{"id":1375,"date":"2019-07-23T08:01:44","date_gmt":"2019-07-23T08:01:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=1375"},"modified":"2019-07-23T08:01:50","modified_gmt":"2019-07-23T08:01:50","slug":"que-es-una-orden-militar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=1375","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 es una orden militar?"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong>No es infrecuente plantearse c\u00f3mo es posible que una orden religiosa hiciera del uso de las armas la clave de su vocaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 es lo que se produjo en la Iglesia, heredera del Jes\u00fas que proclamaba el amor a los enemigos, para que llegara a reconocer que&nbsp; era compatible matar y salvar el alma? Y lo que todav\u00eda es m\u00e1s significativo, \u00bfqu\u00e9 es lo que le permiti\u00f3 asumir que la acci\u00f3n de matar pod\u00eda constituir un camino martirial de perfecci\u00f3n cristiana?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><a href=\"http:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?page_id=208\">Carlos de Ayala Mart\u00ednez<\/a><br>Universidad Aut\u00f3noma de Madrid<\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"898\" height=\"341\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Tumbo_Menor.jpg?resize=898%2C341\" alt=\"\" class=\"wp-image-1377\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Tumbo_Menor.jpg?w=898&amp;ssl=1 898w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Tumbo_Menor.jpg?resize=300%2C114&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Tumbo_Menor.jpg?resize=768%2C292&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 898px) 100vw, 898px\" \/><figcaption>Detalle de una miniatura del Tumbo Menor de Castilla. <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/7\/7b\/Tumbo_Menor.jpg\" target=\"_blank\">Wikimedia Commons.<\/a> <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tanto san Bernardo, abad de Claraval, como Pedro el Venerable, abad de Cluny, se refirieron a los templarios en los primeros a\u00f1os de su existencia como hombres que se asemejaban a los monjes en sus virtudes pero que, en sus acciones, obraban como lo hac\u00edan los caballeros. Al expresarse as\u00ed, ambos elevados representantes de la Iglesia de la primera mitad del siglo XII, en realidad estaban mostrando su perplejidad ante una instituci\u00f3n que, en palabras de una especialista contempor\u00e1nea \u2014Simonetta Cerrini\u2014, hab\u00eda protagonizado una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa revoluci\u00f3n consist\u00eda en haber franqueado la l\u00ednea roja que la Iglesia hab\u00eda establecido desde hac\u00eda siglos entre la violencia y su utilizaci\u00f3n por parte de los hombres consagrados a Dios. En efecto, el Temple, la primera de todas las \u00f3rdenes militares, nacida a ra\u00edz de la puesta en marcha del movimiento cruzado, romp\u00eda con una venerable tradici\u00f3n de la Iglesia, y lo hac\u00eda a instancias de los propios responsables de esa Iglesia. Pero veamos c\u00f3mo se pudo llegar a ello.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Agust\u00edn en el siglo V cristianiz\u00f3 el concepto cl\u00e1sico de \u201cguerra justa\u201d, y con ello puso en movimiento el proceso que permitir\u00eda la sacralizaci\u00f3n de la violencia. Utilizar las armas al servicio de un estado leg\u00edtimo era una exigencia tambi\u00e9n para los cristianos. No en vano, dec\u00eda san Agust\u00edn, Jes\u00fas de Nazaret nunca descalific\u00f3 a los hombres de armas, y algunos de ellos se encontraban, seg\u00fan los Evangelios, entre los testigos ejemplares de la verdadera fe.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/4\/44\/Augustine_Lateran.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption>Retrato de San Agust\u00edn, fresco del s. VI, Letr\u00e1n, Roma. <a rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Wikimedia Commons (abre en una nueva pesta\u00f1a)\" href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/4\/44\/Augustine_Lateran.jpg\" target=\"_blank\">Wikimedia Commons<\/a>. <\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que, en cambio, no fue capaz de resolver san Agust\u00edn fue la contradicci\u00f3n que la Iglesia mantendr\u00eda durante siglos a prop\u00f3sito de este uso de las armas, un uso que pod\u00eda ser leg\u00edtimo, pero cuyo resultado de violencia y muerte comportaba necesariamente pecado. De esta manera, los \u201cpenitenciales\u201d de los primeros siglos de la Edad Media, unos libros a los que acud\u00edan los confesores para saber qu\u00e9 penitencia deb\u00eda ser aplicada a cada pecado, insist\u00edan en que la muerte de un hombre en el contexto de una campa\u00f1a militar leg\u00edtima comportaba un castigo que pod\u00eda oscilar entre un mes y tres a\u00f1os de expiaci\u00f3n. Todav\u00eda en 1066, despu\u00e9s de la batalla de Hastings en la que Guillermo el Conquistador arrebat\u00f3 el control de Inglaterra a los anglo-sajones, el vencedor decidi\u00f3 erigir una abad\u00eda en el lugar, la de Battle, para expiar los homicidios derivados de la invasi\u00f3n, y eso que la operaci\u00f3n ten\u00eda el benepl\u00e1cito del papa quien en aquella ocasi\u00f3n hab\u00eda otorgado a su ej\u00e9rcito el estandarte de San Pedro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero si para un cristiano matar en cualquier circunstancia, incluida la de una guerra considerada justa y bendecida por la Iglesia, supon\u00eda pecar, es obvio que era preciso alejar del uso de las armas a quienes optaban por una vida de mayor perfecci\u00f3n, es decir, a los cl\u00e9rigos y, sobre todo, a los religiosos consagrados a Dios. Los primeros pronunciamientos en este sentido fueron muy radicales. A mediados del siglo IX el papa Nicol\u00e1s I hab\u00eda establecido una neta distinci\u00f3n entre <em>milites Christi<\/em> (los cl\u00e9rigos) y <em>milites saeculi<\/em> (los laicos); a los primeros les prohib\u00eda que pudieran llevar armas, acudir a un combate o simplemente defenderse a trav\u00e9s de la violencia, pero, en cambio, y siempre que se sometieran a la correspondiente penitencia, se lo permit\u00eda a los segundos. El camino de la santidad, aunque no de la salvaci\u00f3n, quedaba de este modo vedado para aquellos laicos que hicieran del oficio guerrero su medio de vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las cosas empezaron a cambiar cuando la Iglesia tom\u00f3 conciencia de que su vocaci\u00f3n teocr\u00e1tica, la de gobernar la sociedad en nombre de Dios, iba a tener posibilidades de futuro. Ese gobierno, que se situaba por encima de cualquiera de los poderes seculares, se erig\u00eda en fuente de legitimidad para todos ellos, y desde esta perspectiva el uso de la violencia no era descartable como un medio para defender sus postulados y hacer prevalecer su voz. Aunque la primera gran formulaci\u00f3n en este sentido fue la de Gregorio VII (1073-1085), desde hac\u00eda alg\u00fan tiempo la Iglesia, que necesitaba de los <em>milites saeculi<\/em> para materializar sus planes, inici\u00f3 una ardua tarea pedag\u00f3gica para convencerse a s\u00ed misma y a la sociedad de que tambi\u00e9n entre ellos, los caballeros, era posible alcanzar un cierto grado de perfecci\u00f3n cristiana. Se arbitraron distintos procedimientos para ello, pero ninguno tan eficaz como la popularizaci\u00f3n de cultos a santos que en alg\u00fan momento hab\u00edan empu\u00f1ado las armas. El de san Jorge, por ejemplo, alcanz\u00f3 cotas de extraordinaria popularidad. Hab\u00eda sido un tribuno romano que se neg\u00f3 a utilizar la violencia contra los cristianos y fue martirizado por ello. Otro ilustre militar romano fue san Mart\u00edn de Tours, cuya condici\u00f3n de guerrero no le impidi\u00f3 practicar la caridad con un pobre con el que comparti\u00f3 su capa. Con todo, ninguno de estos santos lo fueron por guerrear sino m\u00e1s bien por dejar de hacerlo, y ello oblig\u00f3 a la Iglesia a dar un paso m\u00e1s e involucrarlos en las batallas de los cristianos mediante oportunas apariciones que decid\u00edan victorias, sin duda deseadas por Dios. As\u00ed ocurri\u00f3 cuando san Jorge se apareci\u00f3 en 1063 reforzando las filas de los normandos que, en nombre del papa, combat\u00edan a los musulmanes en Sicilia. Desde entonces no fue extra\u00f1o ver a otros santos, que nunca hab\u00edan empu\u00f1ado armas, haci\u00e9ndolo para prestar su auxilio en las justas causas de la Iglesia. Pasando el tiempo, ya en el siglo XII, ese ser\u00eda el caso de Santiago, el humilde pescador de Galilea, convertido en aguerrido y belicoso aliado de cristianos en apuros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo cierto es que si un santo avalaba la guerra no solo mediante su intercesi\u00f3n sobrenatural sino a trav\u00e9s de su protagonismo en ella, el escenario de esa guerra y la actividad desarrollada en \u00e9l, quedaban de alg\u00fan modo santificados. Y si el escenario y la propia actividad b\u00e9lica, la inherente a los caballeros, quedaban santificados, es obvio que no hab\u00eda lugar para el pecado, y s\u00ed para el m\u00e9rito santificador a los ojos de Dios. As\u00ed lo reconoc\u00eda por vez primera el papa Alejandro II cuando aquel mismo a\u00f1o de 1063 proclamaba que era l\u00edcito combatir y eliminar a los sarracenos de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica porque, aunque era evidente que a los cristianos no les estaba permitido derramar la sangre de otro ser humano, sin duda cab\u00eda la excepci\u00f3n de los criminales y malhechores, y los musulmanes, al ocupar injustamente tierras que no les pertenec\u00edan, se hab\u00edan convertido a s\u00ed mismos en reos de muerte, y combatirlos, lejos de constituir un pecado, era algo meritorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llegamos as\u00ed a la clave que permite explicar la cruzada y tambi\u00e9n el nacimiento de las \u00f3rdenes militares, pero no pensemos que este tramo final y decisivo en el proceso legitimador de la violencia transcurri\u00f3 por senda f\u00e1cil. Vimos ya c\u00f3mo Guillermo el Conquistador hubo de expiar los homicidios de una guerra bendecida por Roma en 1066, y el pontificado segu\u00eda siendo reacio a considerar que la actividad santificadora de la guerra pudieran protagonizarla quienes, por vocaci\u00f3n, convert\u00edan su vida en un servicio de oraci\u00f3n a Dios. De hecho, resulta muy significativo que Urbano II, el papa responsable de la llamada a la primera cruzada prohibiera en 1096 a cl\u00e9rigos y monjes su participaci\u00f3n activa en ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 pudo pasar para que la Iglesia acabara de permitir que hombres consagrados, como ser\u00edan templarios y miembros de otras \u00f3rdenes militares, se arrogaran la posibilidad de practicar una vida de perfecci\u00f3n religiosa, no solo sin abandonar las armas sino haciendo de ellas la expresi\u00f3n vocacional de su carisma? La explicaci\u00f3n debemos buscarla en el trasfondo de la victoria agridulce que supuso la toma de Jerusal\u00e9n de 1099 con la que concluy\u00f3 la primera cruzada. La Ciudad Santa volv\u00eda a manos cristianas, pero el balance no era ni mucho menos halag\u00fce\u00f1o para el papa. \u00c9ste, que hab\u00eda convocado la cruzada fuera de Roma de donde hab\u00eda sido expulsado por el emperador germ\u00e1nico, la plante\u00f3 como un \u00f3rdago que en tiempos muy dif\u00edciles para \u00e9l pudiera hacerle aparecer como el indiscutible l\u00edder de la Cristiandad, y tambi\u00e9n como el hacedor de un tiempo nuevo en que su autoridad no se viera discutida ni por el emperador germ\u00e1nico ni por ninguna otra instancia laica. Pero la realidad, tras la toma de Jerusal\u00e9n, fue muy distinta, y ni siquiera la prestigiosa acci\u00f3n cruzada pudo solidificarse lo necesario para dejar de convertirla en una fuente de permanente gasto y preocupaci\u00f3n. La cruzada ciertamente no fue el \u00e9xito con el que el pontificado hab\u00eda so\u00f1ado, y despu\u00e9s de ella, el papa toc\u00f3 a rebato al conjunto de la Cristiandad proponi\u00e9ndole un renovado modelo de Iglesia, la <em>Iglesia militante<\/em>, que comprometiera a todos los fieles en su defensa. El nuevo modelo interpel\u00f3 de manera particular a los religiosos, que interpretaron ese servicio desde muy diversos \u00e1ngulos, pero tambi\u00e9n l\u00f3gicamente a los laicos que optaban por asumir el voto cruzado para servir con sus armas a tan santo objetivo. En realidad los primeros templarios no fueron sino unos de esos cruzados que, interpretando de manera literal la militancia eclesial, quisieron convertir su voto temporal de servicio en un compromiso permanente, y ese compromiso en la Edad Media implicaba votos de otra naturaleza, los propios de los religiosos. As\u00ed es como naci\u00f3 el Temple. Y ciertamente no fue un parto f\u00e1cil. Su revolucionaria opci\u00f3n, inducida por una Iglesia a la defensiva, llev\u00f3 aparejados no pocos problemas, algunos de ellos expresi\u00f3n de las resistencias que generaba entre los propios religiosos que algunos de ellos pudieran romper de manera tan flagrante la tradici\u00f3n secular que los apartaba del ejercicio de la violencia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"426\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Templarios_en_Sep%C3%BAlcro_Santa_Mar%C3%ADa_la_Blanca_villalcazar-1024x436.jpg?resize=1000%2C426\" alt=\"\" class=\"wp-image-1130\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Templarios_en_Sep%C3%BAlcro_Santa_Mar%C3%ADa_la_Blanca_villalcazar.jpg?resize=1024%2C436&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Templarios_en_Sep%C3%BAlcro_Santa_Mar%C3%ADa_la_Blanca_villalcazar.jpg?resize=300%2C128&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Templarios_en_Sep%C3%BAlcro_Santa_Mar%C3%ADa_la_Blanca_villalcazar.jpg?resize=768%2C327&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Templarios_en_Sep%C3%BAlcro_Santa_Mar%C3%ADa_la_Blanca_villalcazar.jpg?w=1161&amp;ssl=1 1161w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption>Detalle Templarios Sep\u00falcro en la Iglesia de Santa Mar\u00eda la Blanca (Villalc\u00e1zar de Sirga). <a href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/9\/98\/Detalle_Templarios_en_Sep%C3%BAlcro_en_la_Iglesia_de_Santa_Mar%C3%ADa_la_Blanca.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Wikimedia Commons (abre en una nueva pesta\u00f1a)\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue as\u00ed como naci\u00f3 la primera de las \u00f3rdenes militares, el modelo de todas las dem\u00e1s que, en Tierra Santa y en los otros escenarios fronterizos de la Cristiandad, fueron cre\u00e1ndose a lo largo del siglo XII.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 es entonces una orden militar? Sin duda, una congregaci\u00f3n religiosa de frailes \u2013con el tiempo ser\u00e1n conocidos como <em>freires<\/em>-, es decir, religiosos de vida activa, diferentes, por tanto, de los monjes contemplativos. Sus votos eran los cl\u00e1sicos de los religiosos \u2013obediencia, pobreza y castidad-, estaban, por ello sujetos a regla y se ajustaban a pautas de una flexible vida conventual. Obviamente su carisma o vocaci\u00f3n espec\u00edfica era una particular forma de ascesis santificadora consistente en la actividad militar, y aunque su nacimiento, el de casi todas las \u00f3rdenes, est\u00e1 indisociablemente ligado al combate contra el islam en las distintas fronteras de la Cristiandad, lo cierto es que desde muy temprano se concibieron como instrumentos para la defensa de la Iglesia frente a todos sus enemigos. Pero \u00bfqui\u00e9nes eran esos enemigos? A esta pregunta respond\u00eda a comienzos del siglo XIII un c\u00e9lebre e ilustre obispo franc\u00e9s, Jacobo de Vitry, que en 1216 era enviado a Tierra Santa para presidir la di\u00f3cesis de Acre. Para \u00e9l los enemigos de la Iglesia a los que deb\u00edan enfrentarse los <em>freires<\/em> de las \u00f3rdenes militares eran los infieles musulmanes de Tierra Santa e Hispania, los paganos eslavos de Prusia y el B\u00e1ltico, los cism\u00e1ticos griegos del Imperio bizantino y los herejes diseminados por toda la Cristiandad. De este modo, las \u00f3rdenes militares acabar\u00edan convirti\u00e9ndose en el instrumento de una cruzada que la Iglesia concibi\u00f3 en t\u00e9rminos cada vez m\u00e1s generosos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/7\/7b\/Tumbo_Menor.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption>Caballeros de Santiago en una miniatura del Tumbo Menor de Castilla. <a href=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/7\/7b\/Tumbo_Menor.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Wikimedia Commons. (abre en una nueva pesta\u00f1a)\">Wikimedia Commons.<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s del privilegiado escenario de Tierra Santa, si hubo un lugar donde las \u00f3rdenes militares cuajaron y se convirtieron en puntal de la ofensiva cristiana contra los musulmanes, ese lugar fue la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. De hecho, despu\u00e9s del Temple, cuya aprobaci\u00f3n formal se produjo en enero de 1129, fue en las tierras castellanas del primitivo reino de Toledo donde naci\u00f3 30 a\u00f1os despu\u00e9s, en 1158, la segunda orden militar de la historia, la de Calatrava. Y eso es as\u00ed porque la orden de San Juan de Jerusal\u00e9n o del Hospital, nacida como el Temple en Tierra Santa, solo en aquellas d\u00e9cadas centrales del siglo XII iniciaba su proceso de militarizaci\u00f3n que acabar\u00eda compatibilizando con su originaria vocaci\u00f3n asistencial a los enfermos. Calatrava, en cambio, desde el primer momento hab\u00eda mostrado su caracterizaci\u00f3n b\u00e9lica, aunque el hecho de que fueran unos monjes contemplativos de la orden del C\u00edster sus iniciadores, gener\u00f3 no pocos problemas en el seno del cap\u00edtulo general de C\u00eeteaux, hasta que se produjo un primer reconocimiento formal en 1186. Para entonces ya hab\u00eda nacido en tierras leonesas la orden de Santiago. Lo hab\u00eda hecho en 1170 a partir de una cofrad\u00eda, no muy distinta a la original templaria, en la ciudad de C\u00e1ceres, pero pronto trasladar\u00eda la sede de su convento central a Ucl\u00e9s, en tierras del reino de Castilla. La orden de San Juli\u00e1n del Pereiro \u2014andando el tiempo, orden de Alc\u00e1ntara\u2014 tambi\u00e9n naci\u00f3, y en este caso permaneci\u00f3 fundamentalmente radicada en el reino de Le\u00f3n. Ese nacimiento se produjo a mediados de la d\u00e9cada de 1170, al igual que ocurri\u00f3 en tierras portuguesas con la cofrad\u00eda de \u00c9vora, pronto conocida como orden de Avis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo este conjunto de \u00f3rdenes militares nacidas en la segunda mitad del siglo XII \u2014el momento de la gran ofensiva almohade\u2014 lo hicieron cuando la Iglesia hab\u00eda legitimado ya la violencia, siempre y cuando fuera destinada a defender el nombre de Cristo y los intereses de su Iglesia. Por ello no se produjeron especiales movimientos de resistencia hacia ellas, salvo en el caso de Calatrava que, en un principio, pretendi\u00f3 armonizar lo imposible: la vida contemplativa de los monjes con la vida activa de los frailes. Pronto se impuso la realidad, y Calatrava, como el resto de las milicias nacidas entonces, respondi\u00f3 al modelo de orden religiosa no contemplativa cuya vocaci\u00f3n militar garantizaba a sus miembros, como a todos aquellos laicos que compartieran con ellos sus estandartes en el campo de batalla, una v\u00eda de purificaci\u00f3n salvadora identificada con el martirio. As\u00ed se expresaba un significativo documento santiaguista de 1250 identificando la imagen del <em>freire<\/em> con la del perfecto cruzado, el hombre noble y generoso, que no tem\u00eda derramar su sangre hasta siete veces al d\u00eda por Cristo. <\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Para ampliar:<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>AYALA MART\u00cdNEZ, C. de (2003): <em>Las \u00f3rdenes militares hisp\u00e1nicas en la Edad Media (siglos XII-XV)<\/em>. Madrid, Latorre Literaria-Marcial Pons.<\/li><li>DEMURGER, A. (2005): <em>Caballeros de Cristo. Templarios, hospitalarios, teut\u00f3nicos y dem\u00e1s \u00f3rdenes militares en la Edad Media (siglos XI a XVI)<\/em>. Granada, Universidad de Granada \u2013 Universitat de Val\u00e8ncia.<\/li><li>AYALA MART\u00cdNEZ, C. de (2012): \u201cEspiritualidad y pr\u00e1ctica religiosa entre las \u00f3rdenes militares. Los or\u00edgenes de la espiritualidad militar\u201d, en Isabel Cristina Ferreira Fernandes (Coord.), <em>As Ordens Militares. Freires, Guerreiros, Cavaleiros. Actas do VI Encontro sobre Ordens Militares<\/em>, Palmela, GEsOS, Munic\u00edpio de Palmela, I, pp. 139-172. <\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos de Ayala Mart\u00ednez<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":1377,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_crdt_document":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[59,170,174,173,71,144,70],"coauthors":[],"class_list":{"0":"post-1375","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-conceptos","8":"tag-cruzada","9":"tag-guerra-santa","10":"tag-orden-de-alcantara","11":"tag-orden-de-calatrava","12":"tag-orden-de-santiago","13":"tag-orden-del-temple","14":"tag-ordenes-militares","16":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Tumbo_Menor.jpg?fit=898%2C341&ssl=1","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1375","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1375"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1375\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1389,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1375\/revisions\/1389"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1377"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1375"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1375"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1375"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcoauthors&post=1375"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}