenido, entre ellos recientemente Justin Stearns y Mohammed Melhaoui.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ibn al-Ja\u1e6d\u012bb adopt\u00f3 en su obra el punto de vista de la medicina de ra\u00edz griega y desarrollada en el mundo arabo-isl\u00e1mico por pensadores como Avicena (m. 428\/1037). Ibn al-Ja\u1e6d\u012bb era un sabio polifac\u00e9tico formado en las ciencias religiosas, en las bellas letras y en las ciencias &#8216;de los antiguos&#8217; (es decir, procedentes de la tradici\u00f3n griega y helen\u00edstica) como la medicina. Adem\u00e1s, estuvo directamente implicado en la vida pol\u00edtica de la Granada nazar\u00ed como visir y secretario. La formaci\u00f3n adquirida, sus dotes intelectuales y su pr\u00e1ctica pol\u00edtica le daban una visi\u00f3n amplia que le permit\u00eda ver al tiempo el mismo problema desde distintos \u00e1ngulos. Para \u00e9l no cab\u00eda duda alguna de que la evidencia emp\u00edrica probaba la existencia del contagio. Uno de los argumentos al respecto era que los que hab\u00edan estado aislados en una prisi\u00f3n o los \u00e1rabes n\u00f3madas del Norte de \u00c1frica que viv\u00edan lejos de las ciudades hasta donde hab\u00eda llegado la peste no se hab\u00edan visto afectados por ella. Ibn al-Ja\u1e6d\u012bb reconoc\u00eda la existencia de textos religiosos que parec\u00edan negar la existencia del contagio si eran tomados al pie de la letra. Argument\u00f3, sin embargo, que, dado que se contradec\u00edan con lo que daba a entender la observaci\u00f3n directa, ello era una prueba de que hab\u00eda que interpretarlos en el sentido indicado por la evidencia emp\u00edrica. A\u00f1ad\u00eda que tambi\u00e9n hab\u00eda textos religiosos que concordaban con esa evidencia, como un dicho del Profeta en el que \u00e9ste hab\u00eda afirmado que a los animales enfermos no hab\u00eda que darles de beber junto con los sanos, as\u00ed como una tradici\u00f3n que mostraba a los Compa\u00f1eros del Profeta huyendo de la peste en Siria. En \u00faltimo t\u00e9rmino, lo importante era salvar las vidas de los musulmanes. Por ello, a los juristas que hab\u00edan emitido opiniones legales (fetuas) negando la existencia del contagio se les pod\u00eda acusar de estar declarando l\u00edcito que la gente cometiese suicidio si segu\u00edan sus recomendaciones (porque al no tomar las medidas necesarias para no enfermar acabar\u00edan muriendo), siendo as\u00ed que el Cor\u00e1n (vers\u00edculo 2: 195) advert\u00eda a los creyentes que no deb\u00edan contribuir a su destrucci\u00f3n con sus propias manos. De esta forma, Ibn al-Ja\u1e6d\u012bb reforzaba los argumentos cient\u00edficos con el religioso. Conclu\u00eda que se impon\u00eda por todo ello la necesidad de lo que ahora llamar\u00edamos &#8216;distanciamiento social&#8217;, as\u00ed como el abandonar temporalmente las regiones en las que se hab\u00eda detectado la peste. Eran el contacto con los infectados en los funerales o con sus ropas y objetos, el hacinamiento y la ignorancia de c\u00f3mo actuar correctamente los que hab\u00eda disparado la transmisi\u00f3n de la enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El segundo autor que escribi\u00f3 sobre la peste fue el almeriense Ibn J\u0101tima al-An\u1e63\u0101r\u012b (m. 770\/1369), del que tambi\u00e9n hemos hablado, autor de <em>Ta\u1e25\u1e63\u012bl gara\u1e0d al-q\u0101\u1e63id f\u012b taf\u1e63\u012bl al-mara\u1e0d al-w\u0101fid<\/em> (&#8216;Consecuci\u00f3n del objetivo del que busca informaci\u00f3n sobre la enfermedad que sobreviene&#8217;), tratado que ha sido recientemente editado por Suzanne Gigandet (Damasco, 2010) y del que hay traducci\u00f3n espa\u00f1ola por <a href=\"https:\/\/www.logos-verlag.de\/cgi-bin\/engbuchmid?isbn=3711&amp;lng=eng&amp;id=\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Luisa Maria Arvide Cambra<\/a> (Berl\u00edn, 2014-2017). El enfoque de Ibn J\u0101tima fue centrarse en la clasificaci\u00f3n l\u00e9xica y m\u00e9dica de la peste y en el tratamiento de la misma, insistiendo en la necesidad de una higiene cuidadosa y constante. No se opone expl\u00edcitamente a la negaci\u00f3n del contagio presente en textos religiosos y delicada \u2014como vamos a ver\u2014 desde el punto de vista teol\u00f3gico, pero afirma su transmisibilidad, diciendo que \u00e9l ha podido personalmente observar c\u00f3mo la mayor parte de quienes trabajaban en el mercado de la ropa vieja en Almer\u00eda, traficando con la ropa y los enseres de los muertos, fallecieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n hubo ulemas norteafricanos que cre\u00edan que la peste se transmit\u00eda entre los seres humanos, como fue el caso de Ab\u016b al-\u1e24asan Mu\u1e25ammad b. \u2018Abd All\u0101h b. Ab\u012b Madyan, de Sal\u00e9, quien se aisl\u00f3 de los dem\u00e1s mientras dur\u00f3 la epidemia. El tercer autor andalus\u00ed que escribi\u00f3 sobre la peste fue Ab\u016b \u2018Abd All\u0101h Mu\u1e25ammad b. \u2018Al\u012b al-\u0160aq\u016br\u012b (m. despu\u00e9s 749\/1348), autor de <em>al-Na\u1e63\u012b\u1e25a <\/em>(&#8216;El Consejo&#8217;), obra tambi\u00e9n editada. No se ocupa del tema del contagio y hace una encendida defensa de la medicina afirmando que bajo ning\u00fan concepto debe ser vista como opuesta a la voluntad de Dios, siendo por el contrario una bendici\u00f3n y misericordia procedentes de \u00c9l. Insiste en que los m\u00e9dicos son los \u00fanicos capacitados para recetar los tratamientos correctos. Su mayor preocupaci\u00f3n es la purificaci\u00f3n del aire, pues la peste est\u00e1 ligada a su corrupci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-yellow-background-color has-yellow-color\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span style=\"color:#e7ae01\" class=\"has-inline-color\">Dos casos curiosos que nos son familiares en tiempos de Covid-19:<\/span><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong><span style=\"color:#292c2f\" class=\"has-inline-color\">Limitaci\u00f3n de encuentros p\u00fablicos:<\/span><\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>\u00abSeg\u00fan informaci\u00f3n de Ibn \u2018I\u1e0f\u0101r\u012b en su al-Bay\u0101n al-mugrib, el califa almohade Ab\u016b Ya\u2018q\u016bb Y\u016bsuf (r. 1163-1184), a ra\u00edz de la epidemia de 1175, decidi\u00f3 que temporalmente no se har\u00edan las oraciones por los muertos en la mezquita del viernes de Marrakech ni en el resto de las mezquitas\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><span style=\"color:#292c2f\" class=\"has-inline-color\"><strong>Transmisi\u00f3n en reuniones familiares<\/strong>:<\/span><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>\u00abEl 21 de noviembre de 1364 se celebr\u00f3 el matrimonio entre el emir hafs\u00ed de T\u00fanez Ab\u016b Is\u1e25\u0101q Ibr\u0101h\u012bm al-Mustan\u1e63ir bi-ll\u0101h (r. 1350-69) y la hija del \u0161ayj Ibn T\u0101fr\u0101y\u012bn. Ibn Marz\u016bq hab\u00eda redactado el contrato e Ibn \u02bfArafa lo ley\u00f3 en voz alta. La dote fue de doce mil dinares de oro y dos mil treinta sirvientas. La boda se celebr\u00f3 con gran pompa y se dio de comer a un gran n\u00famero de personas. Ese mismo d\u00eda, Ibn T\u0101fr\u0101y\u012bn se contagi\u00f3 de la peste y muri\u00f3 en el mes de diciembre\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/referenceworks.brillonline.com\/entries\/encyclopaedia-of-islam-3\/ibn-tafrajin-COM_27855\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sebasti\u00e9n Garnier, \u201cIbn T\u0101fr\u0101j\u012bn\u201d,<em> Encyclopaedia of Islam<\/em> <em>3<\/em><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-yellow-background-color has-yellow-color\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El punto de vista de un jurista: Ab\u016b Sa\u2018\u012bd b. Lubb <\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un jurista contempor\u00e1neo de los autores anteriormente mencionados, <a href=\"http:\/\/dbe.rah.es\/biografias\/21564\/ibn-lubb\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Ab\u016b Sa\u2018\u012bd b. Lubb<\/a> (701\/1301-782\/1381), defendi\u00f3 de manera contundente la creencia tradicional de que el Profeta hab\u00eda afirmado que el contagio no exist\u00eda&nbsp; (<em>l\u0101 \u2018adw\u0101<\/em>) y que por tanto de nada serv\u00eda evitar el contacto con los enfermos y huir de los lugares en los que se hab\u00eda propagado la peste. Detr\u00e1s de la postura de Ibn Lubb est\u00e1 su adscripci\u00f3n a la escuela teol\u00f3gica a\u0161\u02bdar\u00ed y m\u00e1s en concreto al argumento del ocasionalismo, seg\u00fan el cual Dios es la Causa detr\u00e1s de cada acci\u00f3n o suceso y no se puede admitir la existencia de causas secundarias. Afirmar que la peste pudiera estar causada por algo que no fuera Dios supondr\u00eda limitar su Omnipotencia. Pero a Ibn Lubb tambi\u00e9n le preocupaba la responsabilidad \u00e9tica de la comunidad con respecto a los enfermos, a los que hab\u00eda que atender, as\u00ed como con respecto a los muertos a quienes hab\u00eda que dar sepultura de acuerdo con los ritos isl\u00e1micos (lavar el cad\u00e1ver, amortajarlo de manera adecuada y enterrarlo). Los creyentes no deb\u00edan huir de los lugares a donde hab\u00eda llegado la plaga dejando indefensos a los que hab\u00edan sido afectados por ella. Hacerlo era una especie de deserci\u00f3n que romp\u00eda los lazos de afecto y cuidado mutuo, adem\u00e1s de privar a los que as\u00ed actuaban de la posibilidad de alcanzar la recompensa del martirio. Ab\u016b Sa\u2018\u012bd b. Lubb expres\u00f3 su postura en opiniones legales (fetuas). Es muy probable que cuando Ibn al-Ja\u1e6d\u012bb critica a los juristas que se oponen a la idea del contagio tuviera en mente a Ab\u016b Sa\u2018\u012bd b. Lubb y a otros ulemas como \u00e9l tanto en Granada como en el Norte de Africa. Para Ibn al-Ja\u1e6d\u012bb con su postura contribu\u00edan a que la enfermedad se propagase y por tanto a aumentar el n\u00famero de muertos. Compara por ello sus fetuas a las espadas de los azraqu\u00edes, aquellos j\u0101ri\u0177\u00edes de los comienzos del islam que se hicieron famosos por su violencia contra los que no opinaban como ellos justificando la licitud de darles muerte.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/e\/e4\/Arabischer_Maler_des_Kr%C3%A4uterbuchs_des_Dioskurides_004.jpg\" alt=\"\" width=\"426\" height=\"634\"\/><figcaption>Ilustraci\u00f3n de un manuscrito \u00e1rabe del <em>De materia medica <\/em>de Diosc\u00f3rides. <a href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/e\/e4\/Arabischer_Maler_des_Kr%C3%A4uterbuchs_des_Dioskurides_004.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-light-gray-blue-background-color has-light-gray-blue-color\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Consecuencias<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La documentaci\u00f3n muestra que, en la mayor parte del mundo isl\u00e1mico, la peste ocurri\u00f3 en ciclos, como en Europa. Pero a diferencia de la experiencia europea, las recurrencias c\u00edclicas tuvieron un efecto mucho m\u00e1s da\u00f1ino en la poblaci\u00f3n, un efecto acumulativo mucho mayor. La consecuencia inmediata de la pandemia fue la despoblaci\u00f3n rural y urbana, cuesti\u00f3n, por ejemplo, registrada por los historiadores egipcios. Si bien las cr\u00f3nicas medievales no satisfacen nuestra curiosidad acerca de las cifras exactas de mortalidad, documentan indiscutiblemente una disminuci\u00f3n significativa en la poblaci\u00f3n general.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante el tr\u00e1gico espect\u00e1culo de la destrucci\u00f3n humana masiva causada por la peste, la sociedad musulmana respondi\u00f3. Estamos particularmente bien informados sobre la actividad urbana durante la pandemia porque la mayor\u00eda de los cronistas, como Ibn al-Ward\u012b, quien falleci\u00f3 en Alepo a causa de la enfermedad, eran residentes en las ciudades afectadas por la peste. En medio de circunstancias aterradoras, la poblaci\u00f3n se organiz\u00f3 en s\u00faplicas comunales para aliviar la aflicci\u00f3n, y se organizaron servicios funerarios a gran escala, as\u00ed como procesiones a los cementerios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para los supervivientes, la Peste Negra influy\u00f3 en las condiciones de la vida diaria en cuestiones como los precios de los productos b\u00e1sicos y el nivel de ingresos. Es especialmente en esta esfera econ\u00f3mica, en materias como el valor de la tierra o el volumen de comercio, donde podemos discernir el declive demogr\u00e1fico. A excepci\u00f3n de los trabajadores urbanos, la evidencia econ\u00f3mica, por ejemplo, del \u00faltimo per\u00edodo mameluco, indica una marcada disminuci\u00f3n en el ingreso per c\u00e1pita, junto con una depresi\u00f3n econ\u00f3mica general.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En relaci\u00f3n a la demograf\u00eda y su distribuci\u00f3n, la peste aceler\u00f3 un patr\u00f3n de despoblaci\u00f3n rural que fue perceptible para los historiadores \u00e1rabes en el siglo y medio siguiente. Parece, por tanto, que hubo una huida del campo a las principales ciudades. Por otro lado, tuvo lugar tambi\u00e9n una evacuaci\u00f3n, al menos temporal, de los n\u00facleos urbanos. Sin embargo, a pesar de los enormes problemas creados por la pandemia, no hay evidencia que sugiera que la maquinaria socio-pol\u00edtica y de gobierno dejase de funcionar por completo en las ciudades m\u00e1s importantes, como Damasco, El Cairo, Alejandr\u00eda o Granada. Las narraciones hist\u00f3ricas que relatan los intentos de los diferentes gobiernos de contabilizar a los muertos, ya sea en las mezquitas o en las puertas de la ciudad, sugieren el mantenimiento de la organizaci\u00f3n urbana. De hecho, tales actividades son ejemplos excepcionales en la vida urbana musulmana de lo que podr\u00eda llamarse organizaci\u00f3n \u201cmunicipal\u201d. Asimismo, las ceremonias religiosas populares son igualmente indicativas de esta actividad.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-bright-blue-background-color has-bright-blue-color\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Para ampliar:<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><a href=\"https:\/\/ibntufayl.org\/bibliotece-de-al-andalus\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Biblioteca de al-Andalus<\/em>, ed. Jorge Lirola Delgado y Jos\u00e9 Miguel Puerta V\u00edlchez, 7 vols., Almer\u00eda, 2006-2012<\/a>.<\/li><li>Conrad, Lawrence I., \u201c&#8217;Umar at Sargh: The Evolution of an Umayyad Tradition on Plague,\u201d in <em>Story-Telling in the Framework of Non-Fictional Arabic Literature<\/em> (Wiesbaden: Harrassowitz, 1998), ed. Stefan Leder, pp. 488-528.<\/li><li>Dols, Michael W., <em>The Black Death in the Middle East, <\/em>Princeton: Princeton University Press, 1977.<\/li><li>Lirola Delgado, P., Ildefonso Garijo Gal\u00e1n y Jorge Lirola Delgado, \u201cEfectos de la epidemia de peste negra de 1348-9 en la ciudad de Almer\u00eda,\u201d <em>Revista del Instituto Egipcio de Estudios Isl\u00e1micos<\/em> 32 (2000), pp. 173-204.<\/li><li>Melhaoui, M., <em>Peste, contagion et martyre: histoire du fl\u00e9au en occident musulman m\u00e9di\u00e9val<\/em>, Paris: Publisud, 2005.<\/li><li><a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/233509269_Contagion_in_Theology_and_Law_Ethical_Considerations_in_the_Writings_of_Two_14th_Century_Scholars_of_Nasrid_Granada\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Stearns, J., \u201cContagion in Theology and Law: Ethical Considerations in the Writings of Two 14th Century Scholars of Nasrid Granada,\u201d <em>Islamic Law and Society <\/em>14 (2007), pp. 109-129<\/a>.<\/li><li><a href=\"https:\/\/books.google.de\/books?id=Fla1InQ-kjMC&amp;printsec=frontcover&amp;hl=es#v=onepage&amp;q&amp;f=false\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Stearns, J., \u201cEnduring the Plague: Ethical Behavior in the Fatwas of a Fourteenth-Century Mufti and Theologian,\u201d en Jonathan E. Brockopp y Thomas Eich (ed.), <em>Muslim Medical Ethics: From Theory to Practice<\/em>, Columbia, S.C.: University of South Carolina Press, 2008, pp. 38-54<\/a>.<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Javier Albarr\u00e1n y Maribel Fierro<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":2282,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_crdt_document":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[11,24],"tags":[260,255,257,251,256,258,259,249,250,254],"coauthors":[200,199],"class_list":{"0":"post-2275","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-fuentes","8":"category-imaginarios","9":"tag-abu-said-b-lubb","10":"tag-avicena","11":"tag-contagio","12":"tag-coronavirus","13":"tag-ibn-al-jatib","14":"tag-ibn-jatima","15":"tag-ibn-shaquri","16":"tag-medicina","17":"tag-pandemia","18":"tag-peste-negra","20":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Canon-medicina-avicena-1-1.jpg?fit=1651%2C929&ssl=1","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2275","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2275"}],"version-history":[{"count":28,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2275\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2361,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2275\/revisions\/2361"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2282"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2275"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2275"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2275"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcoauthors&post=2275"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}