{"id":1470,"date":"2019-10-04T07:39:28","date_gmt":"2019-10-04T07:39:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=1470"},"modified":"2019-10-04T07:39:34","modified_gmt":"2019-10-04T07:39:34","slug":"leer-el-monstruo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=1470","title":{"rendered":"Leer el monstruo"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">En el <em>Tratado<\/em> o <em>Libro del alborayque<\/em> se transforma el <em>bur\u0101q<\/em> medieval en un monstruo grotesco, en una herramienta pol\u00e9mica e inquisitorial, as\u00ed como tambi\u00e9n en una alegor\u00eda de la apostas\u00eda conversa a trav\u00e9s de su hibridez corporal<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><a href=\"http:\/\/laic.columbia.edu\/author\/9876543210\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Seth Kimmel (abre en una nueva pesta\u00f1a)\">Seth Kimmel<\/a><br>Columbia University<\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"444\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Miraj_by_Sultan_Muhammad-1024x455.jpg?resize=1000%2C444\" alt=\"\" class=\"wp-image-1471\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Miraj_by_Sultan_Muhammad.jpg?resize=1024%2C455&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Miraj_by_Sultan_Muhammad.jpg?resize=300%2C133&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Miraj_by_Sultan_Muhammad.jpg?resize=768%2C341&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Miraj_by_Sultan_Muhammad.jpg?w=1210&amp;ssl=1 1210w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption>Detalle de una miniatura persa, obra de  Sul\u1e6d\u0101n Mu\u1e25ammad, del <em>Kit\u0101b al-mi\u201br\u0101\u0177<\/em>, s. XVI. <a rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Wikimedia commons (abre en una nueva pesta\u00f1a)\" href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/b\/b5\/Miraj_by_Sultan_Muhammad.jpg\" target=\"_blank\">Wikimedia commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando el arc\u00e1ngel Gabriel lleg\u00f3 a La Meca con el prop\u00f3sito de acompa\u00f1ar al profeta Mahoma en su viaje a Jerusal\u00e9n y su ascensi\u00f3n a los siete cielos, lo hizo cabalgando una criatura m\u00edtica, famosa por su velocidad y belleza y conocida en \u00e1rabe como <em>al-bur\u0101q<\/em>, es decir, el \u201cfogonazo\u201d. Mientras que el Cor\u00e1n no menciona al corcel, los comentaristas y artistas isl\u00e1micos han llenado este vac\u00edo con detalles sumamente significativos. Al-Buj\u0101r\u012b, el gran ant\u00f3logo de los dichos del profeta, lo imagin\u00f3 como un animal blanco y alado, con un tama\u00f1o a mitad de camino entre el burro y la mula. Giy\u0101s al-D\u012bn Mu\u1e25ammad Juwandamir describi\u00f3 a una mula con orejas del elefante, crin del caballo, cuello y cola del camello, y pezu\u00f1a de buey. En las fuentes del mundo isl\u00e1mico existe todo un inventario de pinturas de la dicha criatura, llegando a veces a estar retratada junto a Gabriel y Mahoma puestos encima, transgrediendo la supuesta prohibici\u00f3n isl\u00e1mica de la representaci\u00f3n figurativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien no nos ha llegado del \u00e1mbito cristiano medieval ninguna imagen de <em>al-bur\u0101q<\/em>, su nombre y leyenda no permanecieron totalmente desconocidos entre los cristianos, como manifiesta su menci\u00f3n en la <em>Historia arabum<\/em> de <a href=\"http:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=863\">Rodrigo Jim\u00e9nez de Rada<\/a> y en la <em>Primera cr\u00f3nica general <\/em>de Alfonso X, as\u00ed como en las varias traducciones del <em>Kit\u0101b al-mi\u201br\u0101\u0177<\/em>, o <em>Libro de la ascensi\u00f3n<\/em>. En tales fuentes latinas, castellanas, y francesas, no se pone particular \u00e9nfasis en la hibridez biol\u00f3gica, de importancia tan evidente en las tradiciones isl\u00e1micas. Entre cristianos, se imagin\u00f3 <em>al-bur\u0101q<\/em> m\u00e1s bien como una representaci\u00f3n viva de la velocidad misma, al igual que del poder y de la elegancia. Desde la perspectiva medieval, <em>al-bur\u0101q<\/em> era el transporte id\u00f3neo de un profeta, fuera \u00e9ste cristiano o musulm\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el <a href=\"http:\/\/bdh-rd.bne.es\/viewer.vm?id=0000198772&amp;page=6\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\" (abre en una nueva pesta\u00f1a)\"><em>Tratado<\/em> o <em>Libro del alborayque<\/em>,<\/a> un texto an\u00f3nimo peninsular compuesto en los 1460 y luego impreso por lo menos dos veces en el siglo XVI, muy probablemente en Sevilla, se transforma el <em>bur\u0101q<\/em> medieval cristiano en un monstruo grotesco, una herramienta pol\u00e9mica e inquisitorial, as\u00ed como tambi\u00e9n, en una alegor\u00eda de la apostas\u00eda conversa a trav\u00e9s de su hibridez corporal. Cabe adem\u00e1s agregar que, en un pasaje introductorio, el autor del pliego explica que los ciudadanos de Llerena inventaron el neologismo castellano <em>alborayque<\/em> o <em>alborayco<\/em> para definir y menospreciar a los conversos de origen jud\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/alborayque.jpg?resize=540%2C593\" alt=\"\" class=\"wp-image-1475\" width=\"540\" height=\"593\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/alborayque.jpg?w=720&amp;ssl=1 720w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/alborayque.jpg?resize=273%2C300&amp;ssl=1 273w\" sizes=\"auto, (max-width: 540px) 100vw, 540px\" \/><figcaption>Detalle de la portada del <em>Tratado del Alborayque<\/em>, <a href=\"http:\/\/bdh-rd.bne.es\/viewer.vm?id=0000198772&amp;page=6\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"BNE ms. 17567 (abre en una nueva pesta\u00f1a)\">BNE ms. 17567<\/a>.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al igual que en la tradici\u00f3n isl\u00e1mica misma, la criatura del grabado que acompa\u00f1a las versiones impresas del texto pone hincapi\u00e9 en la hibridez del monstruo: El alborayco tiene el cuerpo del burro, la cara del caballo, y la cola de la serpiente, al cabo de la cual hay\u2014ni m\u00e1s ni menos\u2014la cabeza de un pavo real. Tambi\u00e9n hay cierta variaci\u00f3n de especie entre los pies, e incluso uno lleva puesto un zapato humano. Si las orejas alargadas de galgo resultan rid\u00edculas, el miembro alzado parece ser tan preocupante como tentador, pues apunta, ya no tan impl\u00edcitamente para los lectores de mediados del siglo XVI, a la capacidad peligrosa del converso de contaminar a la sangre limpia de los viejos cristianos. El alborayco habita una zona entre especies, as\u00ed como los conversos se mueven furtiva e inquietantemente entre las religiones. La hibridez del alborayco es a la vez aleg\u00f3rica y pol\u00e9mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta hibridez no est\u00e1 oculta, y tampoco lo est\u00e1 su sentido. Tomemos como ejemplo las cuatro patas de la criatura. Basados en los bestiarios medievales, sabemos que la garra del \u00e1guila y la pata del le\u00f3n implican el poder y la amenaza, mientras que la pezu\u00f1a equina indica la disciplina; sin embargo, al hallarse entreveradas con un pie humano calzado, las patas del alborayco encarnan una monstruosidad, que se torna expl\u00edcita y completamente visible. El alborayco as\u00ed representa un sue\u00f1o imposible del develamiento de la doblez del converso. Desde esta perspectiva, el alborayco comparte mucho con otro animal de la literatura pol\u00e9mica anti-conversa, es decir el famoso \u201cperro de Alva,\u201d que tiene tan desarrollado su sentido del olfato que puede reconocer al converso ap\u00f3stata por su aroma en la calle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ficci\u00f3n de la correspondencia comprensible entre el cuerpo y la fe apunta a una ansiedad grave acerca de la definici\u00f3n y el control de la ortodoxia en la pen\u00ednsula ib\u00e9rica durante la edad moderna. Por cierto, era en realidad harto m\u00e1s dif\u00edcil la identificaci\u00f3n, por no decir tambi\u00e9n la pesquisa inquisitorial, de los compromisos religiosos de los conversos, quienes ten\u00edan, seg\u00fan el autor del <em>Libro del alborayque<\/em>, \u201cla circuncisi\u00f3n como moros, el s\u00e1bado como jud\u00edos, e el nombre s\u00f3lo de christianos\u2014e ni sean moros, ni jud\u00edos, ni christianos.\u201d Al igual que en cierto esencialismo religioso, la insistencia en el <em>Libro del alborayque<\/em> en la legibilidad clara del cuerpo es una respuesta parcial e imperfecta al reto epistemol\u00f3gico, social, pol\u00edtico, y religioso planteado por la disimulaci\u00f3n de los cristianos nuevos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de la nomenclatura compartida, poco tiene que ver el alborayco peninsular de los siglos XV-XVI con las representaciones medievales cristianas e isl\u00e1micas de la criatura. No es inesperada esta desconexi\u00f3n, pues es improbable que los ciudadanos de Llerena, que supuestamente se apropiaron del t\u00e9rmino \u00e1rabe para sus fines de escarnio local, hayan accedido a las fuentes medievales \u00e1rabes, turcas, y persas, ya fueran textuales o visuales, en las cuales <em>al-bur\u0101q<\/em> aparec\u00eda volando. Igual de improbable es la lectura de tales fuentes tanto por parte del autor an\u00f3nimo del tratado, tal vez perteneciente al c\u00edrculo del te\u00f3logo dominico e inquisidor general del Tribunal del Santo Oficio Tom\u00e1s de Torquemada, como por parte de los editores, impresores, copistas, y grabadores que hicieron circular este recuento del alborayco. Aunque es m\u00e1s veros\u00edmil que hayan tenido estos personajes productores del tratado alg\u00fan conocimiento de las fuentes cristianas ya citadas, es conveniente recordar que el \u201calborach\u201d de la <a rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\" (abre en una nueva pesta\u00f1a)\" href=\"https:\/\/archive.org\/details\/PrimeraCrnicaGeneral\/page\/n283\" target=\"_blank\"><em>Primera cr\u00f3nica general<\/em><\/a> de Alfonso X, por ejemplo, no se trata de ninguna manera de un monstruo pol\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia de la cultura visual no da m\u00e1s pistas, pues no aparece en las versiones conocidas ni de la <em>Primera cr\u00f3nica general<\/em> ni de la <em>Historia arabum<\/em> de Jim\u00e9nez de Rada ninguna imagen del animal. Entre las varias versiones manuscritas vern\u00e1culas y latinas del <em>Liber scale Machometi<\/em>, realizado a base de fuentes alfons\u00edes, s\u00ed se incorpora una imagen de la ascensi\u00f3n de Muhammad, pero como sugiere el t\u00edtulo, el profeta no sube al cielo por medio de un animal m\u00edstico medio-domesticado, sino por una escalera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1l es entonces la genealog\u00eda de la imagen del alborayco ib\u00e9rico?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La huella clave para dar respuesta a esta pregunta se esconde en la siller\u00eda del coro de la Catedral de Sevilla. Se trata de un relieve de madera, realizado en 1478 por el escultor Nufro S\u00e1nchez, y llevando una etiqueta con la palabra \u201calboruyque,\u201d seg\u00fan la lectura de <a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=973638\">Isabel Mateo G\u00f3mez<\/a>. El relieve de la siller\u00eda y el grabado del tratado publicado no tienen mucho en com\u00fan aparte de la etiqueta misma, escrita encima de la imagen de una suerte de cinta. Mientras que el animal de la siller\u00eda tiene el aspecto de un drag\u00f3n felino o canino, la criatura del grabado incluido en el <em>Libro del alboraque <\/em>es claramente equino, ya sea porque el artista retoc\u00f3 otro grabado caballeresco preexistente, o porque en todo caso trabaj\u00f3 con tal g\u00e9nero de modelo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"861\" height=\"531\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Imagen-2-Alboraycos-Coro-de-Catedral-de-Sevilla.DPI_300.png?resize=861%2C531\" alt=\"\" class=\"wp-image-1480\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Imagen-2-Alboraycos-Coro-de-Catedral-de-Sevilla.DPI_300.png?w=861&amp;ssl=1 861w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Imagen-2-Alboraycos-Coro-de-Catedral-de-Sevilla.DPI_300.png?resize=300%2C185&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Imagen-2-Alboraycos-Coro-de-Catedral-de-Sevilla.DPI_300.png?resize=768%2C474&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 861px) 100vw, 861px\" \/><figcaption>Alboraycos en el coro de la Catedral de Sevilla (Bustamante Garc\u00eda 1997).<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aun as\u00ed, el relieve es importante porque ofrece evidencia formal y visual de la conexi\u00f3n\u2014ya estudiada en el \u00e1mbito textual y ling\u00fc\u00edstico por David Gitlitz, Jeremy Lawrance, y otros especialistas\u2014entre los materiales medievales apocal\u00edpticos y el imaginario zool\u00f3gico del <em>Libro del alborayque<\/em>. De forma m\u00e1s precisa, los alboraycos<em> <\/em>del coro de la Catedral de Sevilla son parecidos a una de las criaturas dibujadas dentro del llamado <a rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"\u201cBeato de Lorv\u00e3o,\u201d (abre en una nueva pesta\u00f1a)\" href=\"https:\/\/digitarq.arquivos.pt\/viewer?id=4381091\" target=\"_blank\">\u201cBeato de Lorv\u00e3o,\u201d<\/a> una de las 19 obras peninsulares (de un corpus total de 31 obras) que reproducen el comentario del apocalipsis del siglo VIII del Beato de Li\u00e9bana.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"310\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Beatus-Torre-do-Tombo-Arquivo-Digital-detalle.jpg?resize=600%2C310\" alt=\"\" class=\"wp-image-1493\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Beatus-Torre-do-Tombo-Arquivo-Digital-detalle.jpg?w=600&amp;ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Beatus-Torre-do-Tombo-Arquivo-Digital-detalle.jpg?resize=300%2C155&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption>Arquivo Nacional da Torre do Tombo, Ordem de Cister, Mosteiro de Lorv\u00e3o, c\u00f3dice 44, PT\/TT\/MSML\/B\/44, detalle de fol. 152. \u00a9 Arquivo Nacional da Torre do Tombo<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, las bestias que pueblan las p\u00e1ginas de otros manuscritos del Beato exhiben una hibridez formalmente parecida a la del alborayco, por no decir tambi\u00e9n una capacidad m\u00e1s espec\u00edfica compartida, la de volar, se\u00f1alado, por cierto, por las alas. Consideren en particular el manuscrito <a rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\" (abre en una nueva pesta\u00f1a)\" href=\"http:\/\/bdh-rd.bne.es\/viewer.vm?id=0000051522\" target=\"_blank\">\u201cFacundo\u201d<\/a> de la Biblioteca Nacional de Espa\u00f1a y <a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/Category:Beatus_Escorial\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"otro manuscrito  (abre en una nueva pesta\u00f1a)\">otro manuscrito <\/a>ahora conservado en el la Biblioteca Real de El Escorial.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Beatus-Escorial-Wiki-MediaCommons-626x1024.jpg?resize=470%2C768\" alt=\"\" class=\"wp-image-1481\" width=\"470\" height=\"768\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Beatus-Escorial-Wiki-MediaCommons.jpg?resize=626%2C1024&amp;ssl=1 626w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Beatus-Escorial-Wiki-MediaCommons.jpg?resize=183%2C300&amp;ssl=1 183w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Beatus-Escorial-Wiki-MediaCommons.jpg?resize=768%2C1256&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Beatus-Escorial-Wiki-MediaCommons.jpg?w=1197&amp;ssl=1 1197w\" sizes=\"auto, (max-width: 470px) 100vw, 470px\" \/><figcaption>Bestias del avismo en el Beato de El Escorial,  Biblioteca del Monasterio, Cod. &amp; II. 5. <a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:B_Escorial_96v.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Wikimedia commons (abre en una nueva pesta\u00f1a)\">Wikimedia commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La genealog\u00eda esquem\u00e1tica del <em>alborayco<\/em> aqu\u00ed desarrollada ofrece por lo menos dos lecciones claves.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera lecci\u00f3n es la necesidad de proceder con cierta prudencia al reconstruir las historias culturales y religiosas entretejidas de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica en las edades medieval y moderna. Debajo de unos nombres propios compartidos o prestados a trav\u00e9s de las fronteras religiosas, hay a menudo una redefinici\u00f3n completa del conocimiento aut\u00f3ctono. En los siglos XV y XVI (por no decir tambi\u00e9n en nuestros d\u00edas) se instrumentalizan referencias a las fuentes del otro. La semblanza del conocimiento \u00edntimo es una herramienta entre varias de la pol\u00e9mica inter-religiosa moderna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda lecci\u00f3n tiene que ver con la metodolog\u00eda de la historia: \u00bfC\u00f3mo investigar los cuentos, las figuras, y el lenguaje aparentemente compartidos entre comunidades religiosas y pol\u00edticas distintas? \u00bfC\u00f3mo medir el valor probatorio de la evidencia formal, ya sea textual o visual, en comparaci\u00f3n con la evidencia filol\u00f3gica, material, e institucional? Un estudio del <em>Libro del alborayque<\/em> recalca la importancia de una cierta curiosidad formalista visual, capaz de identificar los rastros compartidos entre un relieve de madera del siglo XV, una pintura en un manuscrito del siglo XII, y un grabado de un pliego impreso del siglo XVI. No es siempre posible confirmar con certeza absoluta las procedencias e influencias de los artefactos que nos interesan, pero el mayor m\u00e9rito de la metodolog\u00eda formalista visual es que facilita la inserci\u00f3n de tales artefactos conocidos en contextos inesperados y a veces instructivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 es el alborayco, pues?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es un monstruo h\u00edbrido, desplegado con fines anti-conversos en los siglos XV y XVI por personajes ib\u00e9ricos diversos. Es un emblema de la violencia \u00edntima, y tambi\u00e9n de las historias entretejidas de las comunidades ib\u00e9ricas jud\u00edas, musulmanas, y cristianas. El entramado de violencia y complejidad en la genealog\u00eda de este objeto nos otorga un caso ejemplar tanto para los estudios ib\u00e9ricos modernos en particular, como para la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica en general. Al igual que el <em>bur\u0101q<\/em>, el alborayco es un transporte conceptual que nos lleva a construir e interpretar desde otras perspectivas no s\u00f3lo el archivo ib\u00e9rico multicultural, sino tambi\u00e9n el mundo mismo. <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Para ampliar:<\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Bustamante Garc\u00eda, Agust\u00edn. <a rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"\u201cAlboraique: un dato iconogr\u00e1fico (abre en una nueva pesta\u00f1a)\" href=\"http:\/\/archivoespa\u00f1oldearte.revistas.csic.es\/index.php\/aea\/article\/viewFile\/665\/673\" target=\"_blank\">\u201cAlboraique: un dato iconogr\u00e1fico<\/a>.\u201d <em>Archivo espa\u00f1ol del arte<\/em>, vol. 70, no. 280, 1997, pp. 419-26.<\/li><li>Coffey, Heather. \u201cContesting the Eschaton in Medieval Iberia: The Polemical Intersection of Beatus of Li\u00e9bana\u2019s Commentary on the Apocalypse and the Prophet\u2019s Mi\u2019r\u0101jn\u0101ma.\u201d <em><a href=\"http:\/\/www.worldcat.org\/oclc\/313659359\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"The Prophet\u2019s Ascension: Cross-Cultural Encounters with the Islamic Mi\u2019r\u0101j Tales (abre en una nueva pesta\u00f1a)\">The Prophet\u2019s Ascension: Cross-Cultural Encounters with the Islamic Mi\u2019r\u0101j Tales<\/a><\/em>, edited by Christiane Gruber and Frederick Colby, Indiana up, 2010, pp. 97-137.<\/li><li>Lawrance, Jeremy. \u201c<a rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Alegor\u00eda y apocalipsis en el alboraique (abre en una nueva pesta\u00f1a)\" href=\"https:\/\/ebuah.uah.es\/dspace\/bitstream\/handle\/10017\/4393\/Alegor%c3%ada%20y%20Apocalipsis%20en%20el%20Alboraique.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y\" target=\"_blank\">Alegor\u00eda y apocalipsis en el alboraique<\/a>.\u201d <em>Revista po\u00e9tica medieval<\/em>, vol. 11, 2003, pp. 11-39.<\/li><li>Mateo G\u00f3mez, Isabel. <a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=973638\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"\u201cAlegor\u00edas de los conversos o alboraiques y del amor en Sevilla y Barcelona.\u201d (abre en una nueva pesta\u00f1a)\">\u201cAlegor\u00edas de los conversos o alboraiques y del amor en Sevilla y Barcelona.\u201d<\/a> Archivo espa\u00f1ol de arte, vol. 50, no. 199, 1977, pp. 316-23.<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seth Kimmel<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":1471,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_crdt_document":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[24],"tags":[183,185,161,184],"coauthors":[],"class_list":{"0":"post-1470","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-imaginarios","8":"tag-conversos","9":"tag-inquisicion","10":"tag-islam","11":"tag-polemica","13":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Miraj_by_Sultan_Muhammad.jpg?fit=1210%2C538&ssl=1","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1470","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1470"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1470\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1498,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1470\/revisions\/1498"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1471"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1470"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1470"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1470"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcoauthors&post=1470"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}