{"id":1276,"date":"2019-05-24T08:56:07","date_gmt":"2019-05-24T08:56:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=1276"},"modified":"2019-05-24T08:59:24","modified_gmt":"2019-05-24T08:59:24","slug":"pelayo-y-covadonga-historia-o-ficcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?p=1276","title":{"rendered":"Pelayo y Covadonga \u00bfhistoria o ficci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align:center\">El relato m\u00e1s antiguo  es una interesada reconstrucci\u00f3n que ha ensamblado materiales  hagiogr\u00e1ficos y lit\u00fargicos diversos y que constituye un t\u00f3pico literario que hunde sus ra\u00edces en la literatura cl\u00e1sica. Es obvio, por  tanto, que el relato no es propiamente hist\u00f3rico. Ahora bien, \u00bfse pueden rescatar algunos elementos como hist\u00f3ricos?<\/h3>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align:center\"><a href=\"http:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/?page_id=208\">Carlos de Ayala Mart\u00ednez<\/a><br>Universidad Aut\u00f3noma de Madrid<\/h4>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"335\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/pelayo_pedestal-1024x343.jpg?resize=1000%2C335\" alt=\"\" class=\"wp-image-1277\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/pelayo_pedestal.jpg?resize=1024%2C343&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/pelayo_pedestal.jpg?resize=300%2C101&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/pelayo_pedestal.jpg?resize=768%2C257&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/pelayo_pedestal.jpg?w=1068&amp;ssl=1 1068w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption>Pedestal de la estatua de don Pelayo en Covadonga.<a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:Covadonga,_conjunto_paisaj%C3%ADstico,_Pelayo.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\" Wikimedia Commons (abre en una nueva pesta\u00f1a)\"> Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy d\u00eda es minoritaria la postura de quienes aceptan como hist\u00f3rico el relato de la batalla de Covadonga tal y como nos lo ofrecen los dos primeros testimonios del acontecimiento, las dos versiones de la <em>Cr\u00f3nica de Alfonso III<\/em>, redactadas en torno al a\u00f1o 900. La opini\u00f3n actualmente mayoritaria entre los especialistas es la que sit\u00faa Covadonga en la perspectiva m\u00edtica sin negar un trasfondo hist\u00f3rico de diversa intensidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cualquier caso, conviene advertir que estamos ante un raro referente m\u00edtico. Por un lado, el hecho hist\u00f3rico sobre el que se basa no sabemos exactamente d\u00f3nde se produjo, ni conocemos con precisi\u00f3n cu\u00e1ndo tuvo lugar ni siquiera qui\u00e9nes fueron realmente los contendientes. Para un acontecimiento hist\u00f3rico fundante se trata de algo cuanto menos sorprendente. Pero es que, por otro lado, partimos de unos hechos que habr\u00edan tenido lugar aproximadamente 200 a\u00f1os antes que el primer registro testimonial inequ\u00edvoco acerca de ellos, las citadas versiones cron\u00edsticas. Y ese registro cay\u00f3 en el olvido despu\u00e9s durante casi otros 200 a\u00f1os, en que fue resucitado en las primeras d\u00e9cadas del XII. Con todo, no ser\u00e1 hasta mediados del siglo XIII, de la mano de la influyente historiograf\u00eda latina de Lucas de Tuy y Jim\u00e9nez de Rada, y sobre todo, a finales, a trav\u00e9s del <em>scriptorium<\/em> alfons\u00ed, cuando el episodio se revitalice de manera patente y constituya ya de manera irreversible la versi\u00f3n oficializada del inicio de la \u201creconquista\u201d, una versi\u00f3n que pervivir\u00e1 durante siglos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recordemos en primer lugar lo poco que sabemos acerca del fundamento hist\u00f3rico de Covadonga, para pasar m\u00e1s adelante a esbozar una explicaci\u00f3n de la irregular trayectoria de la versi\u00f3n m\u00edtica del acontecimiento. La reconstrucci\u00f3n de un hecho hist\u00f3rico depende normalmente de tres variables: lugar, protagonistas y dataci\u00f3n. El doble relato de la <em>Cr\u00f3nica de Alfonso III<\/em> nos proporciona detalles de las dos primeras variables, la tercera solamente la sugiere sin precisi\u00f3n alguna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El lugar es el monte Auseva, en los Picos de Europa, muy cerca de Cangas de On\u00eds, en torno a una cueva \u2014<em>coba dominica<\/em> o <em>coua sancte Marie<\/em>\u2014, cuyos alrededores, de creer el relato, deber\u00eda haber sido lo suficientemente grande como para plantar tiendas rodeando la cueva e instalar maquinaria poliorc\u00e9tica \u2014fund\u00edbolos\u2014 como si el objetivo a batir fuera una potente fortificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El relato cron\u00edstico tambi\u00e9n describe con precisi\u00f3n la identidad de los contendientes. Pelayo domina la facci\u00f3n cristiana y se nos presenta como un elevado magnate de la corte visigoda, emparentado incluso con sus reyes, que habr\u00eda sufrido la opresi\u00f3n de los musulmanes, y de resultas de ello se habr\u00eda instalado con su hermana en Asturias. Incomprensiblemente este huido de la opresi\u00f3n isl\u00e1mica es encargado por el gobernador musulm\u00e1n de Gij\u00f3n de representarlo en C\u00f3rdoba, circunstancia que aprovechada el gobernador para seducir a la hermana de Pelayo. Este hecho, habr\u00eda sido tan decisivo, que en la mente de Pelayo se ultima un plan para la \u201csalvaci\u00f3n de la Iglesia\u201d. Las autoridades de C\u00f3rdoba, entonces, ordenan la captura del cristiano que huye enroc\u00e1ndose en el Monte Auseva donde es elegido \u201cpr\u00edncipe\u201d por los astures. Frente a \u00e9l las autoridades cordobesas mandan un potente ej\u00e9rcito de proporciones b\u00edblicas \u2014187.000 hombres\u2014 con un general a su mando, acompa\u00f1ado del obispo de Toledo \u2014o Sevilla\u2014 Oppa, hijo de Witiza, encargado de una negociaci\u00f3n destinada al fracaso. Pues bien, cualquier intento de conceder historicidad al relato, como en su d\u00eda pretendiera S\u00e1nchez Albornoz, resulta vano. Todo \u00e9l es un compendio de clich\u00e9s literarios, t\u00f3picos hagiogr\u00e1ficos y recursos provenientes del mundo lit\u00fargico.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/4\/4a\/The_Battle_of_Covadonga.jpg\" alt=\"\" width=\"372\" height=\"480\"\/><figcaption>Don Pelayo en Covadonga, \u00f3leo sobre lienzo de Luis de Madrazo, 1855. <a href=\"https:\/\/www.museodelprado.es\/coleccion\/obra-de-arte\/don-pelayo-en-covadonga\/e19ed15a-878d-47f7-aef6-c20229cbea21?searchid=1ce0c898-a745-e164-f71b-a097b1e808f0\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Museo del Prado (abre en una nueva pesta\u00f1a)\">Museo del Prado<\/a>.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto a la fecha los datos aportados por la <em>Cr\u00f3nica de Alfonso III<\/em> apuntar\u00edan a un momento temprano, que es el que mantienen, precis\u00e1ndolo en 718, quienes defendieron la historicidad del relato. Hay otras dos fechas alternativas, la propuesta por el propio S\u00e1nchez Albornoz haciendo acopio de materiales isl\u00e1micos, 722; y una tercera bastante m\u00e1s tard\u00eda que personalmente considerar\u00eda m\u00e1s razonable admitir, 737, que defienden quienes creen poder ver en un texto de la <em>Cr\u00f3nica moz\u00e1rabe de 754<\/em> el relato m\u00e1s antiguo de los acontecimientos de Covagonga, un relato que no menciona ni este lugar ni a Pelayo, pero s\u00ed circunstancias que podr\u00edan aludir al acontecimiento y que, en cualquier caso, se corresponder\u00edan con los a\u00f1os de gobierno de un w\u0101l\u012b andalus\u00ed de aquella cronolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un primer paso, antes de proponer una reconstrucci\u00f3n hipot\u00e9tica de la famosa batalla de Covadonga, es el de determinar el perfil de su principal protagonista, Pelayo. Sin duda, es un personaje hist\u00f3rico, que una persistente memoria que arranca de comienzos del siglo IX asoci\u00f3 a un movimiento de resistencia contra el gobierno andalus\u00ed y al inicio de una nueva legitimidad din\u00e1stica; conviene advertir, sin embargo, que esa memoria no alude para nada a Covadonga. Tampoco lo hacen, aunque s\u00ed se refieren a un combate concreto entre Pelayo y los musulmanes, los posteriores testimonios isl\u00e1micos, en ning\u00fan caso muy anteriores al siglo X, y que recogen una tradici\u00f3n que perdurar\u00e1 durante siglos: un grupo de 300 rebeldes acaudillados por Pelayo habr\u00eda escapado al control de las autoridades andalus\u00edes, y se habr\u00eda hecho fuerte en la monta\u00f1a; mermados por los musulmanes, habr\u00edan sobrevivido, inicialmente ninguneados por las tropas isl\u00e1micas, aliment\u00e1ndose de la miel de paneles hechos por las abejas en las hendiduras de la monta\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con estos mimbres, \u00bfqu\u00e9 reconstrucci\u00f3n de los acontecimientos cabe acometer? Partimos de la base de que el relato fundamental, el de la <em>Cr\u00f3nica de Alfonso III<\/em>, es una interesada reconstrucci\u00f3n que ha ensamblado materiales hagiogr\u00e1ficos y lit\u00fargicos diversos y que, en lo que se refiere en concreto a la batalla de Covadonga, constituye un t\u00f3pico literario \u2014el refugio de los \u201cbuenos\u201d en un monte, rodeados de imp\u00edos y en el que experimentan la acci\u00f3n salv\u00edfica de la divinidad mediante acciones milagrosas\u2014 que hunde sus ra\u00edces en la literatura cl\u00e1sica. Es obvio, por tanto, que el relato no es propiamente hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 elementos son rescatables? En primer lugar que Pelayo lider\u00f3 la resistencia de un grupo de cristianos en un sector monta\u00f1oso del norte peninsular no parece discutible. Y que se trataba de un noble vinculado al <em>Officium palatinum<\/em> visigodo, m\u00e1s que un miembro de la propia familia real, es tambi\u00e9n bastante probable. A partir de aqu\u00ed empiezan las dudas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfEsa resistencia fue fruto de una rebeli\u00f3n o la respuesta a un ataque previsible pero no directamente provocado? La tesis de la rebeli\u00f3n domina el panorama historiogr\u00e1fico tanto entre los autores primitivos como entre los modernos int\u00e9rpretes de los acontecimientos. Es evidente que esa explicaci\u00f3n sirve mejor a la propaganda de cristianos \u2014una rebeli\u00f3n es un marco m\u00e1s digno para el arranque de un proceso legitimador\u2014 y para los musulmanes \u2014una rebeli\u00f3n puede interpretarse en clave de traici\u00f3n\u2014, pero los argumentos justificativos de la rebeli\u00f3n no resultan demasiado convincentes. Se apoyan en hechos tan poco contrastables como el traslado negociador de Pelayo a C\u00f3rdoba o la presencia entre las tropas represoras del obispo Oppa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seguramente lo m\u00e1s razonable es pensar en otra clave menos heroica: el incompleto control isl\u00e1mico de la Pen\u00ednsula favoreci\u00f3 la existencia de n\u00facleos ind\u00edgenas resistentes \u2014ind\u00edgenas no quiere decir no romanizados\u2014 que probablemente intentaron garantizar su independencia mediante la alianza con nobles procedentes del sur y conocedores, como Pelayo, del uso de las armas. En un determinado momento esta situaci\u00f3n pod\u00eda resultar especialmente lesiva para los intereses andalus\u00edes. \u00bfCu\u00e1ndo, por ejemplo? Para esto el relato de la <em>Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe<\/em> de 754 y la posible fecha de 737, posterior al desastre de Poitiers de 732, podr\u00eda ser convincente: los andalus\u00edes habr\u00edan decidido entonces eliminar bolsas de resistencia situadas al sur de los Pirineos. Quiz\u00e1 pueda apoyar esta perspectiva el hecho de que el fracaso al intentar esta eliminaci\u00f3n, no provoc\u00f3 nuevos ataques, ineludibles si estuvi\u00e9ramos ante una rebeli\u00f3n activa, y que m\u00e1s bien los musulmanes miraran para otro lado hasta que, como dicen las fuentes isl\u00e1micas, tomaron conciencia mucho despu\u00e9s del problema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del desarrollo del enfrentamiento no rescatamos otra realidad que las dificultades de un destacamento importante \u2014objetivos de propaganda disuasoria podr\u00edan justificarlo\u2014 movi\u00e9ndose por un medio natural escarpado que, sin duda, condicion\u00f3 el fracaso de la operaci\u00f3n. \u00bfTuvo lugar donde la tradici\u00f3n lo ha fijado a lo largo de los siglos? No habr\u00eda inconveniente en ello; esa tenaz creencia es probable que no naciera de la nada. En cualquier caso, si no se hubiese producido en torno al monte Auseba, no habr\u00eda sido un sitio de orograf\u00eda muy distinta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que el resultado de aquella operaci\u00f3n result\u00f3 desastroso para los musulmanes es evidente. Fuentes cristianas e isl\u00e1micas son un\u00e1nimes. Es normal que a partir de aqu\u00ed se elaborara un mito fundante aureolado por el milagro. Ahora bien, en \u00e9l el papel de la Virgen es un a\u00f1adido posterior. Los milagros remiten directamente a Dios. Las menciones a la Virgen se reducen a indicar la localizaci\u00f3n de la <em>coua sancte Marie<\/em>, donde rebotaban las piedras lanzadas por los musulmanes. La Virgen est\u00e1, por tanto, lejos de asumir un protagonismo militar que la piedad popular mariana, todav\u00eda no muy desarrollada, no hubiera podido concebir. Por tanto, y aunque la frustrada operaci\u00f3n isl\u00e1mica contra los fieles de Pelayo hubiera tenido realmente lugar en la ladera del Auseva, ciertamente no habr\u00eda recibido el nombre de batalla de Covadonga hasta fechas tard\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras el ciclo cron\u00edstico alfonsino el tema de Covadonga queda marginado en el panorama pol\u00edtico del reino de Le\u00f3n hasta que reaparece con fuerza en las primeras d\u00e9cadas del siglo XII de la mano de la llamada <em>Historia Silense<\/em>, una cr\u00f3nica an\u00f3nima redactada al servicio de la monarqu\u00eda leonesa probablemente en medios cercanos a la colegiata de San Isidoro. El <em>Silense<\/em> asume el contenido de la <em>Cr\u00f3nica de Alfonso III<\/em>, pero a\u00f1ade, adem\u00e1s, matices e informaciones de su personal cosecha. Se muestra familiarizado con el escenario de lo que no duda en llamar \u201ccueva santa\u201d, en donde, a su entender, cabr\u00edan hasta mil hombres. Subraya el protagonismo de la Virgen que no era tan evidente en la fuente original y nos da testimonio de que el lugar era entonces objeto de veneraci\u00f3n. Pero, sobre todo, el <em>Silense<\/em> a\u00f1ade un colof\u00f3n al relato pelagiano en forma de sumario idealizado que nos describe c\u00f3mo se reorganiz\u00f3 el pueblo godo en la nueva formaci\u00f3n pol\u00edtica nacida de Covadonga, y c\u00f3mo esa reorganizaci\u00f3n descans\u00f3 sobre tres pilares fundamentales: disciplina militar, acatamiento del gobierno leg\u00edtimo y restauraci\u00f3n de las iglesias y su culto para garantizar la alabanza a Dios.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Corpus_Pelagianum-713x1024.jpg?resize=357%2C512\" alt=\"\" class=\"wp-image-542\" width=\"357\" height=\"512\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Corpus_Pelagianum.jpg?resize=713%2C1024&amp;ssl=1 713w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Corpus_Pelagianum.jpg?resize=209%2C300&amp;ssl=1 209w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Corpus_Pelagianum.jpg?resize=768%2C1103&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Corpus_Pelagianum.jpg?w=824&amp;ssl=1 824w\" sizes=\"auto, (max-width: 357px) 100vw, 357px\" \/><figcaption><em>Corpus Pelagianum<\/em>, <a rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Biblioteca Nacional de Espa\u00f1a, ms. 2805, f. 23r\u00ba. (abre en una nueva pesta\u00f1a)\" href=\"http:\/\/bdh-rd.bne.es\/viewer.vm?id=0000046647\" target=\"_blank\">Biblioteca Nacional de Espa\u00f1a, ms. 2805, f. 23r\u00ba.<\/a><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, pese a que la recuperaci\u00f3n del discurso pelagiano, por tanto, deba relacionarse con la ideolog\u00eda neog\u00f3tica vinculada a san Isidoro, no cabe duda de que ese discurso fue acogido casi inmediatamente despu\u00e9s en Oviedo, la capital originaria de la monarqu\u00eda astur-leonesa, de manos del obispo Pelayo de Oviedo (1101-1153) y el proyecto de engrandecimiento de su iglesia. Es obvio que al obispo le interesaba subrayar que el origen de la legitimidad de la monarqu\u00eda leonesa no era otro que el acontecimiento de Covadonga, los herederos de cuyo protagonista trasladaron muy pronto su capital a Oviedo. El obispo Pelayo incorpor\u00f3, en efecto, el relato de la victoria de Covadonga de la <em>Cr\u00f3nica de Alfonso III<\/em> en una obra de compilaci\u00f3n cron\u00edstica, el llamado <em>Corpus pelagianum<\/em>, probablemente compuesto entre 1120 y 1142. El inter\u00e9s del obispo en la recuperaci\u00f3n del discurso pelagiano y del simbolismo de Covadonga fue tal que lleg\u00f3 a enriquecer el relato mediante un desarrollo legendario que afectaba a otra de las se\u00f1as de identidad de la vieja monarqu\u00eda asturiana, concretamente la conocida <em>Cruz de la Victoria<\/em>, donada en 908 por Alfonso III a la iglesia de Oviedo. La leyenda, que hasta muy poco tiempo se atribu\u00eda al siglo XVI y que ahora podemos retrotraer sin problema al XII, consiste en que la cruz habr\u00eda sido enarbolada por el pr\u00edncipe Pelayo en la victoriosa jornada de Covadonga, despu\u00e9s de una misteriosa aparici\u00f3n celeste.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ventaja de la recuperaci\u00f3n de Pelayo y el relato milagroso de Covadonga es la de situar el discurso reconquistador en los primeros tiempos de la ocupaci\u00f3n isl\u00e1mica, dot\u00e1ndole de una espectacular continuidad, cosa que no era posible constatar con anterioridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cualquier caso, lo que podemos llamar \u201coficializaci\u00f3n\u201d del relato de Covadonga no es otra cosa que su desvinculaci\u00f3n de una tradici\u00f3n leonesista, neog\u00f3tica y asociada al monasterio de San Isidoro \u2014y tambi\u00e9n a la sede ovetense\u2014, que lo hab\u00eda recuperado en torno al a\u00f1o 1100, para pasar a integrar, a partir del siglo XIII, el discurso propio de la monarqu\u00eda castellano-leonesa. Pues bien, quien realmente protagoniz\u00f3 definitivamente este trasvase y \u201coficializ\u00f3\u201d ya de manera irreversible el discurso pelagiano y la legitimidad forjada en Covadonga para una monarqu\u00eda, la castellana, dispuesta a recuperar la unidad pol\u00edtico-religiosa de anta\u00f1o, fue el arzobispo Rodrigo Jim\u00e9nez de Rada. A \u00e9l debemos la versi\u00f3n definitiva y \u201ccan\u00f3nica\u201d de la mitolog\u00eda pelagiana, basada por supuesto en la tradici\u00f3n anterior, pero con acentos y matices propios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mensaje providencialista en torno a Pelayo se enfatiza: es el \u201cascua peque\u00f1a\u201d que conserva el pueblo cristiano tras la ruina de Hispania y que viene a sumarse a los \u201cpocos restos\u201d de quienes en las monta\u00f1as del norte mantuvieron ante Dios la antorcha de los santos en las <em>Hispanias<\/em>, y ello al tiempo que se acent\u00faa tambi\u00e9n la sacralidad del escenario de Covadonga, cuya cueva se halla, \u201ccomo por obra divina\u201d, rodeada de una roca inexpugnable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La construcci\u00f3n del discurso pelagiano y de la victoriosa jornada de Covadonga quedaba de este modo fijada para el futuro, al menos en sus trazos m\u00e1s gruesos. De hecho, el <em>scriptorium<\/em> de Alfonso X se encargar\u00e1 de popularizarlo sobre la base del texto del Toledano, sin a\u00f1adir pr\u00e1cticamente nada, salvo recuperar la centralidad de la intercesi\u00f3n mariana en Covadonga, en su momento desarrollada por la <em>Historia Silense<\/em> y un poco oscurecida en el relato de Jim\u00e9nez de Rada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mito pelagiano, entendiendo por tal el discurso creado y recreado sobre los or\u00edgenes de una monarqu\u00eda asturiana llamada providencialmente a restaurar la \u201cEspa\u00f1a perdida\u201d a ra\u00edz de la conquista isl\u00e1mica \u2014un discurso cuya base hist\u00f3rica es d\u00e9bil y no bien conocida\u2014, tuvo una evidente presencia en la legitimaci\u00f3n de la guerra contra Granada concluida a finales del siglo XV. Los cronistas de los Reyes Cat\u00f3licos, y de modo particular Fernando del Pulgar, dieron cumplida cuenta de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Solo faltaba un significativo detalle para coronar tan extraordinaria construcci\u00f3n propagand\u00edstica: la consideraci\u00f3n de santidad para Pelayo. Fue un paso que no se llegar\u00eda a dar nunca en la Edad Media y que, por vez primera, aparecer\u00eda en un autor de la segunda mitad del siglo XVI, el historiador vasco Esteban de Garibay, quiz\u00e1 sobre los fantasiosos datos que hab\u00eda proporcionado un siglo antes Pedro de Corral en la llamada <em>Cr\u00f3nica Sarracina<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/a\/a2\/Santuario_de_covadonga_2.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption>Bas\u00edlica de Covadonga. <a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:Santuario_de_covadonga_2.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Wikimedia Commons (abre en una nueva pesta\u00f1a)\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con todo, la santificaci\u00f3n de Pelayo no super\u00f3 la prueba del impulso racionalista que se produce entre los historiadores espa\u00f1oles a partir del \u00faltimo tercio del siglo XVII, en v\u00edsperas del \u201cSiglo de las Luces\u201d. Eso no significaba, sin embargo, la renuncia al car\u00e1cter propagand\u00edstico de un discurso pelagiano, que, desde una perspectiva, solo &nbsp;moderadamente laica, servir\u00e1 para la forja del nacionalismo patri\u00f3tico de comienzos del siglo XIX. En cualquier caso, s\u00ed conviene recordar que fue el tradicionalismo cat\u00f3lico que anim\u00f3 la restauraci\u00f3n borb\u00f3nica de 1876 el que reactualiz\u00f3 el discurso pelagiano, materialmente reflejado en la construcci\u00f3n, entre 1877 y 1901, de la actual bas\u00edlica de Covadonga, y popularmente vivo a trav\u00e9s de la curiosidad que despertaba la supuesta tumba del h\u00e9roe que a\u00fan puede verse en la \u201ccueva santa\u201d; un discurso, por otra parte, en t\u00e9rminos pol\u00edticos muy activo en el marco nacional-cat\u00f3lico del r\u00e9gimen franquista, y que s\u00f3lo empez\u00f3 a ser sistem\u00e1ticamente deconstruido en los a\u00f1os setenta del pasado siglo XX. Hoy podemos afirmar que, como tal discurso de pretensi\u00f3n historicista y no mera ideolog\u00eda de justificaci\u00f3n, es ya un dato del pasado, al menos en medios acad\u00e9micos. Solo nos queda lo m\u00e1s importante: llegar a un acuerdo definitivo acerca de cu\u00e1l es su base hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/4\/45\/Tombe_DonPelayo.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption>Supuesta tumba de don Pelayo en Covadonga. <a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:Tombe_DonPelayo.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Wikimedia Commons (abre en una nueva pesta\u00f1a)\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos de Ayala Mart\u00ednez<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":1277,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_crdt_document":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[158,159,157],"coauthors":[],"class_list":{"0":"post-1276","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-personajes","8":"tag-covadonga","9":"tag-mitos","10":"tag-pelayo","12":"fallback-thumbnail"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.alandalusylahistoria.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/pelayo_pedestal.jpg?fit=1068%2C358&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1276","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1276"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1276\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1281,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1276\/revisions\/1281"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1277"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1276"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1276"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1276"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.alandalusylahistoria.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcoauthors&post=1276"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}